Comentario del Domingo

Por MARCELO SOLERVICENS

Ir a la Portada Domingo 6 de Noviembre del 2005
 

1.- LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS EN ARGENTINA Y EL FRACASO DEL ALCA.
2.- EL INFORME DE LA COMISIÓN GOMERY SOBRE EL ESCÁNDALO DE LAS COMANDITAS.


 
     1.- LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS EN ARGENTINA Y EL FRACASO DEL ALCA.

Ayer terminó la Cuarta Cumbre de las Américas en Mar del Plata, Argentina, que reunió 34 países de las Américas con la notable excepción de Cuba, excluída por decisión de Washington. También se realizó, previamente a la cumbra oficial, la tercera cumbre de los pueblos en la cual se convocaron las organizaciones sociales de las Américas que exigieron que se enterrara para siempre el Area de libre comercio de las Américas patrocinado por Estados Unidos y siguen elaborando en foros y discusiones propuestas de desarrollo alternativas al neoliberalismo.

Lo cierto es que la cumbre de los presidentes terminó en un impasse absoluto. Fracasó el plan de Washington de forzar, junto con Canadá. México y Chile y con el apoyo de otros 25 países que se reabrieran las negociaciones sobre el Acuerdo de libre comercio de las Américas que está en un impasse desde hace 20 meses en el encuentro de ministros en Miami en la primavera de 2004. Con ello se postergó la fecha prevista para enero del 2005 en que debía entrar en vigor el ALCA.

La objeción del MERCOSUR que incluye Argentina, Venezuela, Brasil (que entró recientemente) Paraguay y Uruguay no es posible que Washington pueda imponer su estrategia forzando la reapertura de las negociaciones para adoptar el Acuerdo de libre comercio de las Américas. Washington y sus aliados forzaron la discusión del tema contra la voluntad del presidente de la reunión el presidente argentino Nestor Kirchner. La oposición de Brasil y Argentina, gobiernos que ligan la reapertura de las negociaciones del ALCA a que Washington disminuya las subvenciones a la agricultura, hacen que cobren importancia la discusión sobre las subvenciones agrícolas que está bloqueando la ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio y que serán discutidas nuevamente discutidas en Hong Kong a comienzos de diciembre.

La posición del presidente de Venezuela es más radical. Plantea el ALBA. La Alternativa Bolivariana plantea una integración económica latinoamericana sobre bases solidarias, e insiste en las críticas contra Washington. Hugo Chávez se dirigió a la gran manifestación de la 3ª cumbre de los pueblos proponiendo que el ALCA sea botado al canasto de la basura.

El análisis histórico de las cumbres de las Américas explica los cambios operados en las relaciones entre los países latinoamericanos, sobre to del Cono Sur y Washington. Se trata de una situación inédita porque la cumbre termina efectivamente con una declaración que no es firmada por los presidentes, en una reunión que se prolonga por más de 3 horas y los presidentes comienzan a irse. Al final la declaración incorpora las dos posiciones en disputa poniendo en evidencia las disensiones de los países de la Cumbre. Se señala en la declaración que algunos miembros proponen que se reinicien las negociaciones del ALCA.. Esa es la proposición apoyada por Washington y secundada por otros 18 países de la región.

Por otro lado, también se expone la posición de los cinco países del MERCOSUR quienes sostienen: “que todavía no están creadas las condiciones necesarias para lograr un acuerdo de libre comercio hemisférico equitativo con acceso libre a los mercados, libre de subsidios y prácticas de comercio distorsivas y que tome en cuenta las necesidades y sensibilidades de todos los socios así como las diferencias en los niveles de desarrollo y tamaño de las economías”. Una crítica evidente a los objetivos del ALCA definido por Washington y la importancia de considerar mecanismos que moderen los efectos negativos de un acuerdo entre países muy diferentes..

