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Tema
del Domingo 20 de Julio, 2003
1.- LA CREDIBILIDAD Y LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS DE LA ADMINISTRACIÓN
BUSH.
2.- EL ACUERDO DE PAZ DEL PRESIDENTE COLOMBIANO CON LOS PARAMILITARES
EN COLOMBIA.
LA CREDIBILIDAD Y LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS DE LA ADMINISTRACIÓN BUSH.
En la víspera del inicio de la campaña para las elecciones
presidenciales del próximo año en Estados Unidos, la
situación de la administración del presidente Georges
Bush hijo comienza a parecerse a la del padre que fue uno de los pocos
presidentes que hizo sólo un mandato presidencial.
En efecto, luego de haber alcanzado niveles muy elevados de popularidad
Georges W. Bush, está confrontado a una creciente crisis de
legitimidad porque cada día se comprueba con mayor claridad
que habría mentido al público estadounidense en las
justificaciones de la guerra contra Irak. Todavía no se descubren
las famosas armas de destrucción masiva y se acumulan los desmentidos
para justificar que en el discurso sobre el estado de la Unión,
Georges W. Bush anunciara que Irak había solicitado material
nuclear a Nigeria para iniciar la producción de bombas nucleares.
Ahora se sabe que ese argumento que sirvió para convencer al
congreso no tenía ningún asidero en la realidad. Incluso
el jefe de la CIA que está pagando los platos rotos había
recomendado borrarlo del discurso y el Secretario de estado Colin
Powel, no lo utilizó en su presentación frente al Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas. Bush justifica su presentación
basándose en las informaciones de la inteligencia británica,
esta dice basarse a su vez en informaciones obtenidas de la inteligencia
italiana. Una confusión total que revela sin embargo que lo
que señalaban los cientos de miles de manifestantes contra
la guerra en Irak era verdad. La guerra contra ese país no
se justificaba.
Ello hace que la presidencia insista en que de todos modos la guerra
se justificaría porque se eliminó a un dictador brutal
en la persona de Saddam Hussein y que el fin justificaba los métodos,
apelando a la opinión pública en los medios de comunicación
y que la historia les darâ la razôn, como dijo Tony Blair
para su visita al Congreso en Washington
Sin embargo, la situación es más compleja porque aunque
los Estados Unidos consiguieron imponer su presencia en Irak y controlan
ahora el petróleo de ese país. Aunque consiguieron mostrar
que son la principal potencia militar mundial y que pueden conseguir
sus objetivos de gran potencia sin el apoyo de la ONU. Aunque consiguieron
imponer un poder neo-colonial en Irak y dictar lineas estratégicas
para la región del medio Oriente amenazando con intervenir
en cualquier parte del mundo donde se pueda amenazar su poderío
: la famosa doctrina de ataques preventivos de la administración
Bush. A pesar de todas esas victorias, lo cierto es que la muerte
cotidiana de marines yanquis en manos de la resistencia iraquí
comienza a minar la confiianza del gigante, que reconoció esta
semana por primera vez que está confrontado a una guerra de
guerrillas tradicional, para la que está mal preparado y que
ahora busca sacar a los boys tratando de trasladarle el bulto a otros
países y a la ONU. Ello porque sus otros aliados de la llamada
coalición, los británicos también tiene sus problemas.
Tony Blair también esta sometido a críticas por haber
anunciado que Saddam Hussein podía desplegar armas de destrucción
masiva en 45 minutos y otros argumentos que recuerdan más bien
un filme hollywoodense que informaciones serias, por no hablar del
uso de una tesis doctoral como fuente de información.
En ese marco, el comienzo de una guerra de guerrillas de fuerzas iraquíes
que van más allá de los antiguos partidarios de Saddam
Hussein, porque la improvisación de la ocupación provocó
resquemores entre aliados y adversarios de Saddam Hussein. Por otro
lado, la creación de un Consejo iraquí, un gobierno
fantoche sin poder ejecutivo, en los últimos días, no
oculta que la prognosis de las tropas estadounidenses es muy negativa
en Irak. Esta semana han comenzado a surgir las críticas abiertas
en los medios de comunicación frente a que ya hay más
de 30 muertos desde que terminará oficialmente la guerra el
1 de mayo, pero en realidad son más de ochenta si se consideran
los llamados accidentes.
