Comentario del Domingo

Por MARCELO SOLERVICENS

Ir a la Portada Domingo 9 de Abril del 2006
 

1.- LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN PERÚ.
2.- EL DISCURSO DEL TRONO DEL NUEVO GOBIERNO CONSERVADOR EN CANADÁ.


 
     1.- LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN PERÚ..

Hoy domingo 9 de abril mas de 16 millones de peruanos están obligados por la ley electoral a concurrir a las urnas en voto obligatorio para designar el sucesor del presidente saliente Alejandro Toledo que termina su presidencia de cinco años en medio de gran impopularidad pese a que la economía peruana haya crecido un promedio de 5% anual en los últimos 5 años y es que más del 50% de los peruanos no han beneficiado de las políticas neoliberales.

Los electores deben también elegir a los 120 congresistas y, por primera vez  los quince miembros peruanos del parlamento de la Comunidad andina de naciones formado por Perú, Bolivia, Venezuela, Colombia y Ecuador.

Pero es sin dudas le elección del jefe del estado las que han cautivado la atención internacional porque hasta el último minuto se mantiene la incógnita sobre cuales serán los dos candidatos que dirimirán en segunda vuelta quién será el próximo presidente peruano que debe ser entronizado el 18 de julio próximo, día de la Independencia peruana de España. En efecto, la ley electoral peruana prevé una segunda vuelta dentro de 30 días, si ninguno de los candidatos presidenciales obtiene más del 50% de los sufragios.

Sólo tres candidatos de entre la veintena de candidatos a la presidencia, compiten efectivamente por pasar a la segunda vuelta. No tiene posibilidades Martha Chavez, la candidata propuesta por el ex presidente Fujimori, detenido en Chile esperando la extradición al Perú. Tampoco tienen posibilidades el ex - presidente Valentin Paniagua que asumió la presidencia interina luego de la partida de Fujimori en 2000-2001 o el extremista de derecha hermano del candidato preferido por las encuestas Ollanta Humala.

Las últimas encuestas indican que existe un virtual empate técnico (1) en los comicios peruanos entre Ollanta Humala de la Coalición Unión de Perú, Lourdes Flores de la Alianza Nacional, y de Alan García del Partido Aprista. Ello hace que sea difícil prever los resultados.
Ollanta Humala, de 43 años candidato de Unión de Perú pasó del 3% a cerca del 30% en las últimas encuestas. el ex –militar se dio a conocer porque encabezó un golpe de estado contra Fujimori en 2000.
Ollanta Humala, que mantiene una ligera ventaja pese a que sus apoyos parecen disminuir en las últimas encuestas, ha basado su campaña en el cuestionamiento de la desprestigiada clase política peruana. También plantea un discurso nacionalista y populista. Un discurso antisistema de repudio al modelo económico neo-liberal, buscando el apoyo de los sectores excluidos de los beneficios de las políticas neo-liberales y que son más del 50% de la población peruana. Ollanta Humala plantea reforzar el control del estado sobre la economía con la nacionalización de los hidrocarburos y las minas.

Aunque las cercanías con el discurso anti-imperialista del presidente venezolano Hugo Chavez son aparentes. Algunos observadores consideran que Ollanta Humala, con su discurso que no sería “ni de derecha ni de izquierda”, refleja una indefinición ideológica que caracterizó otros presidentes de origen militar en la historia peruana, más cercano entonces a Velasco Alvarado. Otros temen que su gobierno podría semejarse más al fracaso del presidente ecuatoriano Lucio Gutierrez que al inicio de una nueva era como la que propone Evo Morales en Bolivia. Otros señalan que el juicio por la  participación del ex comandante Ollanta Humala en violaciones de los derechos humanos en la llamada guerra contra el terrorismo de Sendero Luminosos a comienzos de los 90 le ha hecho perder votos en la izquierda peruana. Otros han denunciado la existencia de lazos entre Ollanta Humala y el funesto personaje peruano Wladimiro Montesinos.  También cuenta en contra de Ollanta Humala el que no cuenta con organización partidaria propia y su discurso se caracteriza por una evidente indefinición ideológica que hace difícil prever su rumbo una vez que asuma el gobierno. A pesar de todas estas interrogantes está claro que Ollanta Humala pasará a la segunda vuelta.

Lourdes Flores, abogada social cristiana de 46 años, candidata de la derechista Alianza Unidad nacional se postula por tercera vez. Las encuestas aseguraban su victoria hasta diciembre cuando Ollanta Humala, apareció como una amenaza cierta en las últimas semanas experimenta una caída sostenida que beneficia a Alan García, con lo que puede repetirse el escenario de 2001 cuando García le ganó el 2º lugar.

