Comentario del Domingo

Por MARCELO SOLERVICENS

Ir a la Portada Domingo 12 de Marzo del 2006
 

1.- LA INTRONIZACIÓN DE MICHELLE BACHELET COMO PRESIDENTA DE CHILE.
2.- EL PANORAMA POLÍTICO QUEBEQUENSE.


 
     1.- LA INTRONIZACIÓN DE MICHELLE BACHELET COMO PRESIDENTA DE CHILE..

Ayer 11 de marzo, asumió la presidencia de Chile, la socialista Michelle Bachelet, iniciando así el cuarto gobierno consecutivo de la concertación de partidos por la democracia, la Coalición que gobierna Chile desde el regreso de los gobiernos civiles en marzo de 1990. La transmisión del mando en Chile despertó gran interés en la prensa internacional, porque se trata de la primera mujer presidente de la historia de Chile, porque la memoria de la experiencia de Allende y la sangrienta dictadura militar de Pinochet siguen vivas y se agregan a los llamados éxitos de la economía chilena y hay expectativas sobre la posición del nuevo gobierno en el nuevo contexto latinoamericano.

Lo cierto es que el nuevo gobierno funcionara en un nuevo contexto, en el ámbito interno, luego del descalabro de Pinochet y de los símbolos del régimen militar porque pese al excelente desempeño macroeconómico, las desigualdades sociales engendradas por las políticas neoliberales han pasado al primer plano.

También, la emergencia de gobiernos que plantean una vía latinoamericana de desarrollo exigir la necesidad de redefinir el rol de Chile en la política latinoamericana. Los desafíos de la nueva mandataria en Chile por los próximos cuatro años son enormes tanto en su política interna como en el ámbito internacional.

La elección indiscutida de Michelle Bachelet en la segunda vuelta contra el representante de la derecha Sebastián Piñera el 15 de enero pasado le imprimió un signo de novedad al cuarto gobierno de la concertación en tres niveles:

En primer lugar porque la presidencia, el cargo ejecutivo más importante, es dirigido por primera vez por una mujer, agnóstica, divorciada y madre soltera. Para Tironi, la elección de Bachelet parece expresar un profundo cambio cultural en la sociedad chilena. A la modernidad económica iniciada por la dictadura militar y la modernidad política iniciada por la concertación, Bachelet anunciaría una nueva modernidad cultural con la llegada de la mujer a la presidencia. Según otros, su elección se debió a la votación tradicional de la Concertación. Para otros, ello no significa que Chile haya dejadode ser un país machista, porque Bachelet refleja la imagen maternal, en una sociedad matriarcal. En cualquiera de los casos, Bachelet ha dado pasos simbólicos como el de elegir un gabinete paritario de hombres y mujeres. El tiempo indicará si acaso se produce un cambio efectivo en beneficio de la mujer chilena, lo cierto es que la elección de una mujer presidente tiene una carga valórica importante que fija muy alto la vara de las expectativas.

En segundo lugar, porque la presidente ha planteado centrar los objetivos de su gobierno en dar un rostro más humano al modelo económico neoliberal atacando las desigualdades sociales y las exclusiones engendradas por las políticas neoliberales. Luego de que surgiera abiertamente durante la campaña electoral, existe un consenso en que el problema de las desigualdades sociales en Chile es una verdadera bomba de tiempo. Hasta el derechista diario “El Mercurio”, gran partidario el tema del modelo económico heredado de los militares, reconoce que en 2005 la desigualdad de ingresos quedó instalada en la agenda del país. Chile está efectivamente entre los países menos equitativos de América latina según el índice Gini. Chile tiene un coeficiente Gini de 57, peor que Uruguay que tiene 45. Guatemala tiene 60.(1) Ello signifuca que cerca del 60 % (57,1 %) de los ingresos va al quintil más alto y sólo el 3,7) al primer quintil. Las medidas anunciadas plantean favorecer una mejor distribución de ingresos mediante medidas específicas dirigidas a los sectorres con riesgo. Lo cierto es que la elección para los principales cargos económicos de economistas de un grupo de estudios neoliberal muestra que el gobierno no se plantea variar la esencia del modelo económico porque este grupo plantea que la humanización de las políticas neoliberales no implica cambios en el modelo de desarrollo neoliberal. El desafío principal es precisamente el de reformar el sistema de jubilaciones porque este no permite que se obtengan pensiones decentes para los jubilados.

