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Temas
del Domingo 16 de Febrero, 2003
1.- REFLEXIONES SOBRE LAS POSIBILIDADES DE UNA POSTERGACIÓN DE LA GUERRA DE ESTADOS UNIDOS CONTRA IRAK.
2.- CRISIS POLíTICO-JUDICIAL DE LA CONCERTACIÓN GOBERNANTE EN CHILE.
REFLEXIONES SOBRE LAS POSIBILIDADES DE UNA POSTERGACIÓN DE LA GUERRA DE ESTADOS UNIDOS CONTRA IRAK.
La semana que termina ha sido muy negativa para la campaña guerrera de la Administración Bush contra Irak, dando algunas esperanzas de que como decía John Lennon se diera una oportunidad a la paz o por lo menos a los mecanismos diplomáticos de solución de conflictos, que demuestran el nivel de civilización de una sociedad, al igual que en las relaciones entre seres humanos.
La oposición ciudadana a una guerra innecesaria, que nada justifica, ha privado de legitimidad la campaña belicosa del presidente Bush. Las marchas de millones de manifestantes por la paz realizadas en Montreal, New York y en centenares de ciudades de todo el mundo el 15 de febrero, presentan al presidente estadounidense, en el mejor de los casos, como un cowboy con el gatillo fácil. Difícilmente un líder internacional, podría haber obtenido una mayor unanimidad opositora. Una oposición que va mucho más allá de sectores de izquierda antiimperialistas. Ello augura, fenomenales movilizaciones en Estados Unidos y en el mundo, si la Administración Bush insiste y sigue adelante con sus planes de ocupación de Irak.
Guerra injustificada, con mayor fuerza aún luego de la derrota diplomática asestada en la OTAN y en el Consejo de Seguridad de la ONU, mientras el Vaticano también milita en favor del desarme pacífico de Irak. La nueva doctrina de ataques preventivos del Pentágono, ha recibido una sanción negativa, mientras la comunidad internacional valora la vieja diplomacia Europea, brillantemente defendida por el Ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Dominique de Villepin que postula la guerra como el último recurso, cuando todos los otros mecanismos se han agotado, para resolver diferendos internacionales.
A pesar de la oposición de los ciudadanos del mundo y de lo que eufemísticamente los medios de comunicación llaman la Comunidad Internacional, no está claro aún si Washington decidirá actuar de manera unilateral. Para ello cuenta todavía con el apoyo de Gran Bretaña. Ello pese a que Tony Blair comienza a enfrentar una oposición cada vez más decidida de sus ciudadanos que critican su seguidismo de la política guerrera de Washington. Además, la posición de Blair en el expediente Iraquí perdió prestigio cuando se supo recientemente que los antecedentes esgrimidos por sus servicios secretos y retomados por Colin Powel ante el Consejo de Seguridad el 5 de febrero eran en realidad un plagio de una antigua tesis doctoral defendida en California hace diez años. Una situación que hace aparecer poco serios los argumentos perentorios en favor de una guerra contra Irak bajo el pretexto que poseería las llamadas armas de destrucción masiva.
La otra posibilidad es que la Casa Blanca decida aceptar la opinión de sus aliados y proponer una nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, después de escuchar un nuevo informe de los inspectores. En ese respecto la nueva fecha decisiva es la del 28 de febrero cuando debe reunirse nuevamente el Consejo de Seguridad de la ONU.
Desgraciadamente, los antecedentes indican que a pesar de la oposición de la opinión pública mundial contra la guerra contra Irak, se trata efectivamente sólo de una postergación. De todos modos, la derrota diplomática de la Administración Bush esta semana revela algo importante : Los límites a la potencia imperialista en el nuevo sistema mundial surgido del fin de la guerra fría. Se abren posibilidades para que sobreviva del sistema multilateral basado en la Organización de las Naciones Unidas. Por lo menos en torno a conflictos específicos. Veamos los antecedentes.
