Comentario del Domingo

Por MARCELO SOLERVICENS

Ir a la Portada Domingo 7 de Mayo del 2006
 

1.- REFLEXIONES SOBRE LA NACIONALIZACIÓN DE LOS HIDROCARBUROS EN BOLIVIA.
2.- EL PRESUPUESTO DEL GOBIERNO FEDERAL DE CANADÁ.


 
     1.- REFLEXIONES SOBRE LA NACIONALIZACIÓN DE LOS HIDROCARBUROS EN BOLIVIA..

El presidente boliviano Evo Morales causó gran conmoción internacional el 1º de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, con el anuncio de un decreto que impone la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia. Se trata de una decisión de gran importancia simbólica dentro del objetivo de la revolución democrática y por la dignidad del pueblo boliviano que ha marcado la ascensión al poder del presidente del país sudamericano de 9 millones de habitantes.

Se trata además, de una decisión que responde a las aspiraciones del pueblo boliviano que desea que las riquezas de hidrocarburos (de gas natural y de petróleo), estén al servicio de  los intereses nacionales de desarrollo y no de las transnacionales. Que por fin se rompa con los ciclos de dependencia creados por la explotación de recursos naturales en función de los intereses de compañías extranjeras y del proceso de colonización o de neocolonización desde la invasión española. Se trata de los ciclos de la explotación de la plata de Potosí, el de caucho, el del estaño, explotaciones que dejaron a Bolivia aún más pobre que antes y que se acompañaron de la amputación del territorio boliviano en la guerra del Pacífico contra Chile y la guerra del Chaco con Paraguay y Uruguay tras la cual planeaban los intereses de compañías extranjeras.

Al anuncio de nacionalización de los hidrocarburos se agrega la firma dos días antes del ALBA y del Acuerdo Comercial de los Pueblos, con los presidentes de Cuba, Fidel Castro y de Venezuela Hugo Chavez inscribiéndose así Bolivia decididamente en el eje más autónomo del continente, lo que permite a Cuba salir de su aislamiento y que viene a presionar las democracias reformistas que siguen aplicando políticas neoliberales contra los intereses de sus pueblos. Aunque el acuerdo con Cuba y Venezuela tiene un importante aspecto simbólico, revela un cambio cualitativo en la situación latinoamericana, tanto al nivel de las propuestas que pueden esgrimirse como del reforzamiento de un bloque progresista que reorganiza las fuerzas progresistas latinoamericanas que puede influenciar los gobiernos que se alejan de los dogmas del Consenso de Washington.

El decreto anunciado por el presidente boliviano Evo Morales el 1º de Mayo, (1) establece que el estado recupera la propiedad, la posesión y el control absoluto de sus recursos y que los Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) quien asume la comercialización, define las condiciones, los volúmenes y el precio, tanto para el mercado interior como para la exportación. El anuncio se acompañó de la presencia militar frente a las empresas extranjeras como gesto simbólico de recuperación de la soberanía. Ciertamente, la capacidad actual de los Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos es muy pequeña porque la privatización le hizo perder peso y en eso ayuda mucho el apoyo venezolano en capacidad de tecnologías para procesar el producto antes de la exportación.

El decreto le impone a las compañías petroleras extranjeras que operan en Bolivia una nueva repartición de ingresos, reservando al estado el 82% de los beneficios dejando a las compañías extranjeras el 18% de los beneficios, un margen importante si se considera que los costos de producción en Bolivia son los más bajos del mundo. Como se recordará, la ley votada por el Congreso bajo la presidencia de Carlos Mesa hace un año, en Mayo de 2005, había subido al 50% los impuestos y royalties que debían pagar las empresas sobre sus ganancias. El decreto otorga a las compañías extranjeras un plazo de 180 días para negociar nuevos contratos. En esta medida, el decreto anunciado por Evo Morales responde a las reivindicaciones de las movilizaciones populares que hicieron caer a gobiernos sucesivos en los últimos años. El decreto plantea la toma de control de más del 50% de tres compañías que antes eran estatales y que ahora son manejadas por empresas extranjeras luego de las privatizaciones, conocidas en Bolivia con el eufemismo de “capitalización”. Las compañías Chaco, Andina y Transredes pasan a control estatal y pueden servir de base para el desarrollo de la industria boliviana de refinamiento.

