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Temas
del Domingo 13 de Octubre, 2002
1. LA POLÍTICA EN QUEBEC Y CANADÁ Y LA VISITA DE LA REINA DE CANADÁ ISABEL DE INGLATERRA.
2. EL INICIO DE LA GUERRA DE IRAK.
3. LOS RESULTADOS DE LAS ELECCIONES DEL 6 DE OCTUBRE EN BRASIL Y LA PREPARACIÓN DE LA SEGUNDA VUELTA EL 27 DE OCTUBRE.
LA POLÍTICA EN QUEBEC Y CANADÁ Y LA VISITA DE LA REINA DE CANADÁ ISABEL DE INGLATERRA.
Entre los bemoles de la larga campaña electoral en Quebec y la larga transición a la elección de un nuevo líder a nivel del gobierno federal, la política canadiense mostró esta semana que la visita de la Reina de Inglaterra encuentra el país tan dividido como hace treinta años, pese a que nadie se ocupa del debate constitucional.
En efecto, esta semana en la provincia de Quebec el debate político siguió centrado en las declaraciones de líder de la Acción Democrática de Quebec (ADQ) Mario Dumont. Este obtuvo una victoria importante en su Conferencia Nacional del fin de semana pasado con dos apoyos de alta popularidad para su plan de privatización de la salud como fue la presencia de Claude Castonguay el padre de la Reforma de salud de los años sesenta y del doctor Rejean Thomas conocido por su trabajo en la Clínica lActuel para los enfermos de SIDA y candidato malogrado del partido quebequense en elecciones anteriores. Los personajes se defendieron de haber apoyado el proyecto de privatización de la ADQ, saludando el hecho que Mario Dumont haya abierto el debate sobre las perspectivas del sistema de salud en la provincia.
Lo cierto es que luego de una luna de miel, los medios de comunicación comienzan a atacarlo por sus posiciones de derecha en algunos casos, en otros por el hecho de que va variando sus posiciones como si fuera el viejo político que dice criticar. Algunos medios de comunicación lo asemejan ahora a la situación de los pequistas en los años sesenta cuando llegaron al gobierno después de tener sólo siete diputados. Otros critican efectivamente algunas posiciones de los adequistas, como el impuesto fijo, la flat tax, que fuera criticada también por el jefe de campaña de Mario Dumont en una medida evidente para bajar la presión en ese campo.
Por su parte, los liberales de Jean Charest tratan de diferenciarse de las posiciones del partido de Mario Dumont, pero está claro que el líder de los liberales está en situaciÛn bastante difícil y que su mensaje no pasa a nivel de la opinión pública.
Por su parte, los pequistas con Bernard Landry a la cabeza han planteado esta semana que el balance del gobierno es extraordinario y ofrecen un buen gobierno en las próximas elecciones, criticando la necesidad que los electores se planteen el cambio de gobierno casi como una moda. Fuera de constituir la postura tradicional de los gobiernos que tratan de conservar el poder, no está claro que es lo que ofrece el partido quebequense en su próximo mandato. Los pequistas pueden decir que han gobernado. Han introducido enormes transformaciones en el campo de la salud, de la educación , de la fusión de municipalidades y luego de la victoria en la lucha contra el déficit fiscal, consiguieron finalmente esta semana un consenso para exigir el fin de los desequilibrios fiscales entre las provincias y el gobierno federal. Además, la situación económica de la provincia es positiva, comparada con otros años, algo que se ve a nivel hasta de Montreal que parecía una zona después de un bombardeo hace unos años. En ese marco, está claro que la defensa de las acciones del gobierno es más segura si se quiere evitar que ocurra con el partido quebequense lo que ha ocurrido con otros partidos en la política canadiense, que luego de dos mandatos han sufrido catastróficas derrotas que les han hecho casi desaparecer.
Lo cierto es que luego de su anuncio de que se puede llegar a la soberanía dentro de 3 años según prometió a sus miembros Landry no parece capaz de replantear el tema constitucional dentro del debate, lo que favorece al ADQ.
