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Temas del Domingo 14 de Marzo, 2004
1.- LAS PIRUETAS DEL GOBIERNO LIBERAL DE JEAN CHAREST EN QUEBEC.
2.- LOS ATENTADOS DE MADRID Y EL FRACASO DE LA GUERRA CONTRA EL LLAMADO TERRORISMO.
LAS
PIRUETAS DEL GOBIERNO LIBERAL DE JEAN CHAREST EN QUEBEC.
Esta semana recomenzaron las sesiones parlamentarias en
la provincia de Québec bajo el signo de los retrocesos y del
resurgimiento de las consultas como mecanismos para restablecer el diálogo
con el electorado por parte del gobierno liberal provincial. Luego de
que Jean Charest considerara que tenía un mandato de los electores
y que era el momento de actuar, ha vuelto a la negociación argumentando
lo contrario que hace unos meses : se presenta como el campeón
del diálogo y busca cambiar la percepción negativa del
gobierno que muestran las encuestas. El gobierno insiste en presentar
su próximo presupuesto previsto para el 30 de marzo por parte
del ministro Yves Séguin, como la movida mágica que permitirá
restablecer la popularidad del gobierno en las encuestas. A pesar de
ello, se argumenta que no podrá cumplir la promesa de reducir
en mil millones de dólares los impuestos y aumentar al mismo
tiempo las inversiones en la salud y la educación. Aunque se
vuelva a las asignaciones por hijos enviadas directamente a las familias,
está claro que por el llamado desequilibrio fiscal entre los
gastos del gobierno federal y el gobierno provincial, denunciado por
el propio ministro de Finanzas, no podrá cumplir sus promesas
electorales.
Por otro lado, el jueves 11 el primer ministro anunció una nueva
versión más ambigua y limitada de su plan electoral, que
abandona una serie de promesas que van desde la disminución de
mil millones de dólares de impuestos anuales hasta el abandono
de la promesa de ofrecer el acceso a los servicios de salud 24 horas
sobre 24.
Todo indica que se trata de una estrategia de repliegue táctico
para mejor avanzar después en la agenda gubernamental. Tendrá
poco efecto, porque es demasiado poco demasiado tarde ya que se ha instalado
la desconfianza en las fuerzas vivas de la sociedad quebequense. Los
movimientos sociales podrían cantar victoria porque se detuvo
la aplanadora a lo Mike Harris, sin embargo persiste la desconfianza
porque no sólo ya se han pasado las leyes más impopulares,
sino que además están en el tintero tanto los planes de
reingeniería como los planes de acción que pretenden imponer
el proyecto conservador del antiguo jefe de los conservadores federales.
Se espera que en la primavera, la presidenta del Consejo del Tesoro
presente su esperado y temido plan de reingeniería del Estado
que ahora se llama adaptación a las realidades contemporáneas.
El gobierno sigue insistiendo que los principales problemas de Québec
provienen de la mala situación financiera de la provincia, y
que el margen de maniobra es limitado porque los quebequenses son los
que pagan más impuestos y tienen la deuda más alta. Entre
otras medidas se supone que se eliminarían entre otros el Consejo
de Estatuto de la Mujer; que se privatizarían gracias a la llamada
asociación publico privado, entidades como Tele-Québec,
la Oficina de la Protección de los Consumidores y varias otras
porque no corresponden al rol del Estado según los liberales
de Jean Charest
Sin embargo, como lo señalaba una encuesta, realizada en 2002;
si en Alberta el 64% de los electores considera que el Estado no debe
ocuparse de disminuir la distancia entre ricos y pobres, la posición
de los quebequenses es opuesta. En la Belle Province dos
electores de cada tres, estiman que es el rol del estado el de participar
activamente en la redistribución de los ingresos. Eso muestra
un profundo divorcio del gobierno de Jean Charest con el electorado
que es muy difícil cambiar con simples mecanismos de consulta.
El gobierno ha retrocedido optando por no sembrar la controversia, al
punto de que no tiene un verdadero menú legislativo.
