arte arte latino por MARCELO SOLERVICENS
Ir a la Portada Comentario del Domingo 22 de Octubre del 2006



Marcelo Solervicens

1.- BALANCE DEL PANORAMA POLÍTICO CANADIENSE Y QUEBEQUENSE.
2.- REFLEXIONES SOBRE LA ELECCIÓN DEL MIEMBRO LATINOAMERICANA AL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LAS NACIONES UNIDAS.


  
   1.- BALANCE DEL PANORAMA POLÍTICO CANADIENSE Y QUEBEQUENSE.

El panorama político canadiense y quebequense ha estado muy movido en los últimos días
Por un lado, en el ámbito federal, las encuestas indican un desplome de la popularidad de los conservadores por sus políticas de extrema derecha y alineadas con la Casa Blanca; se aprecia también un repunte de los liberales que se aprestan a elegir su líder a comienzos de Diciembre y; todos los partidos de oposición anuncian que derrotarán al gobierno conservador minoritario en Febrero o Marzo cuando se vote por el presupuesto.

Por otro lado, en Québec, esta semana con la inauguración de la sesión parlamentaria hizo su entrada el nuevo jefe del partido quebequense, Andrés Boisclair, sobre un trasfondo de la crisis de la industria de la madera de construcción; con las declaraciones intempestivas del antiguo primer ministro Lucien Bouchard que critica los quebequenses por flojos. Mientras tanto, el primer ministro Jean Charest decidió descratr por el momento el llamado a elecciones generales hasta que mejore su posicionamiento.

En ambos casos se perfila que Canadá vive un momento de transición política. Veamos algunos aspectos más relevantes.

En el ámbito federal lo más impactante es que el gobierno minoritario conservador de Stephen Harper ha bajado rápidamente en popularidad. Ahora está en situación de igualdad con los liberales pese a que estos ni siquiera tienen todavía un jefe. Esa baja no se debe a grandes maniobras de la oposición, sino porque Harper empezó a gobernar como si fuera un gobierno mayoritario y muestra una porfía ideológica ultra conservadora y una alineación sin reservas tras la política exterior de la Casa Blanca.

En primer lugar, se confirmó esta semana que el gobierno conservador no sólo renegó la firma de Canadá en el acuerdo de Kyoto de reducción de los gases que provocan el efecto invernadero a la base de los cambios climáticos que se traducen en el calentamiento del planeta. El Plan Verde anunciado esta semana por la ministro del Medio Ambiente Rona Ambrose, no solo diluye el combate contra los gases con efecto invernadero en la lucha contra el smog y otros contaminantes, sino que además espera los resultados para el año 2050. El gobierno conservador traslada el problema para las calendas griegas y defiende la industria petrolera de Alberta – la más contaminadora, pero donde los conservadores tienen sus principales apoyos. El gobierno conservador propone una nueva ronda de negociaciones con las provincias como la que ya hizo el antiguo gobierno liberal.

En política exterior, Stephen Harper continua con su posición guerrera en Afganistán pese a que aumenta el número de soldados canadienses muertos (mas de 40) y cuando se observa que los talibanes cuentan cada vez con mayor apoyo. Con ello se confirma que lo esencial de la intervención en Afganistán, luego de desalojar los Talibanes del poder, era de apoyar el desarrollo económico, social y de pacificación y no una política guerrera.

También los últimos días los conservadores se han alineado decididamente a favor del estado de Israel, en el conflicto israelo palestino, en lugar de conservar una posición medianamente equidistante entre los intereses del estado de Israel y la necesidad de implementar las resoluciones de la ONU que plantean el abandono de los territorios ocupados y la creación del estado palestino.

En el ámbito interno, los conservadores han iniciado proyectos de ley de represión de la criminalidad con penas más altas, y la eliminación del derecho constitucional a la presunción de inocencia en casos de una tercera acusación: el acusado deberá mostrar su inocencia antes de ser designado como criminal peligroso y podérsele mantener en prisión por el resto de sus días. Una ley calcada de la que se ha impuesto en Estados Unidos. Se trata de una posición ideológica que no corresponde a las estadísticas, que no indican que la tasa de criminalidad se mantiene.

Aunque este y otros proyectos de esta naturaleza no alcanzarán a ser adoptados por los conservadores antes de las elecciones con la que amenazan los partidos de oposición, han desgastado rapidamente el partido conservador.

El bloque quebequense ha prometido que votará contra el próximo presupuesto del gobierno conservador minoritario, porque los conservadores han postergado para las calendas griegas la solución del desequilibrio fiscal rompiendo con una promesa electoral que sedujo los quebequenses. El primer ministro Harper ya ha indicado claramente que no resolverá el tema del desequilibrio fiscal entre Ottawa y Québec antes de negociar un acuerdo con todas las provincias. Como se recordará el desequilibrio fiscal se produce porque el dinero de impuestos con el que cuenta el gobierno federal para desarrollar los programas que caen en su jurisdicción es enorme, mientras que el dinero con el que cuentan las provincias y en particular Québec, (que ha asumido competencias en un mayor número de sectores) es insuficiente para que enfrenten sus obligaciones en materia de educación, de salud, entre otros.

