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Tema
del Domingo 17 de Agosto, 2003
1.- LA CUMBRE DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE COMERCIO ENTRE MONTREAL Y MÉXICO.
2.- EL PRESIDENTE CHILENO RICARDO LAGOS PIERDE LA OCASIÓN DE HACER HISTORIA CON SU PROPUESTA EN MATERIA DE DERECHOS HUMANOS.
LA CUMBRE DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE COMERCIO ENTRE MONTREAL Y MÉXICO.
Del 28 al 30 de julio se realizó en Montreal una mini-reunión
de carácter informal con 25 ministros de comercio de diversos
países convocada por el ministro de comercio de Canadá
Pierre Pettigrew. Se pretendía hacer avanzar las negociaciones
entre Estados Unidos y Europa con vistas a la 5 cumbre interministerial
de la Organización Mundial de Comercio, OMC, prevista en Cancún
México para el 10 al 14 de septiembre próximo. En Cancún
deben seguir las negociaciones iniciadas en Doha hace un par de años
y que establecen nuevas reglas en campos muy extensos que exceden
el tradicional comercio de bienes entre países.
Mientras se reunían los ministros en un lujoso hotel, la policía
reprimió injustificadamente los manifestantes, procediendo
a más 250 arrestos en un terreno baldío alejado de los
disturbios. Ello revela la tendencia represiva contra el movimiento
llamado por otra mundialización Ese movimiento
que se opone a la mundialización con criterios neoliberales
tuvo éxito en Seattle cuando logró que la OMC desbancara
el Acuerdo Multilateral de Inversiones, AMI, que ubicaba a las transnacionales
por encima de los Estados. Esa tendencia represiva a las movilizaciones
sociales sobre la mundialización, culminó con la muerte
de una manifestante en Génova, Italia y se ha visto fortalecido
después con la obsesión por la seguridad por parte de
los gobiernos occidentales luego de los atentados suicidas de septiembre
del 2001 en Nueva York.
Montreal fue un índice claro del bloqueo existente en la democratización
del proceso de mundialización. Por una parte, la Organización
Mundial de Comercio es usada para imponer la dominación de
los países desarrollados sobre los países en desarrollo.
Por otro lado, los gobiernos aceptan limitaciones a su soberanía
económica, sin informar a sus electores, creando instancias
con poder ejecutorio superior a la Constitución de cada país
y de sus parlamentos.
Como se recordará la Organización Mundial de Comercio
agrupa más de 150 países y fue creada en 1995 al final
de la ronda de Uruguay del llamado Acuerdo general de tarifas y Comercio,
conocida por su sigla inglesa GATT. El GATT fue una instancia de adhesión
voluntaria de los países, que está fuera del sistema
de las Naciones Unidas y fue establecido por los países occidentales
luego de que la guerra fría impidió que se formara una
instancia de las Naciones Unidas dedicada al comercio. El GATT estableció
a través de procesos de negociación una serie de reglas
de comercio internacional, como la cláusula de la nación
mas favorecida, por la cual una nación no puede dar trato privilegiado
en el comercio a otra nación sin otorgárselas a todas.
El GATT sirvió también para la adopción en 1995
a una serie de acuerdos sobre comercio que fundaron las reglas del
juego dictadas por la OMC. Esos acuerdos eran sobre el comercio de
bienes,(GATT) sobre los servicios, (GATS/AGCS) sobre las inversiones
(TRIMS) y sobre los derechos de propiedad intelectual. (TRIPS/ADPICS)
. La adhesión a la OMC implica la aceptación de los
fallos de sus instancias decisionales, lo que se traduce en aceptar
las sanciones por parte de los países miembros. Por ello la
actual ronda de Doha, es importante en la medida en que si los países
desean seguir formando parte del movimiento de mundialización,
se verán obligados a respetar los acuerdos que están
en discusión. En la definición de las reglas puede operar
el veto, porque los acuerdos deben tomarse por consenso. En esa medida
la OMC es una instancia multilateral que se ubica al centro del sistema
económico mundial actual y que impulsa las reglas de la mundialización
neoliberal. Sus decisiones afectan millones de habitantes pese a que
son tomadas a puertas cerradas por técnicos. Además,
como el poder económico de los países es desigual así
como su poderío político las reglas de la democracia
no son respetadas.
