arte arte latino por MARCELO SOLERVICENS
Ir a la Portada Comentario del Domingo 31 de Diciembre del 2006



Marcelo Solervicens

UN BALANCE GENERAL DE 2006 Y PERSPECTIVAS PARA 2007 A NIVEL INTERNACIONAL, LATINOAMERICANO Y CANADÁ


  
   1.- Balance de 2006 y perspectivas internacionales para 2007.

Una revista de los principales eventos internacionales que hicieron noticia en 2006 da la impresión que la política internacional estuvo centrada principalmente en lo que ocurre en Irak y en el Oriente Medio, por no hablar de la llamada guerra mundial contra el terrorismo. La realidad es más compleja. Una de las características principales del mundo de 2006 es la dificultad de interpretar y organizar los eventos acaecidos en torno a esos ejes. En 2007 seguirá esa problemática porque desde el fin de la guerra fría, las interpretaciones globales de las dinámicas políticas globales son difíciles.

El eje de la guerra mundial contra el terrorismo, el de la guerra contra los ejes del mal, el llamado conflicto de civilizaciones aparecen como temas reductores que responden más bien a las ideas de los estrategas de la administración Bush, y de otras capitales antes que un prisma que permita entender las dinámicas que agitan el mundo contemporáneo.

Se trata de interpretaciones que dejan fuera las dinámicas como las latinoamericanas, la africana, la asiática con el creciente rol de China, con lo que ocurre con la unión europea e incluso con las nuevas pugnas de poder que animan la Rusia de Poutine que es crecientemente criticada por sus derivas autoritarias. Tampoco dan cuenta de lo que ocurre en el campo económico, social e incluso cultural en el ámbito mundial.

Es sobre ese trasfondo que la constatación principal de 2006 es la de la derrota de la política exterior de George Bush y de la Casa Blanca. Ello está ejemplificado por la aplastante derrota de los republicanos en las dos cámaras del Congreso estadounidense en las elecciones de mitad de mandato. Una derrota que se acompañó semanas más tarde por el devastador informe bipartita firmado también por el gurú de los republicanos James Baker, que llama a cambiar la estrategia estadounidense en Irak. La apresurada muerte por ahorcamiento de Saddam Hussein, aparece como una nueva demostración que la Casa Blanca necesita crear las condiciones para cerrar rápidamente el capítulo iraquí y preparar su salida mediante la iraquisación del conflicto.

El problema es que la intervención en Irak y en general la política en la región ya ha creado la inestabilidad que se temía. En Afganistán la OTAN está enfrascada cada vez más abiertamente en una guerra de desgaste en la que se revela como una fuerza de ocupación y no de reconstrucción. La OTAN dirigida por Estados Unidos, aunque sea bajo comandancia canadiense sigue perdiendo el apoyo de la población local, encontrándose en una situación semejante a la que conocieron los soviéticos en lo años 80.

La política de Washington hacia el Medio Oriente basada en el apoyo incondicional a la política israelí y a sus ataques de represalias contra Gaza, Cisjordania y contra el Líbano, acrecientan las dificultades para resolver el conflicto israelo-palestino. Las disputas entre fracciones palestinas lideradas por Fatah y por Hamas, demuestran que en lugar de arreglarse, la situación es cada vez más compleja y la llamada autorruta de la paz ha desaparecido.

Otros actores ingresan al proceso de desarticulación de la región del Oriente Medio. Arabia Saudita habla abiertamente de intervenir en Irak para reemplazar a los estadounidenses y combatir con Irán si estos se retiran. La inestabilidad regional se extiende. El reciente apoyo estadounidense a las tropas de Etiopía en su apoyo al depuesto gobierno de Somalia, para que expulse los tribunales musulmanes de Mogadiscio, ha abierto un nuevo frente de guerra, esta vez en África aumentando la inestabilidad de la región.

Por otro lado, la política agresiva de Washington contra Irán entró en crisis al no poder imponer sus dictados a Amahdinejad y debió plegarse a otros miembros del Consejo de Seguridad que exigían el recurso a la vía diplomática. Algo semejante ocurrió con la política de Washington contra Corea del Norte y sus amenazas de desarrollo del poderío nuclear. El límite al poderío estadounidense se dio también por las posiciones decididas de Rusia, de China y en menor medida de Francia, a favor de la vía diplomática.

