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Comentario del Domingo |
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| Por MARCELO SOLERVICENS |
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![]() Marcelo Solervicens |
1.- EL IMPACTO DE LA MUERTE DE ABU MUSSAB AL ZARQAWI.
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Una noticia que acaparó la atención internacional en los últimos días fue la muerte del presunto jefe de la rama Iraquí de Al’Qaeda, Abu Mussab al Sarqawi, el 7 de junio en Bakouba, 60 kilómetros al norte de Irak. Abu Mussab al Sarqawi fue muerto por dos bombas arrojadas por aviones estadounidenses contra una casa en que se encontraba reunido con miembros de su grupo. La muerte de Abu Mussab al Sarqawi ha sido presentada como una victoria de la llamada guerra contra el terrorismo de la Administración Bush en Irak y una crítica a aquellos, que como los del Partido Demócrata estadounidense, critican el enfoque guerrero de la administración Bush en Irak y facilitó que la mayoría republicana dejara abierta nuevamente la fecha de rapatriamiento de las tropas estadounidenses desde Irak. El resultado más inmediato de la muerte del enemigo principal de estados unidos en Irak, fue el aumento de la popularidad de Bush en las encuestas de opinión por primera vez en muchos meses. A pesar de todos esos impactos coyunturales en Estados Unidos, está claro que el impacto de su muerte en Irak mismo ha sido marginal o imperceptible en el número y naturaleza de los atentados suicidas cotidianos y, todo indica que seguirá siendo así en futuro. Veamos algunos antecedentes. Todo parece indicar que puede cuestionarse la importancia atribuida a Abu Mussab al Sarqawi como el personaje más importante de la resistencia a la presencia extranjera en Irak y el jefe de Al-Qaeda en Irak y responsable de todos los actos que ensangrientan ese país. Es importante recordar que para la Casa Blanca Abu Mussab al Sarqawi fue el eslabón que le permitió ligar Oussama Ben Laden con Saddam Hussein en la argumentación de Colin Powel en la ONU el 5 de febrero de 2003 y justificar por ende el ataque contra Saddam Hussein en aras de la guerra contra el terrorismo. Ya desde Agosto de 2003, la Casa Blanca y sus fuerzas militares le atribuye todos los atentados que ensangrientan Irak, incluido el atentado contra la sede de la ONU y se agrega la decapitación en línea del rehén estadounidense Nicholas Berg. La casa Blanca fija el precio de su cabeza en 25 millones de dólares y lo transformó en su enemigo número uno en Irak. Por ello es que su muerte aparece como una gran victoria. Para otros Abu Mussab al Sarqawi, un Palestino nacido en los alrededores de Amman en 1966, estaba lejos de ser un iluminado musulmán, siendo caracterizado, hasta por el periódico francés Le Monde, como un mafioso de bajo nivel, que pese a llegar tarde a la Guerra contra los soviéticos en Afganistán y participar tangencialmente con los talibanes, no tenía afinidades con Ben Laden. Por ello en ningún caso Abu Mussab al Sarqawi sería el líder de la resistencia Iraquí frente a la ocupación estadounidense pues era considerado como un extranjero. En esa perspectiva, la muerte de Sarqaoui sirve para mejorar la popularidad del presidente Bush en las encuestas, pero no afecta el destino de la guerra y las decisiones políticas que deben tomarse en el conflicto. Algunos, como Chossudovski plantean incluso la tesis de la construcción de la imagen de Abu Mussab al Sarqawi. (1) Lo cierto es que el asesinato de Zarqawi, no ha cambiado la guerra en Irak. Aunque la aviación estadounidense recurriendo a métodos usados por la Tsahal Israelí en Palestina, consiguió efectivamente eliminar uno de los enemigos declarados de la Casa blanca, todo indica que las características de la resistencia contra la presencia extranjera en Irak, no dependen de la muerte de una persona, o que el peso de Zarkawi contara en la balanza. En efecto, a pesar del plan de seguridad implantado en Irak y luego de que finalmente se nombraron todos los ministros del gobierno elegido hace seis meses, la guerra civil larvada entre sunitas y chiítas y contra la presencia de tropas extranjeras, sigue profundizándose, y mientras por el lado iraquí los muertos se cuentan en decenas de miles, por el lado de los Estados Unidos, el paso de la barrera de los 2500 muertos no ha pasado desapercibido. En esa medida, el efecto principal del asesinato de Abu Mussab al Sarqawi, fue el que los Estados Unidos pudieron mostrar finalmente una victoria y con ello el presidente Bush pudo aumentar su