![]() |
![]() |
por MARCELO SOLERVICENS |
![]() Marcelo Solervicens |
1.- REFLEXIONES SOBRE LA APROBACIÓN DE LA LEY DE COMISIONES MILITARES POR EL CONGRESO ESTADOUNIDENSE.
|
![]() |
Ha causado gran revuelo la aprobación por parte de la Cámara de representantes y por el senado estadounidense de la llamada ley de comisiones militares. Una ley que permite no sólo de juzgar los enemigos de Estados Unidos por comisiones militares especiales, sino que también guardarlo en detención ilimitada sin proceso, el uso de formas de tortura que sean decididas por orden presidencial y legaliza los procedimientos adoptados contra los llamados combatientes enemigos ilegales detenidos en Guantánamo, en Irak y en cárceles secretas. Según la ley, los combatientes enemigos ilegales son todos los que estén implicados en hostilidades contra Estados Unidos, una categoría de detenidos que puede ser cualificada por la presidencia. Ello resulta en la eliminación del Habeas Corpus, un aspecto clave del derecho nacional e internacional, resultando en la detención indefinida sin recurso legal, lo que da pábulo a todos los abusos de poder. Otras disposiciones de la ley indican, entre otras, la autorización de que el presidente pueda establecer comisiones especiales para juzgar los detenidos por Estados Unidos ya sea en su territorio o en un país extranjero. Estas comisiones son habilitadas hasta de dictar la pena de muerte. La ley permite que se usen declaraciones obtenidas bajo recurso de tratos crueles, inhumanos y degradantes obtenidas antes del 30 de Diciembre de 2005 cuando el congreso los declaró ilegal. La ley permite que no sean divulgadas a los acusados las pruebas en su contra, si ellos contienen informaciones secretas substituyéndolas por un resumen censurado. En primer lugar, numerosos analistas y defensores de los derechos humanos en Estados Unidos y en el ámbito internacional han denunciado el espíritu de la ley, que busca legalizar los procedimientos adoptados por la Casa Blanca en su llamada guerra contra el terrorismo, luego de que la Corte Suprema estadounidense les declarara ilegales. Con ello los miles de combatientes ilegales enemigos de Estados Unidos en Guantánamo, Irak y en otros lugares podrían ser juzgados de manera sumaria pasando por encima de las objeciones de la Corte Suprema. En esa medida se trata de una victoria importante para Bush. Para otros, se trata también de disposiciones preocupantes, porque la categoría de combatientes enemigos ilegales es ambigua y puede aplicarse hasta a ciudadanos estadounidenses y porque su alcance es internacional; Además se trata de un nuevo paso que puede influenciar otros estados en el establecimiento de leyes semejantes contrarias a las libertades civiles del derecho internacional y de la constitución de los estados llamados democráticos. En segundo lugar, la ley, que sirve los objetivos de George Bush en su guerra contra el terrorismo, se inscribe, y es paradojal, en un momento de gran debilidad de su administración por cuanto el presidente está en uno de sus momentos de más baja popularidad precisamente por su catastrófica guerra en Irak. Su política ha sido deslegitimada porque fue iniciada con mentiras, como la de la existencia de bombas de destrucción masiva, como la de la existencia de lazos entre Saddam Hussein y Al Qaeda. Ahora, según el prestigioso periodista vedette del Washington Post, Bob Woodward, pese a su fracaso evidente en Irak, la presidencia se encuentra en estado de abierta denegación de la realidad de que la guerra en Irak es un fracaso, pese a que es la constatación generalizada de sus consejeros. Ello fue corroborado públicamente por un informe de todas las agencias de inteligencia publicado por el New York Times y que señala que la invasión de Irak a fomentado el desarrollo del terrorismo y la inseguridad, en lugar de crear un mundo más seguro del que habla Bush en sus discursos. En ese marco y a pocas semanas las elecciones de la Cámara de representantes y un cuarto del senado, todo indica que el presidente hará perder a los republicanos e control del Congreso, luego de un largo reino. Una situación que augura mal para los republicanos para las elecciones presidenciales de 2008. Algo a lo que no ayuda la situación casi caricaturesca del escándalo del senador Mark Foley por sus acciones reñidas con los valores morales de la derecha religiosa que es el sostén principal de la presidencia de Georges Bush. Todo ello podría explicar que la mayoría republicana aproveche de pasar una ley que le pone al abrigo de las violaciones denunciadas por la Corte Suprema como violaciones de la Constitución. En tercer lugar, según algunos, la nueva ley se inscribiría en el proceso de sostenida declinación de la