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Comentario del Domingo |
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| Por MARCELO SOLERVICENS |
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1.- LA VISPERA DE LAS ELECCIONES AL GOBIERNO FEDERAL EN CANADÁ.
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A una semana de las elecciones al parlamento federal de Canadá, se confirma que algunos días en una campaña electoral son una eternidad. En efecto, al inicio de la campaña se preveía un gobierno liberal minoritario, al punto que algunos criticaban la oposición por haber forzado las elecciones que no harían más que producir el mismo resultado. A una semana de las elecciones las encuestas de opinión indican la posibilidad cierta de un gobierno conservador minoritario y otros auguran incluso la elección de un gobierno conservador mayoritario. Nos acercamos entonces a elecciones que provocarán cambios mayores en la política interna y externa en Canadá. En efecto, las encuestas indican que la popularidad de los liberales de Paul Martín se desplomó durante la campaña electoral mientras que su rival conservador Stephen Harper le ganaría con más de 10% de las opiniones favorables para ubicarse al nivel de 40% de las intenciones de voto del electorado. Por su parte el Nuevo Partido Demócrata de Jack Leyton, se mantiene en su votación sin conseguir capitalizar de la caída de popularidad de los liberales y con el bloque quebequense de Gilles Duceppe deben ajustar su tiro contra Stephen Harper que pasa a ser la principal amenaza. ¿Cómo se explica este cambio de situación? En primer lugar, por la pésima campaña de Paul Martín quien no consiguió confirmar que tiene efectivamente un nuevo estilo que asegura que no se crearán nuevos escándalos. El partido liberal sigue a los ojos de muchos electores como un partido corrupto y arrogante. En lugar de proponer desde ya nuevas reglas de ética que eviten que se repita el escándalo llamado de la comanditas, decidió esperar el Informe del Juez John Gomery que debe hacer esas propuestas en su segundo informe en Febrero. En ese mismo campo, no le ayudó que la Policía comenzara una investigación sobre el ministro Goodale por la responsabilidad del ministerio de Finanzas en el aumento de movimientos de las acciones en la bolsa pocas horas antes que se hiciera el anuncio de eliminar la cotización de algunos títulos. Aunque el ministro Goodale no ha sido formalmente acusado, Paul Martín perdió la oportunidad de inscribir un estilo por encima de toda sospecha. A ello se agregó la denuncia del libro de los periodistas Normand Lester y John Philpot sobre el organismo Opción Canadá, una creación del Consejo de la Unidad Canadiense que había permanecido secreta hasta que un periodista de la Gazette la revelara en 1997, confirmando que el gobierno federal violó la ley electoral quebequense. En ese tiempo la investigación no pudo confirmar que esa organización violará la ley de referendos en Québec porque los documentos habían desaparecido y se debió cerrar la investigación. Lester y Philpot recibieron anónimamente la caja de documentos desaparecidos que prueban que Opción Canadá contribuyó más de 3 millones a la campaña del No en Octubre de 1995. Aunque Gilles Duceppe ha englobado en la conspiración a los conservadores, porque el actual primer ministro Jean Charest era uno de los Vice presidentes de la campaña del No, en esos tiempos por el partido conservador federal. Aunque Paul Martín suspendió la candidatura de David Oliver un candidato liberal en la Colombia Británica, luego que este fue acusado de haber querido comprar un candidato del NPD, se trató de una nueva muestra de un estilo negativo. En esta medida, una de las causas principales de la caída de popularidad de los liberales es que no han logrado liberarse de la imagen de corrupción y desgaste propio de 13 años en el poder. La publicidad electoral negativa de los últimos días tampoco mejoró la situación. A ello se agrega su mala prestación en los debates televisados, la ausencia de propuestas claras y un discurso sobre los valores canadienses que no consigue transformar en apoyos a los liberales. La segunda causa del cambio se debe a la excelente campaña del jefe de los conservadores, que gracias al trabajo de los constructores imágenes, consiguió ocultar sus designios extremistas beneficiando de la actitud positiva de la prensa tradicional. Hay que recordar que los actuales conservadores actuales son el resultado de los reformistas y los progresistas conservadores. En efecto, pese a su estilo distante, el líder conservador ha conseguido mostrarse como una alternativa a los liberales moderando su agenda moral extremista y proponiendo medidas muy semejantes