Ir a la Portada
      COMENTARIO DEL DOMINGO / por Marcelo Solervicens

Temas del Domingo 18 de Enero, 2004
1. LA POLITICA EXTERIOR DEL NUEVO GOBIERNO DE CANADA EN LAS AMÉRICAS.
2. LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS COMO REFLEJO DE LAS TENDENCIAS REGIONALES.


  LA POLITICA EXTERIOR DEL NUEVO GOBIERNO DE CANADA EN LAS AMÉRICAS.

El encuentro para el desayuno entre el nuevo primer ministro de Canadá, Paul Martin y el presidente de Estados Unidos Georges Bush, durante la Cumbre de las Américas en Monterrey esta semana acaparó la atención política en este país esta semana.
Sin embargo, pese a que los analistas sobre todo en el Canadá Inglés trataron de interpretar con sesudos análisis los más mínimos gestos de los dos mandatarios, está claro que, más allá de las anécdotas, las relaciones entre los dos países son bastante más complejas.
En primer lugar, se informó que se había dado la esperada buena química entre los dos dirigentes. Sin embargo, Paul Martin no recibió una invitación al rancho texano del cowboy presidente, como fue el caso del presidente mexicano Vicente Fox, olvidado después de la obsesión por la seguridad con los atentados suicidas en Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2001. Si uno se deja guiar por esas impresiones, habría que señalar que sólo con la cercanía de las elecciones el presidente Bush se acordó de los 8 a 10 millones de indocumentados mexicanos ilegales en Estados Unidos para ir a buscar el voto de los latinos que fue lo que le dio la presidencia por un pelo en 2000. Tampoco está claro si lo que desean los canadienses es precisamente un acercamiento incondicional a la política exterior estadounidense. Baste recordar que la negativa de Canadá a embarcar en la guerra contra Irak, fue lo que le valió la mayor popularidad a Jean Chrétien. Los mayores aplausos la noche de despedida fueron precisamente cuando se mencionó que Chrétien se opuso a la guerra unilateral contra Irak mientras esta no contara con el sello de las naciones Unidas. El mensaje de los canadienses parece indicar que pese a valorar la cercanía con Estados Unidos, Canadá debe mantener una política de independencia a nivel internacional.
Ello contrasta con el anuncio de que Paul Martin acaba de aceptar participar en discusiones respecto de la participación de Canadá en la guerra de las galaxias que trata de resucitar el presidente Bush, ello pese a las críticas de algunos diputados por la militarización del espacio que acarreará esa política.
Otro aspecto concreto en el que se esperaban resultados del encuentro Martin-Bush se refería a que nunca más se repetiría lo que ocurrió con Maher Arar, el canadiense de origen Sirio que fue deportado a ese país pese a que se prohíbe el envío de personas a países donde se sospecha que se practica la tortura. Bush y Martin intercambiaron cartas de intención que insisten en que los dos gobiernos se informarán antes de actuar. Lo cierto es que Bush insistió que lo principal era para el la seguridad de estados Unidos. Los analistas explican la falta de insistencia de Martin por el hecho de que este ya sabe que fue gracias a la información del servicio de seguridad canadiense que los Estados Unidos decidió deportar a Maher Arar a Siria. Todo parece indicar que el ciudadano canadiense de origen Sirio fue víctima de errores de información que ahora nadie puede explicar porque no tiene ningún lazo con terroristas de ningún tipo.
En otros aspectos más importantes para Ottawa, no hubo declaraciones importantes. Es el caso por ejemplo del mantenimiento del cierre de fronteras a la carne de vacuno canadiense por el descubrimiento hace unos meses de una vaca muerta con la encefalopatía espongiforme bovina, más conocida como enfermedad de las vacas locas. Cómo se recordará esta enfermedad transmitida de las ovejas al ser humano se descubrió en Gran Bretaña, por el uso de carne de animales en la alimentación del ganado. Aunque la práctica está prohibida desde 1998, todavía existen vacunos que fueron criados con ese compuesto. A eso se agregó que el descubrimiento de una vaca enferma en Estados Unidos que fue criada originalmente la provincia de Alberta en Canadá. Los Estados Unidos mantienen el bloqueo pese a que la integración de la ganadería entre los dos países es enorme. Lo cierto es que ello revela problemas más profundos como es el hecho de que la única manera de resolver el problema sería como se hace en Europa que se hagan exámenes de todos los vacunos en los mataderos antes que vayan a las carnicerías. Ello costaría 30 dólares por animal y bajarían los beneficios por ello los ganaderos resisten la medida y buscan otros mecanismos.
