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Temas del Domingo 11 de Abril, 2004
1.- EL RECRUDECIMIENTO DE LOS COMBATES EN IRAK.
2.- PANORAMA POLÍTICO CANADIENSE Y QUEBEQUENSE.
EL
RECRUDECIMIENTO DE LOS COMBATES EN IRAK.
El recrudecimiento de los combates en Irak han hecho volver
la vieja Mesopotamia a la primera plana de las noticias internacionales
y las noticias no son buenas para la Casa Blanca porque todo indica
que la pacificación de Irak es una misión imposible. Lo
que se vive es más bien un proceso de empantanamiento de los
marines en ese país. Esto puede hacer que en lugar de ser un
factor positivo, la guerra de Irak puede incidir negativamente en la
reelección de George Bush. Aunque faltan siete meses para esas
elecciones, está claro que la Casa Blanca debe maniobrar para
controlar una situación en que cuenta cada vez con menos apoyo.
El empeoramiento de la situación para las fuerzas de ocupación
estadounidenses en Irak es evidente, en el mejor de los casos se trata
del fracaso de la política exterior unilateral de la Casa Blanca
lo que aparece cuestionado; en el peor de los casos los Estados Unidos
pueden vivir un nuevo Viet-Nam como lo dicen abiertamente los observadores
en Estados Unidos. Aunque se está lejos de los 3000 marines muertos
cada mes en Viet-Nam, porque en un año ha habido cerca de 600
marines muertos, es evidente que la opinión pública es
mucho más sensible. Irak parece destinado a mostrar nuevamente
y de manera dramática los límites a la potencia estadounidense
en el mundo de la pos guerra fría, reviviendo la problemática
de las guerras justas contra el imperialismo.
La imagen que más se ha repetido en la prensa ha sido que después
de haber sido acogidos como salvadores hace un año, ahora las
tropas de la llamada coalición están enfrentadas a una
creciente oposición armada no sólo de las poblaciones
de confesión Sunita sino que además las de la mayoría
chiíta que debiera estar agradecida porque los estadounidenses
los liberaron de Saddam Hussein. Ya no se está solamente en casos
de atentados suicidas, escaramuzas, que corresponderían a los
últimos coletazos de los partidarios de Saddam Hussein. Se trata
de operaciones organizadas. Además el recurso a la captura de
rehenes ha introducido nuevos elementos que desestabilizan la estrategia
militar de la Casa Blanca con respecto a sus aliados, como ocurre con
Japón.
La resistencia de los iraquíes en el llamado triángulo
Sunita ligado a los partidarios del depuesto presidente Saddam Hussein,
se ha fortalecido pese a la captura de Hussein en diciembre pasado.
El aspecto más dramático fue la muerte y violación
de los restos de cuatro consejeros en seguridad estadounidenses. La
represión sangrienta desatada por los marines por la muerte y
vejaciones de los cadáveres de cuatro consejeros de seguridad
de corporaciones estadounidenses en Irak, en Falujah, ha sido denunciada
por los sectores moderados en el propio Consejo de gobierno designado
por Washington, siendo considerada como un acto de castigo de toda la
población, como una represalia colectiva e indiscriminada que
ha provocado más de quinientos muertos entre los iraquíes.
Dos ministros han renunciado y otros se plantean hacerlo.
A esa resistencia se agregaron las acciones de la milicia del joven
líder chiíta Mostafá Sadr, más radical que
el anciano lider espiritual el ayatollah Siztani. Los Estadounidenses
y las fuerzas de ocupación de varios países que les acompañan,
entre los que se cuentan tropas salvadoreñas, se han visto obligados
a enfrentar dos frentes. Según el New York Times las fuerzas
ocupantes buscarán cercar y destruir las milicias en la zona
sunita como lo están haciendo en Falujah. Mientras tanto que
en el territorio chíta buscarán hacer incusiones puntuales
para destabilizar las milicias. Lo cierto es que es la lógica
de guerra lo que anima las fuerzas de ocupación.
En ese marco, los únicos que parecen seguir apoyando a las tropas
de ocupación son los kurdos en el norte de Irak, que esperan
mantener la independencia ganada con la entrada de los marines estadounidenses.
Lo cierto es que los iraquíes de diferentes creencias religiosas
están combatiendo por la libertad de su país.
