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   COMENTARIO DEL DOMINGO / por Marcelo Solervicens

Tema del Domingo 10 deAbril, 2005
1.- EL IMPACTO POLÍTICO DEL ESCÁNDALO DE LAS COMANDITAS
2.- REFLEXIONES CRÍTICAS SOBRE EL SIGNIFICADO DEL PONTIFICADO DE JUAN PABLO SEGUNDO

  EL IMPACTO POLÍTICO DEL ESCÁNDALO DE LAS COMANDITAS

El Canadá es conocido internacionalmente por su rol en instancias multilaterales de paz de las Naciones Unidas. En las últimas décadas, se ha agregado a ello su contribución internacional con programas de cooperación internacional que buscan a ayudar a resolver los problemas llamados de gobernanza, eliminando la corrupción política en los países del tercer mundo. El NEPAD Nuevo Proyecto de Desarrollo de Africa es un ejemplo. También su programa en Haiti, en Nigeria y otros países del tercer mundo. La linea de esas intervenciones es que en esos países las prácticas políticas lejanas a la probidad necesaria en la conducción del gobierno se deben a la juventud de sus democracias o su reciente pasado de colonizados. El más mejor país del mundo según Jean Chrétien se caracterizaba porque no existía la corrupción política. Esta breve introducción permite comprender el impacto político que ha causado en el país las últimas noticias del llamado escándalo de los auspicios publicitarios del gobierno de Canadá en Québec, más conocido como el escándalo de las comanditas. Desgraciadamente estet tipo de escándalos no es algo nuevo. Como se recordará, el gobierno de Brian Mulroney terminó tan desprestigiado en su segundo mandato, que casi llevó a la desaparición de los conservadores federales, por su baja votación en el Canadá Inglés. En Québec ello se debió a que el Candidato era anglófona y que Mulroney fracasó en imponer la ratificación del tratado del Lago Meach. También se debió a que los electores del Canadá inglés perdieron confianza en el gobierno conservador luego que varios de sus ministros fueron juzgados por diferentes conflictos de interés o malas prácticas fiuancieras. Como se recordará, el caso del escándalo de las comanditas comenzó cuando se supo que el programa que buscaba asegurar la unidad canadiense gracias a publicitar la unidad nacional y las banderas de Canadá en Quebec, malgastaba el dinero de los canadienses porque una Agencia de publicidad, Groupaction, habia facturado un par de millones de dólares por producir tres años consecutivos una lista de actividades en Québe que era la fotocopia de un año al otro. Después, la verificadora nacional Sheila Frazer confirmó que el programa en el que se gastaron más de 240 millones de dólares era mal gestionado y no se respetaban los procedimientos en tales casos. Aunque el gobierno de Jean Chrétien consiguió postergar el tema, sin llamar a la creación de una comisión investigadora, y haciendo que el ministro Galiano que aparecía involucrado se fuera como embajador a Dinamarca, el tema no le abandonaría. Los analistas creen que fue una de las razones que le hizo aceptar dejar el puesto a Paul Martin poco antes del informe de la Verificadora nacional Sheila Frazer. Lo cierto es que cuando la verificadora nacional entregó su informe completo a comienzos del 2004, semanas después que Paul Martin había conseguido finalmente el puesto de primer ministro, quedó calro que no sólo había mala gestion sino que ademas había fraude. No bastó con que se despidiera algunos implicados de importancia, como fue el ministro Ouelette, que se despidiera a Galiano de su cargo de embajador y a altos funcionarios. Paul Martin se vio obligado a abrir una comisión investigadora que es dirigida por el Juez Gomery. Martin defendió la tesis de que el no estaba implicado, que había un nuevo partido liberal. Pero Martin no consiguió convencer y los liberales perdieron popularidad, principalmente en Québec, pero también el el resto de Canadá logrando apenas formar un gobierno minoritario luego de que su victoria se había considerado como asegurada. Luego de meses sin mayores novedades en la comisión investigadora, el escándalo explotó nuevamente esta semana gracias a las declaraciones ante la comisión Gommery del ex pedg de la Agencia de Publicidad “GroupAction”, Jean Braut confirmó ampliamente que altos organizadores del Partido Liberal de Canada, como Corbeil, Renauld, Mossiri y otros, le exigieron pagos de más de 1,4 millones, a cambio de los contratos lucrativos de comanditas para financiar secretamente la caja electoral del partido liberal. Ello confirmó que el escándalo de las comanditas, no sólo era