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Tema
del Domingo 6 de Julio, 2003
1.- LAS MANIOBRAS DE LA CASA BLANCA PARA OBTENER LA IMPUNIDAD DE ESTADOUNIDENSES
FRENTE A LA CORTE PENAL INTERNACIONAL
2.- EL RESURGIMIENTO DEL TEMA DE LOS DERECHOS HUMANOS EN CHILE, EN VISPERA
DEL 30 ANIVERSARIO DEL GOLPE DE ESTADO
LAS MANIOBRAS DE LA CASA BLANCA PARA OBTENER LA IMPUNIDAD DE ESTADOUNIDENSES
FRENTE A LA CORTE PENAL INTERNACIONAL
La creación de la Corte Penal Internacional de justicia con
el protocolo de Roma a fines de los años noventa fue un avance
importante en el desarrollo del derecho internacional. Esa corte permanente
a la cual ya han adherido más de cien países ha entrado
en funciones desde el año pasado y está formada por
jueces que gozan de autonomía para procesar casos de crímenes
de guerra, genocidio y crímenes de lesa humanidad. Se trata
de crímenes, que no prescriben y ello porque considera el derecho
internacional y los acuerdos internacionales suscritos por los estados
miembros de la dicha corte penal internacional como cuerpo legal.
En esa medida, la Corte Penal Internacional es un avance importante
en la imposición del respeto del derecho internacional frente
al imperio de la fuerza bruta que ha reglamentado el escenario internacional
desde comienzos de la historia. La Corte Penal Internacional se inscribe
también dentro del llamado proceso de mundialización
a nivel político- jurídico que se agrega a instancias
como las Naciones Unidas u otras de tipo temático muy frecuentes
en el terreno económico o militar. En esa medida se inscribe
en un proceso natural del desarrollo del proceso de internacional
y mundialización más allá de los aspectos puramente
económicos que han llenado los titulares de los grandes medios
de comunicación.
Valga señalar sin embargo, que luego de que el fin de la guerra
fría planteara la posibilidad de desarrollo de un sistema internacional
de carácter multilateral, la situación en los últimos
años - sobre todo después de la reacción de la
Casa Blanca a los atentados del 11 de septiembre de 2001- entramos
en un mundo unipolar a la cabeza del cual están los Estados
Unidos como potencia imperial de estilo romano según los ideólogos
del Pentágono y que dicta su voluntad en la escena internacional
o se pone en un nivel de prescindencia distinta de las reglas que
se aplican en la llamada comunidad internacional.
Esta semana, la primera potencia mundial que se plantea como defensora
de los valores de la democracia de la justicia a nivel internacional
se ha revelado como el principal obstáculo para el avance del
derecho internacional al pasar no sólo a no reconocer la Corte
Penal Internacional sino que castigar a los países que no hayan
firmado acuerdos de inmunidad de los militares y civiles estadounidenses
en caso de crímenes de guerra, genocidio y otros crímenes
de lesa majestad.
La Casa Blanca dio a conocer esta semana una lista de 35 países
a quienes se les castigaba con la suspensión de la ayuda militar
de 47,7 millones de dólares otorgada por el Pentágono
por no haber firmado explícitamente con los Estados Unidos
un tratado gracias al cual se comprometen a no llevar a juicio de
la Corte Penal Internacional a estadounidenses que pasen por su país,
garantizando la inmunidad de los ciudadanos estadounidenses que podrían
estar implicados en gestos de genocidio y otros crímenes contra
la humanidad.
Entre los países castigados hay nueve naciones latinoamericanas.
Entre ellas Colombia, Bélice, Brasil, Costa Rica, Ecuador,
Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Países que resitieron
firmar esos acuerdos. Al estudiar algunos casos se ve claramente que
en este caso Washingtron intenta ubicarse por encima del derecho internacional
incluso con sus aliados más cercanos.
En el caso de Colombia uno de los principales beneficiados de ayuda
militar estadounidense, la situación es particular en el sentido
que para el gobierno de Alvaro Uribe, el acuerdo suscrito con estados
Unidos en 1962 y que fuera refrendado en 2000, asegura la inmunidad
a los militares estadounidenses en su territorio. Sin embargo, los
Estados Unidos desean que esa inmunidad se extienda también
a personal civil que trabaja por las compañías transnacionales
que operan en Colombia imponiendo su ley y el orden en su territorio
con apoyo de las paramilitares Autodefensas unidas de Colombia. Se
trata entonces que en el caso de exacciones cometidas bajo las ordenes
de civiles estadounidenses en Colombia estos no puedan ser enjuiciados
por crímenes de guerra. Ello para no hablar de bombardeos indiscriminados
o la participación de militares estadounidenses mucho más
allá de las operaciones de erradicación de cultivos
de coca, al participar en la represión de los movimientos campesinos
Ecuador por su parte se ve también castigado pese a que ofrece
su territorio a la base estadounidense de Manta. Base que es utilizada
en la ejecución del Plan Colombia, bajo pretexto de combate
contra las drogas. Un término que bajo el gobierno del presidente
Alvaro Uribe sirve de eufemismo para el desarrollo de la lucha del
gobierno conservador por derrotar militarmente a la guerrilla de las
FARC y del ELN.