Mostafá Sadr ha señalado que si los estados Unidos vinieron
a salvar Irak de Saddam Hussein,, ya consiguieron su objetivo y deben
irse. El problema de la Casa Blanca, para la democracia como la conciben
los Estados Unidos, es que ven que la mayoría chiíta controlaría
el país y con ello se instalaría un estado slámico
semejante a Irán. Sería una paradoja de la historia que
luego de haber armado a Hussein para resistir la expansión de
Irán, en la cruenta guerra de diez años, sean los Estados
Unidos quienes abran la puerta a un estado islámico en la región.
Por ello impusieron una constitución de carácter federalista,
que se adapta difícilmente a las condiciones del país.
Los marines estadounidenses se han empantanado en Irak. El presidente
Bush insiste en que transferirá la soberanía a los iraquíes
el 30 de Junio; los planes son de mantener la ocupación militar
del país durante varias décadas. Por ello es probable
que termine el trabajo del administrador Paul Bremer, el 30 de junio,
como se anuncia. Pero ello no quiere decir que las tropas estadounidenses
se retiren de Irak.
Aunque la prensa insiste en el contraste, en realidad, la imagen de
que los marines estadounidenses hayan sido recibidos como salvadores
en Bagdad siempre pareció más una construcción
mediática, como el desplome con una grúa del ejército
de la estatua de Saddam Hussein. Lo cierto es que cuando las tropas
de ocupación entraron a Bagdad se preocuparon más de asegurar
la seguridad del ministerio del petróleo, mientras permitían
el pillaje y la inseguridad. Tampoco tenían un plan de reconstrucción
y es dudoso que desearan otra cosa que acceder a las riquezas de Irak.
Mientras tanto, la excusa de la guerra, la existencia de armas de destrucción
masiva en manos de Saddam Hussein, no sólo no se ha comprobado,
sino que ya existe un consenso respecto de que eran inexistentes y que
el verdadero objetivo de la guerra fuera del petróleo, no era
el de la guerra contra el terrorismo luego de los atentados del 11 de
septiembre de 2001, porque tampoco se ha podido establecer ningún
nexo entre Saddam Hussein y Ussama Ben Laden.
Algo que también esta semana vino a penar la casa Blanca porque
el testimonio de la encargada del Concejo de seguridad Condoleeza Rice
frente a la comisión que investiga los atentados del 11 de septiembre,
demuestra que lo que más le interesaba a la Casa Blanca era Irak
y que no consideró el memo que anunciaba acciones de Ben Laden
en Estados Unidos.
Dentro de pocos días se cumple el aniversario del fin oficial
de los combates en Irak, anunciado por George Bush en tenida de GIJ
en un portaaviones. Cerca de 600 marines estadounidenses han muerto
desde entonces, también miles de iraquíes. Irak se ha
ido transformando en un frente de guerra del mundo musulmán contra
el Satán imperialista.
El impacto sobre las próximas elecciones presidenciales del otoño
en Estados Unidos es evidente. El senador Ted Kennedy formuló
la consigna en un discurso de apoyo al candidato demócrata John
Kerry, al señalar que Irak es el Viet-Nam de Bush y que los Estados
Unidos necesitan un nuevo presidente. Las próximas semanas mostrarán
si se trata de un diagnóstico acertado.
PANORAMA
POLÍTICO CANADIENSE Y QUEBEQUENSE.
En Canadá, esta semana, luego que han terminado
los testimonios de Alfonso Gagliano ministro de Trabajos Públicos,
de Jean Pelletier, antiguo Jefe de Gabinete de Jean Chrétien
depuesto de la presidencia de Via Rail, y Marc LeFrancois de Via Rail
entre otros , el escándalo de las comanditas entró en
una nueva fase caracterizada por el hecho de apuntar todas las culpas
al funcionario a cargo del programa gracias a revelaciones a una comisión
hace dos años, Chuck Guité director del programa de comanditas,
que está jubilado y vive en Estados Unidos. El problema aparece
ahora de orden administrativo. La pretendida dirección política
de que hablaba Paul Martin y que estaba dirigida contra Alfonso Gagliano,
parece haberse esfumado y el primer ministro Paul Martin comienza a
dudar que ella existiera. La responsabilidad ministerial ha desaparecido.
Los dirigentes de Via Rail y otros ya han demandado al gobierno federal
por despido ilegal.
Los fraudes por las comisiones exorbitantes pagadas sin motivo a agencias
de comunicaciones cercanas al partido liberal por varias decenas de
millones de dólares aparecen huérfanos de responsabilidad
política, dependiendo sólo de lo que dijo un funcionario,
Chuck Guité como si no existiera la responsabilidad ministerial.
