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     COMENTARIO DEL DOMINGO / por Marcelo Solervicens

Temas del Domingo 12 de Octubre, 2003

1.- EL AVANCE DE LOS DESFUSIONISTAS Y LOS DOLORES DE CABEZA DEL GOBIERNO LIBERAL EN QUEBEC.
2.- SEIS MESES DESPUÉS DE LA VICTORIA DE LA INVASIÓN ESTADOUNIDENSE EN IRAK, BUSH FORTALECE EL BLOQUEO CONTRA CUBA.

  EL AVANCE DE LOS DESFUSIONISTAS Y LOS DOLORES DE CABEZA DEL GOBIERNO LIBERAL EN QUEBEC.

Esta semana en Montreal se ha entrado en una verdadera crisis en el nivel de gobierno municipal. Varios signos confirman que, si la tendencia se mantiene, las llamadas desfusiones de las antiguas municipalidades de la isla de Montreal serán una realidad en la primavera del próximo año. En parte porque el mecanismo establecido por el gobierno provincial de Jean Charest favorece las aspiraciones de los suburbios de volver a sus identidades locales. Ello pese a que el gobierno insiste en que aunque se instalen las antiguas municipalidades transformando a la Isla de Montreal en un queso suizo, no se volverá a la situación en materia de impuestos. Se trata de uno de los aspectos de los cambios que quiere imponer la nueva administración provincial. Muy negativo porque está reabriendo las heridas lingüísticas porque el movimiento desfusionista responde a la tradicional ruptura entre anglófonos y francófonos y no es solamente una división entre barrios ricos y barrios pobres como ocurre en otras regiones de Québec.
Un elemento importante de ello fue la victoria de los desfusionistas en las elecciones complementarias de la Municipalidad de Montreal en el barrio Beaconsfield Baie d’Urfé. La victoria de Anne Myles, la alcaldesa uní lingue anglófona de la antigua, muy rica y muy británica municipalidad de Baie d’Urfé con una alta votación mostró que si se hacen votaciones en los territorios varias de las 27 antiguas municipalidades de la Isla de Montreal es seguro que se produce una victoria de los partidarios de volver a la antigua organización municipal.
Además, esa elección tuvo efectos prácticos para la administración del Alcalde de Montreal. En casi la mitad de su mandato, el Alcalde Gerald Tremblay perdió la mayoría en el consejo municipal. En efecto, producto de la deserción de sus filas de antiguos alcaldes de municipalidades por ser partidarios abiertos de la desfusión el partido de gobierno en Montreal, la Unión de Ciudadanos de Montreal perdió su mayoría. En adelante el que oficia de Presidente de las sesiones y que es un puesto tradicionalmente neutral Marcel Parent, tendrá que votar para dirimir los empates :la Oposición oficial dirigida por el ex-alcalde de Montreal Pierre Bourque, Visión Montreal tiene 27 concejales. Con los diez concejales independientes varios de ellos antiguos miembros del partido de Gerald Tremblay, este tiene frente a si una oposición unida de 37 concejales. Ello puede traducirse en la creación de una situación de pérdida de liderazgo de Gerald Trembay porque este aparece como un incapaz de poder imponer su voluntad en su partido porque otros concejales pueden estar tentados en partir, para segurarse un lugar como alcaldes después de las desfusiones.
Además debe señalarse que los efectos sobre el mundo municipal no se restringen exclusivamente a la Isla de Montreal. También en la región de Québec y en la Ribera Sur se ha producido el despertar del movimiento desfusionsta y se ha desarrollado una cierta polarización. Gran debate se ha producido porque la policía habría abierto investigaciones para ver si el movimiento desfusionista en la ribera sur podría ser peligroso. Aunque se ha presentado aquello como un epifenómeno o una iniciativa individual, lo cierto es que ello aumenta la preocupación de los observadores en el sentido de que la escena municipal será bastante movida en los próximos meses.
