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     COMENTARIO DEL DOMINGO / por Marcelo Solervicens

Temas del Domingo 27 de Abril, 2003
1.- PERSPECTIVAS DEL GOBIERNO LIBERAL DE JEAN CHAREST EN LA PROVINCIA DE QUEBEC.
2.- LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN ARGENTINA
3.- EL DEBATE SOBRE EL ENDURECIMIENTO DE LA REVOLUCIŒN CUBANA


  PERSPECTIVAS DEL GOBIERNO LIBERAL DE JEAN CHAREST EN LA PROVINCIA DE QUEBEC.

Tal y como lo anunciaban las encuestas, los liberales de Jean Charest infligieron una importante derrota a los pequistas de Bernard Landry. Según algunos, fue el triunfo de la alternancia en el poder que impera desde la Revolución tranquila. Para otras se trató del desgaste del gobierno pequista que aparecía sin nuevas ideas ni proyectos y abandonando su proyecto soberanista. Para otros aún, fue el buen desempeño de Jean Charest en el debate televisivo que marcó el punto fundamental de la campaña.
Los quebequenses no mostraron mucho interés, registrando una de las más bajas votaciones de la historia política de Québec. Los pequistas deberán recargar las pilas en la oposición para transformarse dentro de cuatro u ocho años en el partido que encarne el cambio. Bernard landry decidió permanecer jefe de la oposición dando un golpe bajo contra Pauline Marois que esperaba poder acceder a la presidencia del partido quebecquense por coronación, como Bernard Landry y anteriormente, Lucien Bouchard. La batalla por la jefatura del partido quebequense entre Pauline Marois, Francois Legault y André Beauclair será dura porque el partido quebequense debe renovar su discurso y su proyecto de soberanía si desea poder aspirar al poder en las próximas elecciones.
Por su parte, la Acción Democrática (ADQ) de Mario Dumont se desinfló completamente consiguiendo apenas cuatro escaños, perdiendo todos sus principales candidatos vedette y los que fueron elegidos en las parciales de la primavera del año pasado.
Lo cierto es que los liberales consiguieron hacer elegir un gobierno ampliamente mayoritario lo que les permite implementar su programa consistente esencialmente en resolver los problemas del sistema de salud y reducir los impuestos y establecer una nueva relación con el resto de Canadá.
El equipo ministerial será mucho más pequeño que el del gobierno precedente. Los desafíos que esperan al gobierno de Jean Charest son importantes. Ciertamente, Jean Charest goza de un contexto económico favorable en Quebec con tasas de cesantía del orden de 8 %, las más bajas de los últimos diez años. Sin embargo las relaciones con el gobierno federal y el resto de Canadá estarán marcadas por el tema del desequilibrio fiscal. El debate sobre el déficit en que se encontraróa el presupuesto presentado por la ministro de finanzas Pauline Marois antes del inicio de la campañ a electoral. Jean Charest ha utilizado aquello como su primer caballo de batalla para desprestigiar al gobierno anterior y limitar el cumplimiento de sus promesas electorales. Los mil millones de dólares de déficit aprehendido se deben a la disminución del porcentaje de habitantes de Quebec que sirve de base a la perecuación y provocó una disminución de transferencias desde el gobierno federal. Eso no evita que los liberales son ahora responsables y deben presentar un nuevo presupuesto balanceado en mayo.
Paradojalmente, no ha sido el desafío planteado por los problemas en el sistema de salud, los que han estado al centro del debate. Ha sido más bien la actitud polótica del próximo gobierno liberal frente al movimiento por las defusiones de municipalidades. Algunos esperaban que la ley marco sobre las defusiones fuera al parlamento esta primavera. Todo indica que se deberá esperar hasta el otoño. Lo más probable es que se elija una solución de término medio que otorgue un nuevo estatus a las municipalidades sin que estas puedan sustraerse a sus responsabilidades regionales. Lo cierto es que las municipalidades más ricas impondrán sus dictados. Eso podría provocar desprestigio del Gobierno de Jean Charest.
En cuanto al sistema de salud, no se ha podido saber mucho como va a encontrar el dinero para realizar la promesa de reducir las listas de espera para operaciones quirúrgicas, ampliar el accesos a la salud 24 horas sobre 24 y 7 dĢas sobre 7 en los CLSC o bien en las clínicas privadas, de terminar con el déficit de médicos y enfermeros y de eliminar las direcciones regionales. Lo más probable es el aumento del sistema de salud privado. Jean Charest prometió terminar con el intervencionismo estatal del gobierno del partido quebequense. La reducción del tamaño del aparato estatal puede crear gran inestabilidad por la reacción posible de los sindicatos. Quebec ha votado a la derecha según los sindicatos. Ello no significa que el partido quebequense fuera de izquierda. Se espera que el cambio del modelo quebequense anunciado en la campaña electoral de 1998 sea la política del nuevo gobierno otorgando mayor importancia al sector privado y al mercado.
La política quebequense tiende a ser gobernada en el centro político. El desinflamiento de la ADQ muestra que el espacio para un gobierno de derecha no cuenta con popularidad. Lo cierto es que no debe esperarse grandes cambios durante el gobierno de los liberales. Lo importante puede ocurrir por el lado de la recomposición de fuerzas ya sea en torno a un resurgimiento de la propuesta soberanista o bien por el desarrollo de la Unión de Fuerza Progresistas que pese a su bajo nivel de votación, mostró la existencia de sectores importantes por lo menos en Montreal que se plantean la búsqueda de nuevos caminos.


  LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN ARGENTINA.

Hoy domingo, 26 millones de electores argentinos son llamados a las urnas para elegir el próximo presidente y vicepresidente de ese importante país de América del Sur que en un momento fue considerado el granero del mundo. Luego que se consideró país del primer mundo, ahora se ha transformado en un país del tercer mundo producto de la caída del 10,9 % del PIB en 2002. Un país en el que más de la mitad de la población vive en la pobreza, donde el poder adquisitivo ha caído en más del 40 %, mientras la cesantía oficial es de 17 % pero todos los observadores consideran que supera el 25 %. Ello pese a que se terminó con el Corralito y que según el Fondo Monetario Internacional comienza a repuntar la actividad industrial, principalmente porque la industria textil, entre otras, volvió a ser rentable por la caída del valor del peso con respecto al dólar en 70 %. Argentina volvió rápidamente al proceso de sustitución de importaciones. Todo ello mientras Argentina se inscribe como el resto de américa latina en la defensa con barrotes de los barrios pudientes y la clase media tiende a desaparecer. Uno de los desafíos del nuevo presidente será de concluir las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional para terminar con la moratoria de los pagos de la deuda externa.
En un marco electoral en que las masas populares movilizadas y sectores importantes de la clase media empobrecida plantean ģque se vayan todosī, las elecciones presidenciales son la ocasión para las elites económicas y políticas de cerrar el periodo de descalabro político provocado por la crisis económica que llevó al congelamiento de las cuentas bancarias conocido como el Corralito, y a la imposición de políticas de ajuste impuestas por el Fondo Monetario Internacional, que llevaron al estallido de protestas y represión del gobierno de De la Rúa que mató 30 manifestantes y que llevó a su partida luego de las jornadas del 19 y 20 de diciembre que repitieron los escenarios provocados por otros fracasos de las políticas neoliberales en américa latina. Argentan conoció 5 presidentes en dos semanas terminando finalmente con Alfredo Duhalde que ha actuado como administrador de la crisis económica y acrecentando la represión del movimiento social.
El marco legal de las elecciones presidenciales es inédito. Por primera vez se elige solo la presidencia y se establece la posibilidad de una segunda vuelta para el 18 de mayo si ningún candidato obtiene el 45 % o bien si obtiene el 40 % y cuenta con 10 % m·s que su más cercano contendor. Se permite que los partidos presenten cuantos candidatos deseen, lo que beneficia a los peronistas.
En las elecciones se presentan 18 candidatos. Según las encuestas el más votado sería Carlos Saúl Menem, que fue presidente de Argentina entre 1989 y 1999. Como se recordará Menem recibió una Argentina exangue de parte de los radicales de Alfonsín que no terminó su mandato y se lanzó en una política neoliberal de privatizaciones y de paridad con el dólar que creó nuevas fortunas y afectó profundamente la estructura económica de Argentina y terminó su mandato en medio de denuncias de corrupción y escándalos asociados a la privatización de empresas y ventas de armas a nivel internacional. Menem de 72 años era considerado muerto políticamente hace un año. Hoy día con un discurso populista que levanta que ģel sí lo logróī, levantar Argentina, el volver al gobierno prometiendo mano dura contra las movilizaciones sociales y estrechar las relaciones con Washington. Según los observadores, Menem con el 20 % de los votos pasará a la segunda vuelta que debe efectuarse dentro de 3 semanas, el 18 de mayo. Según una encuesta de un Instituto de InvestigaciŪn, sólo el 7,6 % considera que Menem es honesto.
El segundo puesto es disputado por el candidato también peronista, y apoyado por Eduardo Duhalde, gobernador de Santa Cruz Nestor Kirchner, quién se presenta como buen administrador de su provincia y aparece planteando un discurso serio y responsable de carácter centrista.
Otro que disputa el segundo lugar es quien fuera presidente por una semana en diciembre de 2001, Alfredo Rodríguez Saa. Este plantea el desarrollo del capitalismo con faz humana. Sin embargo aparece directamente vinculado al militar golpista Aldo Rico. También en segundo lugar está el ultraderechista candidato del Movimiento Recrear, el liberal Ricardo López Murphy, que es apodado el Bulldog, que plantea profundizar las reformas políticas neoliberales de sus antecesores, romper con el MERCOSUR e inscribir Argentina en el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas.
Entre otros candidatos sin grandes posibilidades según las encuestas está la diputada social cristiana Elizabeth Carrío, militante anti-corrupción que fundó el partido Alternativa por una República de Iguales. Ella estaba en el primer lugar de las encuestas hace unos meses pero perdió apoyos importantes. La candidata de la Izquierda Unida, Patricia Walsh no tiene grandes posibilidades porque en las elecciones presidenciales en Argentina, el gran ausente es el movimiento social que se generó después de las privatizaciones de Menem en 1997, Movimento de Piqueteros, con las movilizaciones barriales de la lucha contra el Corralito y la represión de De la Rúa y los movimientos de cesantes que se unieron al movimiento creado por las Madres de la Plaza de Mayo y otros movimientos sociales. Por un lado, algunos analistas plantean que al no llevar la lucha social a la contienda política, el campo electoral argentino quedó al descubierto para que volvieran como candidatos los que representan con diferentes matices el antiguo régimen que motivo el levantamiento popular de diciembre del 2001. Ello en un contexto de incremento de la represión y discurso de orden.
Esta claro que el próximo presidente Argentino será elegido el 18 de mayo y no hoy día. Nuevamente los peronistas dominarán la política argentina, ahora en el marco del fracaso de las políticas neoliberales. Las elecciones presidenciales no anuncian cambios importantes y la desilusión de las fuerzas progresistas argentinas con la clase política continuará mientras no surja, como en otros países un movimiento político como el Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil para que los intereses de los sectores populares sean representados.