un error porque estaba basado en la simplista idea de invertir fondos para que los quebequenses desearan mantenerse en Canadá, llenando la provincia de actividades y publicidades que vendieran el Canada. Como si bastaba que se les vendiera el Canadá para que los quebequenses fueran federalistas, un precepto considerado como una ofensa lo que le costó el apoyo electoral a los liberales en las últimas elecciones, Confirma también el despilfarro de los más 240 millones de contratos fueron entregados a compañías de publicidad amigas del Partido Liberal que se hicieron millonarias porque sobrefacturaron, simplemente no hicieron lo que se les pedía o financiaron festivales inexistentes. Los ejemplos son muy conocidos. Lo cierto es que se distribuyeron millones de dólares sin respetar los procedimientos apropiados, como llamado a concurso u otras medidas. Lo nuevo de esta semana es que las declaraciones de Jean Brault confirman que existía efectivamente un mecanismo institucionalizado de corrupción porque a cambio de acordar lucrativos contratos de comanditas a las Agencias, estas estaban obligadas a financiar por debajo de la mesa o con contratos fraudulentos la caja secreta del partido liberal. De las declaraciones de Brault se deduce que este devolvió 1,4 millones dólares a los liberales bajo la forma de dinero en efectivo, de pago de facturas y honorarios ficticios pagados a los dirigentes y trabajadores electorales del Partido Liberal entre 1995 y 2002. Aunque Jean Brault no mencionó los nombres de dirigentes políticos sino que de los organizadores claves encargados de buscar financimiento para el Partido liberal. Sus declaraciones buscaban liberarle de culpas, como el señalar que los liberales lo corrompieron. Es dificil pensar que las responsabilidades se acaben a nivel de estas personas, sin participación del poder político. Es importante destacar que el Juez Gommery había prohibido informar a los periodistas lo que declarara Jean Brault para que este pudiera tener un juicio justo por las acusaciones criminales de las que debía defenderse en Mayo, precisamente por el escándalo de las comanditas. La postergación de ese juicio permitió que el Juez Gommery decidiera levantar en parte la prohibición, excepto en lo que concierne el juicio contra otro personaje de las comanditas, el alto ex funicionario Jacques Guité quien estaba a cargo del programa. Lo cierto es que por la circulación de informaciones en el Internet hizo que la prohibición de información no funcionara. Ya se conocían el tenor de las declaraciones. En la Cámara de los comunes en Ottawa ya se discutía abiertamente que se confirmaba que el Partido Liberal había beneficiado del dinero de las comanditas, que habían violado la ley y, que como señala Gilles Duceppe del Bloque quebequense, los liberales no eran “aptos para gobernar”. Se especuló incluso de que los conservadores o el bloque harían caer el gobierno minoritario de Paul Martin y que se llamarían a elecciones para terminar con e gobierno minoritario. La difusión de las declaraciones de Jean Brault, abrió la caja de Pandora hiriendo fuertemente, según algunos observadores de manera mortal al Partido liberal. El Canadá se encuentra de lleno en una nueva situación política que deja al partid liberal a la merced de los partidos de oposición. Ese es el primer impacto de la constatación que el partido liberal benefició del dinero sucio de las comanditas. El lugarteniente de Paul Martin en Québec insiste en que se trata de un grupo ajeno al partido Liberal o de algunos individuos aislados y que es necesario esperar que termine la investigación. La única posibilidad de salir del paso es que Paul Martin se distancie del plan de comanditas y de quienes participaron. Algo dificil porque estuvo asociado a la era Chrétien aunque se sabe que no se entendían. Por el momento, la suerte de su gobierno minoritario está completamente en las manos de la oposición. Lo demuestra el hecho de que Martin retirara un artículo definiendo mecanismos de aplicación del protocolo de Kioto en el proyecto de budget, por las amenazas de los conservadores, de que harían caer el gobierno si los liberales insistían. Los conservadores de Harper sólo esperan las encuestas co n la reacción del Canada Inglés para deribar el gobierno y forzar el llamado a elecciones generales. Por su parte el bloque quebequense estaría en buenas condiciones de ir a elecciones y debe decidir si presenta una moción de censura en los próximos dïas. La situación párece incierta por el momento, pero