popularidad. Mientras tanto los atentados continúan en Bagdad, las petroleras siguen enriqueciéndose y las fracciones iraquíes sunitas o chiítas siguen disputándose. Las arenas de Irak, siguen empantanando la política de estados Unidos en la Región (1) Michel Chosudovski, ¿Quién era Abu Mousad Al Zarqawi¡? Rebelion, 17 de Junio de 2006 2006 Este viernes se dio a conocer en Vancouver, el último informe del programa de las Naciones Unidas sobre los establecimientos humanos, en vísperas de la tercera reunión del Foro urbano mundial que se realizará dentro de unos días. (1) Veamos los aspectos más relevantes. El informe indica que por primera vez en la historia de la humanidad la población urbana sobrepasará la población rural. Más de la mitad de los seis mil millones de habitantes con que cuenta la humanidad, viven en ciudades. En su mayoría, en ciudades de menos de 500 mil habitantes. El 20% de quienes viven en ciudades lo hacen en urbes que cuentan entre 1 y 5 millones de habitantes. Se asiste por lo tanto a un creciente proceso de urbanización que está muy ligado a los modelos de desarrollo imperantes en el mundo actual ligado a procesos de industrialización. El segundo aspecto relevante del informe es la creciente segmentación urbana entre ricos y pobres. Existen dos ciudades en las ciudades, una ciudad donde los habitantes benefician de los avances modernos y otra ciudad donde sus habitantes viven en condiciones precarias y de exclusión. Son mil cuatrocientos millones, las personas que viven en villas miseria, en favelas, en poblaciones marginadas y lo hacen en condiciones peores que aquellas en que viven los habitantes de las áreas rurales. El informe desmiente la idea preconcebida de que la migración del campo a la ciudad se justificaría por la búsqueda de mejores condiciones de vida. Lo cierto es que en las ciudades los habitantes pueden vivir tan mal o peor que en las áreas rurales. Las dificultades en el acceso cuestiones básicas como el acceso a la salud, a la educación, al empleo, a la comida y a la vivienda son semejantes o peores a las que se viven en las zonas rurales. Ciertamente, la mayor pobreza de las ciudades está concentrada en los países más pobres. En países como Haití, Etiopía y países subsaharianos, en Bangladesh o en India los habitantes de los sectores pobres de las ciudades viven tan mal como en el campo y sufren alta prevalencia de enfermedades como el SIDA, como las enfermedades pulmonares y otras. El tercer aspecto del informe que es necesario destacar, es que se espera que el crecimiento de la población urbana en los próximos 20 años se producirá en las grandes ciudades de los países del tercer mundo, las que no están preparadas para absorber ese crecimiento de población a nivel de servicios públicos. En las ciudades del Africa, casi el 70% de la población vive en sectores pobres, de marginalidad urbana y se espera que esos npumeros aumenten de manera absoluta y porcentual si los países no adoptan políticas que ayuden a estos sectores urbanos pobres y que evitan la migración del campo a la ciudad. Estos tres antecedentes, el de la creciente urbanización de la población mundial, el de la segmentación entre ricos y pobres en el entorno urbano y el de la perspectiva del crecimiento de la población en las ciudades de las naciones del Sur del planeta, tienen gran impacto en la comprensión de los desafíos para el desarrollo de la humanidad. En primer lugar, la urbanización de las sociedades, de ser un fenómeno marginal antes de la Revolución industrial en el siglo 18 y 19, hasta cuando las sociedades eran esencialmente rurales, se ha transformado en la norma del desarrollo de la humanidad. Ello implica la necesidad de avances en la agricultura, para poder alimentar una enorme población que está lejos de la producción directa de alimentos. La existencia de grandes masas urbanas plantea obliga al desarrollo de las infraestructuras y la concentración de los servicios para una población en creciente demanda. Este tipo de desarrollo urbano refleja el enorme impacto mundial de la dominación del modelo de desarrollo industrial capitalista, que acompaña la llamada globalización en las últimas décadas. Se trata dentro de la perspectiva de la sociología urbana del rediseño apropiado de los entornos citadinos para que estos hagan agradable la vida en comunidad. Reflejo de ello son algunas experiencias urbanas en ciudades como Barcelona, la Haya y otras que implican un rediseño importante de la planificación. Se trata allí de un nuevo desafío planteado a la humanidad y que está ligado a la creciente