democracia estadounidense ligado al incremento de las desigualdades y lanza los Estados Unidos en la oscura vía de un Estado policial. Según otros, las disposiciones serán invalidadas en las cortes por ser contrarias a la Constitución. Según el senador republicano, Arlen Specter la eliminación del Habeas Hábeas, vale decir el derecho de los detenidos ser procesados, hace recular la sociedad estadounidense en 900 años vale decir cuando se puso limite al poder de los reyes británicos con la Carta Magna. En efecto, se trata de una disposición que suspende el artículo primero, sección 9 de la Constitución estadounidense que puede aplicarse sólo en caso de rebelión o de invasión, lo que no es el caso de los atentados del 11 de Septiembre de 2001, independientemente de la propaganda de la Casa Blanca. El argumento fundamental de este enfoque es que los combatientes enemigos ilegales no son sujetos de derecho. Uno se creería en un mal filme de serie B. No está claro aún si la ley que permite que el presidente Georges Bush, legalice sus procedimientos en la guerra contra el terrorismo tendrán efectivamente las consecuencias más generales que se temen. La experiencia reciente indica que hay un importante argumento a favor de ese temor. Lo cierto es que ella revela que en lugar de encarnar los valores democráticos y de respeto de las libertades civiles, porque es precisamente en los casos del tratamiento de los enemigos que la humanidad ha probado sus avances en materia de derechos humanos. Con esta ley, Estados Unidos está precisamente señalando que el respeto de los derechos humanos o individuales es solamente de naturaleza circunstancial y que todos los seres humanos no son iguales en derecho. Una situación que debe seguirse de cerca, porque otros gobiernos pueden seguir el ejemplo del congreso estadounidense y extender la aplicación de la ambigua disposición de los combatientes enemigos ilegales a todos los que estén enfrascados en hostilidades contra sus gobiernos, sustrayendo así su actividad represiva del derecho nacional o internacional. La noticia de que el presidente brasileño Ignacio Lula da Silva, no obtuvo la votación necesaria para ser re-elegido en la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas causó gran conmoción, porque se anticipaba su victoria, porque se atribuye la baja en su esperada votación a un escándalo de corrupción y a la agresiva campaña de los medios controlados por la derecha. El 48,06% de los más de 100 millones de votantes prefirieron a Lula del Partido de los Trabajadores (PT) con lo que no alcanzaba el 50% más uno por lo que debe ir a la segunda vuelta contra el candidato del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), Gerardo Ackmin que obtuvo 41,6% de los votos. La Candidata disidente del Partido de los Trabajadores, y candidata del Partido Socialismo y Libertad, Heloisa Helena, obtuvo 6,8%. Con ello, la matemática electoral aseguraría una victoria de Lula en la segunda vuelta porque es difícil que los votos de Heloisa Helena vayan a apoyar por Gerardo Alckmin que se inscribe claramente en políticas de derecha, aunque use la carta de la probidad como su principal característica. Sin embargo, la versión de que Lula bajó su votación por un escándalo de corrupción, revela una lectura simplista del proceso político brasileño porque no considera que el alineamiento de fuerzas que permitió la victoria de Lula en las elecciones anteriores se ha transformado. No debe dejarse de lado el hecho de que se fortaleció durante el gobierno de Lula la vinculación de las cúpulas sindicales que gestionan los inmensos fondos de Amparo del Trabajador creados durante la dictadura militar con los representantes del capital financiero. Para algunos analistas la alianza del gobierno de Lula con el capital financiero al que transmitió miles de millones de dólares al mantener altas tazas de interés, fue una política consistente neoliberal que se asemeja a lo que han aplicado otros gobiernos latinoamericanos de la llamada izquierda pragmática y realista, incluyendo las políticas focalizadas hacia la pobreza que no afectan las condiciones estructurales que la crean. Por ello algunos hablan de la identidad del modelo económico de Lula y de Enrique Cardoso, el anterior presidente de Brasil. Está claro, que influyó en el resultado electoral la denuncia de un nuevo escándalo porque los organizadores de Lula fueron sorprendidos tratando de comprar información para poder desprestigiar al candidato opositor. Ello se agrega a denuncias anteriores cuando el PT habría sobornado a parlamentarios de la oposición para que votaran a favor de sus propuestas en el Congreso. También se habla de desvío de dinero de las empresas públicas para el