En ese sentido es necesario destacar que el Ministro de Asuntos municipales y de la Metrópolis Jean-Pierre Fournier, insistió esta semana en que para que puedan reconocerse los resultados de los referendos sobre la desfusión, se requiere que la participación sea por lo menos del 49 por ciento de los inscritos en los registros de votación. Ello demostraría que existe un verdadero interés de los ciudadanos de las antiguas municipalidades. Ello porque tanto en la elecciones complementarias del domingo pasado como generalmente ocurre en las elecciones a nivel municipal son pocos los que se desplazan para votar.
Lo cierto es que las inquietudes del ministro comienzan a mostrar que efectivamente la posición de los liberales en este expediente fue irresponsable. Ciertamente, los analistas consideran que las protestas frente a la imposición de unificación de municipalidades para transformarlas en entidades económicamente viables y polos de desarrollo por parte de la anterior administración pequista fue uno de los antecedentes importantes de la derrota del partido de Bernard Landry en las últimas elecciones.
Lo cierto es que se pensaba que cuando los liberales adoptaron como parte de su programa electoral dejar que se exprese la voluntad democrática de los ciudadanos, no pensaron que se trataría de un tema que les perseguirá durante todo su mandato y que probablemente se transforme en una caja de Pandora porque en el caso de Montreal se abre el debate sobre el conflicto entre Anglófonos y Francófonos que se creía que se había dejado atrás.
En ese contexto, sorprende el silencio de los pequistas que sin embargo fueron quienes impusieron las fusiones. Ciertamente ejerciendo el derecho que el nivel municipal no es realmente un nivel de gobierno autónomo sino que este depende de la voluntad de las provincias según la Llamada Acta Constitucional de la América del Norte Británica. Ello porque también el gobierno federal se interesa a la política municipal gracias a su poder de gasto, como lo revela la reciente votación a nivel federal iniciada por la Alianza que fue apoyada por el futuro primer ministro Paul Martin que permitiría que las municipalidades puedan recibir parte de los impuestos por la bencina o gasolina para financiar los transportes colectivos y las obras públicas en sus territorios.
Se trata de un tema interesante porque el debate a nivel municipal será uno de los tantos frentes de discusión y movilización que se avecinan en la provincia que está sometida a la ola de rumores producto de los posibles efectos de la llamada reingeniería del Estado propuesta por el nuevo gobierno de Jean Charest y que se esperan para diciembre próximo. Una situación que de seguirse de cerca porque si en el caso de los pequistas fueron las fusiones de municipalidades que les costaron las elecciones en el caso de los liberales pueden ser las desfusiones de antiguas municipalidades ricas o de clara identidad anglófona las que pueden costarle muy caro en las próximas elecciones. Ello pese a que el gobierno insiste en que de todos modos desde el punto de vista de los impuestos no se volverá a la situación en que ricas municipalidades tenían bajos impuestos a la propiedad pese a que usaban la infraestructura de las municipalidades más pobres de la Isla de Montreal para ir a trabajar o para su esparcimiento.