El primer aspecto a destacar es que las reglas actuales del comercio
internacional favorecen los países llamados desarrollados o
del norte del planeta, contribuyendo al empobrecimiento continuo de
los llamados países en desarrollo. Esto, especialmente en el
campo de la agricultura porque ya que los países desarrollados
subvencionan su agricultura, sus productores pueden vender sus productos
agrícolas más barato que en los países en desarrollo.
Las cifras hasta del Banco Mundial o del Fondo monetario Internacional
muestran que sólo en el sector agrícola esas subvenciones
son de más de 320 mil millones de dólares.
Paradojalmente, las reglas del comercio internacional de la OMC, exigen
que los países en desarrollo se abran al comercio mundial.
Algunos autores y el movimiento contra la mundialización neoliberal,
insisten con razón, sobre el desorden mundial creado por la
aplicación de las recetas neoliberales. El llamado Consenso
de Washington estableció al comercio y la apertura económica
como fundamentos del crecimiento económico sin preocuparse
por el desarrollo. El desarrollo es más amplio, porque concita
los aspectos sociales, culturales y políticos privilegiando
un enfoque global y no sólo por el aumento de las exportaciones
o de los flujos de inversiones. Se trata de reconocer el desarrollo
como un derecho humano fundamental.
El segundo aspecto se refiere a los aspectos centrales en discusión
de la rueda de Doha. Como lo señalábamos, se trata del
proteccionismo de Europa y Estados Unidos creado por sus enormes subvenciones
agrícolas que se constituyes en barreras no arancelarias al
comercio internacional. Eso permite destruir la producción
triguera y de otros productos tradicionales en los productos en desarrollo.
Además, los países desarrollados aceptan con bajos aranceles
las materias primas pero los aumentan o fijan cuotas a la importación
para los productos con valor agregado.
Aunque entre los Estados Unidos y Europa se haya llegado a un acuerdo,
es difícil que cambien las reglas del juego. Sobre todo si
se constata que la administración Bush decidió aumentar
con Nacional Farm Act a fines del año pasado sus subvenciones
a los agricultores estadounidenses, para obtener el fast track en
el Congreso. Es probable que en Cancún, la oposición
de los países en desarrollo haga descarrilar el acuerdo. Por
ello es que los Estados Unidos y Europa han elegido la vía
de establecer acuerdos comerciales bilaterales que lleven a imponer
sus reglas del comercio internacional en la OMC en otros aspectos
que los directamente comerciales (servicios, propiedad intelectual,
inversiones)
Otro tema de negociación son los acuerdos sobre los derechos
de propiedad intelectual. Actualmente los derechos de propiedad intelectual
prohiben la producción de medicamentos genéricos, mucho
más baratos contra enfermedades como el SIDA por ejemplo. Ello
provoca enormes problemas en Africa y las excepciones obtenidas hasta
ahora no resuelven el problema. Las sumas prometidas por el presidente
Bush en el marco de la campaña contra el SIDA son precisamente
subvenciones disfrazadas para las transnacionales farmacéuticas
estadounidenses.
El tercer aspecto se refiere a las relaciones entre economía
y política que revela la organización mundial de comercio.
