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     COMENTARIO DEL DOMINGO / por Marcelo Solervicens



Temas del Domingo 23 de Noviembre, 2003

1.- PARTE JEAN CHRÉTIEN, LLEGA PAUL MARTIN NO HAY CAMBIOS EN LA POLITICA CANADIENSE.
2.- EL FRACASO DEL ALCA Y EL NUEVO ESCENARIO DE RELACIONES PANAMERICANAS.

  PARTE JEAN CHRÉTIEN, LLEGA PAUL MARTIN NO HAY CAMBIOS EN LA POLITICA CANADIENSE.

Finalmente el martes de esta semana, luego de meses de presiones y de piruetas, el primer ministro de Canadá Jean Chrétien anunció formalmente que entregará el 12 de diciembre próximo su cargo de Primer ministro de Canadá a Paul Martin, recién elegido el sábado como presidente del partido liberal. El jueves los liberales le dieron el último homenaje de adiós a quien les dirigiera el partido des de 1990 y el gobierno desde hace diez años. Ese Congreso que no pasará a la historia como un debate de ideas culminó el periodo de gracia que se había otorgado Jean Chrétien antes de entregar las riendas del partido federal el año pasado cuando los partidarios de Paul Martin le indicaban la puerta todos los días. Por lo menos, se termina así la larga saga sobre los conflictos de personalidad entre los dos personeros que dejaba de lado los debates de sociedad que se requieren en Canadá. Como se sabe, desde su derrota frente a Jean Chrétien en las elecciones del partido liberal en 1990, Paul Martin quería ser primer ministro. Los observadores dicen que es además para lavar la afrenta de su padre que había perdido las elecciones en los años sesenta contra Pierre Elliot Trudeau.
Se da así la paradoja, propiamente canadiense, que un jefe que llevó su partido a la victoria en tres oportunidades, se le obligue a renunciar pese a que según las encuestas podría asegurar su reelección con un gobierno mayoritario liberal.
Los analistas no esperan grandes cambios de contenido y el proyecto de “marcar la historia” presentado por Paul Martin el sábado no aclara aún lo que hará como primer ministro. Veamos un balance de los diez años de gobierno de Jean Chrétien y lo que se puede esperar de un gobierno de Paul Martin.

Los años de gobierno de Jean Chrétien
El balance de los diez años de Jean Chrétien es en general positivo para Canadá desde una perspectiva macroeconómica. Sin embargo, es necesario destacar que producto de la aplicación de políticas neoliberales y del traslado del déficit hacia las provincias, el “mejor país del mundo” dejó de serlo porque la segmentación social ha aumentado, el número de pobres ha crecido y la cesantía se mantiene en niveles muy elevados. También debe destacarse que los diez años de gobierno de Jean Chrétien estuvieron marcados por una serie de escándalos y corrupciones que persiguieron constantemente su gobierno, como el escándalo de las comanditas y del albergue Grand Mére en Québec y el envío del ministro Alfonso Gagliano como embajador a Holanda para sustraerlo de las investigaciones de favoritismo.
Los liberales recibieron el país de parte del gobierno de los conservadores de Brian Mulroney con déficit de 42 mil millones de dólares, que consiguieron eliminar transfiriéndolo a las provincias. Heredaron un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos criticado por los liberales pero que bajo Chrétien se transformaron en sus ardientes defensores. También heredaron del impuesto a los productos y servicios que Chrétien había prometido eliminar pero que quedó tal cual. Con reducciones a los cesantes que lo liberales usaron para combatir el déficit.
El Primer Ministro Jean Chrétien en su discurso de adiós al partido liberal el jueves 13 noviembre se felicitó por haber mejorado el país y entregarlo en buenas condiciones a su sucesor – aunque fuera a regañadientes y le recomendara seguir respetando los valores liberales.
Jean Chrétien se hizo elegir en tres oportunidades, sin embargo esas victorias fueron mas bien por el deterioro electoral de los conservadores y neodemócratas y la regionalización de los partidos políticos en Canadá, que por la popularidad de los liberales.
También están las criticas por las pretendidas victorias de Jean Chrétien. Por ejemplo, que la victoria contra el déficit no fue tal porque fue trasladado a las provincias, trayendo como consecuencia el deterioro del sistema de salud y de educación. También se produjo bajo su gobierno, el deterioro de las condiciones de vida de los sectores pobres y la conculcación de los derechos de los desempleados. Hay un deterioro de condiciones de vida en las centros urbanos reflejado en el aumento del número de los indigentes y crecientes problemas habitacionales. El excedente del seguro de desempleo sirvió para eliminar el déficit porque mas de la mitad de los desempleados no pueden acceder a las prestaciones que además han sido enormemente reducidas en tiempo y monto. Las centrales sindicales lanzaron precisamente un juicio contra lo que califican de desfalco de los cesantes por parte del gobierno federal.
En materia de relaciones federales provinciales, muchos federalistas critican Jean Chrétien por afirmar con seguridad que los soberanistas no ganarían el referendo de 1995, casi perdió su apuesta, porque los soberanistas apenas perdieron por 30mil votos. Con posterioridad, Jean Chrétien instaló a Stephan Dion como su lugarteniente en relaciones federales provinciales e impuso la llamada ley sobre la claridad referendaria que hace muy difícil una victoria de los soberanistas. Chrétien considera que esa es su mejor contribución a la unidad nacional.
En política internacional se le critica haber sido un gobierno seguidista de los intereses de Estados Unidos y haber abandonado la critica del Acuerdo de libre comercio de América del Norte, haber abandonado su política de multilateralismo tradicional así como haber abandonado las políticas de Lester B Pearson y Pierre Elliot Trudeau que era sin embargo su mentor. Lo que salva sin embargo a Jean Chrétien fue el haber decidido finalmente no participar militarmente en la invasión de Irak porque esta no contaba con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas. Una medida reconocida por la opinión pública como la más positiva de su mandato. A ello se agrega también que su gobierno ha adoptado algunas políticas que responden al espíritu de la Carta de derechos y libertades, como es en el caso de aceptar la decisión de la Corte de permitir los matrimonios de personas del mismo sexo.
Pese a que su gobierno estuvo marcado por escándalos, fue principalmente su autoritarismo el que hizo que el muchacho de Shawignigan, perdiera los apoyos necesarios que le hubisen permitido permanecer en el poder.

