arte arte latino por MARCELO SOLERVICENS
Ir a la Portada Comentario del Domingo 19 de Agostol del 2007



Marcelo Solervicens

1.- La nueva crisis bursátil y la especulación neoliberal.
2.- El debate sobre la inmigración en Québec y la Comisión Bouchard-Taylor.


  
   1.- La nueva crisis bursátil y la especulación neoliberal.

La semana noticiosa estuvo marcada por los temores creados a todo nivel por las turbulencias en el mercado bursátil mundial y los crecientes rumores de una nueva crisis del sistema financiero mundial como la ocurrida cuando se desinfló la ola especulativa de la nueva economía basada en las llamadas nuevas tecnologías. Una crisis que podría terminar con el largo periodo de prosperidad alimentado por la explosión de los recursos naturales. La actual crisis bursátil está ligada a la inestabilidad del mercado hipotecario estadounidense basado en instrumentos financieros netamente especulativos. Se trata desde una perspectiva más amplia de una crisis que se produce por primera vez en estados Unidos, en el corazón mismo de la principal potencia planetaria lo que revela la creciente fragilidad y las incoherencias del sistema financiero neoliberal dominante sometido a crisis recurrentes. Lo cierto es que para algunos observadores pone de relieve la relativa fragilidad del poderío económico estadounidense en la economía mundial. No está claro aún si la crisis ha sido resuelta con la intervención de la Reserva federal Estadounidense, o si ella seguirá profundizándose. Veamos los antecedentes.

La decisión inédita de la reserva federal estadounidense de inyectar fondos para enfrentar la crisis de liquidez provocada por la crisis de los fondos de cobertura hipotecarios – significó disminuir medio punto (de 6,25 a 5,75 por ciento anual), el costo de los prestamos de corto plazo que la Reserva Federal le ofrece a los bancos. La Reserva también decidió prolongar de 1 a 30 días la obligación de reintegrar esos prestamos de dinero.

En lugar de dejar que la corrección ocurra sola los bancos centrales decidieron apoyar con dinero efectivo por mas de 400 mil millones de dólares para evitar el colapso de la bolsa de valores internacional. Primero la Banca Europea, después la de Japón, de Australia, de Canadá y finalmente de la reserva estadounidense decidieron asegurar que existiera dinero. Desde una perspectiva humana, la crisis hará que pierdan sus hogares cerca de dos millones de dueños de casas en Estados Unidos y que los inversionistas individuales y los fondos de pensiones por ejemplo pierdan miles de millones de dólares. El mensaje de la reserva federal estadounidense es que quiere evitar una nueva crisis bursátil global. Habrá que esperar unos días para comprobar efectivamente que esta se terminó.

Es muy raro que la reserva federal estadounidense se vea obligada a actuar al exterior de sus fechas de evaluación fijas. La última ocasión fue para los atentados suicidas contra las torres gemelas en 2001. Se trata de un cambio dramático de la posición adoptada por el nuevo jefe de la reserva estadounidense Ben Bernanke quién hace diez días había dejado intacta las tazas de interés porque decía estar más preocupado por la tendencia inflacionaria de la economía estadounidense antes que por las turbulencias del mercado bursátil. Ahora los bancos centrales actúan como prestamistas de última estación para los especuladores con el fin de que no se produzca una recesión al reducirse el consumo producto de la inseguridad financiera.

Algunos escépticos, hasta los hay en Wall Street, creen que la intervención de la reserva federal no apaciguará las turbulencias. Se creó un mercado de futuros sobre la base de las especulaciones de los prestamos hipotecarios a largo plazo. Se trató de la creación de un mecanismo especulativo que no podía dejar de terminar en catástrofe y por su naturaleza tentacular está imbricado con las actividades bursátiles a escala mundial.

Es necesario destacar que efectivamente, los títulos hipotecarios en cuestión, por su naturaleza especulativa, llevaban inscritos las perspectivas de una crisis financiera. En un periódico se señala como se transformó este mecanismo especulativo del sistema neoliberal de hipotecas en un desastre financiero mundial.

Una persona obtiene una hipoteca que no requiere un pago de base, un pié, y no debe probar que tiene fuentes de ingreso. Se trata por ende de una operación de alto riesgo;

El banco con quien contrata la hipoteca, une su hipoteca a miles de otras hipotecas similares;

Un banco de inversiones compra estos paquetes de hipotecas y los asegura vendiéndolos a otros inversionistas como fórmulas bancarias ABS (Asset Backed Securities o, los Titulos de valores respaldados por activos) o CLO (Collateralised loan Obligations, las Obligación garantizadas con prestamos). Con el dinero que obtiene de las ventas, el banco de hipotecas usa el dinero para hacer prestamos del mismo tipo a nuevas personas;

Por otro lado, los ABS y los CLO son comprados por otros bancos, por fondos de cobertura, fondos de pensiones, por aseguradoras y otros inversionistas;

Los fondos privados de cobertura y otros inversionistas abren un nuevo ciclo de especulación. Consiguen prestamos de hasta diez veces los valores de las hipotecas, estimando sus aumentos en valor en el tiempo. Se trata de una operación de alto riesgo.

