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COMENTARIO DEL DOMINGO / por Marcelo Solervicens

Temas del Domingo 21 de Julio, 2002

- “ Los escándalos financieros creados por la corrupción de las compañías de acciones en la Bolsa ”
- “ Un vistazo al proceso revolucionario cubano y sus perspectivas ”

  LOS ESCÁNDALOS FINANCIEROS CREADOS POR LA CORRUPCIÓN DE LAS COMPAÑÍAS DE ACCIONES EN LA BOLSA.

Luego de años fastos, uno de los pilares fundamentales del sistema capitalista, la bolsa, está en una crísis. Algunos observadores comparan lo que ocurre ahora al desempeño de la bolsa previo a la crísis que llevó a la gran depresión de los años treinta. La crísis se expresa en la pérdida de miles de millones de dólares de los fondos de pensión individuales o colectivos del llamado proceso de capitalización social. Los que contaban con información provilegiada, culpables de delito de “ iniciados ”, se metieron al bolsillo miles de millones de dólares. La crísis se manifiesta en la caída del valor de las acciones en la bolsa, producto de la crísis de confianza creada porque los instrumentos de información no funcionaron: los estados financieros que sirven para fijar la capacidad de las compañías y establecer el valor de sus acciones no correspondían a la realidad. Las compañías y los controladores, de auditoría falsificaron los datos inflando sus ganancias y por lo tanto el valor de las acciones. La pérdida de confianza en la veracidad de los resultados financieros verificados de las compañías que venden acciones en la bolsa revela los pies de barro del funcionamiento autoregulado de la economía que es la religión de los neoliberales que dominan el sistema financiero mundial. No en balde, en Canadá y en previsión de los efectos de la crísis de confianza que mina las compañías estado-unidenses transnacionales, la institución canadiense que reglamenta las auditorías, decidió reforzar los mecanismos de control y la independencia de los auditores, para evitar los conflictos de interés en el caso de las compañías canadienses. El presidente del tesoro estado-unidense Alan Greenspan, salió de su estilo flemático, para calmar el mercado, señalando que ya pasó lo peor, pese a que todos los observadores saben que no es así. La creciente preocupación de Washington se percibe en los recientes discursos y propuestas del presidente de Estados Unidos Georges Walker Bush, llamando a la responsabilidad social de las empresas, planteando nuevas medidas de control y aumentando el presupuesto de la instancia federal estado-unidense que fiscaliza la contabilidad de las empresas. Los demóratas y otros críticos consideran sin embargo, que el presidente Bush no puede dar lecciones de buena conducta, porque en el pasado recurrió a la información privilegiada para ganar 900 millones de dólares. Una arma política importante para los demócratas antes de las elecciones al Congreso. La crísis actual comenzó el 2 de diciembre de 2002, cuando el gigante de las transacciones energéticas ENRON, declaró la quiebra mas multimillonaria de la historia de Estados Unidos. Como decíamos, hay tres principales problemas. En primer lugar los Estados financieros falsos de la compañía. Estos han sido inflados de varios miles de millones de dólares, para aumentar artificialmente el valor de las acciones en la bolsa. En segundo lugar, los accionistas principales de la compañía, entre ellos su dueño principal, los administradores y amigos, habrían vendido sus acciones poco antes que se diera a conocer la quiebra, configurando lo que se llama un delito de iniciado o de información privilegiada. En tercer lugar, la existencia de un problema estructural, producto de la llamada desreglementación. En efecto, las nuevas prácticas de integración horizontal, crean conflictos de interés: De parte de los administradores porque son pagados en parte con acciones de la compañía por lo cual, cuentant con información privilegiada para utilizar las fluctuaciones de la bolsa para aumentar el valor de sus acciones. También porque con la desreglementación, las fronteras entre los controlados y los controladores es inexistente y las compañías de auditoría como Andersen, estan imbricadas con sus clientes y no son suficientemente neutros como para defender en primer lugar los intereses de los accionistas. La bolsa juega un rol clave en esta fase del capitalismo. Las compañías financian su expansión gracias a la venta de acciones. La característica principal del capitalismo moderno es precisamente que transforma el concepto de