a los liberales en su llamado libro azul, dado a conocer esta semana, copiando la idea de los liberales en los tiempos de Jean Chretien que propusieron un libro rojo. Sin embargo, las medidas de Stephen Harper se inspiran todas de la ideología conservadora neoliberal. Las cinco prioridades lo muestran. Harper plantea bajar la TPS de 7% a 5%, esa es una medida que graba el consumo y por ello beneficia mejor a quienes tiene mayor capacidad de consumo, por ende las capas medias y altas. Ello afecta también a las provincias, en particular Québec. Harper también plantea eliminar el programa de guarderías de los liberales y entregar un monto mensual directamente a los padres con hijos menores de 6 años. Una medida semejante a la que propuso Mario Dumont en Québec. En lugar de aumentar el tejido de servicios sociales, esta medida favorece el desarrollo de las guarderías privadas. Harper plantea también una serie de medidas para reforzar la ley y el orden que se inscriben en la lógica represiva. También de permitir la inclusión del sector privado en el sistema de salud y, por último imponer una serie de medidas para reforzar la imputabilidad del gobierno. Otras medidas no prioritarias son la de mejorar el desequilibrio fiscal que era lo que le permitía presentar una buena imagen en Québec, pero que Harper decidió no establecer claramente. Tampoco ha aclarado su posici´pon respecto al Plan de Kyoto, ni respecto al paraguas anticohetes. Está claro sin embargo que llamará a un voto para redefinir el matrimonio entre personas del mismo sexo. En suma, la plataforma conservadora, pese a que se presente de manera menos agresiva, que en las últimas elecciones, va a provocar un claro viraje más a la derecha de la política canadiense. La posibilidad de un gobierno minoritario es lo único que podría evitar que los conservadores impongan ese viraje al limitar su margen de maniobra. El tercer aspecto que ha favorecido el aumento de la votación conservadora es que tanto los partidos como los medios periodísticos han moderado sus ataques contra las posiciones de Harper. Está claro que los liberales han perdido su popularidad y si los conservadores se presentan como una posible alternativa es porque han conseguido bajar el miedo provocado por las posiciones extremistas presentadas en la última elección. Está claro que ello se debe a la férrea disciplina que impuso Harper y a la perspectiva de ganar las elecciones, lo cierto es que la agenda de los conservadores profundizará las políticas neoliberales y la integración en profundidad con estados Unidos sobre todo en materia de política internacional y de la inmigración. Todo indica que los conservadores podrían formar un gobierno minoritario. En Québec, la paradoja es que frente al desplome de los liberales, solo el Bloque Quebequense puede detener la ola conservadora. Varios federalistas quebequenses han optado por los conservadores como nueva alternativa frente al Bloque quebequense. Lo cierto es que las encuestas confirman la popularidad del Bloque quebequense que aumentaría nuevamente su votación. El cambio más importante es que los liberales ya no pueden considerar el voto inmigrante como algo seguro. Los ministros Pierre Pettigrew, Denis Coderre y Liza Frula, pueden perder sus escaños por perder el apoyo de los inmigrantes que se vuelcan al bloque quebequense. La última semana de la campaña electoral en Canadá será muy movida pero de no mediar cambios importantes, los electores se encaminan a elegir un gobierno minoritario conservador que probablemente no contará con ningún representante en Québec.La elección de Evo Morales a la presidencia de Bolivia por mayoría absoluta el 18 de diciembre pasado, fue uno de los hechos más importantes de 2005 en América latina. Es indudable que lo que ocurra en Bolivia en 2006, marcará el escenario político latinoamericano. El 22 de enero asumirá Evo Morales la presidencia de Bolivia en La Paz, el día anterior en Tiawanaku, habrá recibido los atributos del mando en una ceremonia tradicional de los pueblos originarios en Bolivia. Se trata de la doble dimensión que revela el impacto trascendente del terremoto electoral que se produjo en Bolivia el 18 de diciembre pasado con la elección por mayoría absoluta y en la primera vuelta del Evo Morales. Existe consenso en señalar que la elección de Evo Morales se inscribe en el marco de la crisis de las elites políticas bolivianas como reacción mayoritaria de los bolivianos frente a la desarticulación económica producto del fracaso de la aplicación de ajustes estructurales y políticas neoliberales que han aumentado las diferencias regionales, la pobreza y la exclusión de las grandes mayorías. También producto del bloqueo a su desarrollo por la falta