El único proyecto de envergadura que se esperaba para esta sesión
parlamentaria primaveral, era el que eliminaría el seguro fiscal
de accidentes automovilísticos sin relación a la falta
para los responsables de accidentes. Pero ese controvertido proyecto
fue postergado. El ministro de Transportes, Ivon Marcoux anunció
que iniciará una consulta en Junio. Pero, al mismo tiempo se
envía el mensaje que el gobierno no cambiará el rumbo,
porque el ministro de justicia insiste en que una sociedad que
no permite que las víctimas persigan a los culpables es una sociedad
enferma.
También se postergo la promesa electoral de aumentar en una hora
y media por semana las clases de la enseñanza en la primaria,
según anunció el ministro de educación, Pierre
Reid. Un ahorro de 70 millones de dólares para el presupuesto
gubernamental.
Esta semana sólo se depositó un proyecto de carácter
técnico sobre los bosques y se anunció otro sobre el código
civil. Se trata por ende, de un viraje completo respecto de la enorme
cantidad y la urgencia dada a los proyectos en el otoño pasado.
Los mismos proyectos que provocaron una verdadera marea de oposición
por su contenido opuesto a los sindicatos, a los movimientos sociales
y favorable a las grandes empresas.
Lo que sigue vigente para el gobierno son los planes de consulta de
la población en foros temáticos. Pero ya no se habla de
los cuatro foros itinerantes que fueron anunciados durante el Consejo
General de los liberales en Febrero. Ahora se habla de 19 foros regionales.
Pero el ejercicio carce de atractivo, según los observadores,
estos foros se realizarán después del depósito
del presupuesto por parte del ministro Yves Séguin por lo que
la asignación de recursos ya estará comprometida. El proceso
tampoco es elegante, porque ni existe la presunción de escuchar
a los participantes como ocurrió con Lucien Bouchard que cuando
convocó a todos los sectores para terminar con el déficit,
no había anunciado todavía sus colores y estuvo dispuesto
a hacer concesiones. Por lo demás, se trata apenas de un ejercicio
de un día en el que se le entrega una des Vicepresidencias al
Vice-presidente de Bell Canada, mientras otros sectores sociales brillan
por su ausencia.
El gobierno parece ya haber cometido demasiados errores como para reestablecer
relaciones positivas con el electorado facilmente. La más reciente
fue la pésima gestión de la crisis en la reserva indígena
Mohawk en Kanesatake. A ello se agrega su silencio ante la intervención
manu militari de la policía en Québec para capturar al
refugiado político de origen argelino, Mohammed Sherfy en una
Iglesia de Québec, violando el derecho de asilo religioso por
primera vez en la historia de esta Provincia. Sherfy fue enviado a Estados
Unidos donde se teme que sea deportado a Argelia.
Todo indica que la prepotencia en la imposición de medidas que
rompían con el llamado modelo quebequense de negociación,
el gobierno de Jean Charest a cavado una zanja muy profunda entre su
gobierno y los electores.
Gracias a ello, los sectores sindicales, comunitarios y populares han
vuelto a ser reconocidos como sectores vitales de la vida democrática
en Québec. Con ocasión del 8 de marzo se revivieron, después
de nueve años, las marchas en defensa de los derechos de las
mujeres. Los últimos meses han visto enormes manifestaciones
de descontento que reflejan un rápido deterioro de la popularidad
de l gobierno.
Las demandas de los movimientos sociales son claras : exigen que el
gobierno abandone su agenda ultraneoliberal, porque no recibió
el mandato de desmantelar y revivir los conflictos en Québec.
En primer lugar, que se de curso al plan de acción exigido por
la ley aprobada por unanimidad por la Asamblea Nacional en Diciembre
de 2002, de lucha contra la pobreza. El gobierno acaba de postergar
por tercera vez ese plan de acción.
En segundo lugar, está la exigencia de una política familiar
: que restablezca y desarrolle el sistema de guarderías universales,
que impulse políticas que favorezcan la conciliación entre
el trabajo y la familia y que repatríe el dinero necesario desde
Ottawa para echar a andar el programa de seguro de empleo para los padres.
También exige que se aplique finalmente la equidad salarial para
las mujeres tal como lo ordenó la Corte de Justicia, sin que
ello se ligue a las negociaciones en curso entre sindicatos y el gobierno
en la función pública.