El viernes 14 de febrero en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas el jefe de la Comisión de Control, VerificaciÛn e inspección de la ONU en Irak, (COCOVINU), Hans Blix, entregó su informe. En lenguaje diplomático la esencia de su informe, es que hasta el momento los inspectores no han encontrado armas de destrucciÛn masiva ni nada que se le parezca, aunque todavía no pueden afirmar que Irak, se haya desarmado. El mensaje fue claro : no existen razones por el momento, para iniciar una guerra y el mandato de la COCOVINU debiera prolongarse.
Un elemento importante del informe de Hans Blix, fue que cuestionó las conclusiones de los antecedentes entregados por el Secretario de Estado de la Administración Bush, Colin Powel el 5 de febrero, considerándolas, por lo menos en dos casos, como exageraciones sin fundamento.
Por su parte, Mohamed ElBaradei, director general de la Asociación Internacional de la Energía Atómica, abundó en el mismo sentido al señalar que sus inspectores tampoco han encontrado huellas de una industria atómica o de posibilidades que Irak pueda producir armas atómicas en un futuro cercano.
Fue en ese marco, que la posición Francesa adquirió relevancia. La rebeldía Francesa comenzó al formarse un frente de rechazo a la guerra, con Alemania y Bélgica, frente a la propuesta de Estados Unidos para que la OTAN apoyara la preparación de la Turquía para defenderse de la guerra contra Irak. Al centro del debate, están nuevamente las diferencias de los Europeos con la doctrina de los ataques preventivos. El que la OTAN decidiera antes del comienzo de la guerra un apoyo a Turquía equivalía para el Eliseo una confirmación del carácter inevitable de la guerra. En opinión de la doctrina diplomática Europea, la guerra debe ser el último recurso.
A la defensa, de la más pura tradición diplomática Europea, por Dominique de Villepin en el Consejo de Seguridad en favor de la continuación de las inspecciones y de la vía del desarme de Irak por medios diplomáticos, se agregó la del representante Ruso, y la amenaza velada de un veto por parte de la República Popular China, con lo cual cualquier resolución del Consejo de Seguridad en favor de la guerra era imposible. Además, Colin Powel, no poseía ni la retórica ni las pruebas para cambiar el sentimiento de ausencia de justificación para la guerra.
Como se recordará, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas cuenta con quince miembros. De ellos, cinco países, tienen un derecho a veto que les permite bloquear cualquier iniciativa del Consejo : Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia y China. Los otros diez países sirven periodos rotativos de dos años. Como se recordará, durante la Guerra Fría ello bloqueó las decisiones del Consejo de Seguridad; solo para la guerra de Corea, en ausencia del entonces delegado de la Unión Soviética, se produjo una acción con el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU.
Lo cierto, es que por primera vez desde el fin de la guerra fría, se muestran los límites al poderío estadounidense a nivel mundial concretados en el Consejo de Seguridad de la ONU. Se trata de una situación que es interesante destacar. Sin embargo, pese a que todo apunta a que se debiera dar una posibilidad a la paz, las posibilidades que las presiones internacionales vayan más allá de una postergación de la guerra contra Irak y se traduzcan en un cambio de política de parte de Washington son limitadas.
En primer lugar, está el argumento pragmático de que los preparativos de la guerra están demasiado adelantados como para detenerlos ahora. Con más de 150 mil soldados estacionados en torno a Irak, con portaviones y equipos que cuestan más del mil millones de dólares a la semana, es difícil pensar que la administración Bush se detenga en detalles como el de que no cuenta con las pruebas suficientes, sobre todo porque a la Casa Blanca no le cabe duda que Saddam Hussein es el enemigo. Diversos analistas dan como fecha del inicio de los ataques el 1 de marzo, señalando que la planificación de estos se realizó hace más de un año y ha sido seguida al pie de la letra. Se trata del prestigio y del unilateralismo estadounidense que está en juego y que no le permite seguir las opiniones de otros. Para ello es probable el surgimiento de nuevas pruebas y una agresiva campaña en los medios de comunicación en Estados Unidos.
