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Temas
del Domingo 22 de Diciembre, 2002
1. LA SITUACIÓN POLÍTICA EN QUEBEC EN ESTE FIN DE AÑO 2002.
2. AMÉRICA LATINA EN LAS POSTRIMERÍAS DEL AÑO 2002.
LA SITUACIÓN POLÍTICA EN QUEBEC EN ESTE FIN DE AÑO 2002.
Diversos medios de comunicación han designado como personalidad del año en Quebec a Mario Dumont, líder de la Acción Democrática de Quebec, la ADQ. A nivel de Canadá, es el nombre del ex-ministro de finanzas y anunciado sucesor de Jean Chrétien a la cabeza del Partido Liberal. Algo que refleja las características del año según los medios de comunicación y que muestra sin embargo un cierto inmovilismo de la clase política canadiense y quebequense, porque la crítica de los partidos políticos tradicionales es cada día más importante.
En Quebec, el año se termina en plena campaña electoral extra-oficial que confirma que la próxima contienda electoral se dará a tres bandas. Se espera que el primer ministro provincial las anuncie para la primavera próxima. Como se recordará, en el sistema parlamentario de origen británico que existe a nivel provincial y federal en Canadá, no sólo el presidente del partido más votado es el primer ministro, sino que cuenta con el importante derecho de decidir el momento en que debe llamarse a elecciones al interior de un periodo máximo de 5 años. Como se recordará, Lucien Bouchard se hizo reelegir en el otoño de 1998, aunque renunció en enero de 2001, y fue reemplazado por Landry, este debe llamar a elecciones en 2003.
Las últimas encuestas indican que la estrella del Partido quebequense ha mejorado, se debe recordar sin embargo como lo señalaba Robert Bourassa que una semana en política puede ser una eternidad. Desde el comienzo del año se discutía la posible desaparición del PQ en las próximas elecciones. Por ello, el año que termina es uno de transición en política.
Lo cierto es que puede decirse que el PQ tiene en contra el que sólo Maurice Dupplesis pudo obtener dentro de la historia política de Quebec un tercer mandato seguido. Siempre se ha producido la alternancia. La derrota en las elecciones parciales en tradicionales fortalezas pequistas en manos de la ADQ aparecieron premonitorias de un descalabro electoral.
Por otro lado, pese a que las posiciones en favor de la soberanía de Quebec son estables, no aseguran un referendo ganador. Por ello que la llamada estrategia de la creación de las condiciones ganadoras sigue penando al gobierno Landry. La renuncia de ministros soberanistas y las críticas porque el gobierno Landry no promovía la soberanía fueron contrarestadas con promesas de tener un referendo dentro de 1000 días, y, finalmente con la exención de impuestos para quienes hagan donaciones a un instituto no gubernamental de promoción de la soberanía.
Sin embargo, a fines de año puede señalarse que la estrategia pequista ha dado resultados mitigados, que el escenario catastrófico podría no producirse. El gobierno de Bernard Landry, ha tratado de confirmar la vocación socialdemócrata del PQ, mediante la adopción de la ley contra la pobreza y la exclusión que recoge algunos aspectos planteados por los grupos que trabajan con los sectores más postergados. También con la adopción de las modificaciones de la ley de condiciones mínimas de trabajo que reglamentan los salarios de dos tercios de los trabajadores de la provincia. También con la adopción de una política que declara el agua, como un bien común y suspende la construcción de centrales hidroeléctricas que fue bien acogido por los sectores preocupados del medio ambiente. Estas y otras medidas menores se han traducido en que el gobierno Landry ocupe el espacio mediático. Sin embargo, en lo que se refiere a la salud, aunque el ministro Legault ha conseguido limitar la crisis imponiendo leyes especiales a los médicos, se está lejos de haber resuelto los problemas de lo que es el tema principal de los quebequenses. El debate sobre el llamado informe Romanow y como el gobierno federal debe invertir en salud puede reavivar el debate constitucional.