La ausencia de justificación de la guerra y sobre todo las
muertes de marines que recuerdan el empantanamiento en Viet-Nam minan
la credibilidad del presidente Bush y han permitido que resurjan las
críticas de los candidatos presidenciales del partido demócrata
que brillaba por su ausencia en el contexto guerrero y combativo de
las reacciones de Washington frente a los ataques suicidas del 11
de septiembre de 2001.
Como eso fuera poco, se abrió esta semana las críticas
en el frente interno por el estado de la economía estadounidense
con el anuncio que el déficit fiscal de este año alcanzará
455 mil millones de dólares. Mientras los Estados Unidos exigen
a otros países a través del FMI y el Banco Mundial que
no hayan déficits, es la economía más endeudada
del planeta con 7,4 billones de dólares.
El déficit previsto de 455 mil millones en 2003 y de 475 mil
millones en 2004 es el más alto de la historia de ese país,
y comparable sólo al déficit record de Bush padre. Aunque
Bush justifica el déficit por los impactos económicos
de los ataques suicidas del 11 de septiembre de 2001, y por el costo
de la guerra en Irak. Los críticos consideran que se trata
más bien de un efecto de las reducciones de impuestos por mas
de 300 mil millones de dólares que impuso Bush dentro de su
concepción neoliberal del rol del Estado. Reducciones de impuestos
que no tendrán efectos porque ahora se sabe que los Estados
como California, entre otros, han debido aumentar sus impuestos con
lo que se elimina el efecto positivo de la baja de impuestos a nivel
de los consumidores. Además, como estas benefician a los sectores
con buenos ingresos no se esperan efectos dramáticos sobre
la demanda.
Una situación deficitaria que se combina con el peligro de
una deflación anunciado esta semana por el presidente de la
reserva federal Alan Greenspan que ha llevado a que en Estados Unidos
las tazas de interés estén a un nivel de 1% lo que equivale
a la inexistencia de tazas de interés si se considera la inflación.
Esta situación es grave porque recuerda el contexto que provocó
el crack de los años treinta que desató la crisis que
terminó con las políticas fiscales liberales iniciando
la era del estado providencia y el keynesianismo.
Ciertamente, algunos ligan la guerra en Afganistán y en Irak
a la búsqueda de que el desarrollo del complejo militar-industrial-tecnológico
pueda asegurar una salida a la situación de crisis. Es una
estrategia posible pero no está claro si está dará
resultados. Lo cierto es que con el aumento del desempleo y las dificultadas
económicas, las perspectivas de una reelección fácil
de Georges W. Bush a la presidencia son más difíciles.
Ello sobre todo cuando, la opinión pública recuerda
que bajo el anterior presidente Bill Clinton el déficit fiscal
desapareció en 1997 y que entregó la presidencia con
un excedente de más de 200 mil millones de dólares.
En comparación con los problemas de credibilidad de Bush, las
aventurillas sexuales de Clinton parecen un juego de niños,
aunque la credibilidad de la presidencia está en juego en ambos
casos. El presidente Bush exigió que se le creyera que el mundo
estaría más seguro si se eliminaban las armas de destrucción
masivas en Irak. Ahora no puede demostrar que ello fuera cierto.
En ese marco, las posibilidades de acciones de tipo hollywoodense
a nivel internacional para reavivar la llama patriótica no
pueden ser descartadas, agresiones contra Cuba por ejemplo, o contra
otros países que sean parte de los enemigos que no se necesitaría
justificar una agresión.
En todo caso, resurgen los problemas de un presidente que fue elegido
gracias a una decisión de la Corte Suprema, sin que contara
con un mandato claro. De una administración que pensaba no
ocuparse de política internacional que se consideraba el lado
débil de Bush. Lo que es real porque tras las acciones en Irak
y en la agresiva política internacional unilateralista se ve
la mano del vice presidente Dick Cheney que es el jefe de los llamados
halcones de la Casa Blanca cuyo exponente más conocido es el
ministro de defensa Donald Rumsfeld. Del que ahora los marines en
Irak exigen que se vaya.
En ese marco, la carrera presidencial que comienza en Estados Unidos
con el largo proceso de las primarias puede adquirir relevancia. Y
nadie puede decir ello no afecta a los países latinoamericanos
o del mundo. Porque si era lo propio de Canadá de sufrir los
efectos de los cambios en la presidencia en Estados Unidos, ahora,
en este mundo unilateral, son todos los países del mundo que
se ven afectado por las veleidades del arrendatario de la Casa Blanca.