propiedad del siglo XIX de propiedad de las empresas por aquel de control de las empresas a travÈs de la designación del directorio de la compañía. Pero, en el caso del capitalismo actual, donde es el mercado que determina la alocación de recursos, la bolsa sirve también de organizador de la economía mundial; algunos dirán, de desorganización. En algunos períodos la especulación bursátil puede hacer que el valor de las acciones sea mayor que lo que las empresas representan, pero a la larga, debiera fluctuar cerca de su valor. El sistema es proclive a crísis constantes. El boom y la posterior crísis de las acciones de las compañías del sector de nuevas tecnologías es un antecedente importante, al mostrar los límites del sistema financiero. El boom bursatil de las nuevas tecnologías hizo que algunos hablaran de la “ nueva economía ”. La confianza en la expansión rápida del sector aumentó de manera exhorbitante el valor de las acciones sin que ello fuese respaldado por una producción real, algunas de las compañías que vendían acciones ni siquiera llegaron a producir. Cuando llegó el momento de la verdad, el mercado se desinfló y se ajustó, llevando a la crísis a gigantes como Nortel, mientras que otras compañías desaparecieron simplemente. En ese marco, la especulación bursatil es una de las características fundamentales de la economía mundial actual por el imperio de los enfoques neoliberales que persiguen que el mercado de valores sirva de mecanismo organizador de la economía mundial. Esto hace que la “ bolsa ” se autonomice respecto del desempeño de la “ economía real ”. La especulación gracias a los llamados “ paraísos fiscales ” es un ejemplo importante de ese caracter especulativo, porque contribuye a que cada día miles de millones de dólares cambien nominalmente de manos, gracias a las posibilidades futuras de las compañías. Por ello, la confianza en la información sobre los estados financieros de las compañías es una pieza clave del funcionamiento del sistema. En los últimos meses los escandalos financieros han afectado a gigantes transnacionales como Enron, WorldCom, Global Crossing, Adelphia, Tyco, Xerox, la farmacéutica Merck y los analistas consideran que la lista se alargará. Algunas de estas compañías no sólo inflaron los beneficios de las compañías para mejorar el valor de las acciones artificialmente. Por lo menos en el caso de Enron y al parecer en el de WorldCom se mintió para ocultar que estas compañías estaban al borde de la quiebra. Mañana se supone que WorldCom se acogería a la quiebra. En el caso de WorldCom se habla de que aumentó sus ingresos en por lo menos 3,8 mil millones. La crísis de la segunda compañía más importante en el dominio de las telecomunicaciones sería la quiebra más grande de la historia de Estados Unidos porque tiene deudas de más de treinta mil millones y sus activos son de un centenar de mil millones de dólares. La pieza clave del escándalo entonces, son las compañías de auditoría. El 24 de enero pasado, la compañía de contabilidad trasnacional Andersen, admitió haber destruído documentos claves en el caso de ENRON. Ello hace que muchos analistas denuncien la connivencia de las compañías de contabilidad y de sus clientes que , luego de la desreglementación, están estrechamente imbricados. Paradojalmente, para salvar el sistema financiero, el propio presidente Bush y otros, plantean la necesidad de regular mas estrechamente el fincionamiento del sistema financiero. Sin embargo, más allá de los casos individuales de codicia, es evidente que hay algo podrido en el corazón mismo del funcionamiento del sistema financiero internacional por la ausencia de controles fiables. En ese marco, propuestas alternativas como la llamada tasa Tobin, propuesta para cada transacción que se haga en el sistema financiero sirva para financiar el desarrollo, adquiere importancia. Adquiere importancia también la constatación de los límites de funcionamiento autónomo del mercado y la necesidad de reglementarlo dando al poder político un mayor poder fisclizador. Lo cierto es que el presidente Bush parece no comprender el problema. Uno podría parafrasear las críticas a Bush padre, cuando no comprendía porque los estado-unidenses, no lo eligieron para un segundo mandato, pese a su popularidad por la guerra del Golfo. Los demócratas le decían, es la eeconomía, es el desempleo, estúpido!. En este caso debiera decírsele a Bush hijo cuando habla de enfrentar el problema de la corrupción del sistema financiero: El problema es el neoliberalismo, estúpido!

