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por MARCELO SOLERVICENS |
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1. El panorama político quebequense en vísperas de las elecciones.
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El anuncio de la postergación del Congreso que los liberales habían planificado para fines de Marzo y el anuncio de un encuentro pre electoral para el fin de semana próximo sirvió de confirmación para los analistas políticos que el Québec vive la víspera del inicio de la campaña electoral para definir el próximo gobierno. Se trata de elecciones que se anuncian interesantes porque nadie puede confirmar quien entre liberales o pequistas formará el próximo gobierno. Lamentablemente, sin embargo, tampoco se sabe exactamente todavía cuales serán las propuestas que presentan a los electores, lo que tiende a favorecer los partidos menores como la Acción democrática de Québec, al partido Verde o el partido Québec solidario. Todavía no se conoce el programa de gobierno de Jean Charest para su segundo mandato. El balance de su primer mandato no es positivo, los errores cometidos, el que no haya bajado los impuestos como había prometido, el que el gobierno haya tenido que postergar sus planes de la llamada reingeniería del aparato estatal y una serie de medidas para desarticular el modelo quebequense, son todos elementos que demuestran que fue un gobierno impopular. Todo ello hace que sea posible, por primera vez desde la revolución tranquila, que un gobierno haga un sólo un mandato. Para mejorar sus posibilidades, el gobierno Charest busca restablecer su atractivo electoral usando del mejor modo posible el privilegio que le otorga el sistema electoral parlamentario de origen británico que le permite decidir el momento en que deben ser lanzadas las elecciones. Es un secreto a voces que el gobierno liberal de Jean Charest está enfrascado desde hace un año en una cura de errores y hace todo para mejorar su postura para las elecciones. Charest ha tratado sistemáticamente de evitar conflictos potenciales y también busca aprovechar las dificultades de André Boisclair. Como se sabe, desde hace unos meses se ha exponenciado el tema de los llamados acomodamientos razonables, luego de que un par de acuerdos fueron publicitados por la prensa tradicional que buscó exacerbar el miedo a los inmigrantes y la xenofobia. Luego de que la pequeña municipalidad de Herouxville adoptara un código contra las llamadas costumbres de los inmigrantes musulmanes, prohibiendo incluso cuestiones como la lapidación de las mujeres, como si las comunidades aplicaran la versdión más extremista de la Charia. Luego que Mario Dumont adoptó el tema para obtener votos en el llamado Québec profundo, Jean Charest se vio obligado a entrar en el tema. Muy bien aconsejado, su actitud fue la de trasladar el tema para después de las elecciones. Anunció esta semana la creación de una comisión itinerante que hará durante un año el inventario del problema y propondrá recomendaciones. Ello le permite postergar el debate con lo que no se ve obligado a comentar sobre un tema que coloca en conflicto diversas franjas del electorado. También postergó esta semana el debate sobre la energía eólica, de los vientos, postergando hasta septiembre las decisiones sobre los montos que deben pagar los promotores a quienes les arrienden los terrenos. Con eso evita otro tema que podría causarle problemas en las elecciones. Incluso el adelanto de las elecciones para antes de que se conozca el presupuesto federal es algo inusitado en política provincial. Ello refleja el cálculo de evitar encontrarse en mala postura si el gobierno federal no le ofrece lo esperado para arreglar el tema del llamado desequilibrio fiscal. Según los analistas, Charest ha preferido aparecer como exigiendo respuestas de parte del gobierno federal antes que reaccionar frente a una propuesta de arreglo del desequilibrio fiscal que puede no poder defender. Con la política de evitar errores, de bajar el perfil a problemas potencialmente conflictivos, Jean Charest busca confirmar la certeza de que declaraba al comienzo de su mandato en el sentido de que la memoria de los electores es muy corta. En eso parecen darle la razón las encuestas porque indican que pese a que el gobierno de Jean Charest siga siendo impopular, podría ganar las elecciones, porque superó por primera vez a los pequistas dirigidos por André Boisclair en las intenciones de voto El segundo cálculo de Jean Charest es de lanzar las elecciones antes que la oposición oficial