EL ACUERDO
DE PAZ DEL PRESIDENTE COLOMBIANO CON LOS PARAMILITARES EN COLOMBIA.
El presidente colombiano Álvaro Uribe concluyó el martes
15 de julio un acuerdo de paz con las paramilitares Autodefensas Unidas
de Colombia. Acuerdo de paz que anuncia sin embargo un recrudecimiento
de la guerra civil en Colombia al fortalecer la contrainsurgencia
y el control estadounidense sobre ese país latinoamericano.
Esta semana el presidente colombiano Álvaro Uribe instaló
durante tres días su gobierno en el Departamento de Arauca,
en plena zona petrolera controlada por una transnacional estadounidense,
donde la guerrilla del ELN es muy activa. Hizo esta medida para probar
que no hay territorios donde el estado no pueda funcionar. Arauca
es uno de los departamentos establecidos como una de las zonas de
rehabilitación que pasaron bajo control militar. En total 27
municipalidades tienen el estatus de zona de emergencia permanente
que busca fortalecer el control estatal sobre el territorio colombiano.
En efecto, la presencia gubernamental en Arauca forma parte de la
estrategia del presidente Álvaro Uribe elegido hace casi un
año con un programa que persigue eliminar la guerrilla. Esa
estrategia de zonas de rehabilitación se acompaña del
decreto del 11 de agosto del 2002, llamado de seguridad democrática
que se inscribe en el marco del Plan Colombia y que propone crear
una red de un millón de informantes y de 25 mil campesinos
soldados como lo usado en la estrategia contrainsurgente en Guatemala.
Desde Arauca el presidente Uribe informó que lanzará
una nueva cruzada contra la guerrilla y contra el narcotráfico,
al tiempo que anunció un acuerdo de paz que permitiría
el desmantelamiento de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia
AUC, que componen el 85% de las fuerzas paramilitares. Ese acuerdo
debe entenderse como un intento de reciclar las fuerzas paramilitares
para que estas adquieran un nuevo estatus de campesinos soldados e
informantes que les sustraiga de las presiones estadounidenses que
clasificaron los paramilitares como organizaciones terroristas. Washington
exige que se fortalezca el ejército y que este rompa con las
fuerzas paramilitares irregulares.
Es bajo esa luz que debe entenderse el acuerdo alcanzado el martes
15 de Julio de 2003 entre las Autodefensas Unidas de Colombia de Carlos
Castaño y de Salvatore Mancuso y el comisionado de paz del
gobierno de Uribe, Luis Carlos Restrepo. Los dos líderes de
las AUC están bajo petición de extradición por
parte de Washington. Las otras fuerzas paramilitares rechazaron participar
en el plan de paz. Es el caso del Bloque Elmer Cárdenas en
la frontera con Panamá, estratégico para el narco- tráfico
y el contrabando de armas.
El acuerdo de paz del gobierno de Álvaro Uribe con las AUC,
plantea la desmovilización de los paramilitares de las AUC
en un periodo de aquí hasta diciembre de 2005. Los cálculos
preliminares hablan de un costo de ocho mil dólares por cada
paramilitar que se incorpore a la vida civil.
Para ello se establece una zona de concentración de los paramilitares
bajo control de la fuerza pública y bajo fiscalización
internacional.
Sin embargo el acuerdo no establece que se hará con los casos
judiciales pendientes de miembros de las AUC con la justicia. Las
AUC están sindicadas como responsables de las peores violaciones
de derechos humanos de los 39 años de guerra civil en Colombia,
incluyendo masacres de civiles acusados de simpatías con la
guerrilla. Carlos Castaño ya ha reconocido que el 80 % del
financiamiento de las AUC proviene del narcotráfico. Sus líderes
y miembros están acusados de masacres de campesinos y violaciones
de derechos humanos que pueden ser asimiladas a crímenes de
guerra. Alvaro Uribe habló incluso de una amnistía para
los paramilitares, denunciada por los grupos de derechos humanos en
Colombia y a nivel internacional por la Unión Europea.