Lo que viene con Paul Martin
Paul Martin asumirá como primer ministro el 12 de diciembre próximo. Se espera que entregará su discurso del trono en febrero que en la sesión parlamentaria se aprobará la nueva carta electoral y que las próximas elecciones se realizarán en la primavera próxima. De acuerdo a las encuestas, todo indica que Paul Martin podría formar el próximo gobierno. Ciertamente la unificación de la derecha (si ella se realiza y si consigue instalar un jefe que tenga cabida tanto en el oeste como en el este), podría disputarle aquello, pero no está claro aún si ello será posible. Por su parte el Partido Neodemócrata no parece en condiciones de poder disputar de manera efectiva por el voto de izquierda. El bloque quebequense ve llegar con temor quien podría tener mayor popularidad en la provincia que Jean Chrétien iendo a buscar candidatos populares como el animador de TVA Jean Lapierre.
Producto de su pasado de hombre de negocios con sus inversiones en compañías de barcos y en las cuales usan los paraísos fiscales, se le caracteriza a la derecha de Jean Chrétien y como el candidato de Bay Street en Toronto.
Paul Martin fue el ministro de finanzas que buscó por todos los medios de reducir el déficit y pagar la deuda fiscal. Sin embargo su agenda puede no caracterizarse por enormes giros a la derecha en todo caso no más allá de lo que hacen los liberales actuales porque señala encarnar los valores liberales tradicionales. Los observadores creen que para combatir la derecha en vías de reunificación, Paul Martin tratará más bien de disputar el centro político e ir a buscar votos por su defensa del sistema de salud y por defensa de los valores liberales tradicionales.
Paul Martin puede efectivamente reinstalar los liberales en Québec, porque es más popular que Jean Chrétien que es asociado al federalismo centralizador. Su reunión con los ministros provinciales al margen de la definición de la Copa Grey en Saskatchewan mostró el deseo de un nuevo estilo de relación federal-provincial.
En el caso de Québec Paul Martin fue favorable (a diferencia de Jean Chretien) al fenecido acuerdo del Lago Meach que reconocían el carácter distintivo de Québec. Sin embargo últimamente los observadores plantean que Paul Martin un franco-ontarino de origen no se plantea un tratamiento especial para Québec y propone un federalismo que trata a todas las provincias igualmente. En ese marco es interesante resaltar la importancia que acuerda Paul Martin al nivel municipal. El considera que el nivel municipal (que es de competencia provincial) está llamado a ser en un país esencialmente urbano como Canadá, un eje de poder que el gobierno federal se plantea investir de un nivel particular casi a mismo título de las provincias. Allí hay una futura fuente de discordia importante.
En política extranjera, Paul Martin se plantea un acercamiento con los Estados Unidos. Al mismo tiempo el mensaje es contradictorio. La presencia de Bono el cantante británico que milita activamente en favor de los países del tercer mundo y del combate contra el SIDA, como invitado especial, en la entronización de Paul Martin puede indicar que Canadá seguirá jugando un rol importante en el campo multilateral. Lo cierto es que la política exterior sigue siendo un misterio.
El anuncio del cambio de primer ministro para el 12 de diciembre próximo constituye un evento político importante que equivale a un cambio en la clase política porque Paul Martín es el primer dirigente del cargo de primer ministro que entró en política solo en los años noventa. No pertenece a la vieja guardia Trudeauista de los sesenta. Lo cierto es que debemos seguir armándonos de paciencia para saber cual es su programa de gobierno. Es algo que refleja el estado de la democracia canadiense.