dirigida por André Boisclair pueda estabilizarse. Por ello busca aprovechar los errores y los problemas del jefe del partido quebequense. Hace una semana, las críticas del ex primer ministro Bernard Landry provocaron una crisis abierta sobre su liderazgo. André Boisclair consiguió obtener el apoyo del PQ, pero está claro que el que continúe siendo jefe del PQ, depende de que gane las próximas elecciones. Boisclair consiguió controlar su primera crisis de liderazgo, moderando su programa más derechista incluso que el de Landry o de la línea tradicionalmente socialdemócrata del partido quebequense. También sigue con dificultades de hacer valer sus buenas ideas. Aunque consiguió un excelente candidato en la persona del jefe de noticias de Radio Canadá en el parlamento de Québec, Bernard Drainville, la polémica creada por presuntos problemas de ética periodística al haberle entrevistado 3 días antes de hacer el salto en política activa, no le permitió ganar puntos por haber reclutado un buen candidato. Algo semejante ocurrió cuando la crisis de liderazgo de hace un par de semanas le impidió hacer valer la fuerza del PQ al reclutar al conocido actor Pierre Cursi, ex presidente de la Unión de artistas. Todo indica sin embargo que el partido quebequense se ha unificado tras su jefe con vistas a las próximas elecciones y que mientras mayor tiempo se demore Jean Charest en lanzar las elecciones mejorará la posición de André Boisclair. Por lo pronto, el programa de Boisclair aparece más modelado por el objetivo de hacer un buen gobierno, antes que hacer avanzar la causa de la soberanía, como lo exige el programa del partido quebequense. Aunque Boisclair platea convocar a un referendo sobre la soberanía los antecedentes que han filtrado indican que su prioridad será la educación. También plantea modernizar el PQ para que este responda a las posiciones más conservadoras de los electores de la región de Québec que desertaron los soberanistas en las últimas elecciones federales. El llamado misterio de Québec. Lo que ocurre en el panorama político en vísperas de las elecciones, es que producto de las dificultades de liderazgo de Boisclair y la impopularidad de Jean Charest, los partidos menores del sistema político quebequense aparecen buena postura. Por un lado, la ADQ de Mario Dumont parece haber resucitado y aunque no ha podido obtener candidatos en todas las circunscripciones, busca consolidar sus posiciones como partido representante de valores tradicionales y de carácter conservador, con lo que podría aumentar su votación sobre todo en la región de Québec. También el partido verde, gracias a la importancia adquirida por los temas del medio ambiente, aparece con posibilidades de conseguir un escaño o por lo menos de poder incrementar significativamente su votación. Las encuestas le dan hasta un 10% de la votación. Su rechazo de una alianza con el otro partido excluido del parlamento Québec Solidario hace difícil que estos sectores puedan beneficiar de formar un nuevo polo progresista. Por su parte, Québec Solidario puede efectivamente obtener suficiente votación como para fortalecer su posición como partido político progresista estable si alcanza más del 5% de los votos. Se trata de un desafío importante para la nueva formación que tiene dificultades en obtener representación en todo el Québec porque aparece mas bien como una formación de caracter principalmente urbana. El panorama de fuerzas políticas podría variar si se impone la polarización de fuerzas en torno a la elección de Charest o Boisclair, entre liberales y pequistas haciendo perder momentum a los partidos menores. Algunos analistas especulan sin embargo sobre la posibilidad que por primera vez en más de un siglo que haya un gobierno minoritario en Québec por la votación que pueden obtener los terceros partidos. Por otro lado, las elecciones probablemente para el Lunes 26 de Marzo pueden verse afectada por los coletazos de política federal. El primer ministro conservador de Canadá aparece hasta ahora como el principal aliado de Jean Charest. Nunca una elección en Québec dependió tanto de lo que haga el gobierno federal. Por un lado, Jean Charest espera que la política de federalismo flexible de Harper se traduzca en un mensaje en el presupuesto, de por lo menos 2 mil millones de dólares anuales para resolver el llamado desequilibrio fiscal. Por otro lado, al primer ministro de Canadá Stephen Harper le interesa que gane Charest para poder mostrar así, que su criticada política de apertura hacia Québec obtiene resultados cerrando el paso a una victoria de los separatistas. Aunque Charest espera los regalos federales para posicionarse como un mejor gobierno frente al gobierno federal para defender los intereses de los quebequense, lo cierto es que corre riesgos porque es peligroso que aparezca como a remolque del gobierno conservador federal. Los quebequenses detestan las políticas del gobierno federal en materia de política internacional como la guerra en Afganistán o en cuanto al Acuerdo de Kyoto. 