Como se recordará, el fenómeno de la violencia en Colombia
se origina en la exclusión del sistema político. Aunque
Colombia es presentada como una de las democracias más estables
de América latina la relaidad es distinta. El asesinato del
dirigente liberal Jorge Eliecer Gaitan en 1948, lanzó la guerra
entre liberales y conservadores que provocó más de 300
mil muertos hasta el fin de los años cincuenta cuando se estableció
el pacto Frente nacional de alternancia en el poder de liberales y
conservadores durante 16 años. Fue en reacción a ese
bloqueo de la participación política que surgieron movimientos
guerrilleros y se agudizó la situación con los gobiernos
de seguridad nacional de los años setenta llevando al surgimiento
de los paramilitares en los años ochenta como fuerza propia.
Lo cierto sin embargo, es que aunque los analistas han levantado las
AUC al rango de guerrillas de derecha que combaten contra las guerrillas
de izquierda, la realidad es diferente porque son bandas armadas controladas
por los sectores más reaccionarios de la sociedad colombiana
sin claras causas ideológicas más que las de defender
el estatus quo, ser una fuerza contrainsurgente. Tras la estrategia
de Álvaro Uribe están las presiones estadounidenses
por la eliminación de esa fuerza incontrolable y su reciclaje
en el million de soplones o de soldados campesinos en la lucha contra
la guerrilla que constituye el leitmotiv de su gobierno.
Los paramilitares colombianos están en filiación con
la aplicación de la doctrina de seguridad nacional en los años
setenta y surgen de los aparatos de seguridad y los escuadrones de
la muerte de los militares. Las fuerzas paramilitares están
constituidas principalmente por ex-militares y los llamados sicarios,
fuerzas de choque de los hacendados para defender sus territorios.
Estas fuerzas adquirieron autonomía y se transformaron en ejes
de desarticulación del estado colombiano, contribuyendo así
al llamado fenómeno de la violencia originada en la exclusión
de la participación política.
El acuerdo se inscribe entonces en la estrategia de reforzamiento
del ejército y de las instituciones colombianas propuesta por
el Plan Colombia e inscrita en los planes estadounidenses de crear
un marco seguro para las inversiones de compañías petroleras
y de otro tipo estadounidenses en ese país, Según Uribe,
el acuerdo responde a un cambio en las condiciones de las autodefensas,
pues ahora hay un estado que las está combatiendo no sólo
a ellas sino también a sus enemigos - la guerrilla lo
que quita parte de su razón de ser Esta percepción
es compartida por el líder de las AUC Salvatore Mancuso que
en declaraciones al Washington Post señaló que reconoció
que el gobierno de Uribe si quiere defender las instituciones.
Con ello, el gobierno de Uribe intenta obtener el apoyo internacional
y busca presionar las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia,
FARC y el Ejército de Liberación Nacional, ELN, en iniciar
negociaciones de paz bajo el control del poder central, En realidad
se busca fortalecer la ofensiva contrainsurgente para la que ya hay
oficialmente 800 militares estadounidenses con el Plan Colombia.
En ese marco, los progresos en el control de los paramilitares por
el gobierno de Uribe, permitieron que Washington liberara 27 millones
de dólares en ayuda militar. Washington retiene otros 5 millones
de dólares de este año y otros 130 millones en octubre
próximo, hasta que Colombia acepte otra medida : La extensión
de la impunidad acordada por la ley de 1962 a los militares estadounidenses
en Colombia a los civiles, para proteger las acciones de las transnacionales
estadounidenses que financian según organizaciones de derechos
humanos las masacres de campesinos, simpatizantes de la guerrilla.
Ello para sustraer los ciudadanos estadounidenses a los juicios por
la Corte Penal Internacional. Los montos son más bien simbólico
porque Colombia recibe de todos modos más de 800 millones de
dólares anuales en el marco del Plan Colombia. Se trata de
unos 2 mil millones de dólares en ayuda de Estado Unidos en
los últimos 3 años. Colombia es el principal beneficiado
de la ayuda estadounidense en América latina..
El acuerdo entre el gobierno colombiano y la principal fuerza paramilitar
de extrema derecha, refleja una identidad en el combate contrainsurgente
bajo presiones estadounidenses. En esa medida, el llamado acuerdo
de paz, no constituye un verdadero avance hacia la paz, se trata más
bien de un nuevo alineamiento de fuerzas para la ofensiva del presidente
Álvaro Uribe contra las fuerzas guerrilleras. Una situación
que debe seguirse de cerca porque sus efectos sobre la región
serán muy importantes.
Marcelo Solervicens
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opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad
de su autor |
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