En cuanto a Mario Dumont, la última encuesta señala que el interés del electorado por la novedad que el representa está disminuyendo. Luego de ganar tres de las cuatro elecciones parciales de junio pasado cuando se confirmó que el ADQ podría ganar las elecciones. Dumont cometió graves errores desde la perspectiva quebequense. En primer lugar, cuando fue a dar un discurso ultraderechista frente al Canadian Club de Toronto que fue interpretado como una sumisión al Canadá Inglés y confirmó que Dumont estaba más a la derecha que Ralph Klein y que el propio Georges Bush. En efecto los ejes de su programa de gobierno no son populares entre los quebequenses. En primer lugar, aunque los quebequenses insisten en que se arregle el sistema de salud, no desean que este sea privatizado. Por otro lado, la idea de un impuesto único aplicado a todos también es resistido porque favorecería a los sectores más ricos. Por último, la idea de bonos de educación dados directamente a los padres, se demostró que no mejorarían la situación escolar. En ese marco, la imagen de partido distinto respecto de los partidos tradicionales se vino abajo cuando se supo que el encargado de la ética tenía un expediente criminal. Lo cierto es que lo que más ha resaltado es la improvisación de la ADQ y que difícilmente podría gobernar. Valga señalar que el apoyo que le han entregado las organizaciones patronales y los federalistas ataca más gravemente a los liberales que a los pequistas.
Los liberales de Jean Charest, recomienzan en este fin de año ha resurgir en el plano político, producto de que la ADQ ha perdido sus plumas Sin embargo, no está claro que es lo que plantea el partido liberal de Jean Charest que pasó rápidamente de seguro ganador hace unos años a un mal candidato que cuenta con menos popularidad que su propio partido.
En el campo político entonces, el año que termina y a semanas o meses de las elecciones provinciales, refleja por primera vez una gran incertidumbre en cuanto a los resultados de las próximas elecciones que marcarán el año 2003. En ese marco, la recientemente creada Unión de Fuerzas Progresistas debe recorrer un largo camino antes de poder pretender una incidencia política importante. Por otro lado, pese a que se trata de medidas electoralistas, las organizaciones sociales, comunitarias y sindicales han obtenido gracias a la coyuntura política una serie de conquistas que ubica Quebec como la sociedad más progresista de América del Norte. En ese marco las perspectivas que se abren para el año 2003 son bastante interesantes.
AMÉRICA LATINA EN LAS POSTRIMERÍAS DEL AÑO 2002.
La gran región latinoamericana termina el año con graves problemas económicos, sociales y políticos que plantean nuevamente consecuencias graves producto de su inserción subordinada a la economía mundial.
Desde el punto de vista económico, la Comisión Económica para América Latina de ONU, señala que la desaceleración de la economía mundial provocó un aumento de la crisis regional producto de una fuerte disminución del comercio exterior, el persistente deterioro de los términos del intercambio y la disminución de las inversiones. Una situación que provocó una contracción de la economía latinoamericana del orden del 0,5 %. La crisis en Argentina, en Venezuela, en Uruguay tienen gran impacto regional demostrando el fracaso de los modelos neoliberales en la región.
Por otro lado, las políticas de integración económica, principalmente el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), sufrió un revés por la crísis en Argentina, las elecciones en Ecuador y Brasil y la mantención de Chávez en el poder en Venezuela. La reunión en Quito, Ecuador mostró que las resistencias a una política de libre comercio que responde esencialmente a los intereses de las multinacionales estado-unidenses en el campo de las inversiones y los derechos de propiedad sin que se abran necesariamente el mercado estado unidense a los productos latinoamericanos. En ese marco, se vislumbra cada vez más claramente que la política estado-unidense se basa en la posibilidad de desarrollar acuerdos bilaterales que obtengan lo mismo que el ALCA. En ese marco, la adopción de una acuerdo bilateral de libre comercio entre Chile y Estados Unidos el 10 de diciembre es indicativo porque se agrega a la estrategia desarrollada en América Central donde un tratado de libre comercio con Estados Unidos está siendo negociado, mientras que se implementa el llamado Plan Puebla-Panamá que creara un corredor favorable a las inversiones extranjeras desde México hasta Panamá. Las posibilidades de una integración propiamente latinoamercana, aparecen fortalecidas por la elección de Ignacio Lula da Silva en Brasil.