En política federal se vive el largo período de transición de más de un año que se dió el actual primer ministro Jean Chrétien para terminar su carrera política, con el fin de evitar mayores conflictos con el que sería el nuevo primer ministro el próximo año Paul Martin. En ese marco el discurso del trono con que se inauguraron recientemente las sesiones del Parlamento canadiense se caracterizó por el objetivo de Jean Chrétien de dejar un legado histórico de su paso por la política: con medidas como las de eliminar la pobreza entre los niños, aumentar los gastos en salud y educación, algo que ya fue planteado en anteriores libros rojos de los liberales, además, de aprobar el protocolo de Kioto para dar una imagen positiva de la actitud medio ambiental de su gobierno y aumentar la ayuda exterior. En suma una serie de medidas y compromisos que podrón ser abandonados por su sucesor según dicen diversos analistas.
Por su parte la oposición no logra imponer el desprestigio del gobierno pese a resucitar la farra de millones para asegurarse que los quebequenses siguieran en Canada y del que benefició Groupaction y otros.
Lo cierto es que la visita de la Reina de Inglaterra a Canadá, es lo que ha suscitado el mayor debate en esta semana, luego de las declaraciones del delfín de Jean Chrétien, John Manley, quien señaló que debiera terminarse con la Monarquía cuando fallezca la Reina de Inglaterra. El furioso debate que se produce en el Canadá Inglés hace que se recuerden las grandes diferencias entre Quebec y el resto de Canadá. Ciertamente, luego de las acciones de los independistas en la última visita de la reina hace más de 30 años a Quebec ella ha evitado visitar la Belle Province. Por su parte, el Bloque quebequense en el parlamento federal denuncia que los canadienses deban hacer un juramento a la reina de otro país cuando asumen sus cargos de elección popular. Lo cierto, es que pese a los debates está claro que se trata de un debate sin mayor sentido. Todo ello para señalar que la política canadiense adolece de una falta de visión evidente.
EL INICIO DE LA GUERRA DE IRAK.
Esta semana se multiplicaron los antecedentes que anuncian el inicio de la guerra de Irak. Una situación que evidencia la existencia de una nueva doctrina de golpes preventivos del Pentágono, aprovechando del contexto creado por la guerra contra el terrorismo. La situación es preocupante porque más allá de Irak, es, según diversos analistas, nada menos que el control mundial lo que persigue la política agresiva de la casa Blanca que después atacará a otros países. El anuncio de la entrega del premio Nobel de la Paz, al ex presidente estado-unidense James Carter ha sido a su vez el mejor ejemplo del temor de las burguesías europeas a la nueva política de Estados Unidos.
La resolución adoptada por las dos Cámaras del Congreso estado- unidense esta semana, otorgando al presidente Georges Walter Bush el derecho de lanzar la guerra contra Irak sin pasar por un voto específico del poder legislativo, constituye un antecedente importante del inicio de la Guerra de Irak. Esa disposición permite que el gobierno estado-unidense pueda declarar la guerra para defender sus intereses antes que los Estados Unidos sean atacados. Se trata del regreso a las doctrinas guerreras de los poderes coloniales del siglo 17, que no se preocupaban de que sus acciones guerreras estuvieran justificadas por lo que desde Tomas de Aquino se han llamado las Guerras por Causas Justas, vale decir las guerras de defensa contra una agresión militar.
Otro antecedente importante es el envío de miles de tropas estado-unidenses que se agregan a las que ya estaban estacionadas en los Emiratos Árabes en el Golfo pérsico con lo que se establecen las condiciones reales para que antes de un mes según diversos analistas, pueda comenzar los bombardeos y el ataque propiamente tal.
Además, existe un debate abierto en Estados Unidos respecto de la situación posterior a la invasión de Irak. Algunos plantean que los objetivos de la Casa Blanca son de establecer un gobierno títere como el que se instaló en Japon o Alemania después de la Segunda Guerra mundial. La Casa Blanca, luego de su flirteo con la oposición irakí se da cuenta que está demasiado dividida y demasiado frágil como para asumir un gobierno directamente.
Todo parece indicar que el hijo aprendió de los errores del padre. Bush padre fue derrotado en las elecciones presidenciales luego de que tenia altísimas cuotas de popularidad después de la guerra del Golfo, porque no mantuvo el momentum y los estado-unidenses se preocuparon más de la economía. Esta vez, y a un mes de las elecciones al Congreso que los republicanos desean controlar completamente, Georges W. Bush consiguió que los temas internacionales sean los que concitan mayor preocupación. Manteniendo así la psicosis revanchista creada por los atentados suicidas en Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2002. La obsesión por la seguridad o la inseguridad se ve alimentada con los recientes asesinatos de un francotirador en la región de Washington que hasta ayer había atacado 10 personas y matado ocho, sin que todavía se puedan conocer sus motivaciones.