Teóricamente, la Organización Mundial de Comercio es
una instancia multilateral formada por estados soberanos que renuncian
a parte de su soberanía para aumentar el comercio internacional
porque este traería la prosperidad. En esa medida, esa instancia
comercial es representativa de los gobiernos, elegidos por sus poblaciones,
por lo tanto es una instancia democrática, como diría
Jean Chrétien. Él plantea que los críticos de
las instancias de la mundialización debieran trabajar más
bien por cambiar esos gobiernos y no atacar las instancias que les
organizan. Sin embargo, esa percepción deja dos cuestiones
fundamentales de lado. La primera es que la OMC, cuenta con una serie
de instancias decisionales que se ubican por encima de los estados
y que no son elegidos, imponiendo sanciones que afectan las poblaciones
locales. Medidas basadas en el llamado consenso de Washington y sobre
la base de los acuerdos obtenidos en ruedas de negociaciones. La segunda
es que la OMC depende de las relaciones de fuerzas entre los estados
miembros y en esa medida sigue los dictados de los países del
norte desarrollado que consideran que su forma neoliberal de considerar
el comercio y el desarrollo son las únicas válidas.
Al interior de esa relación de fuerzas se agrega que en los
últimos años el que los Estados Unidos se haya transformado
en la potencia hegemónica mundial que dictan sus deseos en
su campaña de expansión mundial basada en el libre comercio
y en el marco de su cruzada contra el terrorismo a nivel mundial.
El combate por que el comercio internacional esté al servicio
de las poblaciones mundiales y no en función del lucro es difícil.
Una situación que debe seguirse de cerca.
EL PRESIDENTE CHILENO RICARDO LAGOS PIERDE LA OCASIÓN DE HACER HISTORIA CON SU PROPUESTA EN MATERIA DE DERECHOS HUMANOS.
Esta semana Chile ocupó la noticia internacional. El martes
con el discurso del presidente de ese país sudamericano sobre
su política en materia de derechos humanos, mientras que el
miércoles fue con el primer paro Nacional convocado por la
Central Unitaria de Trabajadores contra los abusos patronales y en
critica a la inmovilidad del gobierno frente al deterioro de las condiciones
de vida de los trabajadores. Todo ello a pocas semanas de la conmemoración
de los treinta años del sangriento golpe de estado de Pinochet
en 1973. se trata de dos elementos que permiten clarificar la situación
de ese país sudamericano.
Fue finalmente el martes 12 de agosto que el presidente socialista
de la gobernante Concertación de Partidos por la Democracia,
Ricardo Lagos anunció su esperado proyecto en materia de derechos
humanos. Se esperaba que su propuesta satisfaciera finalmente las
demandas de verdad y justicia de los familiares de detenidos desaparecidos
y otras organizaciones sociales, sobre todo porque Ricardo Lagos milita
en el mismo partido del presidente Salvador Allende derrocado en 1973.
Esas demandas de verdad y justicia han sido postergadas durante los
trece años de gobiernos civiles, que sucedieron a los 16 años
y seis meses de la cruenta dictadura militar de Pinochet. Una dictadura
que entre otras lacras produjo mas de tres mil muertos, más
de un millar de detenidos desaparecidos cientos de miles de torturados
y de exiliados y dejó un país que todavía no
resuelve su deuda moral con la historia.
La propuesta No hay mañana sin ayer de Ricardo
Lagos cuenta con cuatro capítulos.
En el primer capítulo el gobierno chileno insiste en aceptar
que la situación de derechos humanos nunca podrá resolverse
totalmente, pero que al mismo tiempo no se puede renunciar a obtener
los objetivos de verdad y justicia por que ellos son moralmente irrenunciables.
Por ello elabora una nueva versión del lema de justicia en
la medida de lo posible que planteaba el primer gobierno de la Concertación,
el de Patricio Aylwin, al afirmar que se debe propender a la máxima
reconciliación (acuerdo), la máxima verdad y la máxima
justicia y la máxima reparación que se pueda alcanzar.
En el contexto chileno y latino-americano las propuestas de Ricardo
Lagos están lejos de satisfacer a las organizaciones de derechos
humanos porque mantiene vigente la ley de amnistía adoptada
por los militares. En Argentina, el mismo día el Congreso de
ese país voto favorablemente la abrogación de las dos
leyes de amnistía que permitieron la impunidad de los culpables
de violaciones de derechos humanos durante la dictadura en Argentina.