2. Se confirma el calentamiento planetario y la urgencia de actuar.. El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre la Evolución del Clima (GIEC) terminó oficialmente y de una vez por todas con las dudas sobre la existencia del calentamiento del planeta y ligó directamente ese calentamiento al efecto invernadero producido por la acción humana. Se trata de la afirmación con mayor peso científico que haya sido dada hasta ahora sobre un fenómeno que marcará el siglo XXI y los siglos venideros. El informe de los expertos es un golpe importante contra los negacionistas del lobby de las compañías petroleras que está en el poder en diversos gobiernos y que tergiversa sobre el calentamiento planetario y sus causas. Se trata de un lobby importante. En efecto junto a Estados Unidos donde la administración Bush repudió el tímido acuerdo de Kyoto, también en Canadá el gobierno conservador de Stephen Harper también rechazó Kyoto. Producto del alto nivel de conciencia sobre este problema en el electorado, Stephen Harper, habla ahora de calentamiento del planeta pero no ha propuesto ninguna iniciativa práctica que permita que Canadá contribuya a contrarrestarlo. Su propuesta de aire puro plantea comenzar a actuar en 2050. El Grupo de expertos de la ONU, formado por más de 500 climatólogos y científicos afirma que existe consenso en el mundo científico en varias materias relativas al calentamiento planetario. El informe integra los resultados de 19 modelos matemáticos previsionales que pese a sus diferencias y a través de diferentes caminos llegan a las mismas conclusiones sobre el calentamiento planetario. El grupo de expertos afirma en primer lugar, que es innegable que existe un calentamiento planetario, once de los 12 últimos años han sido los más calurosos desde 1850 en que se tienen antecedentes. Otra afirmación fundamental es que el calentamiento se debe principalmente al aumento de gases carbónico que es el más importante gas con efecto invernadero. El grupo de expertos afirma que la casi totalidad del alza de temperatura observada durante el siglo XX se debe muy probablemente a 90% a la acción humana. La definición “muy probablemente” es, según los observadores, una concesión explícita a la delegación China, pero desde ya nadie duda el nexo entre el calentamiento del planeta y los impactos de los modos de producción existentes. Los expertos anuncian que la temperatura en 2100 habrá aumentado entre 2 y 4,5 grados, lo que traerá como resultado el desaparecimiento del hielo en el mar ártico así como en la antártica, con lo que aumentará el nivel de los océanos. Ya algunos prevén que no habrá más hielo en el mar ártico dentro de cien años. Ello también provocará un clima de gran inestabilidad con fuertes precipitaciones y con ciclones y tormentas. El informe del grupo de expertos suscita una serie de reflexiones. En primer lugar, que se trata de una derrota importante del lobby de las compañías petroleras y de los llamados sectores negacionistas que dudan de la existencia de un nexo entre el aumento de los gases de efecto invernadero y el calentamiento del planeta. Otros reconocen que pueda existir un nexo pero argumentan que es necesario hacer más estudios, otros aún insisten en que se trata de algo natural y que la humanidad debe adaptarse al calentamiento planetario y lo ven como un desafío de negocios cuando comiencen a sentirse las consecuencias. Lo cierto es que por ese camino de inacción se agravarán los efectos del cambio climático porque ella no puede sino empeorar las cosas. En segundo lugar, está claro que las medidas que han sido tomadas tanto por la comunidad internacional como por algunos gobiernos hasta ahora son claramente insuficientes. La situación exige medidas más radicales. El bullado acuerdo de Kyoto, que plantea reducir las emanaciones de gases con efecto invernadero al nivel de los años 90 es demasiado tímido y ya está sobrepasado. El principal argumento de algunos gobiernos y de las multinacionales es que sería antieconómico el imponer el acuerdo de Kyoto. Sus efectos serían desastrosos