Finalmente, deben señalarse los antecedentes que ubican la guerra de Irak en el contexto del objetivo económico y estratégico de control de las mayores reservas petroleras del mundo. No en balde la invasión de Afganistán que ha sido un fracaso político, permite ahora la construcción del gasoducto que lleva el petróleo desde las antiguas repúblicas soviéticas hacia mercados occidentales.
Esta situaciÛn contrasta con la actitud cada vez mas conciliante del
Gobierno de Saddam Hussein que anuncia que no se opone a las exigencias de inspecciones incluso de sus palacios gubernamentales como en el pasado. Lo cierto es que después de más de una década desde la derrota irakí por su invasión de Koweit, y cuando no controla todo su espacio aéreo porque importantes regiones están bajo el control de Estados Unidos es difícil creer que represente una amenaza inminente para la seguridad de Estados Unidos o del mundo. Al contrario la guerra de Irak amenaza la estabailidad de todo el Oriente medio.
Lo único que falta es un cierto nivel de legitimidad que pueda ser entregada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Como se recordará, sólo los miembros permanentes del Consejo de Seguridad tienen derecho a veto para las resoluciones. Estos son Estados Unidos, China, Francia, Inglaterra y Rusia. Como se sabe Inglaterra es aliado incondicional de Washington. China y Rusia negocian el post Saddam Hussein para asegurar su posición geoestratégica en la región. Mientras tanto Francia aparece como el Standard de la posición europea que llevó a que la Academia Sueca diera el premio Nobel de la Paz al ex mandatario estado-unidense James Carter, que ahora aparece como una verdadera paloma de la paz en comparación con la Administración actual de la Casa Blanca, pese a su rol de apoyo a Somoza durante la revolución en Nicaragua en 1979.
La resolución del congreso estado-unidense abre la vía al unilateralismo yankee en política internacional. Está claro que el régimen de Saddam Hussein no se caracteriza por la defensa de los derechos democráticos o por sus posiciones progresistas a nivel internacional pese a que fue funcional para Washington al detener el avance del integrismo musulmán con la década de guerra contra Irán financiada por Estados Unidos. Ello sin embargo, no justifica de ninguna manera la política de agresión actual, en la medida en que los mecanismos diplomáticos todavía constituyen un camino viable para satisfacer la comunidad internacional. Una situación que debe seguirse de cerca. Irak es sólo una nueva etapa en una política global de afirmación de los intereses de Estados Unidos. Otros países seguirán.
LOS RESULTADOS DE LAS ELECCIONES DEL 6 DE OCTUBRE EN BRASIL Y LA PREPARACIÓN DE LA SEGUNDA VUELTA EL 27 DE OCTUBRE
El domingo 6 de Octubre, alrededor de 90 de los 115 millones de electores brasileños concurrieron a las urnas para darle a Ignacio Lula Da Silva, 39 millones de votos, la mayor votación que haya obtenido un candidato ligado a la izquierda latinoamericana en la historia. El parangón de ese dato es que el popular y carismático líder del Partido de los Trabajadores del Brasil, un tornero mecánico sin titulo universitario, no obtuvo el 50 % más uno de los votos necesarios para ser elegido en la primer vuelta de las elecciones presidenciales.
Ello reabrió una campaña electoral de veinte días porque el 27 de Octubre próximo los electores brasileños deben dirimir entre los dos candidatos más votados. En este caso Lula deberá enfrentar al heredero del presidente saliente Fernando Enrique Cardoso, el oficialista José Serra que obtuvo 23 % de los votos, más que lo que habían previsto las encuestas. Serra era candidato de la Coalición de centro derecha Gran Alianza, formado por el Partido del Movimiento Democr·tico Brasileño fundado en la época de los gobiernos militares y que ha estado en todas la coaliciones de gobierno y del Partido Social demócrata Brasileño, formado por el presidente saliente.
Los otros candidatos más votados fueron en tercer lugar, el ex-gobernador del Estado de Rio de Janeiro Anthony Garotinho, que obtuvo 17,8 % un poco más de lo previsto por las encuestas. Era candidato de la coaliciÛn Frente Brasil Esperanza, formado por el partido socialista brasileño, el PGT y el PTC. El candidato evangelista consiguió efectivamente mantener una posición importante y negocia su apoyo a Lula con condiciones muy difÌciles, al punto de que es probable que no le entregue su apoyo oficial.