hay una real posibilidad de que los liberales sigan la suerte de los conservadores de Brian Mulroney. En esta oportunidad lo que único que pueden esperar es ganar tiempo. El segundo impacto, específico esta vez en relación a Québec es que los federalistas siguen perdiendo plumas en la provincia. Los abusos y los fraudes del programa que pretendía salvar la unidad nacional sirven a la causa soberanista. Con ello, ya se elevan voces en el canadá Inglés sobre el resurgimiento del espectro soberanista, también porque el gobierno liberal provincial de Jean Charest es el más impopular de la historia y pocos creen que puedan ganar las próximas elecciones. Ello explica que la prensa federalista y los liberales traten de ligar el partido quebequense al escándalo, destacando que Brault hizo que sus empleados contribuyeran al partido quebequense para conservar un contrato con la sociedad de alcoholes de Québec. Pese a que eso no le dio resultados. El tercer impacto es de mayor aliento. El escándalo revela fallas importantes en el sistema de financiamiento de los partidos en Canadá. Algo que va a contribuir a desprestigiar aún más un sistema político que no representa las diferentes alternativas que existen en la sociedad canadiense. Es paradojal que el escándalo de las comanditas ocurra precisamente en Québec donde René Levesque impuso el sistema de financiamiento de los partidos políticos provinciales más avanzado de Canadá. Está claro que la consecuencia más importante de lo ocurrido es que se requiere una reforma en profundidad del sistema de financiamiento de partidos. Por lo pronto el escándalo de las comanditas no ha terminado. Una situación que debemos seguir de cerca.


  REFLEXIONES CRÍTICAS SOBRE EL SIGNIFICADO DEL PONTIFICADO DE JUAN PABLO SEGUNDO

La noticia que retiene la atención internacional esta semana fue la muerte anunciada y los funerales del Papa Juan Pablo Segundo. Ciertamente que la noticia puede ser abordada desde la perspectiva religiosa. Lo que nos interesa es el análisis de un evento excesivamente mediatizado y sujeto a la manipulación informativa que distorsiona el balance negativo de un largo reino pontificio de 26 años marcado por el conservadurismo y el debilitamiento de la Iglesia católica. La primera reflexión que es necesario destacar es la crítica de la cobertura en directo de la agonía, sufrimiento, de la muerte y de los funerales papales. Una puesta en escena que parece lejana de la vida contemplativa y el privilegio de valores interiores tradicionales de la Iglesia, pero que respeta los cánones de la telerealidad. La cobertura se caracterizó por la repetición de lugares comunes y la falta de análisis de la verdadera significación del papado de Juan Pablo Segundo. Más que la imagen de un santo, de lo que se trata, es del homenaje que entregan los medios de comunicación oficiales a quién respondió directamente a los objetivos de la comunicación en directo de los medios de comunicación actuales. Ello hace evidente la fragilidad de la Iglesia católica porque no fue la substancia del mensaje lo que dominó sino la imagen mediatizada. La segunda reflexión se refiere al carácter reaccionario de la política actual de la Iglesia Católica Romana en todos los temas importantes del mundo de hoy. Muchos han señalado la aberración de que Juan Pablo Segundo haya planteado en Africa, en países donde el Sindrome de Inmuno Deficencia Adquirda, el SIDA causa estragos, de que el uso del condón es un pecado. Que haya planteado también en otros tantos de sus viajes en países donde la violación es una herramienta institucional del terror de los actores de las guerras fraticidas que el aborto es un pecado, incluso cuando la concepción es el resultado de una violación. También ultraconservadura es su concepción respecto de la homsexualidad, como si no se tratara de hijos de dios al mismo título que otros. A ello se agrega según los comentaristas la actitud intransigente respecto de aceptar el matrimonio de los curas siendo que se ha probado que lleva a las peores aberraciones como se vio en los casos de pedofilia. Una actitud inexplicable en el siglo XXI y cuando es la única religión que impone la abstinencia a sus ministros siendo que fue impuesta sólo en los años mil y que no constituye en ninguna manera un dogma fundador del crisitianismo. Inexplicable también el mantenimiento de la misoginia que impide la ordenación de las mujeres como curas. En cualquiera de los casos son medidas que hacen que continue la lenta disminución de la Iglesia tanto en el