Por otro lado, en el frente de la guerra mundial contra el terrorismo la situación no es mejor. Las alertas a la bomba anunciadas en Londres y otras regiones y las medidas de seguridad que gravan los desplazamientos de personas parecen fenómenos más limitados que lo que se intenta hacer aparecer en los medios de comunicación. Los eventos de 2006, no han confirmado que la guerra contra el llamado terrorismo sea un tema que debe organizar las relaciones internacionales entre estados y las relaciones internacionales en general. Lo que si es preocupante es que se comprobó este año que las leyes que fueron establecidas después de los ataques suicidas del 11 de septiembre de 2001 han servido para desarticular los movimientos sociales en los países del Norte y sacar el tema de la globalización neoliberal y sus consecuencias negativas de los debates principales a escala mundial.

En efecto, desde la perspectiva económica, la dinámica principal de la globalización en general, y en particular de las Firma Multinacionales (FMN), está ligada ahora al proceso de incorporación de los inmensos mercados de la China y de India al sistema capitalista mundial. Es lo que explica el dólar bajo en Estados Unidos. Es lo que explica que 2006 fue un año de gran crecimiento económico y en el que las inversiones, las fusiones de FMN y la especulación financiera alcanzaron niveles inéditos. Todo indica que la globalización mantiene su dinámica desde la perspectiva de las firmas multinacionales.

No es posible interpretar o comprender los hechos acaecidos en 2006, desde la perspectiva de la Agenda propuesta por Washington. La agenda de la guerra en Irak y del guerra mundial contra el terrorismo aparecen cuestionadas si se considera el peso económico y político alcanzado por el Euro y la comunidad europea con la integración de nuevos países en su seno. Aparece cuestionada también por la importancia adquirida por una serie de expedientes que se mueven independientemente de la voluntad de la Casa Blanca. El primer y más importante de entre ellos es el expediente del medio ambiente, sobre todo, el del calentamiento del planeta por los gases con efecto invernadero. Se trata de un expediente que comienza a organizar la agenda de los gobiernos. Otro expediente de gran importancia es el de los flujos migratorios en el planeta y la imposibilidad de las medidas represivas para limitar y encapsular los países del norte frente a los pobres del planeta que buscan mejorar sus condiciones de vida. Tampoco permite explicar la importancia alcanzada por la entrada de China en la economía mundial y los cambios que provoca en las relaciones de fuerzas internacionales por su creciente influencia en regiones como África y, por supuesto en Asia. Según los analistas, África es el principal escenario donde se moverá la influencia China.

Balance de 2006 y perspectivas para 2007 de la política latinoamericana.

2006, fue el año de la consolidación de las nuevas perspectivas políticas latinoamericanas representado por la generalización de gobiernos autonomistas, populistas o autoproclamados como socialistas de nuevo tipo o del siglo XXI. Veamos algunos elementos esenciales de las dinámicas latinoamericanas.

El proceso de instalación de gobiernos progresistas continuó en América latina en coincidencia con buenos desempeños macroeconómicos. Según la CEPAL, en el marco de un crecimiento económico sostenido de la región. Por primera vez, luego de 20 años de estancamiento, la región experimentará un tercer año de crecimiento económico, alcanzando al 16% entre 2003 y 2006. (1)

Un proceso que se dio también en el marco de una autonomización económica relativamente importante respecto de la presencia estadounidense, gracias a las inversiones y las relaciones comerciales con Europa o con China e India.

Sin embargo, a pesar del crecimiento de las inversiones y del mejoramiento de la balanza comercial y de pagos, se mantienen niveles inaceptables de pobreza en la mayoría de los países latinoamericanos. También, según las estadísticas compiladas por la CEPAL, existen grandes  desigualdades de ingresos, lo que hace que sea en la región latinoamericana sea donde las desigualdades sociales son las más importantes del mundo a pesar de la reducción de los niveles de pobreza absoluta (casos de Chile y Brasil).

La lista de elecciones de 2006 según la mayoría de los analistas inscribe la región como un eje progresista del sistema político mundial, algo que no está exento de grandes complejidades que interpelan lo que ocurra en 2007. Al pasar en revista algunos hechos importantes del año, se aprecia la complejidad del nuevo ciclo progresista latinoamericano.