Por último, que se retire la ley adoptada a la rápida
en Diciembre y que hace perder la acreditación sindical, permitiendo
la generalización de la subcontratación con pésimos
salarios. Además, que se termine con la disposición que
obliga a las fusiones de sindicatos en los hospitales, por ser contraria
a las disposiciones de la Organizacion Internacional del Trabajo suscritas
por Canadá.
En ese marco, es necesario destacar que el llamado escándalo
de las comanditas a nivel federal, tampoco ayuda al Gobierno liberal
Provincial. Se ha restablecido la popularidad y el rol de defensor de
los intereses de Québec en Ottawa por parte del Bloc Quebecois.
Además ese escándalo que significó fraude de 100
millones de dólares para agencias de comunicación cercanas
al Partido liberal federal, ha incomodado al gobierno de Jean Charest
porque se acumulan los antecedentes sobre nexos entre los liberales
provinciales y esas mismas agencias de comunicaciones denunciadas por
la Auditora General Sheila Frazer.
En suma, está claro que la ola de movilizaciones de resistencia
de los movimientos sociales en Québec produjo resultados. Esa
aparente victoria, marca, desgraciadamente, un momento de calma que
exige una actitud vigilante para salir al paso de los planes de transformar
la provincia en un baluarte del neoliberalismo en Norteamérica.
LOS
ATENTADOS DE MADRID Y EL FRACASO DE LA GUERRA CONTRA EL LLAMADO TERRORISMO.
El Jueves en Madrid se vivió el más sangriento
atentado de la historia de España desde fines de la guerra civil
en ese país, hace más de sesenta años. Fueron 200
muertos y 1500 heridos, el saldo que dejó la explosión
de 11 bombas que estallaron simultáneamente en cuatro trenes
en las estaciones de Atocha, el Pozo y Santa Eugenia en Madrid, a las
7H30 de la mañana, en plena hora de mayor tráfico. Al
día siguiente, más de 11 millones de españoles
desfilaron en las calles de las principales ciudades de España
en protesta contra los atentados y sus autores. A esas movilizaciones
se asocia todo el mundo. Los españoles denunciaron una operación
inaceptable, fríamente calculada y organizada contra una actividad
cotidiana de cualquier ciudadano español o de visita en ese país,
como es el uso del transporte colectivo.
Las imágenes de los atentados hicieron recordar los atentados
suicidas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington. Se
hace más evidente de este modo, la entrada de la humanidad en
una nueva era, en la que los civiles forman parte de blancos de fundamentalistas
fanáticos, quienes justifican sus actos porque consideran los
infieles como menos que seres humanos y esgrimen las represalias por
el apoyo entregado por el gobierno español, contra la voluntad
de sus ciudadanos, a Washington en su invasión en Irak. En efecto,
se sabe desde hace unas horas y como era de esperar, por las características
de la operación, que los atentados fueron reivindicados, por
un grupo que se reclama de la representación de Al-Qaida en Europa.
Desgraciadamente, la situación no es, como tratan de representarla
algunos analistas, de que se trataría de una desestabilización
externa a occidente, que provendría del llamado choque de civilizaciones
al que se refiere Samuel Huntington. Existe un creciente consenso entre
los observadores que Occidente sufre estos atentados como un boomerang
de su intervención funesta en el medio oriente y como efecto
perverso del cinismo de sus posiciones con dos pesos dos medidas respecto
a Israel y la causa Palestina. Se debe adoptar una visión cínica
cuando se habla del carácter exterior de los iluminados de Allah,
porque ya está comprobado que el desarrollo de esa tendencia
fundamentalista fanática, fue uno de los efectos colaterales
de las operaciones secretas de la guerra contra el comunismo en los
ochenta, en particular con el apoyo a los fundamentalistas Afganos en
su lucha por la expulsión del invasor soviético de Afganistán.
El libro recién salido de Las Guerras Fantasmas de Steve Coll
que fue jefe de pupitre de Asia del Sur para el Washington Post demuestra,
nuevamente, que el surgimiento de los Estudiantes Coránicos,
los Talibanes, desde los que se desarrolla Al Qaida, fue posible gracias
al apoyo de la CIA y la visión de corto plazo de la inteligencia
estadounidense aliada con la policía secreta de Pakistán.
Pero, el primer efecto del Atentado, de lo que ha sido calificado como
el 11 de Septiembre español es sobre la campaña electoral
que se realiza hoy domingo en España.
