 |
 |
Temas
del Domingo 24 de Noviembre, 2002
1. EL NUEVO ROL DE LA OTAN Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL.
2. LAS ELECCIONES EN ECUADOR Y LOS DESAFÍOS DE LA POLÍTICA LATINOAMERICANA.
EL NUEVO ROL DE LA OTAN Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL.
Está claro que en los últimos años se vive una reorganización del sistema mundial. En ese marco, la noticia que ocupó la atención esta semana fue, lo que algunos analistas han llamado, la reformulación de la OTAN del siglo XXI. Se trata de un aspecto importante si se considera que los alineamientos estratégico-militares están a la orden del día después de los atentados suicidas del 11 de septiembre en Nueva York y Washington. Una cuestión que adquiere aun más importancia cuando existen tres lineas de acción estratégica que está remplazando la primacóa de los temas económicos en las noticias internacionales, porque ya nadie defiende la globalizaci&óacute;n como la panacea para todos los problemas de la humanidad. Estas lineas geoestratégicas según los analistas son los aspectos de seguridad invocados en la guerra contra el terrorismo, los aspectos de guerra convencial y de castigo en la guerra contra los ejes del mal y por ejemplo en el desarme de Irak y la nueva doctrina de la potencia hegemónica del planeta de no aceptar que pueda surgir un poder militar que pueda limitar su lugar a la cabeza del orden político militar mundial. Una cuestión que apunta estratégicamente a mirar con sospecha el rol que está llamada a jugar en el siglo XXI, según sus líderes, la República Popular China.
Esta semana, en la ciudad de Praga, en la primera vez que se reúne la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la OTAN, en un país del antiguo bloque soviético, la OTAN, encontró una nueva vocación al seguir las consignas de Washington de guerra contra el terrorismo y por el desarme de Irak, lanzada por Washington y pasar a la acción con la decisión de formar una fuerza de intervención rápida de 21 mil soldados capaz de desplazarse a cualquier lugar del mundo en el espacio de un mes.
Por otro lado, y para confirmar la capitulación de los antiguos enemigos, la OTAN se amplió con la entrada de siete países que formaban parte en el pasado del llamado bloque soviético. La Rusia de Poutin, nuevo aliado de Washington, pese a manifestar sus objeciones quedó aún más aislado si se recuerda que sus visiones de gran potencia se esfuman cada vez más. Por un lado los países bálticos Lituania. Letonia y Estonia que hace 12 años formaban parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Por otro países del llamado bloque soviético, que históricamente no pertenecían a la versión occidental de Europa como Bulgaria, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia. Estos siete países se suman a la República Checa, Polonia y Hungría que habían ingresado a la OTAN en 1999.
Finalmente debe destacarse la insistencia de parte de Estados Unidos en que se aumentaran los presupuestos destinados a la defensa, que causaron importantes resquemores a nivel de Canadá. En efecto, pese a que Canadá sigue generalmente las propuestas estado-unidenses, se produjo hasta un incidente diplomático por las exigencias del presidente Georges Bush de exigir el aumento de los presupuestos de defensa. Valga señalar que los objetivos de la estrategia miltar no son exclusivamente militares sino que principalmente económicos, no sólo por el objetivo de asegurar la fuentes de petroleo o las lineas de comercio y propiedad de empresas sino que además porque diversos analistas comienzan a hablar del resurgimiento del llamado complejo militar-industrial que comienza a recuperar su dinamismo de antaño.
La nueva posición de la OTAN que termina con sus ambigüedades en cuanto a su misión no solo a nivel de Europa sino que en el mundo, es un reflejo claro del nuevo orden internacional dominado por el unilateralismo estado-unidense. Ello porque los objetivos de la Casa Blanca eran precisamente que la OTAN pueda transformarse en actor de la guerra contra el terrorismo o contra los llamados estados Parias como Irak. Del combate al comunismo se pasa entonces a un rol de asistencia por parte de la OTAN al rol de gendarme que se abroga Estados Unidos en el nuevo orden o desorden mundial.