Su propuesta es de continuidad del modelo neoliberal y de privatizaciones a lo Pinochet impuesto por Fujimori y continuado por Toledo. La caída de su popularidad es que se le atribuye el desprecio de las elites peruanas por lo que ocurre con los pobres en Perú.
El tercer candidato con posibilidades de pasar a la segunda vuelta es el ex presidente social demócrata Alan García (1985 a 1990) del partido Aprista. Si Ollanta Humala y Lourdes Flores reflejan la tendencia por presidentes sin partidos iniciada por Fujimor en la política ´peruana, Alan Garcia refleja la antigua clase política que por tener un partido estructurado podría asegurar que salga el voto y que ha tenido gran repunte en las últimas semanas, reemplazando a Lourdes Flores en algunas encuestas porque aparece como una alternativa de cambio más moderada. En su contra está el recuerdo de la hiper inflación económica engendrada por su resistencia a las políticas neoliberales con la estatización de la banca, negativa a pagar la deuda externa y fracaso frente a la insurgencia, agregado a denuncias de corrupción que le obligaron a mantenerse fuera del país durante varios años.

La sorpresa de las últimas encuestas es de indicar que si Ollanta Humala pasa a la segunda vuelta, eso no asegura su victoria porque lo más probable es que sea Lourdes Flores o Alan García los que reciban los votos del adversario descalificado en la primera vuelta.

El primer aspecto que es necesario destacar en los desafíos de la votación presidencial peruana, se expresa en la polarización social del voto. Las encuestas revelan que la candidata conservadora Lourdes Flores, tiene el apoyo del 70% en los sectores altos y de clase media alta. Humala apenas obtiene 5% en ese estrato social, pero tiene más del 60% entre los sectores más pobres. Por su parte, Lourdes tiene mayor apoyo en Lima mientras que Humala tiene mayor apoyo en el interior del país. (2)

Ello revela las consecuencias catastróficas de las políticas neoliberales en Perú que no consideran políticas de redistribución de ingresos y porque no hay políticas públicas en salud, educación, infraestructura. Por un lado, el crecimiento del PIB ha sido en promedio de más del 5%, la inflación está bajo control y la inversión alcanza niveles nunca vistos en el pasado, mientras tanto la pobreza sigue afectando más del 50% de los 27 millones de peruanos que viven con menos de 2 dólares diarios. Según los economistas, ello se debe a que el crecimiento se debe a que las alzas de precios de las exportaciones mineras en la economía mundial dopada por la expansión de la economía de China y de India no percuten en el resto de la economía.

En primer lugar, porque el estado no cuenta con ingresos suficientes. El 60% de la economía peruana es de carácter informal y escapa a la tributación estatal, pero lo más importante es que las compañías mineras no pagan tributos como debieran por lo que el alza de los precios internacionales mineros no beneficia la economía peruana. Ello se debe a que para atraer la inversión extranjera, Fujimori ofreció ventajas tributarias enormes que hoy inciden en el que el estado no puede redistribuir ingresos disminuyendo la polarización social. En ese marco, las posibilidades de continuidad de las políticas neoliberales y el establecimiento del acuerdo de libre comercio con estados Unidos aparecen cuestionadas.

El segundo aspecto es que Alejandro Toledo puede presentar como único éxito, el de haber mantenido la democracia y poder terminar su mandato pese a los altísimos niveles de impopularidad y el descontento social. Menos del 20% de los peruanos apoyan al saliente presidente Toledo y el 90% desaprueban el Congreso. (3) Lo cierto es que se mantiene la crisis de la clase política que se revela en los candidatos con mayores posibilidades. Con todas las diferencias correspondientes, y considerando que Ollanta Humala encabezó un intento de golpe contra Fujimori, puede señalarse que el fenómeno Ollanta Humala se asemeja al de Fujimori que consiguió apelar directamente a los sectores más pobres del Perú como base electoral.

El carácter nacionalista de izquierda del discurso de Ollanta Humala, aparece contradicho por sus orígenes elitistas, pero aparece ligado a la tendencia profunda contra el neoliberalismo y en favor de alternativas propias a América latina, que se da hoy en la región. A ello se agrega que según un informe del Programa de las naciones Unidas para el desarrollo (PNUD), 75% de los peruanos creen que el Perú necesita un gobierno autoritario.