Es también necesario destacar que el decreto está lejos de ser revolucionario desde la perspectiva internacional porque se asemeja a las medidas que imperan en los países del cartel petrolero mundial. El decreto reafirma la soberanía nacional sobre los hidrocarburos pero no impone la socialización de los medios de producción y tampoco medidas de expropiación o de confiscación. Se trata de un tercer intento de nacionalización del sector: en primer lugar la nacionalización de la Standard Oil y la creación de los Yacimientos Petrolíferos Bolivianos en 1937. La nacionalización de la Gulf Oil en 1969. Con posterioridad, en 1996 fruto de las privatizaciones de los años 90 del sector petrolífero o de gas natural se abre a los capitales extranjeros y se reduce el tamaño de los Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos.

Algunos, (2) como los dirigentes de la Central Obrera Boliviana, consideran que no es una verdadera nacionalización, pero, aunque tienen razón, se trata de un gesto fundamental que restablece las condiciones mediante las cuales la explotación de recursos naturales por compañías multinacionales puede efectivamente ayudar al desarrollo nacional. En esa medida es un ejemplo a seguir por otros países latinoamericanos que aplican políticas de atracción de las multinacionales que van en desmedro del desarrollo nacional.

Bolivia tiene la segunda reserva en América del Sur después de Venezuela. Las últimas investigaciones estiman las reservas bolivianas en gas natural en 52,3 trillones de pies cúbicos. Argentina y Brasil son los principales importadores de gas natural boliviano. (3) Petrobras controla el 45% del gas natural boliviano y la construcción del gasoducto entre los dos países costo más de 2 millones de dólares. Otra importante empresa es la filial Andina de la compañía Española Repsol controla 25,7% del gas boliviano (4). Luego de negociaciones esta semana, la cumbre del presidente boliviano Evo Morales con los presidentes Lula da Silva (Brasil), Norberto Kitchner (Agentina), en presencia de Hugo Chavez (Venezuela) que forma eje con el presidente boliviano Evo Morales, garantizó a sus vecinos el abastecimiento de gas natural y negociar los nuevos precios. (5)

Las otras transnacionales son en su mayoría europeas, entre ellas la española Repsol, la francesa Total y las Británicas British Gas y british Petroleum. La estadounidense Exxon tiene una muy pequeña presencia, el 30% de un yacimiento de gas con la transnacional francesa Tola. Los gobiernos europeos han expresado su inquietud pero no existen planteamientos abiertos de boicot de Bolivia a causa de la medida. Ello hace que efectivamente las posibilidades de que el plan de nacionalización pueda implementarse y que sirva al proceso de integración latinoamericano son importantes.

Además está claro que la nacionalización, a pesar de las críticas ideológicas de la prensa estadounidense (6) que van más bien dirigidas contra el presidente venezolano Hugo Chavez, no suscitarán un boicot de la Casa Blanca en el ámbito internacional o el envío de tropas a Bolivia. El decreto del presidente boliviano, puede efectivamente permitir colocar al servicio de los intereses del pueblo boliviano los beneficios de los hidrocarburos.

Pero el decreto del presidente boliviano se inscribe también en un proceso de reorganización de fuerzas en el ámbito latinoamericano. La firma por parte de Evo Morales de la Alternativa Bolivariano de los pueblos  y Acuerdo comercial de los pueblos en la Habana el 29 de abril, abre la vía no sólo al fin del aislamiento de Cuba, sino que también a las posibilidades por parte de Venezuela de avanzar en su propuesta de alternativa frente al Acuerdo de libre comercio de las Américas cuya última versión, sin mayores alcances se encuentra de todos modos en proceso de ratificación. Con ello, y cuando el MERCOSUR, está en dificultades por los conflictos entre Brasil y Argentina y cuando la Comunidad Andina de naciones pierde sentido con la firma de acuerdos de libre comercio con Estados Unidos por parte de Colombia y Perú, está claro que esta nueva iniciativa que propicia antes que un acuerdo no sólo de libre comercio sino que de intercambios de tecnologías, de ayuda y apoyo frente a bloqueos, inscribe un desafío y  nuevas lógicas en las relaciones entre países. 