de una salida al mar y la imposición de los intereses de las multinacionales en la explotación de sus riquezas básicas. La caída de Gonzalo Sánchez de Losada en 2003, mostró que el pueblo boliviano se oponía a las políticas neoliberales y la venta a bajo precio de las riquezas de hidrocarburos del país a las multinacionales. La caída de Carlos Meza en 2005 mostró que se requería el establecimiento de un profundo cambio en la dirección del país que integrara la dimensión de pueblos originarios en el estado Boliviano. Decíamos, el próximo Domingo 22 de enero en La Paz, Evo Morales del Movimiento al Socialismo (MAS) asumirá oficialmente la presidencia en Bolivia, fortaleciendo el bloque latinoamericano de países progresistas que buscan mediante una política independiente de la influencia estadounidense mejorar las condiciones de vida de sus pueblos con una política de inclusión de todos los sectores. En gira previa a asumir la presidencia y que le llevó a Argentina, a Cuba, Venezuela, Brasil, países europeos, China y Sud-Africa, permitió confirmar que el nuevo presidente se inscribe efectivamente en el eje de países progresistas latinoamericanos de este nuevo ciclo de democracias latinoamericanas que abandonan el credo neoliberal y el llamado consenso de Washington. La visita de Cuba, permite mostrar la independencia de la política exterior boliviana frente a Washington y romper el aislamiento de la revolución Cubana. La visita a Venezuela no sólo refuerza el eje progresista del nuevo populismo progresista que representa Hugo Chavez sino que también permite establecer una estrategia económica que permita reforzar el uso de los recursos naturales enormes, entre otros los hidrocarburos y el estaño, con que cuenta Bolivia para sentar su desarrollo nacional. La visita a Brasil reveló el pragmatismo del nuevo presidente boliviano que busca consolidar las relaciones económicas de Bolivia para asegurar la viabilidad en la explotación del gas boliviano en alianza con Petrobras. Las visitas en Europa, China y Sudáfrica, reflejan el intento de posicionarse en política exterior en el bloque favorable a los enfoques multilaterales de política internacional. Esta claro que el nuevo presidente boliviano, pese a establecer las bases de una política de estado que permite asegurar la continuidad boliviana, impondrá un cambio fundamental que refuerza la tendencia de gobiernos progresistas de la región por un camino latinoamericano propio. Ciertamente, Evo Morales ha planteado buscar terrenos de trabajo común con Estados Unidos, pero esta claro que Washington no podrá considerar a Bolivia como el aliado en su estrategia latinoamericana como hasta ahora. Como decíamos, el día anterior, el 21 de Enero, en Tiawanaku, en una ceremonia tradicional que remonta a más de 500 años, recibirá los atributos de mando que le entregarán las autoridades de los pueblos originarios. Se trata de un acto importante que revela que la elección de Evo Morales agrega a la dimensión propiamente política el impacto de la asunción al poder del primer representante oficial de los pueblos originarios en la historia boliviana. Esto plantea a la orden del día el tema de la inclusión social y económica desde la perspectiva histórica de los pueblos originarios y de la profunda transformación del Estado Boliviano, la refundación de Bolivia. Ciertamente, uno de los desafíos fundamentales de Evo Morales, será el de responder a las reivindicaciones de diferentes sectores y poner al servicio del conjunto del Estado Boliviano las riquezas de la zona de Santa Cruz. Lo cierto es que nadie puede poner en dudas la legitimidad del gobierno de Evo Morales y el apoyo y solidaridad con que cuenta en los pueblos latinoamericanos. Una de las incógnitas del desarrollo del proyecto de refundación de la sociedad boliviana en que se inscribe la elección de Evo Morales es el nivel de reacción de oposición de parte de Washington. Aunque la Casa blanca tiene sus ojos puestos en otras regiones del Planeta, se espera que tenga un rol más activo en la región frente al eje de gobiernos progresistas populistas, que pueden reforzarse en 2006 con las elecciones en México, Nicaragua e incluso en otros países.Los electores chilenos concurren hoy nuevamente a las urnas para dirimir en balotaje la presidencia entre Michelle Bachelet, la cándida de la gobernante Concertación de Partidos por la democracia y Sebastián Piñera de la derechista alianza por Chile. Las encuestas indican que Michelle Bachelet cuenta con el 53% de las preferencias contra 47% para Piñera. Con ello los chilenos elegirán por cuarta vez a la coalición gobernante que recibió el poder de la dictadura de Pinochet en marzo de 1990, constituyéndose así en el bloque en el gobierno