A nivel social, América Latina vive un quinquenio perdido para el desarrollo. Se deterioraron las condiciones de vida de la población según datos oficiales de la CEPAL ya que más de siete millones de personas engrosaron la larga fila de los pobres en el continente.
Desde el punto de vista político, la región vive una serie de crisis que anuncian procesos de desestabilización importantes. América Latina se encuentra sobre un polvorín creado por las disparidades sociales importantes. Por la corrupción de las administraciones políticas. Porque en general se vive una crisis de los partidos tradicionales y se viven nuevos ensayos políticos como el de la experiencia de militares nacionalistas en Ecuador y Venezuela y la experiencia de partidos de nuevo tipo como en el caso de Brasil. Una situación que se inscribe también en el marco de la inserción de América Latina en la economía mundial.
América Latina termina con movilizaciones sociales importantes en Argentina. Luego de la renuncia del presidente de la Rúa y un ciclo de cambio de presidentes en el espacio de dos semanas asumió el peronista Duhalde que se ha mantenido en el poder y que promete elecciones presidenciales para el 27 de abril del 2003. Lo cierto es que la crisis argentina y el empobrecimiento de la población no se han detenido. Argentina vive ya cuatro años de recesión y 50 % de los argentinos viven bajo el umbral de la pobreza. El FMI acaba de entregar un préstamo para que el país pague la deuda externa pero ello no resuelve los problemas. Las movilizaciones de los piqueteros y la emergencia de nuevos movimientos sociales y políticos apuntan a la búsqueda de nuevas formas de organización como el anuncio que la ConfederaciÛn de Trabajadores Argentinos se transformará en partido político.
En el caso de Venezuela se vive la resistencia de la oligarquía rentista de ese país frente a los proyectos de la revolución bolivariana de Hugo Chávez. Al igual que el intento fallido de golpe de estado en abril pasado fue favorecido por el apoyo de Washington, el llamado de la Casa Blanca a la realización de elecciones avanzadas ha envalentonado la oposición en una huelga que lleva 21 días y que afecta el corazón de la economía monoproductora basada en el petróleo. El apoyo con que cuenta Chávez a nivel del ejército podría permitir que sobreviva esta prueba de fuerza, sin embargo está claro que la Casa Blanca quiere asegurarse su abastecimiento de petróleo y para ello se plantea utilizar nuevamente la OEA. Lo cierto es que Venezuela se encuentra en una grave situaciÛn de crisis que requiere de la solidaridad internacional.
La elección de Ignacio Lula da Silva, constituye el hecho más positivo del año. La elección de un líder progresista surgido del movimiento obrero y de las nuevas organizaciones de la llamada sociedad civil ligadas al Partido de los Trabajadores lanza el llamado de un movimiento de reorganización de la izquierda latinoamericana y de un nuevo intento de desarrollo centrado en los intereses de las masas brasileñas y latinoamericanas. En esa perspectiva y aunque Lula comienza su mandato el 1 de enero, su influencia ya se hace sentir.
La elección del presidente Uribe en Colombia relanzó la guerra civil en ese país andino y amenaza con extender con el llamado Plan Colombia una situación conflictiva al conjunto de la región. Se trata de una de las situaciones más peligrosas del continente por cuanto la elección en Ecuador de un presidente nacionalista proveniente de los militares, Lucio Gutierrez, es leída por Washington como una nueva etapa de destabilización.
Los problemas económicos y sociales de la región se mantienen y se agravan producto de la aplicación de políticas neoliberales y del control que trata de ejercer nuevamente Estados Unidos sobre la región.
Los analistas coinciden en que en el marco de la obsesión por la seguridad y por la política de evitar que surjan oposiciones al liderazgo estado-unidense llamada de ataques preventivos, hace que Estados Unidos se plantee la recolonización de AmÈrica latina. Lo cierto es que 2003 se anuncia como un año movido.
Marcelo Solervicens
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de su autor |
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