La presidente plantea cambiar el estilo de hacer política. El gobierno se planteó cumplir en los primeros 100 días, una serie de 36 medidas concretas, entre las que está aumentar las jubilaciones de los sectores más pobres. También el programa de la presidente, propone profundos cambios en la manera de gobernar, en las formas de relación entre el aparato público y las comunidades y las personas y en la generación de diversas instancias de participación y diálogo entre la sociedad civil y el gobierno. Todo ello con un proceso de descentralización política y administrativa del país. La presidente se ha propuesto impulsar un estilo más cercano de la gente. Michelle Bachelet ha planteado que va a cambiar la forma de hacer política. Lo cierto es que la fórmula es la de humanizar el modelo neoliberal que se aplica en Chile y no el de cambiarlo, por ello señala que el crecimiento económico no debe necesariamente decir que se haga con el sacrificio de la equidad. Se trata de cambios en la forma y continuidad de políticas y contenidos.

Otro cambio importante anunciado es el de obtener una reforma del sistema electoral de votación binominal por distrito, principal fuente de distorsión de la voluntad popular, que no sólo favorece una sobrerepresentación de la derecha sino que además bloquea el acceso al sistema político de parte de terceros partidos o coaliciones. Es necesario destacar que luego de pactos con la derecha se consiguió eliminar la figura de los senadores designados y los senadores vitalicios. Con ello, por la primera vez, la Concertación cuenta con la mayoría absoluta en las dos Cámaras. Esa mayoría no alcanza sin embargo para cambiar las leyes constitucionales que requieren quorum calificado. Lo cierto es que nada impide que la concertación pueda imponer los cambios que se requieren para mejorar las condiciones de vida de los chilenos.

Desde la perspectiva interna, es necesario destacar que con el descalabro de los símbolos del régimen militar. El principal exponente, Pinochet, luego que se descubrió que no sólo había sido un asesino sino que además un ladrón y ha sido abandonado por todos. La derecha ya decidió que debe alejarse tanto de Pinochet como de la justificación de las violaciones de los derechos humanos y debe construirse una imagen democrática nueva como la del Partido Popular español. Por primera vez y gracias a los cambios en la constitución, la espada de Damocles de la actitud de los militares frente a las veleidades del gobierno civil no funciona más: los militares ya no son garantes del orden constitucional y la presidente tiene el poder de remover los comandantes en jefe de las fuerzas armadas. Ello no quiere decir que se hayan solucionado de manera adecuada los problemas de control civil sobre las fuerzas armadas: el ejercito sigue beneficiando del 10% de las ventas del Cobre, aunque estas pasen ahora por el ministerio de defensa, lo que le permite comprar aviones F-16 con el riesgo de propiciar una carrera armamentista. La impunidad de los militares culpables de violaciones de derechos humanos sigue imperando, salvo en algunas excepciones, gracias a los abogados de derechos humanos. El ejercito, pese a haber vuelto a una doctrina de respeto de gobiernos civiles, bajo el general Cheire, sigue siendo una estructura cerrada omo lo muestra el encubrimiento de los escándalos de la Antartica y del volcán Antuco.

En segundo lugar, pese al fin del temor al regreso a la dictadura, el sistema político favorece la continuidad de la concertación en el gobierno. La derecha política está en crisis porque tanto la Unión Democrata independiente UDI como Renovación nacional se dan cuenta que ni Joaquin Lavin ni Sebastián Piñera pudieron ganar la presidencia. Por ello se plantea “la derecha no puede ganar con partidos encabezados por antiguos funcionarios de Pinochet”. (2) Ello demuestra que es dificil que funcione el fenómeno de la alternancia en el caso de Chile porque el voto sigue características históricas que benefician la mayoría socialista democratacristiana. Por ello algunos como Jocelyn Holt, plantean que la Concertación se asemeja al largo gobierno del PRI mexicano. Ciertamente pueden agregarse a ese ejemplo el de otras coaliciones de la historia latinoamericana como en Venezuela, o la alternancia entre liberales y conservadores en Colombia o los blancos y colorados en Uruguay, pero la experiencia chilena es única porque se basa un acuerdo entre socialistas y democratacristianos que busca reabrir un sistema de democracia representativa restringido por el pacto con la dictadura de Pinochet que debía funcionar pragmáticamente, para alejar la posibilidad de volver a la dictadura y que implicaba asegurar la continuidad del modelo económico impuesto por la dictadura. En tales condiciones es precisamente en torno al quehacer frente al modelo económico que se definirá el desenlace del sistema político chileno porque es la base del consenso actual.