Los miembros del gobierno de Jean Chrétien han señalado
que no son responsables de que no se respetaran las reglas del gobierno
federal y que se produjeran las situaciones de fraude y destinadas a
la caja electoral de los liberales. Al mismo tiempo han justificado
el programa porque permitía salvar Canadá, defendiendo
la unidad del país amenazada porque se estaba en guerra contra
los separatistas. Ello luego que en el referendo de 1995 casi ganara
el voto soberanista.
Tras el programa de comanditas, estaba la idea de que frente al nacionalismo
quebequense, no era necesario el levantar un nuevo programa de unidad
nacional sobre la base de un nuevo pacto político que reconociera
la especificidad de la provincia, se prefirió el llamado plan
B del ministro de asuntos intergubernamentales con la llamada ley sobre
la claridad referendaria, que legaliza el derecho de Ottawa a no reconocer
los resultados de un referendo. Se prefirió un plan de marketing
y de visibilidad de Canadá ante los quebequenses como quien vende
Coca Cola, frente a los que venden Pepsi-Cola, en las palabras de Jean
Pelletier. Ello implicaba apoyar actividades culturales deportivas y
de todo tipo en Québec con la bandera canadiense y la producción
de una serie sobre el jugador de Hockey Maurice Richard. Ello confirmó
las denuncias del periodista de Radio Canada Normand Lester, que denunció
los minutos del patrimonio y que fue despedido de la Televisión
nacional. Es por la directa implicación del escándalo
con la manipulación de la opinión pública quebequense
que el impacto del escándalo de las comanditas ha sido tan fuerte
en Québec.En efecto ello ha hecho caer los liberales en las encuestas,
aumentar las intenciones de voto en favor de los bloquistas y aumentar
nuevamente la popularidad de la causas soberanista.
Aunque desde el punto de vista gubernamental, el escándalo aparece
bajo control y que en el Canadá inglés se acepta la versión
de Paul Martin, en el sentido que no sabía lo que ocurría,
cuando era ministro de finanzas. Ello hace que el primer ministro considere
superado el problema. Sin embargo, las encuestas muestran que los efectos
del escándalo han sido devastadores para los liberales en el
electorado, al punto que el primer ministro Paul Martin parece cada
día más forzado a postergar su plan y llamar a elecciones
para el otoño y no para esta primavera como se anticipaba.
El Presupuesto presentado por el ministro de finanzas Goodale, con un
excedente de 5 mil millones de dólares, indica una excelente
salud financiera en el gobierno federal mientras las provincias se debaten
con fuertes déficit producto del llamado desequilibrio fiscal.
Ello quiere decir que los costos de los sectores bajo jurisdicción
provincial crecen más rápido que los ingresos, mientras
tanto el federal cuenta con altos excedentes que puede usar para invadir
territorios de jurisdicción provincial como es el de la salud,
la educación y las municipalidades entre otros.
Desde la perspectiva política, la situación de los partidos
ha vuelto a la dispersión geográfica regional de hace
unos años. En Québec los bloquistas de Gilles Duceppe
han resucitado y pueden disputar eficazmente el voto provincial a los
liberales, pese a que estos se hayan buscado candidatos que fueron en
un momento soberanistas o bloquistas como el lugarteniente de Martin
en Québec Jean Lapierre.
Por su parte, la reciente fusión de los progresistas conservadores
y aliancistas en el nuevo partido conservador, bajo el liderazgo de
Stephen Harper no ha dado el resultado esperado, porque es un secreto
a gritos que los aliancistas tragaron el partido conservador. No en
balde Joe Clark rechazó la fusión. Pese a que los nuevos
conservadores han moderado el discurso aliancista ellos son percibidos
en el este de Canadá como los mismo aliancistas de siempre y
tiene dificultades para aumentar su votación en las provincias
marítimas y sobre todo en Québec.
Por su parte el Nuevo partido democrático, con su nuevo líder
no ha beneficiado de los escándalos y pese a estar en mejor postura
que en el pasado, no puede aspirar a transformarse en la balanza del
poder en un gobierno minoritario. La política canadiense sigue
marcando el paso-
La situación política Provincial.
En Québec, este miércoles 14 de abril se conmemora el
primer año de los liberales de Jean Charest en el poder. Se esperan
grandes movilizaciones de grupos populares, comunitarios y sindicales,
mientras reina la confusión respecto de lo que hará el
gobierno en el segundo año : lo que ya se ha visto en el primero,
no augura nada bueno.