partido. Aunque estas denuncias no implican necesariamente que ello resulte en beneficio personal de algunos, revela estilos de hacer política que contrastan fuertemente con la imagen mítica del PT. Para algunos estos no son escándalos de corrupción, sino que se trata de un estilo de hacer política que hace que el PT se vea como el Partido del estado. Lula ha conseguido según los observadores separarse de esos escándalos declarando que no estaba en conocimiento de la situación y despidiendo a los implicados, lo cierto es que ha perdido el aura de nuevo estilo de hacer política que era uno de los aspectos emblemáticos que había traído el PT a la política brasileña en la que las denuncias de corrupción son tradicionales. Está claro también que el que Lula no haya sido re-elegido en la primera vuelta es sintomático del fracaso relativo de su gobierno, porque en Brasil el presidente en el poder cuenta con instrumentos que le permiten mejorar su posición en la opinión pública, si responde a los intereses de las mayorías. Es evidente que la gestión del gobierno de Lula decepcionó a los sectores más militantes del movimiento social ligado al Partido de los Trabajadores, desilusión también en sectores obreros, entre los trabajadores sin tierras y en las clases medias empobrecidas por el modelo neoliberal. No es por nada que la disidencia del PT obtuvo más del 6% de los votos. Su programa de redistribución del ingreso fue de naturaleza asistencialista. Debe destacarse que ese programa ha contribuido a aliviar del hambre a cerca de 40 millones de los mas necesitados de Brasil y crear puestos de trabajo en el nordeste, lo que se tradujo dividendos electorales porque esos sectores apoyan decididamente a Lula. En el periodo que va hasta la segunda vuelta las posibilidades des desestabilización tanto de la derecha como de los intereses que se sentirían mejor representados por Gerardo Alckmin, están muy presentes. Debe recordarse que ha cambiado la situación desde la primera elección de lula donde fue capaz de colocarse como el único candidato que podía unir a Brasil yendo a buscar apoyos en los sectores de derecha y de las fuerzas armadas, variando el discurso del PT en consecuencia. Algunos analistas atribuyen la baja en la votación de Lula, lo que le impidió ganar en la primera vuelta, en la potente ofensiva de la derecha y de los medios que llevó a algunos miembros del gobierno a hablar de un “golpe blanco”, creando un clima de cruzada contra Lula. Por ello que en la segunda vuelta se abre la posibilidad del recentramiento de los votos para asegurar la victoria de Lula. Un aspecto importante tras la necesidad de la re-elección de Lula a la presidencia brasileña, está dado por el contexto latinoamericano actual. Todo indica que pese a las declaraciones del presidente estadounidense Georges Bush llamando a impedir la re-elección de los neopopulistas latinoamericanos, Lula está en buena postura para ganar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que deben realizarse el 29 de Octubre. Pero, su triunfo no está asegurado y depende de que renueve los compromisos de su gobierno con sectores sociales que pueden asegurarle la victoria. En ese sentido es importante para Lula que, si se creen las declaraciones, podrá contar con el voto estratégico de los desengañados del partido de los trabajadores. Uno de esos exponentes, Frei Beto, pese a sus críticas y a haber renunciado al PT, señaló recientemente que votaría por Lula en la segunda vuelta. El principal argunmento es que mientras Lula esté en el poder ello facilitará las cosas para la Cuba de Fidel castro, para la Bolivia de Evo Morales y para la Venezuela de Hugo Chávez. Está claro sin embargo que hay desencanto con la gestión de Lula: Fuera de su programa de asistencia a los más pobres, ha gobernado en función de la ortodoxia económica y es uno de los alumnos preferidos del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. En ese marco, una derrota de Lula se agregaría, como un nuevo antecedente contrario a los gobiernos progresistas de la región, después del robo de la victoria de Andrés Manuel Lopez Obrador en las recientes elecciones Mejicanas. Aunque todo indique que Lula debería ganar las próximas elecciones está claro que se impone un replanteo de la problemática de la izquierda realista y pragmática latinoamericana para que ella no sólo concite el apoyo electoral y as esperanzas de las masas populares, sino que además sean capaces de realizar los programas y promesas que les llevan al poder. Marcelo Solervicens es Cientista Político de la Universidad de Montreal y colabora con TuGuíaLatina.com desde su fundación en Febrero 2002. Las opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad del autor |