  EL DEBATE SOBRE EL ENDURECIMIENTO DE LA REVOLUCIÓN CUBANA

Gran debate ha provocado en la izquierda latinoamericana y sectores tradicionalmente favorables al proceso revolucionario cubano. Entre ellas están las declaraciones del portugués premio Nóbel de Literatura José Saramago anunciando que hasta aquí llega su apoyo a la revolución cubana. También la del escritor uruguayo, Eduardo Galeano autor de las Venas abiertas de América Latina que seŅala que le duele lo que ocurre en Cuba porque la represión respalda afirmaciones que Fidel Castro es un dictador brutal.
En el campo diplomático, se agrega la postergación por la Comunidad Europea de la firma de un acuerdo de cooperación económica con Cuba. Se agrega a ello cartas críticas de parte de Canadá, de Italia y otros países. Por su parte, los medios de comunicación tradicionales aumentan las críticas contra Cuba. Ello se agrega a la nueva resolución de envío de un observador sobre el respeto de los derechos humanos de la Comisión de la Organización de las Naciones Unidas, criticada por algunos por no ir suficientemente lejos. Se vive entonces un marco de crítica a la revolución cubana.
Las críticas se refieren al arresto y condena de 75 disidentes cubanos por sus lazos estrechos con James Cason, Jefe de la sección de negocios de intereses del gobierno de Estados Unidos en la Habana y que se diera a conocer por haber declarado en periódicos de Miami al iniciar su misión que consideraba que su rol era el de crear las condiciones para aplastar la revolución cubana. Los lazos estrechos entre la llamada disidencia cubana y James Cason mostrarían según Fidel Castro que no se hablaba de disidencia interna sino una nueva forma de la agresión de Washington contra el proceso revolucionario cubano. Algo ligado al incremento de acciones tendientes a crear una nueva ola de inmigración como en 1994 para justificar una agresión militar contra Cuba.
El segundo hecho sometido a crítica es el fusilamiento de 3 secuestradores, calificados como delincuentes comunes por la Habana, de una embarcación para destinarla a Miami con una pistola y armas blancas. Según el gobierno cubano se trata del 29 secuestro desde hace un par de meses agregándose al de un avión DC-3. En esa medida la aplicación de la pena de muerte, inscrita en a legislaciŪn penal cubana para ese tipo de delito se trataría de una medida de defensa del proceso revolucionario de disuasión del mecanismo privilegiado por los Estados Unidos de destabilizar a Cuba ofreciendo asilo automático a quien llegue a sus costas desde la isla caribeña.
El argumento cubano es el de la defensa de los revolucionarios contra la agresión internacional en el contexto de gran inestabilidad y de fin del sistema de derecho creado por la invasión de Estados Unidos contra Irak y la política agresiva de la administraciŪn Bush. La dirección revolucionaria cubana busca evitar un éxodo masivo de cubanos a Miami que podría justificar la invasión de la Isla porque existen niveles de preparación en el pent·gono y en la Casa Blanca que da carta blanca entregada a las organizaciones anticastristas de Miami. Defensa también, en el caso del arresto de los disidentes, por sus lazos estrechos y financiamiento comprobado por la presencia de infiltrados de parte de James Cason.
En este contexto se imponen algunas reflexiones para un debate que en los sectores progresistas latinoamericanos y a nivel mundial no es simple por los diferentes niveles que invoca el debate sobre la experiencia revolucionaria cubana. El primer aspecto es coyuntural. El contexto mundial creado por la política agresiva de la AdministraciŪn Bush en Irak contra la opinión de la comunidad internacional y las declaraciones cada vez más frecuentes de personeros cercanos a la Casa Blanca y al Pentágono sobre una posible invasión de Cuba, crean un contexto internacional que pone nuevamente a la orden del día la guerra que desarrolla Estados Unidos contra la pequeña isla del caribe. En ese marco, el argumento coyuntural y estratégico de la defensa de la revolución es de orden práctico que desnuda la situación de guerra. No se trata del inicio de una disidencia interna construida independientemente de la Administración Bush.