Aunque hace unas semanas se creía que los, liberales federales pasarían un largo tiempo en la oposición. Ahora las encuestas indican que los liberales podrían ganar las próximas elecciones. El descontento con las políticas conservadoras, abre las puertas a que cualquiera que sea el ganador como jefe de los liberales federales en Diciembre (ya sea Michael Ignatief ó Bob Rae), los liberales tendrán un jefe que no estuvo directamente vinculado a los escándalos de las comanditas. Si a eso se agrega que los liberes se plantean reconocer la Nación quebequense y la existencia del desequilibrio fiscal, aumentan sus posibilidades de victoria electoral en las próximas elecciones.
Como en la política canadiense, la situación de Québec es siempre tributaria de lo que ocurre en Ottawa, está claro que el primer ministro liberal Jean Charest, que es muy cercano a Stephen Harper, está decepcionado que éste no resuelva el desequilibrio fiscal y teme la llegada de los liberales.

Lo cierto es que luego de un desempeño sin errores durante meses en preparación de las próximas elecciones, Jean Charest está enfrentado a una crisis mayor de la industria maderera quebequense por la disminución de la actividad económica en Estados Unidos. Los despidos de miles de trabajadores y los altos costos de producción por la sobreexplotación del bosque por dejar al mercado la regulación de la industria aumentan la gravedad de la crisis. Lo que se requiere es que el gobierno intervenga con una política que permita diversificar la producción y que se le incorpore mayor valor agregado. Los liberales demoraron en hacer su anuncio y al final plantean solamente ayudar la industria a capear el temporal, sin ninguna visión de futuro.

En ese contexto hizo finalmente su entrada en la Asamblea nacional el nuevo jefe del partido quebequense, André Boisclair. La prensa está dividida en cuanto quién ganó en la olla de grillos del Hemiciclo en que se convierte la asamblea nacional en periodo de preguntas. Lo cierto es que por primera vez, se puede hablar de un cambio de generación la dirección de los partidos políticos quebequenses. Tanto Jean Charest, como Mario Dumont y ahora André Boisclair, no pertenecen a la llamada generación de los Baby Boomers, de la revolución tranquila. El problema es que ello no cambia mucho las cosas, más allá de que los estilos de los dirigentes.

Se mantiene la incertidumbre en cuanto a la fecha de las próximas elecciones en Québec, luego de crecientes rumores, Jean Charest las postergó por la crisis de la industria maderera y el tiempo juega en su contra porque los conservadores no resolverán el desequilibrio fiscal con lo que la victoria será muy difícil.

Todo depende de cómo se posicionará el partido quebequense. Se trata de algo que no es evidente. En primer lugar porque no está clara la diferencia para los quebequenses de la elección del partido quebequense en lugar del partido liberal, mientras que tanto el partido Québec solidario de Amir Khader y de Francoise David e incluso el partido verde, son alternativas más claras para responder a los intereses de los quebequenses. El PQ, parece no preocuparse de cuidar sus votos a la izquierda del espectro político.

En segundo lugar, porque aunque el programa del partido quebequense insiste en que lo esencial es la soberanía, no parece estar organizando su política en ese objetivo y no se siente la febrilidad propia al planteamiento de esa alternativa como algo inminente.

Finalmente, se ha conocido en las últimas semanas las dificultades de que el PQ presente candidatos de las llamadas comunidades culturales, de los neoquebequenses o de los quebequenses salidos de la inmigración, que son algunas de las formas de nombrarles. Ello muestra una situación paradojal. Mientras existen cada vez mayor número de estos sectores que adoptan el Québec como Nación y el francés como lengua común gracias a la ley 101, el partido que más debiera beneficiar de eso no otorga oportunidades a esos sectores como lo mostró la renuncia de Dominique Ollivier.

En ese marco, la política quebequense se mantiene en compás de espera de las próximas elecciones.

   2.- REFLEXIONES SOBRE LA ELECCIÓN DEL MIEMBRO LATINOAMERICANA AL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LAS NACIONES UNIDAS.

La definición del gobierno latinoamericano que reemplazará a Argentina como nuevo miembro temporal del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas ha acaparado la atención en la política latinoamericana en la última semana. Hay un bloque de países que apoya la candidatura de Venezuela y otro que apoya la candidatura de Guatemala. Para designar el país que reemplazará a Argentina se requiere que ¾ de los países apoyen a uno de los candidatos.