  SEIS MESES DESPUÉS DE LA VICTORIA DE LA INVASIÓN ESTADOUNIDENSE EN IRAK, BUSH FORTALECE EL BLOQUEO CONTRA CUBA.

Esta semana se cumplieron los primeros seis meses de la pretendida victoria de Estados Unidos en Irak por el presidente Georges Bush en tenida de combate a bordo de un portaviones. En medio del amontonamiento de muertos de una guerra injustificada y costosa los Estados Unidos entran en la larga campaña presidencial que culminará dentro de un año y que ya no anuncia una segura reelección del presidente Georges W. Bush.
Ello explica que esta semana y para contentar el electorado de Miami, que le permitió ganar la presidencial Washington se lanzó nuevamente en una campaña de fortalecimiento del bloqueo contra la pequeña Isla de Cuba, al prometer aplicar las disposiciones que impiden el desplazamiento de estadounidenses a la Isla caribeña salvo en casos muy especiales y reafirmar su objetivo de obtener el derrocamiento del gobierno revolucionario cubano.
El balance de los seis meses de ocupación estadounidense en Irak indica que cuando se poseen las armas con la tecnología más avanzada y se poseen cientos de miles de soldados es posible ganar la batalla contra cualesquier país. Sin embargo se muestra también que es imposible ganar la guerra, vale decir la que permite la reconstrucción de un país y el establecimiento de la seguridad y la prosperidad si no se cuenta con el respeto de la población local, de sus costumbres y de sus ritmos de desarrollo. Es lo que aprendieron las tropas soviéticas cuando invadieron Afganistán para ayudar a su gobierno amigo que, como en el caso del gobierno del actual presidente Kharzay controlaba solamente la capital. El desplome de las experiencias del llamado socialismo real, a fines de los noventa se debió en parte por haber centrado su accionar en políticas de Estado, olvidando que las armas no garantizan el desarrollo. Es el error también que comete la actual administración Rusa de Wladimir Poutin en Techetchenia y otras repúblicas recalcitrantes de la Federación Rusa al no buscar con formas de autonomía o de independencia responder al sentir nacionalista de esas pequeñas repúblicas que la represión feroz que es ocultada produce situaciones denunciadas por organizaciones de defensa de los derechos humanos.
En el caso de Irak, la invasión se confirma como un acto de agresión inaceptable desde el punto de vista del derecho internacional, como lo indicaba el ministro de relaciones exteriores de Francia Dominique de Villepin y como fuera denunciado por centenares de miles de manifestantes en las calles de todo el mundo en el vasto movimiento contra la guerra.
La Comisión de inspectores del Central de Inteligencia de Estados Unidos acaba de entregar hace unos días su informe y, pese a ser la crema de la inteligencia estadounidense, no han sido capaces de encontrar ninguna de las pretendidas armas de destrucción masiva que habrían justificado la invasión y la destitución del gobierno de Saddam Hussein. Los candidatos presidenciales del partido demócrata en Estados Unidos han comenzado a lanzar ataques abiertos por ello, mientras las encuestas revelan una importante caída en la popularidad de Georges Bush. Washington acaba de lanzar una nueva ofensiva mediática, dirigida por Condoleeza Rice, para justificar la guerra por el carácter represivo del gobierno de Saddam Hussein.
Seis meses después del fin oficial de la guerra, y mientras las tropas invasoras no han sido capaces de restablecer el orden e iniciar la recuperación económica de Irak, está claro que la guerra perseguía asegurar el acceso para Estados Unidos de las riquísimas reservas de petróleo de Irak (las segundas del mundo después de Arabia Saudita). En estos momentos los Estados Unidos controlan o tiene influencia sobre las reservas energéticas más importantes del mundo.
Además, las multinacionales estadounidenses obtienen los multimillonarios contratos otorgados por la administración ocupante en Irak. Una de las principales resoluciones del gobierno títere impuesto por Washington, ha sido la de abrir la economía iraquí a un trato nacional para las multinacionales estadounidenses en todos los dominios. Se trata de una verdadera colonización, criticada por las antiguas potencias coloniales europeas que conocen los problemas asociados con la colonización y la descolonización por que los vivieron en los años cincuenta. En ese marco, aunque el botín de la guerra ha permitido beneficiar a las compañías estadounidenses las fuerzas ocupantes no han conseguido imponer la estabilidad necesaria para los negocios. Las acciones de la guerrilla iraquí, aunque sean ellas dispersas y sin comando unificado, infieren importantes costos económicos a las tropas de ocupación y minan la moral de las tropas con atentados cotidianos que desacreditan el rol de salvadores que el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld había prometido a los estadounidenses.