El tercer aspecto es que Perú se inscribe hoy claramente en la búsqueda de nuevos mecanismos para enfrentar los problemas económicos y sociales en América latina. Está claro que los peruanos están cansados de las políticas de libre comercio que benefician a sólo unos pocos. No está claro sin embargo si Ollanta Humala revela un movimiento profundo como el que llevó a Evo Morales al poder. Todo indica que se trata en un nuevo líder nacional populista que beneficia de la crisis de la clase política sin que se sepa claramente que es lo que plantea o lo que podrá realizar. Ello explica nuevamente la caída de la candidatura de Lourdes Flores que puede traducirse en el regreso del aprismo al poder si la derecha entrega su apoyo a Alan García.

En cualquiera de los casos, el mensaje para Washington es claro. Las políticas del Consenso de Washington ya no tienen espacio en América Latina.

Una situación que debe seguirse de cerca.

1.- La Jornada, Virtual empate técnico entre Humala, García y Flores en los comicios peruanos

2.- Pagina 12, Votos Ricos, Votos Pobres. Perú va hoy a las urnas en polarización social. 9 de abril de 2006.

3.- Bataille à trois serrée pour l’élection présidentielle au Pérou, 7 avril, 2006

   2.- EL DISCURSO DEL TRONO DEL NUEVO GOBIERNO CONSERVADOR EN CANADÁ.

Esta semana se inició efectivamente el nuevo gobierno conservador minoritario de Stephen Harper en Canadá, que fuera elegido en enero pasado, con la lectura del discurso del Trono por parte de la gobernadora general y representante de la Reina Isabel de Inglaterra, Michaelle Jean. Se trata allí de un gesto simbólico de primera importancia en el sistema político de origen británico que impera en Canadá. No sólo porque se trata de un documento que fija las prioridades del gobierno ministerial, sino que además porque es sometido a un voto de confianza en la Cámara de diputados, que, en el caso de un gobierno minoritario como el de los conservadores puede hacer caer el gobierno si la oposición se une. Otras ocasiones para hacer caer un gobierno, son las del voto por el presupuesto o una moción de censura de la oposición.

Todo indica que gracias al contexto político creado por la renuncia del jefe de los liberales Paul Martín y la búsqueda de un nuevo líder. También porque los conservadores consiguieron aumentar significativamente su votación en Québec desmintiendo su imagen de partido del Oeste y porque los neo-demócratas cuentan con la balanza del poder con la designación de un liberal como presidente de la Cámara de los comunes. Por esos antecedentes y el estado de ánimo del electorado, todo indica que el gobierno minoritario conservador podrá mantenerse por lo menos por un año. A pesar de que esa situación refleja la relación de fuerzas políticas que existe en Canadá las consecuencias de ello pueden ser importantes. Debe recordarse que aunque los liberales son quienes han gobernado durante más tiempo en Canadá y quienes han fijado la agenda de la identidad nacional y de las políticas sociales en el último siglo. Son, sin embargo, los conservadores quienes han dado los golpes de timón más importantes en políticas neoliberales en los últimos 30 años sobre todo en materia de políticas económicas.

En efecto, fue el gobierno de Brian Mulroney el que inscribió Canada en el área de libre comercio de América del Norte, fortaleciendo la integración de Canadá a la economía estadounidense en el contexto regional. El discurso del trono confirma que en política exterior los conservadores fortalecerán su dependencia de las políticas de Washington. Está claro, luego de la visita de Stephen Harper a Afganistán que se fortalece el alineamiento del gobierno de Canadá con la política de guerra contra el terrorismo de Washington. Ya ha señalado el líder del Bloque quebequense, Gilles Duceppe, que si Harper propone llevar tropas canadienses a Irak, el Bloque hará caer el gobierno. Lo cierto es que sin que haya habido un debate en la sociedad canadiense, el Canadá se encuentra efectivamente en guerra y realizando operaciones militares y no solamente acciones de imposición de la paz como lo determina la llamada doctrina Pearson que dictó la política exterior de Canadá hasta ahora.

Por otro lado, luego del encuentro de la cumbre de norte-américa con México y estados Unidos, está claro que Ottawa continuará con el proceso de la llamada integración en profundidad en América del Norte bajo los dictados de Washingtom. Por un lado, Harper no consiguió nada que mostrar para obtener que Washington respete las decisiones de la Organización Mundial de Comercio y del tribunal del Acuerdo de libre Comercio de América del Norte, con respeto a la madera de construcción. Tampoco consiguió aminorar las crecientes limitaciones a la circulación de las personas que en la frontera con México se traducen en la construcción del muro de la vergüenza y políticas de inmigración racistas, mientras que en Canadá se traducirán en obligar a presentar pasaportes.