Es sabido que en política internacional, las instancias como la Organización de las Naciones Unidas u otras de ese tipo, reflejan el estado de las relaciones de fuerzas entre países en la jerarquía del sistema mundial. El Consejo de seguridad de la ONU es una de las pocas instancias de la Organizaciones Unidas que tienen a la vez un poder ejecutivo, y por otro lado, que cuentan con niveles de legitimidad importante. Debe recordarse que mientras el Consejo de seguridad de la ONU aprobó la invasión de Afganistán en castigo por los atentados suicidas del 11 de Septiembre de 2001, fue la misma organización la que negó entregar su apoyo a la invasión de Irak en búsqueda de armas de destrucción masiva. Fue el discurso del ministro de relaciones exteriores de Francia, Dominique de Villepin, el que mejor denunció las contradicciones de esa acción. Lo cierto es que la falta de caución en la invasión de Irak por motivos que después se demostraron equivocados, fue un llamado de atención importante sobre el rol que pueden cumplir las aventuras de Washington, porque los votos son asumidos a la mayoría del Consejo. Mientras cinco países, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia y China, tienen derecho a vetar cualquier resolución, los candidatos temporales pueden bloquear con su voto las decisiones de Washington en el Consejo de seguridad. Se trata por lo tanto de una tribuna importante para los países del tercer mundo que exigen la democratización de la organización internacional por un lado y, por otro lado, pueden con sus votaciones y con sus acciones ayudar a reforzar el discurso favorable a la solución pacífica de los conflictos internacionales.

Es de ese modo que puede entenderse el interés que despierta la que tradicionalmente es una decisión que concierne solamente a los burócratas que participan en las instancias internacionales. El representante de la casa Blanca en la ONU John Bolton, se opone a que la república bolivariana del Venezuela de Hugo Chavez, pueda ser elegido como miembro temporal de la ONU, y pone todo su peso económico y diplomático tras este esfuerzo. La oposición no es sólo porque el presidente venezolano declaró en su discurso ante la asamblea general de la ONU que había olor a azufre porque el diablo (refiriéndose a Georges Bush) había hablado antes en la misma tribuna, dando vuelta irónicamente el discurso usado por la Casa Blanca y mencionando los textos de Noam Chomski. Una declaración porla que fue aplaudido por muchos representantes de países presentes.

Más allá de las artes oratorias o histriónicas, lo que está en juego es que Venezuela representa una corriente de abierto desafío a la dominación económica, militar y política de Estados Unidos en América latina. Como se sabe, la revolución bolivariana ha incidido en acentuar el movimiento de péndulo latinoamericano a la izquierda en un nuevo ciclo de la lucha por la autodeterminación latinoamericana. Se trata de una posición que ha permitido que Cuba pueda salir de su aislamiento y que la Bolivia de Evo Morales pueda contar con un apoyo esencial. Se trata de una alternativa nueva, propiamente latinoamericana, frente a las derechas tradicionales como, entre otras, las de Guatemala del Salvador, de Colombia. O como las de las izquierdas que se auto designan como pragmáticas, pero que algunos critican como tendencias neoliberales con raíces históricas de izquierda como la de Chile, como la de Argentina, de Brasil y de Uruguay. Nuevos países pueden agregarse a esas tendencias, como se prevé en el caso de Ecuador en la segunda vuelta, o como ocurrió con la victoria de Andrés Manuel Lopez Obrador, aunque le fuera robada la elección.

En esa medida, La designación de Venezuela en el estratégico cargo de miembro temporal del Consejo de Seguridad de la Organización de las acciones Unidas, puede cuestionar el rol de Estados Unidos en el sistema mundial y más prácticamente en el de su guerra mundial contra el terrorismo o contra los llamados estados parias o parte del eje del mal como Corea del Norte, Siria y otros. El presidente Hugo Chávez ha recorrido el mundo visitando países críticos de la Casa Blanca incluyendo aliados entre los países productores de petróleo, incluyendo a Nigeria, Irán y otros países.

En la última votación, Venezuela ha conseguido los votos favorables de 81 de los 192 países con que cuenta la ONU, mientras que el candidato de Washington, la representación de Guatemala, obtuvo 103. To davía no alcanza a obtener los dos tercios necesarios para que se dirima la selección entre los dos países antes del 1º de Enero.

En esa media está repitiéndose lo que ocurrió en 1979 cuando Cuba trató de acceder a un puesto de miembro temporal del Consejo de Seguridad de la ONU, cuando la oposición de Washington obligó a que se buscara un país tercio de compromiso para que entre en el Consejo de seguridad en reemplazo de Caracas o de Guatemala. En esa época, y luego de 154 votaciones se eligió como candidato de compromiso a México. La diferencia es que ahora no existe el contexto de guerra fría que en esos momentos dividía el mundo y que podía justificar un tal alineación de fuerzas. Lo que se juega ahora, es la capacidad de estados Unidos de imponer sus dictados.

El próximo miércoles seguirán las votaciones pero la tendencia indica que ni Guatemala, ni Venezuela podrán ser elegidos y deberá buscarse un candidato de reemplazo. El GRULAC, grupo de países de Latinoamérica y del Caribe deberán llega a proponer un candidato de consenso si es que no existen posibilidades de que la gesta electoral favorezca a Guatemala io a Venezuela con los dos tercios de los votos. El país candidato que se rumorea es el de Uruguay. La actual disputa por la elección del país latinoamericano que reemplazará Argentina como miembro temporal en el seno del consejo de seguridad es el reflejo de la creciente contestación de la potencia que se considera hegemónica del planeta. No es algo definitivo pero es un índice importante.

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 Marcelo Solervicens es Cientista Político de la Universidad de Montreal y colabora con TuGuíaLatina.com desde su fundación en Febrero 2002. Las opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad del autor