En segundo lugar, está el fundamento de la guerra. Aunque la Administración Bush no ha logrado ligar Al-Qaida al régimen Iraquí, buscará desarrollar una representación de esa idea con el fin de fortalecer su discurso. Esa tesis es una idea absurda si se piensa que el régimen de Bagdad, a pesar de su carácter dictatorial, es eminentemente laico y es precisamente en ese carácter que Saddam Hussein, fue el aliado de Estados Unidos en detener el avance del integrismo de los Ayatollas en la larga y cruenta guerra de diez años contra Irán.
Para la Administración Bush, el ataque contra Irak tiene fundamentos geopolíticos en la nueva doctrina de ataques preventivos que busca evitar que Irak, gobierno potencialmente hostil, pueda transformarse en una amenaza contra Estados Unidos. Es el otro platillo de la amenaza terrorista.
Lo cierto es que es un secreto a voces que el verdadero objetivo estratégico de Estados Unidos es de consolidar un aprovisionamiento seguro de petróleo y evitar depender demasiado de Arabia Saudita, con el cual tiene diferencias producto del conflicto israelo-palestino. Por ello debe reposicionarse geopolíticamente en el oriente medio. Por ello, Washington difícilmente puede aceptar como tal la situación actual, si desea jugar su rol de gendarme mundial al cual se considera destinado en el llamado siglo americano.
Debe comprenderse que el sentido de la posición francesa es de señalar que si Washington puede obtener por la vía diplomática que Saddam Hussein capitule y pueda así alcanzar sus objetivos estratégicos, la guerra es innecesaria. La diplomacia puede obtener esos objetivos en Irak. Como decía Klausewitz, la guerra no es más que la continuación de la política por otros medios.
Sin embargo, para Washington, sin la partida de Saddam Hussein, hoy es difícil que se pueda hablar de una salida conveniente para la Administración Bush, fuera de la guerra. La lógica guerrera lo ha llevado a esa posición. Sin embargo, el águila estadounidense está herida en su legitimidad y debe aceptar que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas forma parte del nuevo orden internacional multilateral que no controla. Y es que la ONU sale fortalecida gracias a la posiciÛn adoptada por Francia, entre otros. Es el sistema multilateral como base de la convivencia entre naciones que adquirió prestigio.
Las manifestaciones a nivel mundial no son las que van a hacer cambiar de idea a la Administración Bush. El movimiento en favor de la paz que existe al interior de Estados Unidos que ya es más desarrollado que lo que existía frente a la guerra de Vietnam y ello antes de que comience la guerra. La caída de popularidad del Presidente Bush en Estados Unidos es un antecedente importante.
Aunque no se haya salido de la zona de turbulencias, por el momento al menos, el mundo ha recobrado en parte su cordura, es un poco menos peligroso desde que se ve claramente que no existe legitimidad para el desarrollo de la guerra en Irak y que la opinión pública mundial es contraria a ese escenario. Los próximos días serán cruciales.
CRISIS POLíTICO-JUDICIAL DE LA CONCERTACIÓN GOBERNANTE EN CHILE.
A mediados de su mandato en Chile, el socialista Ricardo Lagos, tercer presidente de la gobernante coalición Concertación de Partidos por la Democracia, enfrenta lo que los observadores consideran como la peor crisis de esa coalición de gobierno desde que recibiera el poder de la dictadura de Pinochet en 1990. Una crisis que consiste en escándalos presuntos de corrupción, exagerados por los medios de prensa en poder de la derecha, que revelan sin embargo las profundas transformaciones ocurridas en Chile en los últimos años y que son un llamado de atención para una Concertación cuyo objetivo era profundizar la democracia en Chile.