Otro tema como el de la madera de construcción que Washington grava desde hace más de un año con tasas especiales y que ha hecho que se pierdan miles de empleos en Canada, tampoco hubo cambios. En la práctica la mejor política de Canadá es la de esperar el fallo de la Organización Mundial de Comercio porque este beneficiará a Canadá.
Está claro que Martin continuará con el estrechamiento de la seguridad en canadá siguiendo los dictados del Home security en estados Unidos en lo que se ha llamaod el anillo de seguridad que incorporaría también Canadá. Ya se creó en Canadá un ministerio semejante al de Estados Unidos. No en balde se incrementan los controles en las fronteras y las limitaciones a las libertades civiles en los dos países. A ello se agrega que Martin consiguió como “bombón” que las compañías canadienses puedan optar a la obtención de los jugosos contratos de reconstrucción en Irak..
Lo cierto es que ras esos elementos aparentes, son las consecuencias de la integración regional de América del norte lo que se vive en Canada y que limita su política exterior o su pretensión de tercera vía como la que planteaba en los años setenta el primer ministro Pierre Elliot Trudeau. En efecto luego del acuerdo de libre comercio bilateral entre Estados Unidos y Canadá en el 90. Este acuerdo no sufrió cambios mayores cuando se transformó el acuerdo de libre comercio de América del Norte con la inclusión de México en 1994. En la practica en América del Norte hay dos acuerdos bilaterales que funcionan porque las relaciones comerciales entre México y Canadá no han aumentado. Mientras tanto el comercio con Estados Unidos pasó de poco más del 70% a más del 90%. Todo ello sin que se puedan cuantificar verdaderamente los beneficios directos de ese acuerdo tanto en Canadá como en México si se piensa en la mantención de las mismas barreras no tarifarias del pasado y la ineficacia de los mecanismos de solución de los diferendos.
En esa medida, el desplome del proyecto de Acuerdo de libre comercio de la Américas y las posbilidades de un ALCA light, afecta las posibilidades de diversificación comercial de Canadá, apareciendo condenado por su cercanía con el gigante estadounidense. La propuesta canadiense en materia de lucha contra la pobreza frente a la cumbre de las Américas, no despertó ningún interés y Martin parece obligado a seguir la política estadounidense de establecer acuerdos bilaterales, abandonando as´´i su tradicional preferencia por las instancias multilaerales.
La entrada reciente de Canadá en la Organización de Estados Americanos (hace poco más de una década) no ha sido el antecedente más directo de un estrechamiento de los lazos con la región latinoamericana tanto a nivel comercial, porque han bajado proporcionalmente los intercambios económicos; como a nivel político. Canadá, que se destacó por su rol de mediación en América central, se mantiene muy lejos de la crisis que se vive en los países andinos y que se manifiesta con la agresiva política intervencionista estadounidense a nivel del llamado Plan Colombia. Es sólo a nivel cultural y turístico que ha existido un aumento de los contactos.
En ese marco, no es para mañana que el primer minstro Paul martin planteará una política hacia las Américas que vaya más allá de asegurar esos mercados y tratar de mantener un perfil autónomo en escenarios internacionales. Incluso las perspectivas de transformar Canadá en una potencia de segundo nivel, presente en el discurso oficial de Paul Martin, aparecen vacías frente a las posibilidades reales de un rol canadiense en América latina.


  LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS COMO REFLEJO DE LAS TENDENCIAS REGIONALES.

Esta semana se realizó en el Estado de Nueva León en México, en la ciudad de Monterrey, la Cuarta Cumbre de las Américas. Un encuentro especial con el fin de buscar salidas al impasse creado por el fracaso de las negociaciones ministeriales en Miami en Octubre pasado respecto del desarrollo del ALCA el llamado Acuerdo de libre Comercio de las Américas. En esa perspectiva la Cumbre fue un fracaso porque no hubo nuevos adelantos.
El llamado a un Cuarta cumbre imprevista, por iniciativa de Jean Chrétien y aceptada por la casa Blanca, rompió con el ritmo de una cumbre cada cuatro años adoptado desde la primera cumbre en 1994 en Miami, seguida por las cumbres de 1998 en Santiago de Chile, de Québec en 2001 y la que se esperaba en Argentina en la primavera del 2005. Fue convocada fuera de la agenda original y sin que nada lo justificara como no fueran los problemas del ALCA, y la preocupación de Washington que percibe que pierde el control de la región. Además, se trata de un año electoral para la Casa Blanca y el electorado es hispano es importante en Estados Claves.
En perspectiva histórica, debe notarse que estas cumbres limitaron el rol de la Organización de estados Americanos, OEA. Que escluye a la revolución cubana reuniendo sólo a 34 países del continente. Hay criticas por ese aislamiento de Cuba, sobre todo del presidente venezolano Hugo Chavez.
Las cumbres presidenciales dicen perseguir objetivos amplios, según indican las declaraciones finales, como es por ejemplo en la Declaración de Nueva León, Monterrey con la “instrumentación de medidas para el combate a la pobreza, promover el desarrollo social, lograr un crecimiento económico con equidad y reforzar la gobernabilidad de nuestras democracias”. En los hechos sin emabrgo, desde la primera cumbre en 1994, las prioridades de los encuentros estaban ligados al desarrollo del ALCA. Un proyecto comercial hemisférico que permitiría crear una sola zona comercial de 800 millones de consumidores guiados por el hermano mayor estadounidense.
La Declaración de Nuevo León, está llena de generalidades que reflejan el nuevo nivel de disensión entre las elites latinoamericanas de diversos países y sus contrapartes estadounidenses. Ello es importante porque revela las relaciones de fuerzas actuales en el continente. Existe inestabilidad en el patio trasero del neoimperialismo!!
Por ello, según la revista mensual, el Mundo Diplomático, se temía que se confirmara la formación de una fuerza militar interamericana bajo el mando de Estados Unidos para intervenir en Colombia y otros aspecxtos ligados a la obsesión de la seguridad en el marco de la cruzada contra el terrorismo.
El caracter apresurado e improvisado de la cumbre revela un intento de freno de la influencia de Venezuela y Brasil. Según los observadores, la Casa Blanca busca evitar que Argentina vuelque la correlación de fuerzas regional en contra de Estados Unidos. Ello podría llevar a la creación de una región con mayor integración económica en torno al MERCOSUR y con perspectivas políticas latinoamericanistas que puede aumentar la autonomía de las elites económicas latinoamericanas
Aunque la declaración mantiene 2005 como fecha de inicio del ALCA, lo cierto es que ese plan global fracasó. Los peligros de incremento de la dependencia económica en la región se trasladaron al nivel de combates nacionales contra los acuerdos bilaterales que buscará Washington en su estrategia de dividir para imponer mejores condiciones para las empresas estadounidenses en el campo de las inversiones, de los derechos de propiedad intelectual y de compras gubernamentales, las llamadas preguntas de Singapur.
Son ejemplos de esta nueva dinámica, la oposición de Venezuela, que ha sido invitada al MERCOSUR; de Brasil que pese al profil bajo en la Cumbre sirve de nuevo polo alternativo en latinoamérica; de la Argentina de Kirchner, que pese a proponer un Plan Marshal para América latina criticó las instituciones internacionales y el neoliberalismo.
Uno de los elementos interesantes de la cumbre fue mostrar que los planes de las autoridades brasileñas no son como hace unos meses de negociar una unificación de la Comunidad Andina de Naciones y el MERCOSUR. Se trata ahora de extender el MERCOSUR con la entrada de Venezuela y la invitatción a México y otros países.