Por ello entonces la discusión sobre la humanización del modelo plantea problemas más de fondo. Chile cerro el 2005 con un crecimiento del 5,9% del Producto Interno Bruto (3) manteniendo así un buen desempeño macroeconomico por el alto precio del cobre y en general todos los índics económicos son positivos. (4) Tras ese balance positivo está, como señalábamos, el problema de la desigual distribución de ingreso, de las pésimas condiciones de trabajo con largas jornadas y sin capacidad de negociación colectiva. A ello se agrega la destrucción del medioambiente por la política de apertura a los intereses de las ultinacionales como lo revela el escándalo de la minera de oro canadiense Barrick Gold en Pascua Lama, que obtuvo la consesión pese a los riesgos que supone para las fuentes de agua en el norte de Chile.

En esas condiciones, el interés de la nueva presidente por enfrentar los problemas de la desigualdad social es importante, no está claro sin embargo si las tímidas medidas propuestas facilitarán un cambio de situación importante. Chile está inscrito en un nuevo cntexto latinoamericano. Por un lado, la elección de Evo Morales crea condiciona para avanzar en resolver de manera digna el problema de las relaciones fronterizas y la salida al mar para Bolivia, pero también se plantea la necesidad de definir si Chile seguirá el principal aliado de Washington en la región o si se inscribirá en el proceso de búsqueda de un camino latinoamericano propio que permita que la región ocupe su sitial en la economía mundial.

1.- Editorial. La Desigualdad de Ingresos. “El mercurio, Lunes 13 de Febrero de 2006, p. A3.
2.- Eugenio Tironi. Es el Producto, El mercurio, Martes 7 de febrero de 2006 A3.
3.- La Segunda, 6 de Febrero de 2006.
4.- El Mercurio, B1, Martes 7 de febrero de 2006.


   2.- EL PANORAMA POLÍTICO QUEBEQUENSE.

En vísperas de una nueva sesión parlamentaria en Québec y beneficiando de la actitud positiva del nuevo gobierno conservador de Stephen Harper hacia la belle province , el primer ministro Jean Charest se propone lanzar un discurso inaugural, que es un nuevo comienzo para su gobierno haciendo olvidar los errores y los proyectos nonatos, preparando el terreno para las próximas elecciones generales que deben realizarse en 2007. Mientras los liberales se preparan, el Partido quebequense comienza recién a salir de su letargo y se creó hace pocos días un nuevo partido político de izquierda, Québec Solidario, producto de la fusión de la Unión de Fuerzas progresistas y de Opción ciudadana. En este contexto de re-alineamiento de fuerzas, los próximos meses serán cruciales pues el nuevo contexto beneficia efectivamente al gobierno liberal de Jean Charest, pese a que ha sido un pésimo gobierno, según sus propios partidarios.

En efecto, la elección del gobierno conservador minoritario de Stephen Harper en el ámbito federal, transformó el contexto político quebequense. La apertura conservadora basada en el famoso discurso del 19 de Diciembre en Québec rindió resultados. La oferta de Harper de otorgar un lugar para Québec en la UNESCO y resolver el problema del llamado desequilibrio fiscal, produjo una reemergencia de las fuerzas federalistas en el electorado francófono que se tradujo en la elección de 11 diputados conservadores en la provincia, y una baja substancial de los resultados electorales esperados por el Bloque quebequense de Gilles Duccepe, por el descalabro de los liberales federales, por el escándalo de las comanditas . En el nuevo contexto post-electoral el impopular gobierno liberal de Jean Charest ha cobrado nueva vida en las encuestas, produciendo incluso una caída de la popularidad de la soberanía de Québec.