importancia que se les otorga a las ciudades como lugar concreto de hábitat humano. El segundo aspecto, también ligado al desarrollo del capitalismo en el ámbito mundial, está dado por el caos provocado por la emigración del campo a la ciudad, por el proceso de pauperización y creciente segmentación social que han creado las políticas neoliberales no sólo en los países del sur sino que además en los países desarrollados donde surgen importantes bolsones de pobreza en las ciudades. Este proceso viene acompañado por los fenómenos de violencia como los que ocurren corrientemente en Rio de Janeiro y en otras ciudades. También se asiste producto del aumento de la criminalidad contra la propiedad con el fenómeno de las casas enrejadas para asegurar la propiedad contra los robos. Esta situación engendra situaciones de violencia SOCAL importante incluso en países desarrollados con la segmentación hacia los inmigrantes y la ghetoisación como lo revelaron las revueltas en Francia en el Otoño del año pasado. Los desafíos que plantea est situación son enormes, sobre todo si se consideran los efectos catastróficos sobre las políticas públicas de los planes de ajuste estructural, de privatización de servicios que consolidan la segmentación social. Se trat de situaciones explosivas que no pueden ser absorbidas sin un rediseño de políticas públicas y de servicios públicos con intervención estatal. El crecimiento exponencial de la población en los sectores marginados de la sociedad y que viven en las villas miseria, las favelas y otro hábitat, replantea con agudeza está problemática. Los desafíos que plantea el proceso de creciente urbanización de la población a nivel mundial, plantean la necesidad de enfocar directamente los modelos de desarrollo que existen verdaderamente en el mundo actual. (1) Ver http://www.unhabitat.org/worldcitiesreport.asp Esta semana terminó una nueva sesión legislativa de la Asamblea Nacional de Québec, en medio de la controversia por la adopción en procedimiento de urgencia de la mordaza, para pasar la ley que permite la privatización del Monte Orford. Esto hace que algunos observadores planteen que es probable que el gobierno de Jean Charest busque beneficiar de la falta de preparación de los pequistas para llamar a elecciones anticipadas el otoño próximo, en lugar de la primavera de 2007, cuando se cumplen sus cuatro años de gobierno. Aunque todavía no está claro si los liberales pueden efectivamente ganar las próximas elecciones, sus perspectivas han mejorado por la baja creciente de popularidad de los pequistas, el aumento de intenciones de voto para el nuevo partido Québec Solidario y el impacto en los electores de la apertura hacia las reivindicaciones de Québec, por parte del gobierno conservador minoritario de Stephen Harper en el ámbito federal. Según Jean Charest y la prensa que le apoya, su baja popularidad se debe a problemas de comunicación pues habría cumplido lo esencial de sus promesas para las elecciones del 14 de abril de 2003 si se descarta la promesa de bajar los impuestos. Es necesario destacar sin embargo que el argumento de que no se votó por lo que están haciendo los liberales tiene muchos adeptos. La impopularidad de los liberales viene en primer lugar del estilo altanero e improvisado de acciones gubernamentales que no considera la opinión pública más que cuando ella se moviliza efectivamente. Los liberales se han echado en contra a diversos sectores de la población con sus medidas. El sector sindical partió en guerra contra Charest con la revisión del código del trabajo que facilita la subcontratación y con la integración de los sindicatos en los hospitales. Política de cercamiento que culminó con la imposición de condiciones saláriales mediante decreto en Diciembre pasado, nuevamente con la imposición de su mayoría parlamentaria. Aunque el gobierno ha insistido que su política en salud era el tema principal y que el ministro Couillard goza de gran popularidad, lo cierto es que con estadísticas oficiales muestran que no se han reducido las listas de espera y sigue el debate sobre la privatización de los servicios de salud. La imposición de condiciones de trabajo a los médicos hizo nuevos enemigos para los liberales de Jean Charest. El gobierno liberal beneficia del buen desempaño de la economía y de los niveles más bajos de desempleo de los últimos 30 años, aunque en las nuevas condiciones de generalización del trabajo precario. El gobierno completó las negociaciones con el gobierno federal para imponer el seguro de empleo de paternidad. También ha formulado