En el contexto de creciente cuestionamiento de las políticas neoliberales en América latina, la decisión del presidente boliviano constituye un importante paso simbólico en la determinación de alternativas latinoamericanas propias y ciertamente un paso adelante en que el pueblo boliviano pueda servirse de las enormes riquezas de su subsuelo para avanzar en su desarrollo.
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(1)Evo Morales Ayma, Tarea de todos, recuperar los recursos naturales. (Discurso de Evo Morales) La Jornada. 2 de Mayo de 2006.

(2) Mauricio E. Ochoa Urioste. Análisis crítico del decreto de Nacionalización de Hidrocarburos, Rebelión, 2006-05-07

(3) Evo Morales et l’arme du Gaz, Le monde, 1 Mayo 2006.

(4) La Jornada, El decreto boliviano “gesto no amistoso” que puede llevar a la ruptura: Brasil. 2 de Mayo de 2006

(5) Pagina 12. Con Bolivia hay que ser “cariñoso” y no más duro porque es más pobre. 6 de Mayo de 2006

(6) Juan Forero, Step 1 in Bolivian Takeover: audit. Of Foreign Companies, The New York TimesMay 4, 2006


   2.- EL PRESUPUESTO DEL GOBIERNO FEDERAL DE CANADÁ.

El gobierno conservador minoritario de Stephen Harper presentó esta semana su primer presupuesto. Los observadores coinciden en que los conservadores conseguirán pasar la prueba de fuego del voto de confianza en el parlamento federal gracias al apoyo del Bloque quebequense de Gilles Duceppe, otros consideran incluso que con un presupuesto que incluye la mayoría de las 5 promesas de la campaña electoral los conservadores han avanzado en sus posibilidades de elegir un gobierno mayoritario en las próximas elecciones. En ese contexto es importante dilucidar algunas cuestiones fundamentales.

En primer lugar, es necesario destacar que el presupuesto es uno de los más populistas que haya presentado un gobierno federal. Contiene cerca de 30 medidas que tocan a los más diversos sectores aprovechando los enormes excedentes que existen en el ámbito federal. Sin embargo esas medidas tienen en común una fuerte carga ideológica neoconservadora que insiste en medidas de ley, de orden, de gastos militares y privilegia el individualismo y la empresa privada (como ocurre con la eliminación del impuesto a las ganancias) y deja de lado el desarrollo de estructuras que se requieren para enfrentar de manera sistemática los problemas que existen en su mayoría en ámbitos de jurisdicción federal. Se trata de medidas muy concretas y de corto plazo que buscan seducir a los electores para que voten conservadores en las próximas elecciones.

Ello es evidente en lo que corresponde a la popular medida de 1200 dólares anuales o de 100 dólares mensuales para las familias con hijos menores de 6 años. El monto total de esta medida está muy por debajo de los compromisos contraídos con los gobiernos provinciales por parte del gobierno de Paul Martín. Por otro lado, se trata de montos imponibles por lo tanto tiene un efecto mucho menor que el de los créditos fiscales, además no permite fortalecer la oferta de sitios en guarderías porque no apoya la creación o desarrollo de guarderías. Se trata de una medida que se ve porque las familias recibirán un cheque, porque teóricamente con ello pueden elegir el lugar donde envían sus hijos, y sobre todo se trata de un dinero con el que no contaban. El contenido ideológico de la medida es evidente al favorecer la libertad individual y e desarrollo de empresas privadas de guarderías.

Esa misma lógica inspira el reemplazo de las medidas tendientes a la implementación de los acuerdos de Kyoto  para la disminución de gases con efecto de invernadero. En efecto los conservadores, imitando a sus amigos conservadores estadounidenses, han eliminado gastos del plan liberal porque los consideran ineficaces, y proponen un crédito fiscal de 15% por el pago de los pases del metro. En lugar de desarrollar medidas efectivas de control de la contaminación o de sensibilización social respecto del problema que han favorecido el desarrollo de la conciencia del medio ambiente, los conservadores prefieren una media que es individualista, que permite hacerles ganar votos pero que según todos los expertos tiene un efecto nulo sobre la reducción de los gases de efecto de invernadero.

Otra medida populista es la de la reducción en un punto de la TPS, el impuesto a los productos y servicios que fuera impuesto por los conservadores de Brian Mulroney para adaptar Canadá al libre comercio con Estados Unidos. Se trata de una medida que beneficia e los consumidores de clase media y alta que son los únicos que pueden calcular los montos de deducción de 1%  impuesto sobre el volumen de sus compras. Además diversos analistas señalan que la disminución de TPS de 7 a 6% el 1 de Julio, será absorbida por los comerciantes y no por los consumidores.