El segundo argumento se refiere al carácter del proceso cubano. La doble dimensión de la experiencia cubana es en ese sentido importante. Por un lado, la revolución cubana es una guerra de liberación nacional, por la independencia nacional en la oleada de los procesos de descolonización vividos en los años cincuenta y sesenta. Una liberación nacional cuya afirmación sigue siendo cuestionada después de más de cuarenta años por la que hoy es la potencia hegemónica del planeta que no tiene rivales que moderen sus dictados. Ello puede justificar entonces la adopción de mecanismos de guerra cuando existe un recrudecimiento de la agresión como ocurre en general cuando hay gobiernos republicanos en la Casa Blanca.
El tercer argumento es sobre el carácter socialista del proceso revolucionario cubana. Este aspecto se encuentra limitado por el descalabro del llamado campo socialista y por la propia política de ajustes para la sobrevivencia del proceso revolucionario cubano, ya se les llame periodo especial u otro mecanismo. Una condición necesaria y suficiente para asegurar la sobrevivencia de la revolución cubana y que ha resultado en la medida en que pese a los agoreros de la caída inminente del gobierno revolucionario, logró sobrevivir. Sin embargo, está claro que se trata de un desdibujamiento de la experiencia socialista para salvar lo esencial del proceso: sus conquistas sociales, la dignidad nacional, entre otros.
Finalmente, esta el argumento ético en que existe disonancia entre la condena del ejercicio de la pena de muerte a nivel mundial, practicada también en Estados Unidos, sea dicho entre paréntesis, y por lo tanto Washington no puede dictar cátedra al respecto. La idea del respeto de la vida en cualquier condición, aunque sea en una causa justa o guerra justa como es la defensa contra la agresión es una idea que no cuadra con la acción del gobierno y con la que se debe disentir pero que no tiene valor si en cambio la comunidad internacional no puede ofrecer un mundo en que sea la regla que funcione en todas partes. Se mantiene sin embargo como un irritante importante a nivel internacional con un movimiento progresista que tiene cada vez más un carácter ético.
Argumento ético también es lo que produce resquemor por la imagen del arresto de opositores no armados y condenas de presidio, aunque ello sea justificado por el hecho de que se trata de una disidencia instigada y organizada por los agentes de Washington que actúan abiertamente en la desestabilización del proceso revolucionario cubano. En este caso también aparece excesiva a nivel internacional y como un exceso represivo.
En ambos casos y en el debate ético, Cuba ha perdido una importante parte de apoyo internacional. Aunque Fidel Castro señala que la dirección cubana estaba conciente de los costos de las medidas que se vio obligada a adoptar, el trabajo de apoyo internacional al proceso revolucionario exige la comprensión de las condiciones concretas en que sobrevive el proceso revolucionario cubano. Una explicación que no ha circulado a nivel internacional. En ese marco, es indudable que como en el caso del plan especial que siguió al desplome de los aliados del este europeo, Cuba está obligada a sobrevivir y no puede permitirse arriesgar a albergar una oposición organizada desde el exterior por sus enemigos jurados.
Por ello, es la disonancia entre los diferentes niveles que explica las críticas y las condenas éticas que exigen al proceso revolucionario Cubano lo que toleran en el gran imperio. Quizás, el elemento central en el debate es que el proceso revolucionario cubano es antes que nada cubano.

 Marcelo Solervicens

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