Por un lado, está el desafuero y proceso de cuatro diputados de la Coalición gobernante por el llamado caso Coimas luego de la denuncia de un empresario al que se le habría exigido dinero para obtener la licitación para hacerse cargo de la supervisión técnica de automóviles. Proceso del cual el socialista Juan Pablo Letelier parece el único capaz de liberarse. Se trata de un asunto delictivo.
Por otro lado, está el bullado caso GATE, de carácter más estructural. GATE, por el nombre irónico de una Organización Pantalla creada para gestionar los sobresueldos del Ministerio de Obras Públicas y el pago de asesores externos. Ello permitía llevar a cabo los grandes planes de infraestructura con inversión privada que han transformado Chile en uno de los países con un excelente sistema de carreteras privadas, de alto nivel, pagadas con el sistema de peaje por los automovilistas. Una manera de pasar por encima de las limitaciones a la gestión del ejecutivo que dejara establecidas el régimen militar que apernó sus funcionarios y limitó el tamaño de la función pública. Lo cierto es que más allá de los dobles sueldos pagados a funcionarios, habrían dineros cuyos destinos se investigan por parte de una nueva Ministro en Visita nombrada por la Corte Suprema en reemplazo del Juez Aránguiz que iniciara las primeras investigaciones. En este caso la detención del ex-ministro de Obras Publicas, Carlos Cruz abrió una Caja de Pandora que podría afectar hasta el poder ejecutivo.
Es importante notar que se trata de prácticas del llamado outsourcing que no son específicamente condenadas por la ley chilena y que se practican desde antes del régimen militar. Además, otros implicados son las empresas que se disputan las licitaciones otorgadas por el Estado y parte precisamente de la base de apoyo de la oposición de derecha. Esta situación explica el establecimiento del llamado Acuerdo sobre una Agenda de Probidad entre el Gobierno y la oposición que evitará la repetición de estos hechos en el futuro permitiendo además hacer más transparente la gestión pública.
Ese acuerdo de la clase polÌtica, consiste en una serie de proyectos de ley que debieran ser aprobados rápidamente antes incluso del discurso del 21 de mayo. Ellos reglamentarán entre otras cosas, el financiamiento de los partidos políticos; la dedicación exclusiva de los funcionarios públicos para que no puedan recibir sobresueldos; establecerán un registro de las organizaciones no gubernamentales que pueden tener acceso a los fondos reservados del Estado. Esta agenda de probidad está directamente ligada también al llamado proceso de modernización del estado exigido por el reciente acuerdo de libre comercio establecido con Estados Unidos, que va más allá de los acuerdos con la Unión Europea y con Corea del Sur; además de las anteriores acuerdos con Canadá y México. Ello, en la medida en que permite que las compañías estadounidenses puedan ser proveedores del Estado Chileno. Ello complementa la serie de leyes inscritas en el propuesto plan estratégico llamado Chile país plataforma acordado con las organizaciones patronales representadas por Juan Claro el año pasado.
Por último, existe una serie de otras situaciones delicadas que los medios de comunicación ligan a la misma problemática de corrupción para desestabilizar el gobierno. Entre otras, el escándalo en el Banco Central al estilo de la película Wall Street de Michael Douglas. Allí, la secretaria del Jefe del Banco Central habría enviado información privilegiada al gerente de una compañía (Inverlink) que gestionaba valores en la bolsa a escondidas de su patrón. El caso que se encuentra en proceso parece efectivamente limitarse a ese nivel.
Valgan esos elementos para señalar que los hechos han sido amalgamados por la prensa en poder de la oposición de derecha para crear una situación de descrédito y una crisis de confianza en la Coalición gobernante. Ello hace que si la Coalición gubernamental no consigue liberarse de la imagen de corrupción creada por las recientes denuncias, muchos observadores en Chile, apuestan a la elección del candidato de la derechista Alianza por Chile, el Alcalde de Santiago Joaquín Lavín, en las presidenciales de diciembre de 2005.