La orientación conservadora es evidente también en que la policía, los guardias de aduanas y los militares son los grandes ganadores del presupuesto con aumentos de más de mil millones de dólares anuales. Se trata de aumentar la seguridad en los centros urbanos contratando mas de mil nuevos policías, en condiciones que todos los observadores coinciden en que la delincuencia y los crímenes disminuyen en Canadá. Además se trata de aumentar la seguridad en los puestos fronterizos armando los guardias de aduanas como sus colegas de Estados Unidos. En las fuerzas armadas, los conservadores mantienen las alzas de los liberales y además agregan más de cinco mil millones sobre 5 años destinadas a aumentar los efectivos, a compras de equipos y de desarrollo de las infraestructuras.

En cuanto a otra de las cinco promesas del programa minimalista de los conservadores, la de resolver el desequilibrio fiscal, todavía no se sabe a ciencia cierta como se arreglarán los conservadores para resolver el problema. En el presupuesto proponen aumentar este año las transferencias a las provincias en 3 mil millones de dólares y proponen iniciar negociaciones con los gobiernos provinciales. Todo indica que si se confirma la división de las provincias, el gobierno federal podrá imponer medidas simples que le permitan mostrar que ha resuelto el problema del desequilibrio fiscal para las próximas elecciones.

El segundo aspecto se refiere a que la coyuntura política favorece a los conservadores. Por un lado, el Bloque Quebequense de Gilles Duceppe decidió apoyar el voto de confianza del presupuesto, porque los conservadores prometen que van a resolver el desequilibrio fiscal, esperando que a la vuelta de un año se muestre que el gobierno federal no puede lograrlo. Lo cierto es que con ello, los bloquistas aunque sean consecuentes con su postura de favorecer cualquier media que pueda favorecer la provincia de Québec y las encuestas muestran que las medidas son populares en Québec, apoyan un presupuesto profundamente conservador y se restan del combate ideológico de denuncia que debe realizarse. Por otro lado, los liberales están enfrascados en una campaña para elegir el próximo presidente del partido para las próximas elecciones pero no lo harán sino hasta el mes de Diciembre. Por ello no tienen intenciones de ir a elecciones por el momento. Por su parte, el Nuevo Partido Democratico de Jack Layton denuncia las medidas por ser cortoplacistas, que apoyan las empresas y porque no existe un plan de combate contra los cambios climáticos pero esta vez no tiene el balance del poder como durante el gobierno minoritario de Paul Martín.

El presupuesto conservador de Stephen Harper, puede financiar medidas para el gusto de todos los sectores gracias a que - a diferencia de otros gobiernos - no ha encontrado un hoyo financiero, sino que un excedente confortable que le permite aumentar los gastos federales. Es por eso y, a pesar de ello, que anuncia un decidido viraje conservador al gobierno federal canadiense, más marcado aún que el de los liberales de Paul Martín. Muchos observadores coinciden en que Stephen Harper todavía no presenta la verdadera cara y que el ambiente de secreto que ha impuesto en las relaciones del gobierno y sus diputados con la prensa es una indicación de ello. Consideran que Harper ha limitado los ardores de su conservadurismo moral, pero el presupuesto está marcado por el signo ideológico de la ley y el orden; del aumento de la seguridad y del alineamiento con la política exterior estadounidense; que persigue con medidas puntuales favorecer el individualismo y las corporaciones; y que sobre todo no favorece el desarrollo de mecanismos públicos para enfrentar problemas estructurales como el de los cambios climáticos.

Para algunos, Stephen Harper se encuentra todavía en campaña electoral y está usando los excedentes fiscales dejados por los liberales para conseguir ganar en las próximas elecciones, para poder obtener un gobierno mayoritario e imponer la agenda del antiguo partido de la Reforma. Para otros, Stephen Harper, se ha dado cuenta finalmente que si quiere conservar el poder debe gobernar en el centro político y por ello ha moderado su agenda conservadora. El tiempo, y los electores - si le hacen confianza -, dirán quien tiene razón.

   Marcelo Solervicens                Desea escribir al autor ?
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