Norte como en el Sur del Planeta al punto que no es capaz de generar un relevo. Lejos de entregar al nuevo Papa una Iglesia católica fortalecida es una Iglesia calcificada que defiende los valores mas conservadores desde el punto de vista espiritual. La tercera reflexión se refiere al rol político cumplido por el papa. En ese campo se trata también de una herencia caracterizada por el conservadurismo y la defensa de algunos de los intereses hegemónicos de Estados Unidos como lo demuestra la pleitesía que le entregó Bush y los ex-presidentes de ese país donde precisamente la Iglesia Católica no tiene gran peso porque dominan las iglesias protestantes o anglicana. De origen Polaco, se ha presentado en los últimos días a Juan Pablo Segundo como el enterrador del socialismo en Polonia y en la Europa del este. Ciertamente, como lo ha señanalado los observadores, el Papa formó parte activa de la ofensiva contra los regímenes del Este europeo, pero sería absurdo señalar que su rol fue determinante. Lo prueba su desesperación frente a la declinación del catolicismo apostolico romano en Polonia en medio de la victoria del capitalismo salvaje. Profundamente anticomunista algunos análisis señalan incluso que formó parte de la ofensiva reaganiana y que la CIA ayudó a imponer su candidatura. Como contrapartida a su militantismo y participación política en Europa del Este, que demuestra la posición ideológica de Juan Pablo Segundo, está la ofensiva contra la teología de la liberación en América latina. Ello en beneficio de tendencias ultraconservadoras como la del Opus Dei. La teología de la liberación estaba ligada a la renovación de la Iglesia católica en el continente en el que cuenta con mayor número de adherentes y donde la imagen de martires como monseñor Romero del Salvador mostraba la necesidad de que la iglesia adoptara una opción preferencial por los pobres. El efecto de la ofensiva contra la tendencia progresista de la Iglesia en América latina, prohibiendo que entraran en política contingente, pese a la intervención abierta del Papa en Europa del este. Ello eliminó el contenido profético de la fé cristiana, y abrir el camino a la penetración de las corrientes cristianas evangelicas carismáticas y otras sectas, en los sectores populares. Un proceso que ha transformado la Iglesia católica en religión de las capas medias y altas y del Poder. Ciertamente Juan Pablo Segundo pidió perdón por los crímenes cometidos por la Iglesia durante su historia. El problema es que no habló de mecanismos realistas de compensación. Por otro lado también inicó un acercamiento a otras confesiones cristianas y de otras religiones como la Judía o la budista, aceptando que la católica no era la unica manifestación de Dios. Sin embargo ello se trata mas bien de epifenómenos antes que una política que se haya traducido en resultados prácticos. Desde el punto de vista político, puede decirse que Juan Pablo Segundo fuera de su actividad en torno al desplome del socialismo en Europa del este, no tuvo una actitud protagónica. El ritmo de sus viajes para hacer avanzar la democracia en Filipinas, en Haiti y en los paises que visitó se conjugaba con la ambigüedad de reunirse en Chile con Pinochet. Su militancia a favor de la paz que habían marcado las intervenciones de otros pontífices, se limitó a declaraciones. Ciertamente, sus acciones buscaban mantener la fortaleza de la Iglesia en tanto Estado Vaticano, pero su balance es mitigado. Su principal legado habrá sido el de imponer un nuevo estilo público para la iglesia, que correspondía mejor al de una vedette que al de un Papa. Pero no es tan paradojal. Su sufrimiento en directo fue una muestra importante de su filosofía de redención por el sufrimiento que se inscribe en los cánones más conservadores de la fé cristiana. Ciertamente, las enormes masas reunidas en Roma demostraron la capacidad de convocatoria del Papa, ayudada por la publicidad gratuita en los medios de comunicación. El desafío que se le plantea a la Iglesia sin embargo, es de poder adaptarse a los nuevos tiempos. No está claro si este mensaje ha sido recibido en Roma. Gran parte de los seguidores de la Iglesia Católica apostólica y romana esperan que el nuevo Papa responda a los desafíos contemporaneos y que inscriba la Iglesia como defensora de los pobres y que de fuerza a la actitud resueltamente anti-neoliberal que existe en la base social de la Iglesia.


 Marcelo Solervicens                Desea escribir al autor ?
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