En Enero fue elegida la primera mujer presidente de la historia de Chile, en la persona de Michelle Bachelett. La nueva presidenta ha hecho algunos avances en materia de reformas al sistema de jubilación y ha impuesto un estilo que respeta los criterios de género, durante su primer año. Sin embargo, la llegada de Bachelett a la presidencia no ha cambiado significativamente el cuarto gobierno de la Concertación de Partidos para la Democracia desde 1990.

La deuda de justicia y de fin a la impunidad para los culpables de violaciones de derechos humanos durante la dictadura militar, se mantiene. La muerte de Pinochet en la más completa impunidad el 10 de Diciembre, día de los derechos humanos, recordó la realidad de la insuficiencia de la justicia en la medida de lo posible que prometiera el primer presidente de la coalición de gobierno, Patricio Aylwin. El nuevo gobierno continua también con la política económica de puente para la penetración de las multinacionales en América Latina. En 2006 esa política se acompañó de nuevas firmas de tratados de libre comercio con China, Singapur, Nueva-Zelandia y la probable firma de un TLC con Japón en Marzo. Otro evento que confirmó la continuidad del modelo fue la aceptación del proyecto Pacía Lama de la compañía canadiense Barrick Gold que amenaza el medio ambiente en el Norte de Chile en la frontera con Argentina.

Sin embargo, hay signos indicadores que el aislamiento del país sudamericano con relación a una región en plena efervescencia social no podrá mantenerse durante mucho tiempo.

La enfermedad del líder de la revolución cubana, Fidel Castro en Agosto inició el proceso de transición política del proceso revolucionario más prolongado en América Latina. Ello muestra que la revolución cubana es mucho más estable que lo que se desearía en Washington que sigue enfrascado en una campaña de desprestigio y de desestabilización de la revolución cubana desde 1960. La manera en que se ha enfrentado el alejamiento de Fidel castro del poder, anuncia un proceso de transición que puede asegurar la continuidad del proceso cubano apoyándose en los procesos políticos del nuevo ciclo progresista latinoamericano, principalmente en la llamada revolución bolivariana de Hugo Chávez en Venezuela.

En efecto, el ciclo de gobiernos progresistas, populistas o autonomistas continuó en 2006 en América latina abriendo perspectivas inéditas para que la región abra nuevas alternativas en otras regiones del mundo, mientras los intelectuales y los partidos parecen cortos de ideas para hacer avanzar la justicia social en el mundo. En Octubre se reeligió a Ignacio Lula Da Silva en Brasil. En Noviembre se eligió a Raúl Correa en Ecuador. En Noviembre, en Venezuela, se reeligió a Hugo Chávez. Daniel Ortega, el antiguo líder de la revolución Sandinista, con una presentación diferente, fue elegido presidente de Nicaragua. En México, la victoria espuria del presidente Felipe Calderón, no impidió que la reacción popular ante el fraude, se tradujera en la presidencia paralela de Andrés Manuel Lopez Obrador. Esta medida podría, a diferencia de lo que ocurrió cuando Cuhautemoc Cárdenas se hizo robar la elección, pueda mantener vivas la movilización a favor de la victoria de la izquierda mexicana hasta las próximas elecciones presidenciales. Incluso en Colombia, donde Álvaro Uribe fue elegido por una alta mayoría, la izquierda aumentó su votación de manera importante.

De ese modo, con sus contradicciones y diversidad se consolidaron en 2006 los ejes progresista y moderado de la política latinoamericana apoyados por un sustrato de movimientos sociales cada vez más activo. Se consolida la entrada de los países latinoamericanos en un nuevo ciclo de su historia regional que puede llevar a nuevas alternativas más radicales y articuladas.