En efecto, el gobierno trató de explotar la tesis de un atentado
de la organización separatista Basca ETA, cuya desarticulación
era precisamente uno de los éxitos que esgrimía el gobierno
en su campaña electoral. Los analistas coincidían en señalar
que la organización separatista Basca Euskadi Ta Askatasuna ,
(País Basco y Libertad), no cuenta con la capacidad operativa
de hacer un atentado simultáneo de ese tipo. Desde su llegada
al poder hace ocho años Aznar incrementó la represión
del ETA, declarando ilegal su brazo político Batasuna, cerrando
sus organizaciones juveniles, internacionales y sus periódicos.
Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la represión
alcanzó nuevos niveles de eficacia gracias a la colaboración
antiterrorista entre países, con el llamado grupo de los cinco
(España, Alemania, Francia, el Reino Unido e Italia), que permitió
las extradiciones temporales de presos entre países, como lo
informa el periódico Le Monde. Ello permitió que en Diciembre
del año pasado se desmantela la Dirección del ETA (por
segunda vez desde 1992). En tales circunstancias afirmar que el ETA
se encuentra en condiciones operativas para realizar el atentado es
ridículo.
Pero, lo que es verdaderamente importante, es que el ETA, hubiese firmado
su certificado de defunción si realizara un atentado de ese tipo.
ETA nunca ha realizado ese tipo de acciones, que tiene por blanco a
civiles, sin vínculos con el poder español. ETA ataca
más bien los símbolos del poder Español. Eta además
siempre avisa antes del atentado para que se evacuen los lugares y se
eviten las victimas inocentes.
Es importante destacar entonces que tras el vocablo terrorismo, en occidente
se trata de amalgamar todas las resistencias contra las injusticias
como si fueran parte del llamado terrorismo, transformando el término
en una entelequia semejante a lo que antes se invocaba como comunismo
en la época de la guerra fría. Hasta el Presidente Haitiano
trató de asimilar la insurrección popular contra su gestión
al de una fuerza terrorista que se debía combatir como Al Qaida.
En las primeras horas, los españoles cerraron filas junto a su
gobierno contra el enemigo interno, pareciendo asegurar la reelección
del Gobierno del Partido Popular y el sucesor de José María
Aznar, Mariano Rajoy. Sin embargo, eso aparece ahora más incierto.
Pese a las tergiversaciones del gobierno español de José
María Aznar, se confirmó en la noche del Sábado
13 de Marzo de 2004, que el atentado fue la obra de un grupo fanático
islámico del movimiento calificado en occidente como Al Qaida.
El gobierno de José María Aznar había conseguido
que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara la resolución
1530 condenando los atentados atribuyéndolos específicamente
a ETA, en un gesto lamentable de manipulación política.
Lo cierto que aunque no se sepa exactamente cual grupo islámico
lo hizo, está claro que no fue el ETA y que los culpables del
atentado se inscribe en a tendencia AL Qaida. El sábado comenzaron
las denuncias abiertas de manipulación electoral de parte del
gobierno, con manifestaciones de organizaciones de derechos humanos
en diversas ciudades. Está claro que el atentado es en castigo
del apoyo entregado por el gobierno de Aznar a la política de
Bush en la intervención en Irak donde hay más de mil soldados
españoles. Aznar dio ese apoyo, contra la opinión del
91% de opinión pública española que se manifestó
hostil a que España se embarcara en esa aventura guerrera en
Irak. En ese marco, los 35 millones de electores españoles que
eligen 208, de los 259 senadores y la totalidad de los 350 escaños
de diputados pueden castigar al Partido Popular. Ello abre las posibilidades
del regreso al poder del Partido Obrero Socialista Español de
José Luis Rodríguez Zapatero, que podría formar
un gbierno minoritario con apoyo incluso gobierno de la Izquierda Unida.
Al comprobarse, que los sangrientos atentados en Madrid, no son un problema
interno de España, sino que están ligados a la llamada
guerra contra el terrorismo, la dimensión internacional se hace
evidente. Entre otras consecuencias, ello revela el fracaso de la estrategia
seguida por Washington y apoyada por algunos gobiernos occidentales.