Lo cierto es que es necesario destacar que el gobierno conservador puede imponer un giro importante en política exterior canadiense hacia un alineamiento con Washington que reduzca el prestigio democrático de Canadá como ocurre con la decisión de terminar la ayuda a la autoridad palestina, en castigo a la decisión democrática de los palestinos en dar su apoyo a Hamas. Una tendencia inquietante.

Por otro lado, aunque el discurso del trono insistió en las llamadas cinco prioridades del gobierno, está claro que ocultó sus posiciones en aspectos centrales.

En primer lugar, aunque la medida llamada de apoyar directamente las familias con 1200 dólares imponibles al año en lugar de invertir en estructuras que permiten la universalidad de los servicios de guardería y renunciar al plan de los liberales, es popular o populista, se trata de una medida claramente neoliberal en la medida en que favorece el individualismo en la reproducción de la vida social y el desarrollo de guarderías privadas que no corresponden a la responsabilidad estatal.

En segundo lugar, la media de reducción de la TPS en 1% se tratade una media que sirve a todos por igual por lo tanto beneficia a los sectores de altos ingresos.  En tercer lugar, la propuesta de garantizar que los canadienses reciban servicios de salud, se inscribe claramente en crear el camino, como lo hace Jean Charest en Québec en reforzar la entrada del sector privado y el fin de la universalidad.

En tercer lugar y en materia más estructural, la propuesta de aumentar la dureza del sistema judicial en la prevención de crímenes y contra los criminales, como el de imponer una pena mínima, corresponde a una percepción ideológica conservadora venida directamente de Estados Unidos, que no se explica, paradojalmente, si se considera que las estadísticas de crímenes han disminuido en los últimos años.

En cuarto lugar, los conservadores insisten en su propuesta de ley federal sobre la imputabilidad que es una respuesta que impedirá que se repita el escándalo de las llamadas comanditas.

Por último, el gobierno se plantea su propuesta de federalismo flexible, que es lo que le permitió en el ya famoso discurso electoral del 19 de diciembre en Québec donde prometió resolver el desequilibrio fiscal y dar una voz internacional en UNESCO. El problema de la propuesta es que ya dio marcha atrás en otorgar una voz a Québec en la UNESCO, porque reconoció que no es posible de acuerdo a las reglas de la instancia multilateral. (Como si eso no se supiera.) Por otro lado, en materia del llamado desequilibrio fiscal, todavía nadie sabe como va a implementar una política que permita las transferencias de fondos hacia las provincias que permita restablecer el equilibrio entre las responsabilidades de cada nivel de gobierno y los recursos financieros disponibles. En esa media, todo se asemeja en ese campo a una buena política de relaciones públicas. En relación a eso, todos los observadores señalan que uno de los éxitos del gobierno federal es de haber podido hasta ahora conseguir amordazar sus diputados más conservadores, cerrando incluso el acceso de la prensa al segundo piso del Parlamento.

Pero lo más importante de la política gubernamental son los silencios como ocurre con respecto a la implementación de los acuerdos de Kyoto, en que se rumorea que habrá cortes enormes.

Lo cierto es que el discurso del trono, consiguió el apoyo de los partidos políticos de oposición que por todo tipo de razones no se plantean obligar a convocar nuevas elecciones. Los conservadores buscan así ganar tiempo y convencer a los canadienses que no son tan extremistas como los liberales les querían hacer parecer. Está claro según los observadores que la posición conservadora es la de obtener resultados concretos para llamar a elecciones dentro de unos meses para ir a buscar un mandato mayoritario y allí si aplicar su agenda conservadora completa.

Mientras los liberales se buscan un nuevo líder y se preparan para elegirlo en Diciembre próximo. Mientras los bloquistas esperan concentrarse en las próximas elecciones en Québec donde ven con temor que los conservadores le han dado un nuevo impulso al gobierno de Jean Charest y al federalismo en Québec.

Mientras los neodemócratas de Jack Layton, reciben positivamente que se estudie la ley electoral, el primer ministro Stephen Harper está obteniendo como resultado que los antiguos reformistas aparezcan como moderados, la única limitación que les impedía ganar las elecciones e imponer un gobierno mayoritario que les permita gobernar sin considerar la oposición imponiendo su agenda conservadora.

Una situación que debe seguirse de cerca.

   Marcelo Solervicens                Desea escribir al autor ?
 Las opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad de su autor