Pero ello no deja de lado que existen grandes complejidades en el panorama latinoamericano. Por un lado, está el fortalecimiento del bloque progresista liderado por Hugo Chavez y sus propuestas de socialismo del siglo XXI cuyos contornos no están claros aún porque se presenta más bien como consigna de movilización antes que como una propuesta alternativa articulada. Es evidente que los petrodólares venezolanos dan estabilidad y aumentan el margen de maniobra para la política exterior de Chávez pero su propuesta es antes que nada de liberación nacional. La oposición de la burguesía boliviana de Santa Cruz que intenta desestabilizar el gobierno boliviano, aumenta las complejidades de la revolución boliviana dirigida por Evo Morales. Los conflictos entre compañías argentinas y uruguayas han desdibujado los ejes principales propuestos por Tabaré Vázquez en Uruguay. Mientras tanto, los mayores éxitos de la política argentina, fuera de la exitosa estabilización económica que siguió los dictados de las organizaciones internacionales, se han dado en materia de justicia contra los responsables de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura que aún escapan a la justicia. Un ejemplo en materia de lucha contra la impunidad frente a la pusilanimidad de otros gobiernos latinoamericanos.

El panorama político latinoamericano se lee como un abanico de posibilidades abiertas por las masas populares latinoamericanas que abre enormes desafíos para 2007.

El primer desafío para 2007 está ligado a la inscripción de la región latinoamericana en la economía mundial. La conformación de un frente común que puede asumir la forma del proyecto bolivariano de los pueblos, la profundización del MERCOSUR y otras experiencias nuevas, ahora que la Comunidad Andina de naciones se ha extinguido. Estas experiencias pueden permitir que la región negocie en mejores condiciones la inscripción de América del Sur y América Central en la economía mundial, respondiendo así a los desafíos que plantea la China e India para el comercio regional y a la anunciada disminución del crecimiento económico en 2007.

Otro desafío para el movimiento progresista en la región es el de articular modelos políticos que puedan responder efectivamente a las aspiraciones de las masas latinoamericanas y dar estabilidad social a una región que la desigualdad social la transforma en un polvorín social listo para estallar. La crisis de los partidos políticos latinoamericanos continúa y las nuevas experiencias de gobiernos progresistas son inéditas al contar principalmente con el apoyo de movimientos sociales y no de partidos, lo que fragiliza sus perspectivas estratégicas.

Otro desafío es que, aunque la región haya contado con una relativa autonomía, porque Washington ha estado más ocupado por su guerra contra el terrorismo y contra el Islam que con las situaciones geopolíticas que se han creado en América latina, esto puede cambiar si sus intereses estratégicos en su patio trasero se encuentran en peligro. Otros autores consideran que los límites a la potencia de Washington en Irak y en el Oriente Medio revelan el inicio del declive de la principal potencia imperial. No es la primera vez que eso se anuncia. Está claro sin embargo que el balance de los hechos revela que a pesar de estar a la cabeza del sistema político mundial actual, Washington, con su empecinamiento por sus perspectivas geopolíticas del Oriente medio para asegurarse el abastecimiento energético basado en el petróleo, no sigue una estrategia global que permita encarar las experiencias políticas y las movilizaciones sociales en América latina.

En el concierto internacional, las recientes experiencias latinoamericanas pueden jugar un rol de primera importancia al plantear de manera aguda la necesidad de elaborar políticas alternativas al neoliberalismo y que tengan como objetivo esencial el de considerar la eliminación de la pobreza y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población como el gran objetivo de los gobiernos. Un desafío que la naciente nueva izquierda latinoamericana no percibe aún en su gran importancia.

(1) Ver http://www.eclac.org   el Balance preliminar  de las economías de América latina y del Caribe 2006.


Balance de 2006 y perspectivas políticas para 2007 en Canadá y Québec..

El año noticioso que termina hoy en Canadá estuvo marcado por el cambio del gobierno federal liberal a un gobierno minoritario conservador en Enero. Se espera que los electores sean convocados en los primeros meses de 2007 para une nueva contienda electoral cuyos resultados son aún inciertos.

Uno de los hechos más significativo de año fue el desplome del partido liberal en las elecciones de Enero de 2006. La llegada del derechista Stephen Harper al poder, aunque fuera con un gobierno conservador minoritario fue un cambio importante en la política federal. Se trataba del segundo intento del otrora jefe de una de los think tanks más derechistas del Oeste canadiense así como uno de los dirigentes del Partido Reformista de Preston Manning. Harper esta vez consiguió convencer a parte del electorado que su partido, resultado de la fusión de dos partidos de la derecha canadiense, era un mal menor frente a la corrupción de los liberales, revelada por las comanditas, sobre todo en Québec. También aparecía como una alternativa frente a la falta de liderazgo del primer ministro liberal federal Paul Martín que duró poco tiempo despues de recibir las riendas del partido liberal y del gobierno de parte de Jean Chretien.