La cuarta Cumbre de las Américas es la culminación de un proceso iniciado por el presidente de Estados Unidos, Georges Bush (padre) en 1990, cuando despues del fin del conflicto Oeste este planteó crear una sola zona de libre comercio desde Alaska a la tierra del fuego. Este proyecto fue continuado por el presidente Bill Clinton que en 1994, en la primera cumbre de las Américas en Miami, propuso iniciar las negociaciones para instalar el ALCA, el Acuerdo de libre comercio de las Américas para enero de 2005. Siempre con la exclusión de Cuba. La totalidad de los gobiernos latinoamericanos de la época tenían un prejuicio positivo frente a la propuesta.

La Segunda Cumbre de las Américas se realizó en Santiago de Chile en 1998, donde el principal exponente de las políticas neoliberales en América latina y ferviente partidario del Acuerdo de libre comercio continental el entonces presidente Eduardo Frei inició las negociaciones bilaterales que llevaron a que Santiago firmara un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos hace un par de años.

En esta segunda cumbre comenzaron ya comenzaron a surgir las posiciones críticas por las consecuencias que se experimentaban en los países latinoamericanos por las políticas neoliberales y por efectos de los coletazos de la crisis asiática, además del empantanamiento de la negociaciones en la Organización Mundial, de Comercio.

La segunda cumbre de las Américas vio la realización de la primera cumbre de los pueblos donde se articularon las organizaciones sociales para oponerse a los planes de crear la zona de libre comercio de las Américas, desde la perspectiva neoliberal propuesta por Washington. Ella marcó el desarrollo de las posiciones de oposición al ALCA.

Es importante destacar que los movimientos sociales latinoamericanos que se formaron en el combate contra la deuda externa y que culminaron despues en los Foros sociales mundiales en Puerto Alegre, Brasil, son parte integrante del despertar del movimiento popular frente a los proyectos de Washington. Es importante destacar también que pese a que las negociaciones sobre el ALCA se mantuvieron a puertas cerradas, contando siempre con la participación (desde la puerta de al lado) de las organizaciones patronales, el movimiento contra el ALCA se unió al iniciado por la rebelión zapatista contra el acuerdo de libre comercio de America del Norte en 1995, y que siguió después con las protestas internacionales contra el Acuerdo Multilateral de Inversiones en la OMC, el que fue bloqueado en Seattle en 1999, por el efecto combinado de las movilizaciones sociales y la oposición de algunos gobiernos de los países del sur del planeta. El fracaso del Acuerdo multilateral de inversiones en 1998 galvanizó el desarrollo del llamado movimiento altermundialista, movimiento por otra mundialización que criticaba a la Organización mundial de Comercio (OMC) La OMC surgió en 1995 de la ronda de Uruguay. La instancia multilateral cuenta con un sistema de arbitraje obligatorio por encima de los estados. El movimiento altermundialista también critica el Fondo Monetario Internacional y el Banco mundial, los que con sus políticas tendientes a asegurar el pago de la deuda externa impusieron planes de ajuste estructural que cambiaron dramáticamente el panorama latinoamericano. Ello provocó que la mayoría de los países latinoamericanos con democracias frágiles salidas del fin de los gobiernos militares se inclinaran por modelos de tipo neoliberal y de adaptación a la mundialización con consecuencias funestas para sus poblaciones porque pese al crecimiento económico, el número de pobres sigue aumentando. Como lo reconoce el Banco Mundial. Más 220 millones, sobre los 450 millones de latinoamericanos vive en la pobreza, y de ellos, más de 45 millones viven con menos de un dólar por día.

Fue en ese marco de crecientes críticas a las políticas neoliberales y los proyectos de libre comercio que se realizó en Québec en abril de 2001 la tercera cumbre de las Américas y la Segunda cumbre de los pueblos. Se trató de un evento que consolidó en la Cumbre de los presidentes, la incorporación no sólo los aspectos ligados al acuerdo de libre comercio sino que también los de la gobernabilidad democrática, entre otros. La Cumbre se transformó así en una instancia mas globalizadora de la Cumbre de las Américas que según los críticos reemplazaba la Organización de Estados Americanos (OEA) que luego de las dificultades de Washington en imponer su posición contra la revolución Nicaraguense en 1979, despertaba desconfianza en los círculos conservadores de Washington.