El primer año de gobierno de Jean Charest ha sido muy movido,
ha estado marcado por la arrogancia del gobierno y la resistencia de
los grupos sociales, sindicales y comunitarios. Los electores de Québec
eligieron un gobierno liberal mayoritario hace un año esperando
que no habrían cambios radicales. El nuevo primer ministro interpretó
los resultados de manera diferente. Según Charest los electores
le dieron un mandato para cambiar Québec. Luego de la resistencia
social y los retrocesos del gobierno, ahora reina la confusión
y la improvisación porque la tónica del gobierno es de
recuperar la popularidad perdida. Según las encuestas apenas
20% de los francófonos lo apoyarían y alcanza a penas
el 30% en todo el electorado. Se trata de niveles inéditos de
impopularidad para un gobierno que apenas cumple un año.
Elegido debido al desgaste de dos gobiernos pequistas que vieron pasar
tres distintos primeros ministros, Parizeau. Bouchard y Landry, y luego
del descalabro de los adequistas por sus políticas derechistas
y federalistas, Jean Charest interpretó que tenía un mandato
para transformar completamente Québec con la imposición
de un proyecto de reingeniería que amenaza con instalar el neoliberalismo
a lo Mike Harris en la provincia despertando una ola de resistencia
desconocida en Québec en muchos años.
Pese a que puso un freno en las reformas y volvió a consultar
los ciudadanos, el balance del primer año del gobierno es negativo.
Ha impuesto leyes que rompen la paz social, al modificar el artículo
45 del código del trabajo. También aumento el precio de
las guarderías de 5 a 7$, fusionó los servicios de salud
y obligó la reorganización de los sindicatos. Además
está lanzado en la estrategia del llamado partenariado entre
el sector privado y el público, el llamado PPP. En el último
presupuesto, salpicó medidas de diferente tipo sin que aparezca
una estrategia clara de como sus propuestas resolveran los problemas
de Québec. La solución al déficit creado por el
desequilibrio fiscal entre el gobierno federal y provincial, fue que
el gobierno venderá activos, algo que sólo servirá
una vez.. Los analistas consideran que Charest avanzó demasiado
rápido y sin saber realmente donde quiere ir.
Por un lado insiste que seguirá con los planes de reingeniería
del estado, que ahora han pasado a llamarse modernizaciones. Por otro
lado, el gobierno ha anunciado que busca consultar a la población.
La consulta parece que será sólo simbólica porque
se realizará con una serie de foros regionales que llevarán
a un foro nacional en el otoño. Los foros regionales duran apenas
un día y los analistas señalan que no existe el tiempo
para analizar las preguntas del gobierno. Todo indica improvisación
o bien una estrategia de comunicaciones sin verdadero interés
por la participación.
Entre las incoherencias de la planificación liberal está
la confusión creada por medidas del presupuesto del ministro
de finanzas Yves Seguin, que no cumplió con la promesa de reducir
los impuestos y que sólo mantuvo los niveles de inversión
en la salud y la educación mientras redujo el dinero destinado
a los otros ministerios. Como símbolo de la confusión
es que se dice que se aumentan en 5 millones las sumas destinadas a
la francisación de los inmigrantes siendo que en realidad esos
cinco millones significan una reducción de seis millones porque
antes se invertían 11 millones en la francisación de los
inmigrantes. Ello ha llevado a que los organismos que trabajan en la
integración de inmigrantes llamen a una manifestación
para el 18 de abril, porque ello va contra la paz linguística.
Esa incoherencia se ve también en que el gobierno aumenta la
cuota de inmigrantes que debe recibir la provincia, disminuye las sumas
destinadas a asegurar su integración a la sociedad quebequense.
Los llamados a que las comunidades culturales se hagan cargo de la integración
de los inmigrantes son otras tantas fórmulas que buscan reducir
el rol del estado.
Aunque en el plano del combate a la pobreza, el gobierno publicó
finalmente un plan de acción, que respeto el espíritu
de la ley, saliendo de la lógica represiva contra los asistidos
sociales, que no da ningún resultado. Lo cierto es que no ha
destinado nuevas sumas de dinero para asegurar que se realicen los mecanismos
de integración al empleo.
En suma, el gobierno provincial de Jean Charest ha decepcionado a la
mayoría quebequense. Tampoco parece adoptar una posición
de negociación con el gobierno federal para mejorar la situación
creada por el desequilibrio fiscal.
Mientras tanto los pequistas se debaten en peleas intestinas sobre si
Landry obligó o no a demisionar a Parizeau luego de su discurso
contra el voto étnico. Mientras se habla de la creación
de un nuevo referente de izquierda y se abren nuevos debates, está
claro que la situación en Québec bajo los liberales seguirá
siendo compleja.
Marcelo
Solervicens Desea
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