  UN VISTAZO AL PROCESO REVOLUCIONARIO CUBANO Y SUS PERSPECTIVAS.

El 26 de julio, fecha del llamado asalto al cuartel Moncada, tiene una gran importancia simbólica para la izquierda en América latina. Se trata de una derrota tactica que da inicio, paradojalmente, a la acción conciente de una vanguardia que seis años más tarde llevó a la victoria una guerra de liberación nacional de dos años contra la dictadura corrupta de Fulgencio Batista, que era apoyada estrechamente por Washington. Una guerra de liberación que se inscribe en el marco de las luchas contra el colonialismo y el neocolonialismo que acuñóÛ el término, “ tercer mundo ” en los años cincuenta. En efecto, históricamente, la revolución cubana fue antes que nada una guerra de liberación nacional, si se hace referencia al significado del asalto del Cuartel Moncada y la defensa que hace Fidel de esa acción armada, en el texto de su defensa “ La historia me absolverá ”. La imbricación de la dictadura de Batista, la clase dominante cubana y lo más corrupto del capitalismo estado-unidense facilitaron el desplome del desorden batistiano. El marco de la guerra fría Oeste-Este y el hostigamiento a la nueva revolución por la cruzada anticomunista de Washington, que no aceptaba la autonomía de la que considera su colonia de vacaciones, llevó a que el pueblo cubano, naturalmente, siguiera el liderazgo revolucionario y transformara, oficialmente, la revoluciÛn cubana en la primera revolución socialista y primer territorio libre de la dominación imperialista en América. El socialismo aparece entonces, como en otros países como la única solución frente al subdesarrollo y como instrumento para afirmar la autodeterminación de los pueblos. Ese marco de origen de la experiencia revolucionaria cubana, cuarenta años más tarde, sigue presente. La República de Cuba sigue marcada por esa misma doble lógica de revolución de liberación nacional y de revolución socialista, que sin ser contradictorias, el énfasis otorgado a una de las dos variables ejemplifica las fuerzas y debilidades de un proceso que el pueblo cubano que se realiza en el marco de una defensa constante contra las agresiones sostenidas de la potencia más poderosa del planeta. La consideración de estos elementos es esencial al momento de hacer un anólisis de la situación actual y de las perspectivas del proceso revolucionario cubano en 2002. En efecto, las obras de la revolución cubana en el marco del desarrollo de las condiciones de vida y de la dignidad del pueblo cubano no tienen parangón de comparación con sus países vecinos semejantes en el caribe. Sin embargo el contexto actual es difícil porque reformula los desafíos del proceso revolucionario cubano. Por un lado, los socialismos del este europeo, principalmente el socialismo soviético han desaparecido, hundidos por los efectos de sus experiencias burocráticas autodestructivas. Por otro lado, la certidumbre del camino lineal de la historia de la humanidad al socialismo se ha vuelto en incertidumbre absoluta sobre las alternativas globales. Esto es producto de la dominación mundial del capitalismo neoliberal con una organización jerárquica unipolar del sistema político-militar mundial, con la mundialización centrada en favorecer los intereses de las compañías multinacionales gracias a las instancias internacionales multilaterales como la Organización Mundial de Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, dominadas por tecnócratas neoliberales y también, por la predominancia de gobiernos nacionales desprovistos de voluntad política. Si durante años, el debate en la izquierda latinoamericana se limitaba a la justeza de la opción armada o electoral para la llamada toma del poder; el debate ha sido reemplazado, en el marco de un vacío de opciones globales por el surgimiento de nuevos temas y nuevas formas de acción política de nuevos movimientos sociales. En efecto, las categorías de clase social, entre otras, han sido evacuadas del discurso político mundial, siendo reemplazados por nuevos términos presuntamente neutros como el de sociedad civil y por la importancia adquirida por los nuevos tipos de movimientos sociales. En efecto el debate actual no puede solayar como en el pasado las reivindicaciones de las mujeres. Tampoco puede soslayar el debate sobre el impacto del desarrollo económico sobre el medio ambiente. Igualmente importantes en la actualidad, son los debates sobre los impactos de las nuevas tecnologías, no solo por los efectos sociales de la nuevas tecnologías de comunicación, sino que además, como en el caso de los organismos genéticamente modificiados, por los efectos del desarrollo de la genética. Los debates también sobre la mercantilización de nuevos recursos naturales, como es el agua, producto de la privatización de lo que Petrella llama un bien común de la humanidad. Un proceso que articula las resistencias de las poblaciones en todo el mundo y particularmente en Bolivia y Perú recientemente.