Aunque el gobierno de Ricardo Lagos no llega a proponer la ley de
punto final que temían las organizaciones de derechos humanos,
que era buscada por los partidarios del régimen militar y por
el actual comandante en jefe del ejército, su propuesta consolida
la impunidad.
Si la propuesta no satisfizo a las organizaciones de derechos humanos,
ella tampoco les gustó a los generales en retiro que esperaban
que se eliminara la figura legal del secuestro permanente.
Esa interpretación aplicada por los abogados de derechos humanos
en los casos de detenidos desaparecidos les permitió mantener
abiertos sin amnistiar los juicios contra militares. En ausencia de
los cuerpos los procesos no pueden cerrarse o aplicárseles
la ley de amnistía y es lo que permitió los juicios
contra Pinochet por el caso Caravana de la muerte. Juicio del que
lo salvó su pretendida demencia pactada con el ejecutivo. Paradojalmente,
la actualización del tema de los derechos humanos en vísperas
de los 30 años, fue planteada por la derechista UDI, heredera
de Pinochet al plantear en abril la impunidad en casos de detenidos
desaparecidos a cambio de compensaciones económicas para las
familias de las víctimas. .
Lo cierto es que la propuesta del presidente Ricardo Lagos revela
la ausencia de voluntad política para obtener la verdad y hacer
justicia a las victimas. Tampoco el estado chileno asume frente a
la historia sus responsabilidades por la realización por parte
de uno de los pilares permanentes del Estado como son las FFAA de
actos criminales contra la humanidad inaceptables e imprescriptibles.
Por ello Lagos perdió una oportunidad histórica de hacer
lo que Kirchner está haciendo en Argentina y llegar a los treinta
años en una nueva situación. En lugar de ello insiste
que son exclusivamente los tribunales quines deben imponer las medidas
de justicia sin que estos se vean liberados de la ley de amnistía,
que es una tarea que le corresponde a los legisladores. Como si los
crímenes que se imputan no fueron cometidos por el estado y
en base a la doctrina de la seguridad nacional.
La propuesta de Ricardo Lagos consta sin embargo con avances y retrocesos
puntuales. El gobierno de Lagos mantiene la intención de acelerar
la designación de ministros en visita con dedicación
exclusiva para tratar casos de derechos humanos, lo que ha permitido
algunos avances importantes en las investigaciones en los últimos
meses.
Eso está balanceado sin embargo por la propuesta, en el segundo
capítulo, de proponer una legislación que permita reducir
las condenas de los subordinados que debieron obedecer ordenes y que
están dispuestos para cooperar con antecedentes sobre los detenidos
desaparecidos. Para ello dará impunidad penal a quienes entreguen
pruebas sobre el destino de los detenidos desaparecidos. Por otro
lado, se propone que se faculte a los tribunales para exigir documentos
que estén bajo secreto por la justicia militar, se asegure
la confidencialidad de quienes colaboren con la justicia. Finalmente,
en materia legislativa, se plantea fortalecer la justicia civil al
proponer que se normará para que los procesos incoados por
hechos acaecidos entre el 11 de septiembre de 1973 y marzo de 1990
sean transferidos a la justicia civil y no en la justicia militar.
En el tercer capítulo el gobierno de Lagos plantea ampliar
el esquema de reparaciones sociales de las víctimas. Se trata
de medidas positivas. Entre otras, un bono de 10 millones de pesos
para hijos que no hayan recibido beneficios hasta ahora por la muerte
de uno de sus padres. Se incrementan las pensiones en 50% y la ayuda
educacional y médica para familiares de las víctimas.