Los Estados Unidos se encuentran aislados en su costosa ocupación en Irak, pero no quieren perder parte del botín y compartirlo con otros países. En ese contexto es comprensible que no den frutos los intentos de la administración Bush por lograr la adopción de una resolución que permita incorporar otros países a la ocupación de Irak. Muchos recuerdan el castigo a que fue sometida la representación de la Organización de las Naciones Unidas en Irak producto del aparente apoyo a la ocupación, aunque esa presencia se ocupaba de la reconstrucción humanitaria. El atentado contra la sede de la ONU significó la muerte del representante directo del Secretario General Koffi Annan, en Irak. Ningún país quiere arriesgarse a enviar sus tropas a una región conflictiva, a un pantano que las medidas de represión y de seguridad no lograrán estabilizar : con los días la resistencia se fortalece.
Por otro lado, la justificación de la ocupación de Irak como parte de la guerra contra el terrorismo iniciada por Washington luego de los atentados suicidas del 11 de septiembre de 2001, tampoco se aplica en el caso de Irak. Seis meses de la victoria de la invasión Washington no ha podido establecer ningún lazo entre los llamados terroristas de AL-Qaeda y el partido Baasista de Saddam Hussein. Los dos eran enemigos de Washington pero ello no cimienta por si sola una red terrorista. La falacia de ese argumento, ya ha sido denunciada públicamente en Estados Unidos.
Las perspectivas de la invasión en Irak son negativas al mediano plazo por el amontonamiento cotidiano de víctimas estadounidenses e iraquíes, por el fortalecimiento de los movimientos religiosos y clandestinos del partido Baas. Por el interés y el apoyo que despierta la resistencia al ocupante en todo el mundo árabe y musulmán que se traduce como en el caso de Afganistán frente a la ocupación soviética en la legada de contingentes internacionales de apoyo. Nuevamente entonces la administración Bush olvidó una de las reglas claves de la guerra que como diría Claussewitz no son más que la continuación de la política por otros medios. No se trata solamente de ocupar un país.
Frente a la pérdida de legitimidad de la ocupación de Irak y la imposibilidad de capturar o asesinar a Saddam Hussein, la campaña electoral que se avecina en estados Unidos será peligrosa para los países que Estados Unidos consideran como sus enemigos o Estados Parias.
Es en ese contexto que se comprende el fortalecimiento de las medidas de bloqueo contra la Revolución cubana anunciadas en un discurso por el presidente Bush.
Desde un punto de vista práctico Bush decidió aplicar de manera más estricta la prohibición de viajar a Estados Unidos por parte de ciudadanos estadounidenses y favorecer la venida de cubanos a Miami y sobre todo fortalecer la campaña de propaganda por Radio, Televisión e Internet. Con ello responde a los deseos del electorado de Miami que le permitió ganar la elección presidencial en el 2000.
Desde un punto de vista ideológico fortaleció la retórica contra la pequeña Isla caribeña que ha sobrevivido a más de cuarenta años de bloqueo económico y de agresiones de todo tipo, como las denunciara esta semana la hija del Ché Guevara de paso en Montreal en la campaña para exigir un nuevo juicio y la liberación de los cinco cubanos encarcelados en Estados Unidos. El fortalecimiento del embargo contra Cuba por la potencia hegemónica del planeta muestra que Washington no abandona sus planes de derrocamiento de la revolución cubana, que no descartan la invasión de la Isla. Ciertamente, y luego de largos años de sobrevida por el desplome del llamado campo socialista la revolución cubana necesita el apoyo internacional para resistir a los intentos de aislamiento de parte de la administración Bush que se erige en gendarme del planeta.
La campaña para las elecciones presidenciales en estados Unidos bajo el trasfondo del empantanamiento de las tropas estadounidenses en Irak puede ser peligrosa para los movimientos progresistas y los gobiernos nacionalistas en América latina. La denuncia del ministro Rangel que Washington complota abiertamente contra la revolución bolivariana en Venezuela, es particularmente grave cuando se fijó la fecha para el referendo revocatorio contra el presidente Chavez. Por otro lado, los Estados unidos usan toda su peso económico para romper la participación de los países de América central en el movimiento de los 20 liderado entre otros por Brasil y que se reúne actualmente en Argentina.
Aunque las dificultades de la ocupación de Estados Unidos en Irak muestran los límites del poderío de la potencia hegemónica del sistema mundial actual, este poderío puede centrarse por ejemplo contra la revolución cubana. Por ello se requiere fortalecer la solidaridad con la experiencia revolucionaria cubana porque el derecho de los pueblos a decidir sus destinos sin tutelas internacionales es uno de los pilares del derecho internacional.

 

 Marcelo Solervicens

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