Actualidad del impacto internacional de la revolución cubana.

En ese marco la primera reflexión evidente se refiere al rol internacional del proceso revolucionario cubano y su experiencia. Un impacto que es mucho mayor que el peso específico de Cuba. Algunos, en la propia izquierda latinoamericana, plantean que el proceso revolucionario cubano es un anacronismo y que la mantención de la opción socialista es suicida. La inserción reciente por parte de Washington del pensamiento único en términos de la democracia representativa y de la economía de mercado como los úncos principios moralmente aceptables en el mundo, ha contribuído a aislar a Cuba. Ello quedó demostrado en la última reuniÛn de la ComisiÛn de de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, o que Estados Unidos consiga dejar fuera al gobierno cubano, de las negociaciones para el tratado de libre comercio de las Américas. Además, la política agresiva de Washington, entre otras por la ley de Helms-Burton, se refuerza con la llegada de Bush a la Casa Blanca y su cruzada desde septiembre pasado contra el terrorismo a nivel mundial en la que trata de involucrar a Cuba, con historias sin ningún fundamento. La respuesta cubana a las agresiones recientes, ha sido la de hacer funcionar las instancias legislativas propias al proceso cubano, lanzando un debate para enmarcar en la Constitución el car·cter inmutable del socialismo en la Isla. Pese a su carácter rimbombante, ese debate y la medida constituyen elementos fundacionales importantes del proceso de institutcionalización del procesos revolucionario. La prueba de fuego, sin emabrgo, será de asegurar mecanismos apropiados de designación de un nuevo liderazgo en reemplazo del liderazgo actual de la revolución dentro de un tiempo. Esta medida, corresponde a lo que se hace en los sistemas políticos liberales de occidente, que también inscriben el carácter inmutable de lo que consideran como bases del orden político y social, como la propiedad privada y otros mecanismos de funcionamiento. En esa medida, el pretendido anacronismo del proceso cubano no es tal. Por su parte, el anacronismo de la Casa Blanca si es real al mantener el bloqueo económico de la Isla, pese a que los liberals en Estados Unidos, como el ex presidente James Carter insisten que este no cumple con su objetivo. El anacronismo de la Casa Blanca frente a Cuba se inscribe en lo que algunos autores europeos consideran como la imposición de la dictadura del pensamiento único en el marco de la globalización. Ello se traduce en: Exportar a nivel mundial, la democracia restringida estado-unidense, absolutamente controlada por la élite y no por el pueblo estado-unidense (basta para ello ver los análisis en torno a las últimas elecciones); Exportar su imperfecto sistema económico que provoca la pobreza en sectores importantes de su población y organiza el mundo en ganadores y perdedores; Exportar también su cultura de masas, no la de las élites, que busca la “ macdonalizaciÛn ” del mundo que persigue que el ciudadano sea reemplazado por el consumidor ávido de alienarse, transformandose en estado-unidense por procuración; Exportar también al mundo entero, luego del 11 de septiembre pasado, su obsesión por la seguridad y su cruzada contra el terrorismo dentro de un mismo esquema ideológico maniqueísta del bién y del mal que el que usó contra el comunismo. Un maniqueísmo que cierra los ojos frente al terrorismo de Estado y se opone al funcionamiento de la Corte Penal Internacional Permanente, por considerar su rol de gendarme por encima del derecho internacional autónoma. Paradojalmente, la guerra contra Cuba, nada tiene que ver con la cruzada antiterrorista. Las políticas de agresión contra Cuba, son un anacronismo revanchista que es mantenido con respiración articificial por el poderoso lobby anticastrista que permitió que Bush ganara su disputada elección a la presidencia.