  EL FRACASO DEL ALCA Y EL NUEVO ESCENARIO DE RELACIONES PANAMERICANAS.

El jueves en Miami murió la propuesta de tratado de libre comercio de las Américas en la fórmula propuesta por el presidente de Estados Unidos Georges Bush padre en 1990. Las negociaciones iniciadas en 1994 en Miami planteaban que 34 países de las Américas (con la exclusión notable de Cuba por el bloqueo estadounidense contra la isla caribeña) establecerían en enero de 2005 un ambicioso ALCA que transformaría la región en una sola zona de libre comercio de 800 millones de personas y con el PIB más alto del mundo. Una verdadera plataforma para el desarrollo de las transnacionales estadounidenses a nivel mundial que consolidaría América Latina y el Caribe como la zona de influencia de Estados Unidos. En la propuesta estadounidense el ALCA debía incorporar temas comerciales no referidos exclusivamente al comercio de bienes, (los temas llamados de nueva generación) como son por ejemplo el tema de las inversiones, del acceso a los mercados públicos y los servicios. El ALCA debía servir de modelo para las negociaciones que se realizan en el marco de la Organización Mundial de Comercio, OMC.
La reunión de los ministros de comercio de los 34 países de las Américas co-presidida por Estados Unidos y Brasil, que debía durar dos días, duró sólo un día y terminó con escueta declaración que los observadores llaman un ALCA lite. La propuesta Lite establece que debe ser un acuerdo sobre los temas de consenso mínimo y que deja fuera (para acuerdos bilaterales) los temas en disputa y permitiría el opting out de los países de temas del acuerdo que debieran ser negociados de manera bilateral. Se aceptó así la propuesta lanzada por Brasil en Octubre pasado, sorprendiendo a los observadores que esperaban un aislamiento de Brasil frente al uso del poderío estadounidense. Una cuestión que se inscribe en el liderazgo adquirido por Brasil en el grupo de los 22 en la reunión de la OMC en Cancún que no aceptó que se entrara a discutir los temas de inversiones, acceso a mercados públicos y servicios que interesaban a los países desarrollados sin que estos revisaran su política de subvenciones agrícolas de más de 300 mil millones de dólares y que permite que los países desarrollados inunden con productos agrícolas a bajo costo los países del sur.
Aunque los ministros mantienen el horizonte de enero de 2005, lo cierto es que nadie ve al ALCA Lite como aquel proyecto que se discutió a partir de la Cumbre de Miami en 1994 y después en Chile y en Québec el 2001. La oposición de Brasil y de Argentina respecto de las subvenciones agrícolas, la necesidad de reconocer los intereses latinoamericanos en términos de exportaciones y por sobre todo que el marco para los debates en materia de inversiones, de mercados públicos deben ser tratados en la Organización Mundial de Comercio. Fue aceptado por Washington para evitar un nuevo fracaso como el de Cancún
Luego del fracaso del Acuerdo Multilateral de las Inversiones en Seatle en 1999, luego del reciente fracaso de la ronda de la OMC en Cancún por las subsidios a la agricultura en los países desarrollados, Washington no podía permitirse un nuevo fracaso. En desmedro de un acuerdo estaban las presiones de los propios productores agrícolas estadounidenses y las disposiciones tanto del llamado Farm Bill como las disposiciones de la Autoridad comercial, la autorización otorgada por el Congreso al ejecutivo para presentar en bloque proyectos para su aprobación sin que se introduzcan modificaciones. También está el hecho de que en Estados Unidos se está a un año de las elecciones presidenciales y el ambiente no es propicio a negociar los intereses económicos estadounidenses. Estaba claro que nunca en las negociaciones Estados Unidos perseguía ceder en sus prerrogativas de principal potencia comercial.