La primera conclusión a extraer, es la paradoja que señalaba una edición reciente del semanario The Economist, de que el escándalo de GATE en Chile está ligado al éxito del gobierno de la Concertación en resolver el problema creado a una economía abierta a la economía mundial por un antiguo sistema de carreteras que encarecía el costo del transporte. Las flamantes carreteras que acortan las distancias, serán administrados por compañías privadas internacionales durante varias décadas recuperando sus inversiones y obteniendo ganancias gracias al sistema de peajes. Algo semejante se plantea realizar el Gobierno, para solucionar los problemas del sistema de salud, abriendo la licitación para la construcción de hospitales en el marco de la implementación del nuevo plan de Salud, llamado plan Auge.
En segundo lugar, es importante destacar, como diversos críticos lo sostienen, este sistema confunde. En particular respecto de donde comienzan y terminan los fondos públicos favoreciendo componendas que llevan a buscar soslayar las dificultades con mecanismos brujos o en el borde de la legalidad o de la legitimidad de la función pública. Es lo que ocurre por ejemplo, cuando a diferencia del pasado, las candidaturas políticas requieren enormes sumas de dinero para transformarse en diputaciones o senadurías. No en balde una de las bases importantes de la casi victoria del candidato de derecha en las elecciones del 2000 estuvo ligada a las enormes sumas de dineros invertidas, sin que se supiera su procedencia.
El carácter limitado de la transición chilena del régimen militar al régimen civil aparece como el problema principal. Si en materia de derechos humanos, la impunidad de Pinochet y de sus principales lugartenientes es una situación de hecho, en materia de elecciones, el sistema de elección bi-nominal por distrito sobredimensiona la representación de la derecha y margina la izquierda extra-concertación de la vida política. Por ello, aunque la utilización de resquicios al borde de la legalidad, aunque no sean legítimos, podía justificarse a corto plazo para sobrepasar una institucionalidad gobernada por los llamados poderes fácticos, debe reconocerse que ello no es el modo en que se hace avanzar la democratización de la sociedad.
Por último, aunque la estructura de la votación en Chile, basado en tres tercios (derecha, centro e izquierda), haya sobrevivido a la dictadura y al periodo de gobiernos de la Concertación, a pesar de lo que diga Tironi, y ello asegure una larga vida a la Coalición de Gobierno, existen riesgos de desarticulación. En efecto ella puede desarticularse, como lo muestran la mayoría de los países latinoamericanos, cuando los partidos políticos tradicionales no responden a los intereses de su población. Ello abre la puerta a liderazgos de nuevo tipo como en el caso de Lula en Brasil o de Chávez en Venezuela, o de Gutiérrez en Ecuador. Por ello, si hoy ya puede señalarse que la Concertación de Partidos por la Democracia ha llegado a madurez y completará dieciséis años de gobierno en 2006 es necesario que, antes que se pudra, abandone el pragmatismo que la ha animado para sobrevivir la llamada transición. En el pasado eso podía justificarse como mecanismo para asegurar la estabilidad del nuevo régimen civil y posibilitar la desmilitarización del Estado.
La historia de las coaliciones de gobierno estables en América latina no son nuevas. Tampoco son nuevos los pactos de partidos políticos tradicionales que mediante Acuerdos y Pactos constituyen una especie de Clase Política, que excluye a partidos o sectores sociales de la gestión estatal. Los casos de México, de Venezuela, de Colombia, de Uruguay lo demuestran. En todos aquellos casos, los signos de descomposición fueron semejantes. Por ello, los escándalos actuales son un llamado de atención sobre la necesidad de profundizar la participación y la democracia y salir de la camisa de fuerza heredada del régimen militar a la que desgraciadamente se han acostumbrado algunos de los dirigentes de la Coalición gobernante.
Marcelo Solervicens
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