El impacto político de la revolución cubana.

La segunda reflexión es sobre si Cuba prefigura aún hoy una alternativa para la izquierda latinoamericana y mundial. Es indudable la vigencia del componente anti-imperialista de liberación nacional y de autodeterminación de los pueblos de la experiencia revolucionaria cubana. La lucha por la sobrevida del proceso ha hecho retroceder su componente socialista, por el descalabro del llamado bloque socialista y el cuestionamiento que ello produce en un pequeño país sometido a los embates constantes y la propaganda de la potencia a la cabeza des sistema mundial unipolar actual. No es en balde que la “ Isla ” vive en periodo especial desde hace más de una década, debiendo introducir una serie de cambios económicos para asegurar su sustentabilidad económica. Entre otras, privatizaciones parciales, partenariados con multinacionales, dolarización parcial de la economía, medidas reñidas con las políticas anteriores. Ello se conjuga sin embargo, con el desarrollo de las instancias de organización política y de participación popular descuidadas o burocratizadas durante varios años. La práctica del socialismo cubano ha recurrido a las tesis de la escuela de Budapest desarrolladas entre otros por Ferenc Feher. Tesis que plantean la separación entre sistema político y sistema económico, dando mayor importancia al sistema político como baluarte socialista por encima del aspecto económico. En esa medida, la introducción de lógicas de mercado no debiese cuestionar el caracter socialista del proceso, en la medida en que lo esencial de los medios de producción sigue supeditado al control estatal, aunque sea sólo al 51% como ocurre en el caso de la industria turística. Es evidente entonces que lo principal en la experiencia cubana actual es el componente de liberación nacional y de derecho a la autodeterminación, el derecho a poder elegir el sistema político que más les convenga a cada país. Este aspecto, producto de la defensa de la inevitabilidad de la mundialización y de la integración mundial favorecido por la socialdemocracia latinoamericana, es abiertamente combatido por los socialdemócratas tanto en México, como en Chile y en otros países.

Las perspectivas de la revolución cubana.

La tercera reflexión se refiere al futuro de la revolución cubana. Desde por lo menos el año 1989, los analistas le dán sólo algunos meses de vida a la revolución cubana. Doce años más tarde, sin embargo, ya puede decirse que el proceso revolucionario cubano sobrevivió al descalabro de los países del este europeo y a las consecuencias más graves de su aislamiento político. Esto se traduce en una serie de problemas cotidianos a nivel económico y social que hubiesen sido difíciles de absorver en otros países. En el caso de Cuba se muestra una sobredeterminación de la legitimidad del proceso revolucionario al cristalizar la promoción y la defensa de la diginidad nacional. A pesar de esa determinación, el futuro de la revolución cubana sigue siendo incierto. La Casa Blanca ha decidido, a pesar del fin de la guerra fría, de las transformaciones a nivel mundial y que el gobierno cubano haya abandonado desde hace décadas la exportación de su modelo revolucionario, que seguirá ahorcando la República Cubana. Su política revanchista sigue buscando imponer la salida de Fidel Castro del gobierno y que Cuba vuelva a organizarse según sus dictados como lo hacen en Haití. Las recientes mobilizaciones en Cuba muestran que el proceso revolucionario cubano, a pesar de las pruebas de Lot que le hace sufrir el imperio, conserva un dinamismo evidente. Además, las recientes intervenciones de Fidel Castro en la reunión de sobre el comercio y el desarrollo en México, a pesar de la esquirolada de un oscuro ministro de relaciones exteriores y anterior izquierdista, muestran que Cuba juega un rol de gran importancia en la denuncia del pensamiento único y las consecuencias del capitalismo neoliberal en el escenario internacional. En ese marco, este nuevo aniversario del Asalto al Cuartel Moncada, fecha simbólica del proceso revolucionario cubano y de la izquierda latinoamericana, nos recuerda que la solidaridad que se exprese con el país caribeño - que muestra lo que puede alcanzar la determinación de un pueblo - no es solamente una solidaridad con Cuba sino que encarna la solidaridad con todos aquellos y aquellas que luchan por un mundo mejor.

 Marcelo Solervicens

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