La adopción de la llamada Carta de la Democracia planteaba la intervención de los otros estados cuando la democracia se encontrara en peligro. Lo cierto es que en los casos de Haiti, de Perú y otros esa propuesta se reveló como algo ineficaz o bien, como en el caso de Haití claramente como un nuevo mecanismo de control geopolítico por parte de Estados Unidos llevando al envío de tropas de países latinoamericanos a hacer el trabajo de Washington en la Perla de las Antillas, luego de la expulsión de Bertrand Aristide.

Como se recordará, la principal crítica que le hicieron al ALCA los manifestantes contra la Cumbre de las Américas en Québec, era el carácter oculto de las conversaciones y que se buscaba extender el funesto capítulo del Acuerdo de América del Norte, que ubica los derechos de las multinacionales por encima del derecho de los Estados, al conjunto de las Américas. Este capítulo del Acuerdo de libre comercio de América del norte limita la soberanpia de los estados al punto que no pueden decidir de una política de protección del medio ambiente o de empleos o desarrollo regional que limite las posibilidades de ganancia de las empresas transnacionales. Se le considera como una expropiación virtual.

Ya en Québec la posición del Presidente venezolano Hugo Chavez era de resistencia al ALCA, aunque su oposición no era tan radical como ahora.. También se recordará que en esa oportunidad el presidente argentino, Alejandro de la Rúa había planteado que cuando se realizara la cumbre de los presidentes en Argentina no se producirían las protestas de Québec porque todos ya verían los efectos positivos de los acuerdos de libre comercio. Lo cierto es que en ese país, el descalabro de la economía neoliberal, y el llamado corralito, llevaron a movilizaciones sociales que forzaron cambios de varios presidentes en unas cuantas semanas. Una experiencia que marcó un hito importante en la resistencia de los países latinoamericanos al ALCA.

La elección ulterior de Ignacio Lula da Silva en Brasil fortaleció la oposición al ALCA. Adquirió mayor difusión la denuncia que el ALCA no respondía los intereses de los pueblos latinoamrricanos y más bien respondía a los intereses de las multinacionales. El fracaso de la reunión de la Organización Mundial de Comercio en Cancún México en 2003 produjo una nueva situación. Se terminó con el consenso ulterior a la caida de los paises del socialismo europeo. Quedó en claro que las llamadas reglas actuales del comercio internacional benefician principalmente a los países del norte del planeta que con su sistema de subvenciones provocan el descalabro de la producción en los países del Sur, que no pueden competir con los productos subvencionados. Los países desarrollados quieren nuevas concesiones en sectores como el comercio electrónico en las inversiones y los servicios sin eliminar las millonarias subvenciones a la agricultura.

El contexto de la Cumbre de las Américas en mar del Plata Argentina es pues muy distinto incluso del que prevalecía en Québec en 2001. La oposición de Venezuela, la resistencia de Lula y de Kirchner en Argentina hacen que ya desde la reunión de ministros de comercio en Miami el año pasado se concluyera en que el llamado ALCA light, no sería más que una cáscara vacía. Todo indica que Washington fracasó en su intento de fozar la reapertura de las negociaciones, a pesar de que consiguió que 29 de los 34 paises participantes estuvieran dispuestos a firmar la declaración en ese sentido.

En la práctica, Washington ha buscado ya su opción B. Ella se traduce en acuerdos bilaterales de libre comercio en los cuales tiene suficiente peso como para imponer artículos que les conviene, como los de apertura a todas sus exportaciones a sus servicios e inversiones, los de protección de la propiedad intelectual de las multinacionales, así como imponer mecanismos para arreglar diferendos que favorecen a los productores estadounidenses. Lo cierto es que se trata de una estrategia que permite controlar las relaciones con los países más favorables a Estados Unidos.