para las compañías petroleras que amasan beneficios enormes. Las compañías petroleras nunca habian obtenido tanto beneficios. Por ejemplo, los beneficios de la petrolera Exxon fueron en 2006, de más de 50 mil millones de dólares, un cifra superior al Producto Interno Bruto de algunos países llamados menos avanzados en la terminología de las naciones Unidas. Los beneficios de esas petroleras disminuirían si deben invertir en reducir las emanaciones de gases producidos por los combustibles fósiles. La mentada bolsa del carbono, prevista en el Acuerdo de Kyoto, propone una respuesta capitalista a la crisis climática al permitir que las transnacionales compren en el sur, los costos de la contaminación que producen en el Norte. Pero incluso ese mecanismo es insuficiente para invertir la tendencia del calentamiento planetario. En tercer lugar, esta claro que con el calentamiento planetario ha despertado el sentimiento en la opinión pública de que si no se actúa ahora, el calentamiento del planeta terminará por provocar efectos terribles a mediano plazo. Aunque el calentamiento del planeta no parece directamente ligado, el atraso del invierno este año en Canadá convenció la opinión pública más que cualquier estudio o argumentación. Por ello los gobiernos y los partidos políticos se ven cada vez más obligados a responder a las demandas de acción de los ciudadanos en materia de medio ambiente. Como ejemplo, en la carrera electoral de las presidenciales de 2008 en Estados Unidos, la mayoría de los candidatos presuntos a las elecciones presidenciales reconocen el calentamiento del planeta y la necesidad de tomar medidas para contrarrestarlo. En cuarto lugar, la identificación del calentamiento del planeta como el resultado de la acción humana se ha transformado en una crítica fundamental del modelo de desarrollo capitalista. Ello reaviva las críticas que se hicieron otrora a la revolución industrial en Inglaterra. Para muchos, ello significa que el modelo capitalista neoliberal realmente existente no es viable en el mediano plazo porque destruye el medio ambiente: si todos los países del mundo accedieran al nivel de vida industrial que existe en Estados Unidos la atmósfera del planeta seria irrespirable. Además si no hay acción de control de las emanaciones de gases con efecto invernadero, debe reconocerse que el petróleo desparecería mucho más rápidamente que los 40 o 50 años que durarán las reservas petroleras que aun no se han explotado. Frente a esto, los más visionarios intentan recurrir a la bolsa del carbono y principalmente desarrollando una industria dirigida a la descontaminación para salvar el modo de producción capitalista. Finalmente, es necesario recordar que el tema del calentamiento del planeta apela a debates fundamentales sobre la sobre vivencia de la humanidad. Los viajes a la luna y las fotos que se tomaron de la tierra, mostraron la pequeñez de la tierra en la inmensidad cósmica y alertaron sobre su fragilidad y la de la especie humana que sobrevive en un delicado equilibrio ecológico. Para algunos se trató de una verdadera revolución de perspectivas como la ocurrida cuando Copérnico mostró que el sol no giraba en torno a la tierra. Aunque las raíces de la problemática del medio ambiente son profundas, la preocupación reciente por el calentamiento del planeta está ligada al descubrimiento del carácter finito y limitado de la tierra como suporte de la humanidad, de los límites de las teorías desarrollistas sin límites. Ya no se trata solamente de las tesis maltusianas que esgrimían las hambrunas frente al aumento exponencial del número de seres humanos de comienzos del siglo XIX. Se trata también que la acción humana que sustenta el desarrollo de las fuerzas productivas a favor de la humanidad se traducirá en que la tierra pueda no ser a la larga el soporte de la humanidad. El informe del Grupo intergubernamental de expertos sobre la evolución climática es un hito importante en el combate contra el cambio climático. La confirmación de la necesidad de actuar para evitarlo ha generado una opinión pública ansiosa porque los gobiernos confronten decididamente el problema. Los electores deben imponer esta preocupación a los dirigentes políticos en las elecciones porque no se trata de un tema teórico, sino que una realidad práctica, antes que sea demasiado tarde. Marcelo Solervicens es Cientista Político de la Universidad de Montreal y colabora con TuGuíaLatina.com desde su fundación en Febrero 2002. Las opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad del autor |