Desgraciadamente para el primer ministro Jean Charest las cosas no son tan rosadas. Esta semana el primer ministro federal Stephen Harper le dijo a Jean Charest, que se equivocó al ofrecerle un lugar semejante al que goza en la Francofonía para el gobierno de Québec en la UNESCO. La instancia dedicada a la cultura, campo de competencia provincial, acepta solamente las representaciones de estados soberanos y no como la Francofonía que reconoce los gobiernos provinciales o los estados en los países multinacionales. Para que Québec pueda acceder a la UNESCO, la institución internacional debiera cambiar su reglamentación y el gobierno federal no se plantea proponer un cambio. Queda también el tema del desequilibrio fiscal. En ese respecto, y aunque Harper prometió un plan para la primavera, persiste el misterio del plan federal para reducir el desequilibrio fiscal. Otro balde de agua fría para Jean Charest es que el gobierno conservador mantuvo la eliminación del acuerdo firmado entre el gobierno Charest y el de Paul Martín sobre el programa de guarderías. La eliminación de este plan y su reemplazo por la distribución directa de cheques a las familias con hijos en edad de ir a guarderías, significa 800 millones menos en las arcas provinciales. A pesar de estos reveses, el gobierno de Jean Charest sigue contando con los conservadores para poder mejorar su imagen.

En ese marco, se explica que el gobierno de Jean Charest desee aprovechar el nuevo contexto de federalismo de apertura para prepararse para las elecciones generales de 2007, con un discurso inaugural el martes próximo y un presupuesto preelectoral para el 23 de marzo. Con ello espera mantener el control de la agenda política en la provincia. No se espera que el gobierno federal presente su proyecto de presupuesto y que esperará el mayor tiempo posible porque la oposición derrocar el gobierno minoritario con un voto de confianza sobre l presupuesto.

A pesar de estos proyectos liberales, nadie tiene muy claro cuales serán las novedades que proponen los liberales en su último año de gobierno. En efecto, ya han abandonado varios de sus proyectos porque han sido resistidos por la población. Oficialmente, el gobierno plantea que centrará sus objetivos en el medio ambiente y en el desarrollo durable con anuncios sobre su política energética y sobre los cambios climáticos. La política en materia de salud propuesta por el ministro Couillard, de permitir que las clínicas privadas operen cadera, rodillas y cataratas para adaptarse a la decisión de la corte suprema en la causa Chaoulli, no ha causado las críticas que debiera.

Si uno se fía a los sucesivos intentos del gobierno de Jean Charest de comenzar nuevamente en buen píe, esta vez también sus planes pueden transformarse en nuevos problemas porque todo indica que no está en sintonía con la población.

Entre otros ejemplos recientes, está el cambio de gabinete para encargar del ministerio de desarrollo económico a un diputado recientemente elegido en Outremont. En lugar de ello, fue la democión del ministro del medio ambiente Tomás Mulcair lo que retuvo la atención. Tampoco ayuda la resistencia a la venta de los terrenos de esquí a un promotor inmobiliario amigo del partido liberal, que se asemeja a la resistencia frente a la central de Suroit. También está la eliminación del proyecto de cambio del casino hacia Montreal en la Pointe Saint-Charles. También está el alza de precios de la electricidad y alza de precios exorbitante del carné de conducir que quiere imponer la SAQ.

Está claro que el gobierno de Jean Charest no cuenta con el favor de la población pero que busca mejorar su apoyo para las elecciones. En ello ayuda el que el partido quebequense, luego de la elección de su nuevo lider no ha parecido muy activo en la escena provincial. No está claro si el partido quebequense conseguirá crear las condiciones para que en el caso de ganar el partido quebequense haya un nuevo referendo sobre la soberanía de Québec.

La formación de nuevo partido progresista provincial abre perspectivas interesantes si considera el tiempo necesario para construir un nuevo partido en un sistema electoral por distrito.

En este contexto, la política quebequense parece entrar en un nuevo periodo de preparación para las nuevas elecciones. El tiempo dirá si los liberales conseguirán hacer olvidar su pésimo desempeño además del hecho que no han conseguido imponer su agenda ultra-conservadora.

   Marcelo Solervicens                Desea escribir al autor ?
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