A ello se agrega que Washington impuso desde el 11 de septiembre de 2001 su estrategia de lucha contra el terrorismo que se considera innecesaria en América latina y que hace revivir los peres capítulos de las relaciones entre Washington y América latina como lo revela la existencia de carceles secretas de la CIA que hacen desaparecer los enemigos terroristas en desmedro del derecho internacional. Además, bajo la administración Bush la Casa Blanca ha perdido toda legitimidad pórque la gran mayría de los países latinoamericanos se opuso a la invasión de Irak y su estrategia de ponerse por encima de los acuerdos internacionales como el de Kioto o el de la Corte Penal Internacional.

Todos estos antecedentes y muchos otros explican lo ocurrido en Mar del Plata. La legitimidad y el peso de Washington enAmérica latina, sobretodo en América del sur, han palidecido mucho. El ALCA está definitivamente muerto, tal como lo señaló el presidente venezolano Hugo Chavez. Ello no quiere decir que el ALBA o bien otro acuerdo latinoamericano de integración vaya a ver el día, mañana o pasado mañana. Indica sin embargo que como en otros ciclos de su historia, los países latinoamericanos están en búsqueda de nuevos caminos como el del propio Venezuela. Los movimientos sociales han mostrado su rechazo a las políticas neoliberales, al punto de derrocar gobiernos en movilizaciones populares importantes. Una situación que debe seguirse de cerca porque se abre una nueva etapa de la gesta latinoamericana.

   2.- EL INFORME DE LA COMISIÓN GOMERY SOBRE EL ESCÁNDALO DE LAS COMANDITAS.

El martes de esta semana en Ottawa, el juez John Gomery dio a conocer su esperado primer informe sobre el llamado escándalo de las comanditas. Este informe indica quienes son los responsables del escándalo. Como se recordará el programa de las comanditas fue establecido por Jean Chrétien en respuesta a la alta votación de los soberanistas. El escándalo se produjo porque el 40% de los 321 millones que se gastaron fue a dar en los bolsillos de agencias de publicidad cercanas al partido liberal y sirvieron para financiar bajo cuerdas al partido liberal en Québec.

El próximo informe, que será dado a conocer an febrero, debe dar a conocer las recomendaciones que propondrá el juez Gomery para que el escándalo no vuelva a repetirse. Como se recordará, es despues de es segundo informe que el primer ministro Paul Martin convocará a elecciones generales para obtener un nuevo mandato de la población que esta vez espera que sea mayoritario.

Los aspectos más notables del informe del juez Gomery son dos :

El primero de ellos, es que el informe culpa, como se esperaba a una serie de actores del escándalo. Por ejemplo a los jefes de las agencias de publicidad que beneficiaron del programa de las comanditas con el uso de facturas falsas, como Jean Brault de Groupaction, Jean Lafleur de la Lafleur Communications, Paul Coffin, Gilles André Gosselin y Claude Boulay del Groupe Everest.

También culpó a los organizadores y eminencias grises del partido Liberal federal en Québec como Jacques Corriveau, Michel Beliveau, Marc Ivan Coté, Benoit Corbeil y Giussepe Morselli. Ello por haber establecer un sistema que permitió el financiamiento ilegal del partido liberal con dinero de las comanditas, para las elecciones en Québec.

También el informe culpa, como se esperaba, por mala gestión del llamado programa de las comanditas al ex ministro de obras públicas Alfonso Gagliano, a Jean Pelletier ex jefe de Gabinete del primer ministro Jean Chrétien de 1993 a 2001 y a Jaques Guité, que fue el responsable de la gestión del programa del 1996 a 1999, La sorpresa en la asignación de culpas fue que el juez culpó asignando la responsabilidad política del mal manejo administrativo del proyecto al ex primer ministro Jean Chrétien por la manera deficiente en que se administró el programa que dependía de su oficina. Jean Chrétien aparece como el responsable político del escándalo de las comanditas. Ciertamente, el primer ministro Jean Chrétien reaccionó fuertemente señalando que limpiaría su reputación yendo hasta la corte suprema si es necesario para rechazar el informe del juez Gomery.