Las reacciones negativas de la bolsa de valores internacionales ya habían
interpretado el carácter internacional de los atentados desde
antes que el gobierno español reconociera indirectamente la autoría
Al Qaida.
Lo cierto es que muestra los costos de haber apoyado, contra la voluntad
de sus propios electores, la invasión ilegítima de Irak
en la que aún no se descubren las armas de destrucción
masiva a pocos días del primer aniversario del inicio de la invasión.
Sin embargo, y como lo señalara un editorialista, la amenaza
más grande que se desprende de los atentados de Madrid, no es
la escalada del terrorismo : es la de la imposición de una represión
inadecuada. Este temor no es teórico, ya se vio el resultado
de ese enfoque en Estados Unidos con la imposición de una restricción
sin precedentes de los derechos democráticos. Con la imposición
de una legislación de excepción que permitió la
conculcación de derechos civiles en Estados Unidos. Con una situación
que hace que la que se considera como la principal defensora de la democracia
en el planeta. mantenga en la base naval de Guantánamo, sin juicio
y por más de dos años a centenares de detenidos por simples
presunciones. Una lógica de ataques preventivos masivos que justificó
una expedición guerrera ilegítima que desestabilizó
toda una región y que avivó las brasas del fanatismo y
las acciones violentas.
El atentado en Madrid puede incorporar la Unión Europea a la
obsesión por la seguridad, con las consecuencias que ello acarrea
sobre la democracia y las libertades civiles.
Los atentados en Madrid muestran el fracaso de una estrategia que persigue
utilizar este tipo de hechos para hacer avanzar las posiciones conservadoras
integristas, en lugar de ocuparse específicamente de desmantelar
las organizaciones culpables de los atentados. Este tipo de llamado
terrorismo debe ser atacado desde una perspectiva policial que corresponda
precisamente a la amenaza. Desde la perspectiva política, debe
entenderse como mensaje que es necesario eliminar las injusticias que
nutren esas perspectivas violentas y fanáticas en el tercer mundo
y particularmente en el mundo musulmán. Esto no es radical, es
lo que señalaba el ex-primer ministro de Canadá Jean Chrétien
en la ONU en 2003. Al movilizar las sociedades enteras en una guerra
total contra el terrorismo a nivel mundial, con controles de aeropuertos
y la instalación sistemática de la sospecha y la limitación
de las libertades civiles se intenta amalgamar con esos actos inaceptables,
cualquier oposición legítima al orden establecido, inscribiéndolos
como un acto prohibido y criticable. El caso de Mohammed Sherfi, que
ha sido exonerado de cualquier lazo con grupos llamados terroristas
por Ottawa, y que sin embargo se le expulsa a Estados Unidos arriesgando
su envío a Argelia donde se pone en peligro su vida. Una medida
inaceptable en Canadá hace unos años como han señalado
numerosas personalidades del mundo cultural y social.
Los atentados sangrientos de Madrid recuerdan el fracaso de la estrategia
de guerra mundial contra el terrorismo de Washington y de sus aliados
más cercanos. Mientras Oussama Bin Laden sigue escapando a los
marines yanquis en Pakistán, persiste la inestabilidad en Afganistán
y en Irak. Luego de casi un año de ocupación, se sabe
que no existían las armas de destrucción masiva, que era
un pretexto, una mentira usada para manipular la opinión pública
y justificar el derrocamiento de Saddam Hussein. Lo que está
claro es que no tenía nada que ver con la guerra contra el terrorismo
y todo que ver con los intereses geopolíticos y económicos
de Estados Unidos en la región. Todo esto en lugar de concentrar
los esfuerzos precisamente en cazar los responsables directos de los
atentados.
Los atentados de Madrid recuerdan que la estrategia seguida hasta ahora
es equivocada, que es moralmente inaceptable y éticamente irresponsable
usar los atentados para hacer avanzar las agendas de seguridad y de
control de las sociedades occidentales. A la represión directa
de los responsables, debe agregarse el debate y acciones sobre las causas
y los remedios del desorden del sistema mundial. En cualquier caso,
para que el diálogo sea fructífero se necesitan sociedades
civiles fuertes, con pleno ejercicio de sus derechos de expresión
y de opinión.
Marcelo
Solervicens Desea
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son de exclusiva responsabilidad de su autor
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