Desde una perspectiva histórica, la confirmación del control de la Casa Blanca sobre la OTAN refleja la continuidad de la política militar de Europa desde el fin de la segunda guerra mundial, pese al fin del conflicto Este-Oeste. Como se recordará, la crísis de Berlín y la guerra fría justificaron la creación de la OTAN en 1949 en el marco de la política del containment y se solidificó después con la política del MAD (Mutually Assured Destruction). Como se recordará, la Organización del Tratado del Atlántico Norte se dio como vocación el rol de contención del comunismo en el concierto europeo contando en la práctica bajo la comandancia de Estados Unidos y contando entonces con la protección nuclear estado-unidense con el equilibrio del terror, gracias al poderío atómico y el poder aéreo de Estados Unidos mientras que Europa desarrollaba sus fuerzas a nivel de tropas y armamentos convencionales. Canadá como aliado estado-unidense también participa de la Alianza.
La historia de la OTAN no estuvo exenta de conflictos. Como se recordará se realizó con fuertes conflictos y divisiones en Europa, principalmente de parte de Francia que desarrolló su propio programa nuclear y bajo el General de Gaulle defendió niveles de autonomía importantes de parte de Francia en la alianza. En la práctica, esas mismas divisiones han hecho que fracasaran acuerdos que proponían que el desarrollo de la Unión Europea, se tradujera también en fuerzas armadas europea : en 1998 entre Francia y el Reino Unido y en 2000 entre Francia y Alemania.
En esa perspectiva, lejos de tratarse de una nueva OTAN, lo que ocurre es que Estados Unidos ha conseguido mantener su control sobre el desarrollo militar en Europa y conseguir que pueda apoyarle en sus acciones al exterior del escenario europeo. En efecto, la formación de una fuerza de intervención rápida significa el alineamiento de la OTAN, del cual las tropas de Estados Unidos son parte importante de una estrategia ofensiva en el resto del mundo, que permitiría en la práctica una fuerza de apoyo a lo que se considera como el problema estratégico central de los generales : poder desarrollar mecanismos de desplazamiento rápidos para poder asegurar la seguridad a nivel mundial. La Cumbre de los 19 países que forman parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte realizada esta semana en Praga terminó con la transición de esa organización militar creada en 1949 para defender a Europa contra la amenaza del llamado bloque de democracias populares que surgió de la segunda guerra mundial. La OTAN se había quedado sin vocación luego del fin de la guerra fría con el desmoronamiento del Socialismo europeo. En esa medida fuera de la intervención en el Kosovo que causó gran discusión en la OTAN, la Alianza no había desarrollado acciones propiamente tales.
En el mundo actual entonces, las noticias de esta semana con respecto a la OTAN reflejan la insistencia de parte de Estados Unidos en el desarrollo de una estrategia militar coherente a nivel internacional lo que se refleja por ejemplo con la realización de la reunión de 34 ministros de defensa de las Américas, en Santiago Chile a la que participó el llamado Halcón del Pentágono, Ronald Rumsfeld. En ella también se ratificó que la guerra contra el terrorismo constituye el enemigo fundamental y que para ello los países deben armarse.
Estos movimientos en el tablero de ajedrez mundial se inscriben dentro de lo que los analistas consideran como la nueva estrategia de la Casa Blanca que considera una amenaza no sólo el terrorismo sino que el armamento de cualquier país que pueda amenazar la hegemonía internacional de la cual los ejes del mal no son sino la punta del iceberg.
En ese marco, la situación estratégica mundial aparece marcada por el tercer aspecto de la doctrina estado-unidense tendiente a mantener su poderío a nivel mundial. Referido a impedir que otras naciones del planeta puedan disputar el lugar de lider mundial a los Estados Unidos. Nos referimos principalmente a la República Popular China, que con 20 % de la población del planeta está llamada a jugar un rol de primer plano producto de su apertura al comercio y a la política a nivel mundial.
Por un lado, la exitosa transferencia de poder en la República Popular China en el último Congreso, confirma el éxito de la dirección China en desarrollar una especie de socialismo que plantea la separación entre el sistema político y el sistema económico. La entrada de China a la Organización Mundial de Comercio y en general la aplicación del modelo de socialismo político sin socialismo económico hace entrar el nuevo actor al escenario mundial que diseña el mundo del siglo XXI.
En este marco, la decisión de la OTAN de pasar de un rol de defensa a un rol ofensivo a través del envío de tropas para controlar conflictos al exterior de su territorio, plantea que se ha entrado en el desarrollo de nuevos lineamientos geoestratégicos que refuerzan la posición estado-unidense en la cruzada contra Saddam Hussein y además en el reforzamiento de las estructuras que permiten desarrollar esta nueva organización internacional. Está claro que el mundo no vuelve a la situación anterior a la segunda guerra mundial en la que existía una pluralidad de países con pretensiones de control mundial. El mundo es demasiado pequeño para ello.