Lo cierto es que trás esa nueva dinámica esta la creciente ruptura de las elites latinoamericanas con el el llamado Consenso de Washington. Este consenso es una lista de diez políticas neoliberales considerados esenciales para sacar a América latina de la crisis de la deuda en los años ochenta. Las elites latinoamericanas lo abandonan y buscan otras alternativas populistas alejadas de pretensiones socialistas o verdaderamente populares pero que constituyen evidentes oposiciones a las políticas propuestas por el hegemonismo estadounidense en la región. La resistencia a adoptar la política de combate al terrorismo internacional como eje articulador de la región que propone Washington revela los vacíos de la política estadounidense en una región que había sido abandonada desde hace varios años.
Sin embargo está claro que la imagen de un analista en el sentido de que las Américas se dividen en un hermano mayor y hermanos menores refleja la realidad. Ello no obsta que uno de los temas candentes de la cumbre fue el creciente apoyo de diversos países a una salida al mar para Bolivia y la resistencia del presidente chileno Ricardo Lagos de discutir la medida. También se formó un grupo de apoyo a Bolivia que está integrado por Argentina Brasil y Uruguay además del Programa de las naciones Unidas para el Desarrollo y países europeos refleja intentos multilaterales que escapan al control de Washington. Se trata allí de una prueba importante de multilateralismo que puede servir de ejemplo.
Ciertamente, Washington busca en este año electoral renovar sus lazos con América Latina. Ese es el sentido de la nueva política de reconocimiento limitado de los inmigrantes clandestinos o ilegales en Estados Unidos que ha sido aplaudida por el presidente Fox, pese a ser menos que lo que se propuso en un momento. Un 23% de los mexicanos vive en Estados Unidos. El fenómeno de los flujos migratorios producto del fracaso del neoliberalismo económico son importantes. En efecto la CEPAL confirma el aumento de la pobreza y de las desigualdades en la región. Ello ha acarreado que el número de latinos en Estado Unidos pasó de 25 millones en 1990 a cerca de 40 millones en 2003, una fuerza electoral importante. Una fuente también de divisas puesto que 43% de las divisas en el Salvador provienen del exterior.
Las nuevas tensiones entre Washington y Latinoamérica se revelan en la medida de reciprocidad adoptada por Brasilia de imponer el mismo trato a los ciudadanos estadounidenses que el que se aplica en Estados Unidos, con fotografía y toma de huellas.
La administración Bush despertó al peligro de la llamada isquierdización del gobierno Argentino, al peligro que representa Evo Morales a quien sindican como culpable del derrocamiento de Gonzalo Sanchez de Losada.
La 4 Cumbre de las Américas no pasará a la historia por sus definiciones. Consolida por un lado las dificultades en avanzar en la creación de la zona de libre comercio de las Américas. Permite que Estados Unidos explique lo que desea de parte de las élites latinoamericanas. Sin embargo tras esos elementos surge de manera interesante una especie de apropiación por parte de los países latinoamericanos de tratar de problemas que no interesan directamente a Washington.
Se ha recorrido mucho camino des de la primera cumbre cuando no existían dudas sobre el círculo virtuoso entre el comercio internacional el crecimiento económico y el desarrollo. Se esta lejos incluso de las altaneras declaraciones del depuesto presidente Alejandro de la Rúa en Québec cuando prometía que en la cumbre que se realizará en Buenos Aires todos serían favorables al ALCA y no como ocurría en Québec en 2001. Ya nadie puede pensar que aquello sea posible. Sólo la obsesión por la seguridad de parte de Washington ha moderado la practica de los movimientos sociales llamados altermondialistas.lo cierto es que América latina vive al ritmo de la búsqueda de nuevas alternativas y las movilizaciones sociales que han derrocado dos gobiernos en los últimos meses (Bolivia y Argentina), indican que la obsesión por la seguridad no afecta los movimientos sociales nacionales.
Chile en 1994 aparecía como el mejor alumno del curso en 1994 al punto de obtener la oferta de pasar a ser el cuarto amigo del Acuerdo de libre comercio de América del Norte. Aunque ello nunca se concretizó Chile conservó esa imagen a nivel internacional. Hoy día sin embargo aparece cada vez más como un anacronismo en el concierto latinoamericano volcado a la búsqueda de experiencias propiamente latinoamericanas. Luego del fracaso de las negociaciones del ALCA y la posible adopción de un ALCA light, la política exterior chilena aparece como la del peor compañero del barrio. Un signo claro de que la historia no ha terminado y que los ciclos latinoamericanos se repiten. La Cumbre permitió poner remanifiesto esta nueva realidad en las relaciones hemisféricas.


 Marcelo Solervicens                Desea escribir al autor ?
 Las opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad de su autor

TuGuíaLatina-©-2002 / Todos los derechos reservados.