La introspección de los liberales se tradujo en la búsqueda de un nuevo líder con una larga carrera que termino en Diciembre. Con ello, le dieron cierta estabilidad al gobierno minoritario de Harper que actuó en diversos expedientes como si se tratara de un gobierno mayoritario porque a los liberales no le convenían las elecciones. Harper introdujo cambios significativos en la política exterior canadiense que se alineó definitivamente con la de Washington en particular en el Oriente Medio y en Afganistán.

En Afganistán consiguió un voto del parlamento para extender la misión canadiense hasta 2009. La presencia canadiense debía terminar en Febrero próximo. La misión es impopular porque es vista muy ligada a la agresiva política de la Casa Blanca, lo que se agrava con medio centenar de soldados canadienses muertos y centenares de heridos y es criticada por privilegiar los aspectos militares en lugar de los de reconstrucción y de resolución de conflictos que caracterizan la tradición internacional canadiense desde Lester B. Pearson. En efecto, los analistas consideran que la intervención de la OTAN ha sido un fracaso porque después de cinco años de ocupación de Afganistán, los talibanes se han fortalecido nuevamente y aparecen dirigiendo una rebelión cada vez más organizada contra los ocupantes. Ello recuerda la pesadilla de otros ocupantes de ese país indómito, mientras tanto el responsable número 1 de los atentados suicidas del 11 de Septiembre de 2001, sigue todavía en libertad.

Harper también se apareció adoptando una nueva política exterior en el Oriente medio al entregar un apoyo irrestricto a ejercito de Israel en sus bombardeos contra el Líbano en Agosto, dejando de lado la tradicional posición de reserva de Canadá en la región. Con ello apareció confirmando que sus políticas están alineadas con las de la administración Bush que es muy impopular en Canadá.

El creciente cuestionamiento en Estados Unidos de la política exterior de Bush en Irak y Afganistán puede causarle enormes dolores de cabeza al primer ministro Harper porque los analistas coinciden que en 2007 el tema de la participación canadiense en el esfuerzo de guerra en Afganistán será uno de los temas principales de la próxima campaña electoral federal. Tanto los bloquistas como los liberales y el Partido Democrático nuevo, se oponen en bloque a una política exterior demasiado alineada con la Casa Blanca como la seguida por Stephen Harper.

También en el expediente de Kyoto, el gobierno minoritario de Stephen Harper se equivocó. El abandonó de los objetivos del acuerdo de Kyoto, firmado oficialmente por Canadá, se acompañó de la presentación de una política de aire puro que trasladaba la acción favorable al medio ambiente hasta el año 2050 muy criticada por la opinión pública que está cada vez más preocupada por el cambio climático y los problemas del medio ambiente. Finalmente, por razones electoralistas, Harper ha decidido cambiar su política hacia el medio ambiente y se espera que desde Enero de 2007 cambie a la ministro Ambrose por otro ministro de mayor peso. Lo cierto es que se ve difícil que Harper pueda variar su política ambiental sin incomodar su base electoral principalmente en Alberta que es la provincia más contaminadora.

El hecho que los liberales eligieran precisamente a Stephane Dion como jefe, alguien que se destacó como ministro durante la conferencia mundial sobre el medio ambiente en Montreal, aseguran que el expediente de la política frente al cambio climático sea un tema muy importante en las elecciones federales esperadas para la primera mitad de 2007. Otro indicio de la importancia del tema lo revela la creciente popularidad del partido verde, que ha provocado una crisis en el Nuevo Partido Democrático de Jack Layton, que se consideraba portador de esa temática.

Las posibilidades de Harper en obtener un gobierno mayoritario, dependen de su popularidad en Québec. Ello explica que Harper busque seducir el electorado de la Belle Province, dando un lugar simbólico a Québec en la delegación canadiense en la UNESCO. También destaca que por cálculo electoral aprovechara de plantear una declaración de reconocimiento de que los quebequenses son una Nación al interior de un Canadá unido. Aunque nadie sepa claramente lo que ello implica para el gobierno conservador, porque Harper siempre se opuso a reconocer el carácter distintivo de Québec y la declaración tiene sólo un alcance simbólico.