LAS ELECCIONES EN ECUADOR Y LOS NUEVOS DESAFÍOS DE LA POLÍTICA LATINOAMERICANA
Hoy domingo 24 de noviembre 8 millones 154 mil electores deben concurrir a las urnas para dirimir en la segunda vuelta electoral los dos candidatos más votados de las elecciones presidenciales del 20 de octubre pasado en Ecuador. Lucio Gutierrez del Partido Sociedad Patriótica que obtuvo el 23 % de los votos y Álvaro Noboa del Partido Renovador Institucional Acción Nacional que obtuvo 17,3 % de los votos. El presidente electo gobernará Ecuador hasta 2007. Ninguno de los dos candidatos está ligado a los partidos tradicionales por ello el juego de alianzas en el Congreso será fundamental en los próximos cuatro años.
Pese a la importancia de la votación, nadie espera que la votación sea alta, porque las elecciones se realizan en medio de una tradicional apatía del electorado. En la primera rueda menos de la mitad de los electores habilitados concurrieron a las urnas, castigando los partidos tradicionales.
Las encuestas dan como seguro ganador a Lucio Gutierrez, del Partido Social Patriótico a quien asignan el 53 % de los votos. Lucio Gutierrez es un coronel retirado que encabezó el triunvirato que asumió el poder cuando las movilizaciones populares e indígenas derrocaron al presidente Jamil Mahuad. Como se recordará esas movilizaciones se produjeron luego que el presidente Mahuad decidió la dolarización de la economía el 9 de enero de 2000. El golpe de estado del 21 de enero llevó por tres horas a Lucio Gutierrez a la presidencia de la República. Fue un golpe de estado al estilo de Hugo Chávez en Venezuela. Pese a que Lucio Gutierrez debió cumplir condena y fuera amnistiado posteriormente, adquirió gran popularidad y cuenta con el apoyo del movimiento indígena y de Pachakutik porque hizo suyas algunas de las reivindicaciones de este movimiento quien fue el que le aseguró la primera mayoría en la primera vuelta de las elecciones.
Lucio Gutierrez ha desarrollado un discurso populista nacionalista de izquierda pero no ofrece volver atrás en el proceso de dolarización. Los objetivos explícitos de su programa son de combatir la corrupción, reducir la pobreza que afecta el 70 % de los ecuatorianos mejorando el sistema de salud y la educación. Se plantea además terminar con las privatizaciones y mantener el petróleo en manos ecuatorianas pese a las presiones internacionales por continuar con los procesos de privatización. Lucio Gutierrez se plantea opuesto a la participación de Ecuador en el plan Colombia o en el conflicto en ese país y se plantea como en el caso de Chavez como mediador. Ciertamente el conflicto colombiano es un problema importante en Ecuador que ya cuenta con bases para el combate contra la guerrilla y numerosos refugiados y despalzados del conflicto colombiano se encuentran en su frontera. En esa medida, Lucio Gutierrez es percibido como un posible presidente que se inscriba en la nueva ola de gobiernos nacionalistas como el de Chavez en Venezuela y de Lula en Brasil.
El otro candidato es Álvaro Noboa, del Partido renovador Institucional Acción Nacional, sin relación de parentesco con el presidente saliente. Se trata del dueño de la 4a. compañía bananera más grande del mundo y candidato populista de derecha que pese a no contar con relaciones directas con la derecha tradicional ecuatoriana es el candidato que plantea continuar con las privatizaciones y las políticas neoliberales. Noboa plantea que se atacará a la pobreza mediante la creación de empleos y hasta a señalado que por ser un gran hombre de negocios podrá atraer inversiones al país.
Las encuestas afirman la victoria de Lucio Gutierrez. Lo cierto es que el no contará con el apoyo del Congreso donde la mayoría está en poder de los derechistas social cristianos. Lucio Gutierrez contará con el apoyo de los congresistas indígenas que tienen 12 de los cien escaños en el Congreso. La base de apoyo principal de Lucio Gutierrez estará al exterior del Congreso con el movimiento indígena y el movimiento popular. Ello significa que su gestión dependerá de su capacidad de poder introducir los cambios que ha prometido y canalizar el descontento para reafirmar su poder. En esa medida se está muy lejos de las posibilidades con las que contó Hugo Chavez para impulsar la revolución bolivariana. En esa medida una lección importante de la situación ecuatoriana es la importancia adquirida por los movimientos indigenistas que se han transformado en actores fundamentales en los paóses latinoamericanos, principalmente andinos.