Los problemas surgen cuando los primeros compradores hipotecarios no tienen dinero para pagar las cuotas y cuando se trata de vender las casas pero no se puede porque estas están perdiendo valor;

Las faltas de pago para los ABS se generalizan y los valores de estos instrumentos financieros especulativos disminuyen;

Los bancos comienzan a colectar los prestamos que hicieron a los fondos de cobertura;

Los fondos de cobertura y otros inversionistas tratan de vender sus ABS para pagar los prestamos, con lo que los valores de estos instrumentos sigue descendiendo;

El problema se amplia cuando los fondos de cobertura y otros inversionistas están forzados de vender acciones y otros activos lo que afecta otras operaciones;

Los bancos rechazan comprar deudas hipotecarias;

El banco hipotecario no tiene dinero para seguir sus actividades de prestamista.

Por su complejidad hasta el Economist reconoce que no se conoce la amplitud de la crisis y si acaso las inyecciones de más de 400 mil millones de dólares por parte de los bancos Centrales van a terminar con el problema.

Existen problemas de fondo que están ligados a la dolarización de la economía mundial en los años setenta cuando se abandonó el patrón oro, lo que facilitó el desarrollo constante de nuevos instrumentos de especulación financiera que no están ligados directamente a la economía, pero, como diría el Carlos Marx de alario, Precio y Ganancia, fluctúan en torno al valor real, provocando ajustes recurrentes. Según el Economist los nuevos instrumentos permiten que se compartan los costos de las perdidas entre los inversionistas, lo que hace difícil el circunscribir los procesos. Gran parte de las criticas sobre lo que produjo la crisis, van contra las agencias que no avisaron el grado de peligrosidad y de riesgo de estos mecanismos especulativos, porque ellas fijaban el nivel de confianza que debía tenerse con los instrumentos financieros en cuestión.

Lo que está en juego es por un lado, están los dos millones de propietarios de casas en Estado Unidos que están a punto de perder sus hogares porque no pueden cumplir las nuevas obligaciones que les piden los bancos. También está en juego los fondos de millones de inversionistas y las inyecciones de dinero de los bancos centrales buscan evitar una corrida que puede llevar a una crisis financiera mundial. Se la busca restringir como una corrección.

Lo cierto es que las incoherencias y la inestabilidad del sistema financiero internacional son permanentes porque tienden a distanciarse de la economía real. Por ejemplo, si China decide vender los 900 mil millones de bonos del tesoro estadounidense que tiene, ello llevaría a una devaluación de la moneda y de la economía estadounidense.

Otro aspecto que es importante, es el que se refiere a la sobrevivencia del dólar como moneda de ahorro, de intercambio y de refugio y la creciente fragilidad y dependencia de la economía estadounidense en la economía monetarizada.

Como señala un observador, a diferencia de la crisis Tequila de 1995, de la crisis asiática de 1997, de la crisis rusa de 1998, o de la crisis argentina en 2001, esta crisis ocurre en los Estados Unidos mismos. Ello es un índice de la relativa pérdida de centralidad de la economía estadounidense: de representar 60% de la economía mundial en 1950, hoy apenas el 20% se produce en Estados Unidos. Por otro lado, casi la mitad de los bonos del tesoro estadounidense están en manos extranjeras. Otro índice es que desde 1970 los Estados Unidos consumen más que lo que producen.

No está claro si las turbulencias del mercado hipotecario llevará o no a una nueva crisis del sistema financiero, lo que está claro es que ellas se repetirán por la ausencia de reglamentación de los mercados de valores y sus transacciones especulativas. La inestabilidad es parte integrante del modelo financiero neoliberal existente en la actualidad. Uno está tentado de revisitar el Marx de “Salario, Precio y Ganancia”, porque el regreso al liberalismo del siglo XIX produce esencialmente el mismo tipo de crisis que en ese entonces, aunque ahora los métodos de la especulación sean más exóticas y las consecuencias más rápidas y extensas.

   2.- El debate sobre la inmigración en Québec y la Comisión Bouchard-Taylor.