Se reconoce además la situación de las personas detenidas
y torturadas plantándose que se les dará una indemnización
austera y simbólica otorgada por una comisión especial
En el cuarto capítulo que plantea la creación de condiciones
para que nunca más se repitan esas violaciones de derechos
humanos en Chile. Se establece la voluntad de ratificar las convenciones
internacionales como la de la Corte penal internacional, la convención
interamericana contra la desaparición forzada de personas y
reducir la competencia de los tribunales militares y se creará
un Instituto Nacional de Derechos Humanos y Libertades Públicas.
La entrada de Chile a ese marco internacional es importante, porque
abre las puertas, en casos imprescriptibles como el de los detenidos
desaparecidos, a que teóricamente la justicia internacional
pueda aplicarse.
En suma, las medidas propuestas no hacen avanzar la causa en materia
de verdad y de justicia del modo que podría esperarse en vísperas
del 30 aniversario del golpe de Estado. Es una combinación
de medidas que por un lado fortalece las llamadas reparaciones pero
que por otro lado en aras de la obtención de informaciones
se apunta a una especie de ley de obediencia debida que en condiciones
de mantención de la ley de amnistía favorece la impunidad.
Por ello, el paquete de medidas, aunque no es una ley de punto final,
consolida la impunidad de los militares siendo un paso en la mala
dirección.
También Chile ocupó la noticia con el primer paro nacional
desde el fin de la dictadura militar de Pinochet: El último
paro nacional se realizó en 1986. Aunque el Paro Nacional no
fue un éxito completo, dio claras indicaciones de que la paciencia
de los sectores populares, principalmente de la función pública
se ha agotado y que debe esperarse el inicio de una nueva etapa en
las relaciones entre el gobierno y la que ha constituido su base social
principal de sustentación. Ciertamente, luego de 16 años
de dictadura y de 13 años de gobiernos civiles que mantuvieron
la restrictiva legislación en materia de negociación
colectiva, el movimiento sindical chileno no tiene la fuerza del pasado,
sin embargo, se trata de una primera convocatoria global importante
que el gobierno se ve obligado a escuchar, porque indica que el respeto
de las consignas de darle al tiempo al gobierno, de evitar provocar
a los militares, de continuidad de la política neoliberal porque
no existen otras alternativas frente a la mundialización se
van agotando. Aunque el paro estuvo orientado principalmente a criticar
los abusos de los patrones, y aunque el gobierno no ha dado curso
aún a la ley de flexibilidad laboral, esta claro
que los gobiernos de la gobernante Concertación de partidos
por la democracia han mantenido los elementos esenciales de un sistema
de negociación colectiva elaborado durante el régimen
dictatorial que beneficia directamente a la parte patronal y que incluso
no se aplica porque los inspectores laborales, que deben hacer cumplir
la ley, son muy pocos y no cuentan con el financiamiento necesario
para hacerlo.
La propuesta de Ricardo Lagos en materia de derechos humanos y el
Paro nacional, adquieren un aspecto emblemático en la medida
en que ocurren a pocos días de la conmemoración de los
30 años del golpe de estado de Pinochet. Una conmemoración
que, pese a su distancia histórica, revela que estos trece
años han sido mucho más que una mera transición,
han sido años de la impunidad de los culpables de violaciones
de los derechos humanos durante la dictadura militar y de negación
de justicia para las víctimas de la dictadura por un lado.
Por otro, que se trata de una continuidad con las políticas
neoliberales del régimen militar administrándolas de
mejor modo gracias a contar con una democracia representativa pero
que postergan también las aspiraciones a mejores condiciones
de vida para los trabajadores. La izquierda chilena se encuentra nuevamente
en una encrucijada. Mantener el poder gobernando según las
reglas neoliberales y el ambiente institucional heredado de la dictadura
o, a 13 años del llamado retorno a la democracia. Ha llegado
el momento de recomenzar a plantear el futuro de Chile de acuerdo
a los intereses de sus ciudadanos.
Marcelo Solervicens
Las
opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad
de su autor |
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