Por otro lado, Ecuador, ha sufrido los embates de las políticas neoliberales. Es un país de 12 millones de habitantes que está confrontado desde hace dos años a los efectos de la dolarización, que se traducen en pauperización y al mismo tiempo en oportunidades para pequeños sectores. Algunos consideran la situación actual en Ecuador semejante a la que se vivía en Argentina antes de la crisis del corralito. Ecuador es uno de los países más caros de América latina. Como se recordará, el gobierno de Mahuad introdujo la dolarización para contener la inflación del 300 %, la devaluación del sucre y la caóda del producto del orden del 7 %. Una motivación semejante a la que llevó al gobierno salvadoreño a adoptar la misma política.
Aunque los datos macroeconómicos indican una estabilización de la economía ecuatoriana, la realidad es diferente. El crecimiento económico en 2001 fue del 5,4 % y el de este año que se calcula en 3 %. Todo ello no haría sino volver el país a los niveles de hace tres años. Los analistas calculan que el nuevo presidente no podrá seguir con el proceso de dolarización, sin que la situación lleve a nuevas crisis sociales. El sueldo mínimo que ganan más de la mitad de los ecuatorianos es de 140 dólares y la canasta se calcula en 800 dólares.
Si los desafíos que se le plantean al presidente Lucio Gutierrez son importantes a nivel interno, los impactos internacionales son aún más importantes.
En primer lugar, la situación ecuatoriana es tributaria de lo que ocurre principalmente en Colombia. Washington no ve con buenos ojos lo que podría ser el surgimiento de un nuevo Hugo Chávez que podría dificultar la realización del plan Colombia, por cuanto las bases militares en Ecuador son fundamentales para el uso de helicópteros en el combate contra la guerrilla colombiana.
En segundo lugar, porque si se considera el caso de la Venezuela de Hugo Chávez, del nuevo Brasil con la elección presidencial de Ignacio Lula da Silva y producto de la crisis Argentina, de una tendencia que deja obsoleta cada vez más los planes neo-liberales para la región. Algunos analistas consideran ya que el llamado Consenso de Washington, que estableció hace un par de décadas que los equilibrios macro-económicos y las privatizaciones eran la vía del desarrollo ahora están obsoletos. La elección de Lucio Gutierrez puede fortalecer el bloque de resistencia al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas y una profundización de las posibilidades de reforzamiento de alianzas comerciales propiamente latino-americanas.
En tercer lugar, la elección de Lucio Gutierrez demuestra la crisis de los partidos tradicionales latino-americanos. Luego del ejemplo Venezolano y del brasileño, del peruano y boliviano. Se produce el rechazo de parte de los electores respecto de los partidos tradicionales de derecha o de izquierdas. Las próximas elecciones en Argentina pueden precisamente arrojar importantes sorpresas en ese sentido. Por otro lado, las primeras experiencias de corrupción en la coalición gobernante en Chile, pese a todas sus complejidades legales o ilegítimas, o las peleas al interior de la Concertación revelan también que el elemento principal que las poblaciones exigen de sus gobernantes es el respeto de las reglas morales de ejercicio del cargo público.
Finalmente, a pesar de todos estos aspectos positivos en alguna medida a los que contribuye el proceso electoral en Ecuador, debe señalarse la importancia de considerar que se está volviendo a un nuevo ciclo del péndulo latinoamericano. Los militares nacionalistas progresistas por un lado y los nuevos partidos políticos de corte social-demócratas por otro buscan vías para mejorar la calidad de vida de las masas populares, trasladar los ejes de desarrollo a nivel de intereses locales o de la región. Lo cierto es que en el marco de la globalización los viejos intereses de las oligarquías locales y los intereses geoestratégicos sólo han sido remozados y las perspectivas de desarrollo de los movimientos locales de nuevo tipo que están a la base de estas nuevas experiencias son un aspecto fundamental.
Marcelo Solervicens
Las
opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad
de su autor |
|
  |