El segundo aspecto del informe del juez Gomery, el más novedoso y con mayor impacto, fue que el juez John Gomery exoneró de toda culpa al actual primer ministro de Canadá, Paul Martín que era ministro de finazas durante los gobiernos de Jean Chrétien. También exoneró de culpas a los otros ministros de Jean Chrétien. Con la frase del informe que le exonera de culpas, el primer ministro Paúl Martín obtuvo un apoyo muy importante en su campaña por separar su gobierno del de Jean Chrétien.. Lo cierto es que con el informe, mejoran las posibilidades de un repunte de los liberales en las elecciones que se esperan para la primavera del próximo año.

En ello está ayudado por las dudas del líder del Nuevo Partido Democrático, Jack Leyton, que vacila en unirse a la oposición del bloque quebequense y del los conservadores de Steven Harper y derrocar el gobierno minoritario de Paul Martín y se alcancen a convocar elecciones antes de navidad. Ello permite pensar que el gobierno de Paul Martin podrá sobrevivir, pese a que el informe hizo nuevamente que bajara en las encuestas. Martín consigue así separarse del gobierno de Jean Chrétien, al punto que planteó expulsar de por vida a los liberales que han sido culpados por el Juez Gomery.

En ese marco, la primera reflexión que surge del informe del Juez Gomery, es que el mandato de la comisión misma limitó los alcances políticos del informe. En efecto, el juez Gomery estableció las responsabilidades en el escándalo de las comanditas sin interrogarse sobre las causas del programa mismo. Aunque señaló que efectivamente el gobierno de Jean Chrétien administró mal el programa distribuyendo fondos sin mayor control, no cuestionó que se creara un programa que perseguía instalar banderas de Canada en todos las actividades de la provincia de Québec para detener el movimiento soberanista, luego del buen resultado en el referendo de 1995. Para algunos analistas, el verdadero escándalo era precisamente que el ex primer ministro de Canadá pensara que la mejor manera de responder a la amenaza separatista era de lanzar una campaña de publicidad de Canada en lugar de plantear un debate político sobre las demandas quebequenses y llegar a través de ese debate a solucionar el problema..

La segunda reflexión es que el informe, al culpar solamente a algunos de los responsables directos del escándalo, establece implícitamente que el escándalo no tiene nada de estructural. Que fue un epifenómeno que se debió a mala gestión. Errores que se explican (pero no se justifican) por el deseo de asegurar la unidad nacional frente a la amenaza soberanista. Para algunos analistas el escándalo tiene también que ver con el creciente poder de la oficina del primer ministro que puede recurrir a fondos secretos para implementar políticas escapando al control del parlamento. También deja en las sombras el hecho de que la oficina del primer minstro ya contaba con fondos especiales dedicados a la unidad nacional, que se supone que fueron utilizados durante la campaña referendaria de 1995, contraviniendo la ley electoral quebequense al no ser computados ni en el campo del No, ni del Si. Estos fondos habrían financiado el viaje de miles de canadienses para demostrarle su amor a los quebequenses apenas unos días antes del referendo.

El efecto paradojal del primer informe del juez Gomery es que termina, paradojalmente, con el llamado escándalo de las comanditas en el Canadá Inglés mientras se instala en Québec el sentimiento de que el juez fue demasiado generoso con el primer ministro Paul Martín. Este, por el hecho de haber sido el ministro de finanzas debiera, si hubiera querido, estar informado sobre la cuestión.

Los efectos más permanentes del escándalo se encuentran en la provincia de Québec donde la popularidad de los liberales está en sus niveles más bajos y la del bloque quebequense sigue siendo alta. Los próximos meses indicarán si existe una posibilidad de retorno de la popularidad de Paul Martin en Québec, lo cierto es que por el momento esa falta de popularidad parece ser efecto más duradero del escándalo, precisamente lo que el programa de las comanditas deseaba evitar.


   Marcelo Solervicens                Desea escribir al autor ?
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