que más haya durado en el poder. La dictadura, de Pinochet habría durado 16 años y seis meses. Fuera de los desafíos que plantea la reelección de la concertación gobernante, se plantean los desafíos propios a la elección a la presidencia a la primera mujer de su historia republicana. Está claro que la votación de la Concertación se inscribe en la sobrevida del llamado esquema electoral de los tres tercios propios del paisaje electoral chileno tradicional que no parece haber cambiado pese a los años de dictadura y a los 15 años de gobiernos de la concertación. En efecto, la votación de Bachelet contará con el apoyo de la mayoría de los que votaron por el candidato de la coalición opositora de izquierda Juntos Podemos, Tomas Hirsch. También contará con el apoyo de sectores demócrata cristianos que habían abandonado la coalición en la primera vuelta de elecciones el 11 de diciembre. Más allá de buenas decisiones de la candidata presidencial de presentarse de manera más autentica en el debate entre los dos candidatos en Enero y de los errores de Piñera por su oportunismo en presentarse como un humanista cristiano está claro que hay una gran influencia de los factores estructurales en la votación. Se trata probablemente de las últimas elecciones marcadas por la sombra del régimen militar. La apertura de varios procesos contra Pinochet que ha sufrido el vergonzoso proceso del prontuariado y está ahora en libertad bajo fianza revela que el tiempo ha pasado bajo los puentes y que se abren las condiciones para que Bachelet pueda cancelar la deuda de justicia con las victimas de la represión militar y sus familiares. El segundo desafió fundamental de la nueva presidenta es efectivamente ligado al llamado modelo económico chileno y sus consecuencias sociales y medioambientales. Los gobiernos de la Concertación de partidos por la democracia han llevado hasta sus últimas consecuencias el modelo económico neoliberal impuesto por los militares durante la dictadura de Pinochet. En esa medida se han transformado en el ejemplo más exitoso de las políticas neoliberales en América latina de acuerdo a las instancias de la globalización y eso permitió que Chile fuera el primer país sudamericano que estableciera un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Lo cierto es que más allá de los equilibrios macroeconómicos, del crecimiento económico, la estructura económica chilena es una de las más injustas de América Latina, como lo reconoce el Banco Mundial que considera a Chile como uno de los países con la distribución más regresiva del ingreso. En esa medida, existe un consenso que los desafíos de la nueva presidenta no será el crecimiento económico a toda costa sino de los de introducir reformas en el modelo neoliberal para desarticular la bomba de tiempo que se ha creado por la exclusión de los beneficios del modelo de importantes sectores de la población. Esto engloba algunas de las cuestiones planteadas en el programa presidencial como el tema de las jubilaciones, como el de la salud, pero está claro que sin transformaciones de la estructura económica seguirá favoreciéndose la tendencia a la segmentación económica y social. Aunque la Concertación no alcanzó el 11 de Diciembre pasado la mayoría necesaria en el Congreso para cambiar la constitución, (le faltan 3 votos en la Cámara de Diputados y 3 en el Senado), tiene sin embargo la mayoría absoluta en las dos cámaras como para introducir disposiciones que puedan cambiar leyes importantes. También puede llamar a plebiscito para cambiar la constitución. Lo que está en juego en el periodo que se abre es la capacidad de la coalición gobernante de dar respuesta a las problemáticas sociales. La elección de la primera mujer presidente en Chile constituye un espaldarazo importante para el movimiento por los derechos de las mujeres en un país que comparte las injusticias contra el 50% de la población como en otros países latinoamericanos. En esa medida, Michele Bachelet ha prometido un estilo político distinto, un enfoque más participativo y mayor sentido ético en respetar las promesas y gestionar el aparato estatal. Pero ella ha mostrado también, como le gusta en señalar que puede ser un modelo diferente de mujer al tradicional y con ello podrá dar fuerza importante para establecer los derechos a la igualdad para las mujeres, contrarrestar la violencia familiar y promover los derechos laborales de las mujeres. Los desafíos de la nueva presidente serán enormes por cuanto Chile comienza a vivir un nuevo periodo de su historia y pese a su carácter insular no puede seguir aislándose del proceso de construcción de nuevas alternativas en América latina.Las opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad de su autor |