El factor principal en la muerte del ALCA previsto por Washington, entonces fue la férrea disposición del gobierno del presidente brasileño Ignacio Lula Da Silva contrario a la negociación de un bloque de disposiciones que debieran ser tratadas en el marco de la Organización mundial de comercio. En ese campo también se inscribe Argentina y Venezuela. Lo cierto es que la tendencia favorable al desarrollo del ALCA no existe hoy día. La próxima cumbre de los presidentes en el mes de enero en México aparece como una última posibilidad de darle lustre a una idea que ha perdido colorido con la guerra contra el terrorismo y el paso a un segundo nivel de la apertura comercial y la mundialización.
El nuevo enfoque Lite adoptado por los ministros de comercio de 34 países de las Américas, que en realidad es un acuerdo Washington #Brasil, consiste esencialmente en establecer los acuerdos mínimos que convienen a todos los países permitiendo que los países puedan retirarse de aquellos aspectos del acuerdo que no les convienen. Se trata entonces de determinar el núcleo duro de acuerdos y establecer acuerdos bilaterales en los otros casos. Pero ello no quiere decir entonces una derrota completa de Washington. Ciertamente fracasa la idea de unas Américas unidas por el liderazgo estadounidense. La nueva estrategia de los Estados Unidos es de fortalecer alianzas individuales con los países latinoamericanos. En víspera del encuentro de Miami, Washington anunció el inicio de negociaciones de libre comercio con Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador y Panamá. Esas negociaciones se agregan a las que están en curso con América Central, República Dominicana, y las ya concluidas con Chile. En ese marco Washington buscaría acuerdos bilaterales con cada país de América latina y el Caribe.
Los que aparecen como principales perdedores del nuevo enfoque de los Estados Unidos presentado por el ministro de comercio Robert Zoelick son los países que embarcaron en la aventura del desarrollo de un regionalismo abierto del ALCA basado en la inscripción de una relación privilegiada con Sstados Unidos como es el caso del Canadá y México en el acuerdo de libre comercio de América del Norte. También es el caso de Chile que con el reciente acuerdo bilateral de libre comercio creyó posicionarse para el ALCA para servir de plataforma para las exportaciones. También es el caso de los países de América central que está en pleno proceso de negociaciones de un Tratado de libre comercio bilateral. En esa medida para Canadá y los otros países que han entrado en la esfera estadounidense no les queda más que buscar los acuerdos comerciales bilaterales como mecanismo de construir un ALCA a la carta siguiendo la estrategia de Estados Unidos.
Todo parece indicar entonces que los Estados Unidos prefieren el establecimiento de acuerdos comerciales bilaterales en los cuales pueden imponer su voluntad a países menos desarrollados. Por ello es que los observadores consideran que los principales perdedores del proceso serían los países más pequeños que sólo podrían beneficiar de la relación de fuerzas establecida por negociaciones en bloque.
Fuera de aquellas consideraciones de corta vista, es necesario destacar como inflexión determinante, que el proceso de conformación de la Zona de libre comercio de las Américas bajo el control de los Estados Unidos no es posible. La fuerza de la posición brasileña que surge como potencia intermedia es que no es posible construir ese tipo de acuerdo comercial sin considerar en parte al menos los intereses latinoamericanos. El deber de liderazgo que cae ahora sobre Brasil para liderar precisamente negociaciones que permitan cambios en las reglas comerciales en favor de un comercio justo son importantes, debe aunar los paises de América Latina en el proceso de negociación de la región con Washington y no solo de los países del MERCOSUR.
Se trata de una victoria para los partidarios de otra mundialización. Sin embargo, no debe olvidarse que ella es de carácter negativo, se consiguió parar los planes hegemónicos de la Casa Blanca pero depende esencialmente del desarrollo del MERCOSUR y de otras iniciativas propiamente latinoamericanas . Ese el reto al que aparece llamada América Latina y el Caribe en esta coyuntura. Frente a ese desafío el gobierno de Lula juega un rol fundamental.

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