Esta semana los dos presidentes de la “Comisión sobre las prácticas de acomodamientos relativos a las diferencias culturales”, los filósofos Charles Taylor y Gerard Bouchard anunciaron el plan de la consulta a la qe invitan a los quebequenses este otoño y que no tratará solamente sobre los llamados “acomodamientos razonables”, sino que también sobre la inmigración, sobre la laicidad, sobre las relaciones interculturales y la identidad quebequense. La Comisión realizará la consulta ciudadana en 17 ciudades de Québec entre el 10 de Septiembre y el 30 de Noviembre, y se convoca a los interesados a participar sometiendo memorias, entregando testimonios o participar simplemente en los foros de discusión.

Como se sabe, fue el primer ministro Jean Charest quién decidió crear esta comisión, en vísperas de la última campaña electoral, en el marco de crecientes debates sobre algunos casos de “acomodamientos razonables”. Entre otros casos ampliamente difundidos por los medios de prensa, está que no se permitió a un quebequense comer comida no-kacher en el Hospital judío de Montreal, o que a algunos musulmanes se les permitía utilizar prioritariamente la pista de baile para hacer sus plegarias en una “Cabaña de azúcar”. Stos y otros casos aislados se interpretaron como imposiciones de las minorías a la mayoría y como una falta de disposición de los inmigrantes en general a integrarse a la sociedad quebequense. Estos debates se inscriben en el que se suscitara hace unos años cuando la Corte Suprema autorizó la utilización del cuchillo tradicional de los sik, el Kirpán en las escuelas.

Jean Charest, que había soslayado el problema, decidió finlmente crear la comisión, ante la creciente politización del tema de los llamados acomodamientos razonables como cuando una pequeña municipalidad rural, Herouxville, decidió adoptar un código de conducta en su territorio que prohibía expresiones como el velo islámico. La politización del tema también se expresaba en la creciente utilización del tema por el jefe de la Acción democrática Mario Dumont. Varios observadores además de los partidos políticos, desde los liberales hasta el Québec Solidaire, criticaron a Mario Dumont por abusar de un tema complejo y que despierta pasiones, como el de la identidad quebequense y la inmigración, para obtener dividendos electorales. Algunos incluso lo acusaron de ser el Jean-Marie Le Pen quebequense.

Lo cierto es que la actitud electoralista de Mario Dumont mejoró efectivamente su popularidad en las encuestas y para las elecciones provinciales pudo aumentar su número de diputados en las regiones donde hay pocos inmigrantes como en la región de la ciudad de Québec y sus alrededores. Aunque adquirió el rango de oposición oficial, no pudo mejorar su votación en áreas como en la región de Montreal donde vive la mayoría de los inmigrantes: Es paradojal que el debate sobre los acomodamientos razonables preocupe precisamente en las áreas donde no viven inmigrantes.
Existe sin embargo un malestar, según los presidentes de la Comisión. Así puede interpretarse, la reacción negativa frente a la postura laica del malogrado jefe del partido quebequense André Boisclair, cuando propuso enfrentar el problema dando el ejemplo de sociedad laica, sacando el crucifijo de la Asamblea nacional de Québec. Québec como el Canadá nunca han separado la Iglesia del Estado. También se le criticó a Boisclair por haber perdido el contacto con los electores francófonos que estaban preocupados por cuestiones relativas a la identidad del Québec. Una crítica semejante se le hace al bloque quebequense y en general a los partidarios del nacionalismo cívico, que se fortaleció en el movimiento soberanista en reacción a las críticas a los étnicos formuladas por Parizeau la noche del referenco de 1995.

Los presidentes de la Comisión y en general los portadores del discurso público creen que en Québec existe efectivamente un malestar, que fue revelado por los casos de los llamados “acomodamientos razonables”, pero que es más profundo y tiene que ver con temas de temor de pérdida de la identidad. Por ejemplo un periódico local señala con grandes titulares, que los quebequenses actúan como una mayoría que teme a sus minorías. Como una mayoría que no asume sus responsabilidades ante sus sectores sociales minoritarios.

Se dice que la revolución tranquila terminó con la dominación de la Iglesia católica en los años sesenta. Desde entonces, los quebequenses habrían quedado sin valores profundos y se sienten disminuidos frente a las religiones, como el Islam o el induismo, que obtienen una fuerte adscripción de sus feligreses. Lo implícito en ese discurso es que los valores laicos de la revolución tranquila no han podido reemplazar la seguridad y la identidad que se cree que existía anteriormente.

Se critica como un pecado la inacción de los intelectuales y la clase política, quienes se autoconvencieron de que la diversidad era algo positivo y no se preocuparon de hacer la demostración frente al resto de al sociedad. Los presidentes de la Comisión lamentan que no existan argumentos científicos basados en investigaciones sociales sobre buenos ejemplos del carácter positivo de la diversidad social.