Pero el tema principal será el de ver si Harper es capaz de entregar una solución al llamado desequilibrio fiscal criticado por soberanistas y federalistas en Québec, en su esperado presupuesto de Febrero. Debe destacarse que nuca había estado tan ligada la política en Québec con la política del gobierno federal como en este momento. El primer ministro Jean Charest espera ganar las próximas elecciones si Stephen Harper presenta una solución al desequilibrio fiscal como lo prometió durante un famoso discurso en la campaña electoral anterior. Si lo hace puede desestabilizar al partido quebequense, cuyo nuevo jefe, André Boisclair no ha logrado capitalizar aún de la impopularidad de Jean Charest con la mayoría de los quebequenses, particularmente los francófonos. El surgimiento en Febrero de 2006 del nuevo partido de izquierda, Québec Solidario abrió una alternativa de izquierda a los sectores desilusionados con el PQ, pudiendo capitalizar de las debilidades de la formación soberanista.

La gran incógnita para 2007 en Québec, es si las elecciones en Québec se realizarán antes que en Canadá o viceversa. Gilles Duceppe, ha indicado que el gobierno de Harper no sobrevivirá al próximo presupuesto e incluso antes sobre Afganistán, sobre Kyoto o sobre cualquier tema que unifique la oposición. La elección de Stephane Dion a la cabeza de los liberales, abre las posibilidades de elecciones en el corto plazo. Es posible sin embargo que se produzca la división del voto federalista en Québec para las elecciones federales. Lo cierto es que los analistas ven muy difícil que Harper pueda hacer algo más que prometer resolver el desequilibrio fiscal en varios años, lo que puede influir en una victoria del partido quebequense en las próximas elecciones si consigue mostrar que no se puede esperar nada de un gobierno quebequense al servicio de Ottawa.

La política canadiense en 2006 ha beneficiado de un buen desempeño económico. Pero ello refleja problemas de desequilibrio regional importante. El buen desempeño de la economía esta financiado principalmente por las exportaciones de hidrocarburos en el Oeste, mientras las regiones industriales tradicionales como Ontario y Québec, sufren del dólar fuerte porque que encarece las exportaciones y destruye la industria textil, mientras la persistencia de políticas neoliberales profundiza la fosa entre ricos y pobres en lo que otrora se presentaba como el mejor país del planeta. En efecto, las Naciones Unidas ya han criticado Canadá por no cumplir sus promesas de asegurar las condiciones de vida de los niños de familias pobres, sobre todo monoparentales, mientras aumentan los que deben recurrir a la distribución de comida a pesar de tener trabajos remunerados con el salario mínimo.

Está claro que el Canadá ha vivido un periodo de transición en 2006. El año 2007 confirmará un giro a la extrema derecha liderado por Stephen Harper o abrirá, como se espera, las puertas al retorno de los liberales. La impopularidad de Stephane Dion en Québec y su falta de carisma pueden jugar en su contra, pero está claro que el gobierno conservador con su agenda derechista de orden y seguridad, contradice las posiciones de la mayoría del electorado canadiense.

El desplome de la política exterior de la Casa Blanca, evidenciado en la victoria de los demócratas en las elecciones a las dos cámaras del Congreso estadounidense en Noviembre pasado anuncia un cambio de política en el país del Tío Sam que puede descolocar a Harper y su política exterior. No está claro aún si el debate constitucional tomará mayor peso, pero es evidente que continúa, porque Jean Charest recurrirá a ello como su última tabla de salvación para hacerse reelegir y los soberanistas desean avanzar a un nuevo referendo. El 2007 se presenta como un año interesante de la política canadiense porque los electores están llamados a tomar decisiones que afectarán de manera durable el futuro del Canadá y su política exterior.



   Marcelo Solervicens                Desea escribir al autor ?
 Marcelo Solervicens es Cientista Político de la Universidad de Montreal y colabora con TuGuíaLatina.com desde su fundación en Febrero 2002. Las opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad del autor