nuevas políticas, como la del desarrollo durable, la formulación de una política de la energía con nuevos proyectos hidroeléctricos y el uso de molinos de viento; con políticas de reducción de gases de efecto de invernadero y de transporte colectivo. A pesar de ello, son los errores del gobierno liberal los que resaltan. La serie de medidas desatinadas revelan un estilo de hacer política y acciones que lindan en el favoritismo fuertemente rechazadas por la opinión pública organizada. Entre otras de estas medidas, está el del financiamiento a los establecimientos judíos, el de la central térmica de Suroit, el de la prohibición por 5 años de plantear querellas contra los que usan motoneiges ruidosas y la privatización del Parque Nacional Monte Orford, en que se favorece a comerciantes aliados del partido liberal como André L’esperance y el antiguo ministro liberal Paul Gobeil. Lo que ha mejorado la posición estratégica del gobierno liberal provincial de Jean Charest, fue la elección del gobierno conservador minoritario, de Stephen Harper. Pero se trata de una perspectiva favorable que depende de que los conservadores puedan llevar a cabo las promesas que hizo Harper en su famoso discurso en Québec el 19 de Diciembre pasado. O bien que puedan mantener prendida la llama en ese sentido. Por lo pronto, el reconocimiento de Québec en la UNESCO se da al interior de la delegación de Canadá, respondienco a medias a la llamada doctrina de Paul Gérin Lajoie que defiende el derecho de Québec de contar con voz propia en el ámbito internacional en un campo de su jurisdicción, como es la cultura. Otra promesa, la de arreglar el llamado desequilibrio fiscal, la reciente entrevista de Harper indicando que el desequilibrio fiscal ha disminuido luego de las transferencias del gobierno federal al gobierno provincial y porque los excedentes federales bajo los conservadores van a disminuir, indica que esta reivindicación podrá no resultar. Como se sabe, este problema, de que las provincias no cuentan con los ingresos suficientes como para atender los servicios de salud, de educación, entre otros bajo su jurisdicción, mientras Ottawa, beneficia de grandes excedentes, es una de las principales reivindicaciones incluso de los pequistas. Las promesas del gobierno federal siguen surtiendo efecto positivo por el momento, pese a que los quebequenses se oponen mayoritariamente a la renuncia a implementar el protocolo de Kyoto, a la insistencia en una política internacional alineada con los estados Unidos, en particular en lo que se refiere a la guerra en Afganistán o en Irak. Además de dejar atrás los problemas del Monte Orford y otras medidas impopulares que Charest espera que los electores olviden, espera que se repita la costumbre que los electores otorgan generalmente dos mandatos a los partidos liberal o quebequense. También cuenta con el desempeño mediocre del nuevo jefe del partido quebequense que no ha capitalizado en la impopularidad de los liberales y más bien ha bajado en las encuestas de opinión. La oposición ha conseguido reactivarse gracias a la controversia por la privatización del Monte Orford, mostrando favoritismo hacia amigos del partido liberal en la privatización del Monte Orford, en el caso de la privatización del Hipódromo, pero no ha conseguido despertar el interés generalizado de la población, que no parece aún decidirse por el cambio. En el ámbito de la lucha por la soberanía de Québec, está claro que Boisclair moderará el discurso y las definiciones programáticas para imponer un referendo en un gobierno pequista sólo si se dan las llamadas condiciones ganadoras. Las dificultades de los pequistas han beneficiado en las encuestas al nuevo partido Québec Solidario que plantea desde una perspectiva independentista un proyecto de sociedad progresista que tiene llegada en sectores urbanos y que tiene el desafío de formular propuestas concretas que lleguen a un mayor número de electores. Por su parte Mario Dumont y la ADQ, parecen cantonados a las regiones rurales. La sesión parlamentaria que termina, mostró nuevamente que le gobierno Charest no está en el mismo diapasón con los electores quebequenses. En esa medida y a pesar de las debilidades de la oposición pequista, todo indica que Jean Charest se verá obligado a esperar hasta la primavera de 2007, cuando pueda plantear un presupuesto pre electoral. Marcelo Solervicens es Cientista Político de la Universidad de Montreal y colabora con TuGuíaLatina.com desde su fundación en Febrero 2002. Las opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad del autor |