El debate se formula incluso, a nivel del enfoque teórico. Un periódico local dio gran difusión a los trabajos del sociólogo estadounidense Robert Putnam que defiende la tesis de que la diversidad social lleva a que las gentes se comporten como tortugas, vale decir que se repliegan sobre ellos mismos en un aislamiento individualista y rechazan la participación disminuye. El problema es que no se puede aplicar la tesis de Putnam en Québec, porque es en la ciudad de Montreal donde más se valora la diversidad, donde existe la mayor diversidad y están los niveles más alts de participación. Es las regiones donde hay muy pocos o no hay inmigrantes donde la reacción frente a los llamados acomodamientos razonables es la más agresiva, situación que favorece las teorías que consideran que el desconocimiento de los beneficios de la adversidad o de la alteridad generan los conflictos. Todos estas argumentaciones y explicaciones muestran la complejidad que ha adquirido el debate.

Se trata de un tema que está siendo constantemente politizado, principalmente por el Jefe de la Oposición Oficial, Mario Dumont que cree que Québec ha sobrepasado el límite de su capacidad de absorción de inmigrantes y se opone a que estos aumenten. Como si la sociedad quebequense como la canadiense, que dependen de la inmigración para asegurar el mantenimiento de niveles de actividad económica apropiados, pudiera permitirse el cerrar sus puertas a la inmigración. Hasta se han invocado los planteaos contra la corrección política en materia de inmigración por el actual presidente francés Nicolas Zarkosi, siendo que este quiere implementar precisamente el modelo canadiense de elección de los inmigrantes.

Lo cierto es que efectivamente existen problemas en materia de integración de los inmigrantes. Por ejemplo, se requiere aumentar los fondos para acompañar el proceso de integración de los inmigrantes, evitando las situaciones de enorme frustración que acarrea la publicidad que se hace para que las gentes emigren a Canadá, el que se les exija altos niveles de estudio y profesiones especializadas, y después, cuando llegan a Canadá encuentran todas la puertas cerradas para que practiquen sus profesiones. Algunas situaciones son aberrantes, como es el hecho que los médicos inmigrantes encuentran un camino lleno de obstáculos para poder ejercer su profesión.

El problema es que los parámetros del debate lanzado esta semana por la “Comisión sobre las prácticas de acomodamientos relativos a las diferencias culturales” es excesivamente confuso y abarca numerosos temas. Ya no se trata de ver como puede gestionarse mejor la aplicación en materia de relaciones interculturales, la decisión de la Corte Suprema de Canadá que sentó jurisprudencia y que obliga a buscar acomodamientos razonables en el marco de la Carta de derechos y libertades individuales de Canadá, para evitar la discriminación de las minorías. El debate actual engloba un conjunto de elementos que son hasta de orden existencial. Cómo los quebequenses pueden volver a encontrar los nuevos puntos de referencia que perdieron con la revolución tranquila? Y es que se cree que el malestar que existe en algunas regiones respecto de los inmigrantes sobre todo los que practican otras religiones como la musulmana, se inscribe en ese contexto y les hace temer perder el peso de los quebequenses en la sociedad. En ese marco, el debate sobre mantener o no la aceptación de un máximo de 45 mil inmigrantes anuales, que en 10 años no alcanzan al 5% de la población, parece un tema irrelevante, porque nadie puede decir que ello vaya a cambiar la sociedad quebequense. Algunos llevan el debate hablar hablan incluso de la existencia de dos nuevas soledades. Ya no se trataría de la división tradicional entre los francófonos y anglófonos sino que entre los francófonos y los inmigrantes, un contrasentido absoluto porque al hablar de los inmigrantes en general, se presume que los inmigrantes, que vienen de decenas de países diferentes son un todo homogéneo.

El debate lanzado por la Comisión va más allá de los casos relativamente marginales de acomodamientos razonables que le dieron origen, se ocupan del sentimiento de inseguridad de los quebequenses. En ese marco, los debates estarán marcados por cuestiones que no facilitarán la soluciones de los verdaderos problemas que acompañan el proceso de inmigración. Tampoco permitirán avanzar en el desarrollo de la laicidad por la nostalgia de los valores tradicionales. Existe también el peligro de las derivas por el debate político demagógico de la ADQ de Mario Dumont; la mediatización exorbitante de casos puntuales que es el tema preferido por los medios de comunicación tradicionales; los intentos de búsqueda de una nueva identidad basada en una Constitución quebequense y nuevos puntos de referencia; la búsqueda de una nueva definición de la coalición en la base del proyecto del partido quebequense o; simplemente los cálculos políticos para que uno u otro partido pueda posicionarse mejor para ganar las próximas elecciones. Un debate interesante pero que excede los problemas que originaron la formación de la Comisión sobre los acomodamientos razonables.

   Marcelo Solervicens                Desea escribir al autor ?
 Marcelo Solervicens es Cientista Político de la Universidad de Montreal y colabora con TuGuíaLatina.com desde su fundación en Febrero 2002. Las opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad del autor