En cuarto lugar llegó Ciro Gómez, de la coalición Frente Laborista que obtuvo el 12 % previsto. La Coalición que apoyó a Ciro Gómez está formada por el Partido Popular Socialista, PPS, el Partido Democrático de los Trabajadores y por el PTB. Gómez le dio el apoyo a Lula da Silva. Está claro que la alianza establecida entre Ciro Gómez y Lula es estratégica porque permitiría que pueda asegurar la victoria.
Como se preveía, los resultados a nivel de los estados, del Senado y de la Cámara de Diputados, indican que Lula deberá utilizar sus capacidades de negociador si desea avanzar en sus propuestas políticas. En primer lugar porque aunque aumentó el control de algunas de las 27 gobernaciones como la de Sao Paulo, perdió en otras como Minas Gerais. Por otro lado, aunque aumentó el número de senadores a 14 está lejos de contrarrestar la mayoría que conserva el Partido del Movimiento democratico brasileño y los socialdemócratas de Cardoso en el senado de más de 80 miembros. Por su parte en la Cámara de diputados aunque aumentó en 20 el número de diputados llegando a 80, depende de las alianzas que pueda obtener en el Congreso.
En esa medida, el juego de alianzas y de juegos políticos es importante en los próximos días hasta las elecciones del 27 de octubre. Todo indica sin embargo que Ignacio Lula da Silva será el próximo presidente de Brasil. En esa medida es importante considerar que su elección es posible gracias a la incorporación de numerosos sectores a la derecha del Partido de los trabajadores. Entre ellos el candidato a vice-presidente y los apoyos que ha recibido de muchos sectores, bancarios, militares y otros. En esa medida, más que la elección propiamente tal de Lula, lo que debe seguirse de cerca son los giros que van a manifestarse en el desarrollo de esta campaña.
Brasil es el país más grande de América del Sur , con 174 millones de habitantes y 5a. potencia económica del planeta. Existen 50 millones de pobres y la diferencia entre ricos y pobres es la más dramática del mundo según el Banco Mundial. Estas diferencias son también a nivel geográfico. Porque hay zonas con industrias modernas y otras en que se practican hasta formas de esclavitud con secuestro de trabajadores. La cesantía oficial es del 14 % pero según los analistas es de por lo menos el doble. Además, el país aunque cuenta con una economía capaz de completar un ciclo económico a nivel interno, tiene una deuda externa de 260 mil millones de dólares, casi el 60 % del Producto Interno bruto anual, que afecta gravemente sus posibilidades de inversión extranjera, necesita por lo menos 40 mil millones de inversiones directas o de portafolio por año. La aceptación de las condiciones del Fondo Monetario Internacional para un préstamo de 30 mil millones de dólares está condicionada a mantener bajo el nivel de défict fiscal. Una camisa de fuerza para Lula que busca reactivar la economía a niveles del 7 % anual saliendo del poco más del 1 % de crecimiento actual.
La actitud de los inversionistas será importante en lo que podría ser un proceso de desestabilización semejante al de otros países como Argentina.
Por otro lado, la casi segura victoria de Lula aparece como el hecho más importante de los últimos años en América latina, en la media en que rompería con el ciclo de recolonización de la región por parte de Washington. En efecto, la victoria de Lula permitiría que la región pueda negociar en mejores condiciones un tratado de libre comercio de las Américas. También porque gobiernos que hoy se encuentran bajo fuego, como el de Venezuela pueda obtener un cierto apoyo frente a las políticas de desestabilización como las utilizadas por la derecha en el caso del Chile de Allende, que se está implementando desde el fracaso del golpe de Estado contra Chavez hace algunos meses. Además, la victoria de Lula, líder del Partido de los Trabajadores de Brasil en el gigante sudamericano, abre las puertas a favorecer el desarrollo de los movimientos sociales como alternativas reales en la región... Porque fue a partir del movimiento sindical y los movimientos sociales que se forjó el Partido de los trabajadores.
Aunque todo apunta a una victoria de Lula en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, la prudencia es siempre necesaria, porque cuando de izquierdas se trata es en la puerta del horno donde a veces se quema el pan.
Marcelo Solervicens
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