Otros países latinoamericanos consideraron la medida injusta
. Costa Rica denunció por su parte que por el hecho de adherir
a la Corte Penal Internacional ningún país debe ser
sometido a castigo por ningún monto que ese sea. Brasil por
su parte denunció que la decisión estadounidense es
contraria al protocolo del Roma que creó la Corte Penal Internacional
y atenta contra la igualdad jurídica de los Estados que es
un principio fundamental del derecho internacional.
Valga señalar que estas decisiones afectan no sólo a
naciones latinoamericans sino que además a otros países
europeos que van a formar parte de la Union Europea como Eslovaquia,
Estonia, Letonia, Lituania y Estonia. Se trata paradojalmente con
la creación de la Corte Penal Internacional permanente de salir
de los tribunales de excepción que se crean por ejemplo para
enjuiciar criminales de guerra en la ex - Yugoslavia o el que se creó
para juzgar a Pol Pot en Cambodia o el que trató del genocidio
en Rwanda.
De los casi 90 Estados que ya han firmado el protocolo que gracias
a ello creó la Corte Penal Internacional hace un año,
casi la mitad, 44 han firmado acuerdos que aseguran la impunidad para
militares o civiles estadounidenses.
Esta decisión estadounidense constituye una afrenta al desarrollo
del orden internacional y tiende a reforzar el sentimiento que la
única legalidad internacional que subsiste en el mundo unipolar
es la ley del más fuerte. En efecto, los Estados Unidos han
creado en diversas oportunidades sus tribunales penales internacionales
para juzgar a quienes ellos consideran como criminales de guerra como
es en el caso del tribunal penal por los crímenes de guerra
en la ex-yugoslavia. En el caso de la invasión de Afganistán
han secuestrado a los presuntos terroristas de AlQaeda y les han ubicado
al abrigo del derecho nacional o internacional en la base naval de
Guantánamo.
Las presiones estadounidenses por sustraer sus militares o civiles
del juicio de la comunidad internacional hacen que impere lo que el
filosofo estadounidense Noam Chomski considera como la regla de los
dos pesos dos medidas que adopta Washington bajo el gobierno de Georges
W. Bush como regla del derecho internacional. Washington considera
sus ciudadanos como estando por encima de la legalidad internacional.
No en balde el canciller Didier Operti de Uruguay considero que Estados
Unidos sufre del síndrome Pinochet, por buscar acuerdos que
eximan sus nacionales ante la Corte Penal Internacional. Además
es necesario señalar que los países de la OTAN que no
han ratificado acuerdo de amnistía para los civiles o militares
estadounidenses están excluidos de la medida por ser países
desarrollados que en ningún caso harían caso a Washington
que prefiere atacar los pequeños países.
Todos saben que efectivamente se han comenzado a desarrollar querellas
contra dirigentes estadounidense producto de sus violaciones del derecho
internacional como fue la participación del canciller de Richard
Nixon, Henry Kissinger que sería el primer candidato a la Corte
Penal Internacional.
El envío reciente por parte del torturador Cavallo y culpable
de miles de desaparecidos desde México a España por
petición del Juez Baltasar Garzón que había causado
la detención del dictador chileno Pinochet en Londres. Ese
gesto constituye un elemento muy importante en el desarrollo de la
causa de los derechos humanos a nivel internacional.
Está claro sin embargo, que luego que la administración
estadounidense ha repudiado sistemáticamente tratados internacionales
como los de Kioto y otros y ha invadido bajo el pretexto de armas
de destrucción masivas que nunca han sido halladas a otra nación
independiente constituye una violación del derecho internacional.
Ello constituye precisamente un retroceso para la causa del derecho
internacional. Porque como lo señalaba en una última
edición le Monde Diplomatique, cuando una Nación se
coloca por encima del derecho internacional lo que hace es propiciar
la escalada armamentista y desarrollar las situaciones de crisis humanitarias.
EL RESURGIMIENTO DEL TEMA DE LOS DERECHOS HUMANOS EN CHILE EN VISPERA DEL 30 ANIVERSARIO DEL GOLPE DE ESTADO
En vísperas de la conmemoración de los 30 años
del golpe de estado en Chile el tema tantas veces ocultado de la impunidad
para los culpables de violaciones de los derechos humanos ha resurgido
con una gran intensidad recordando que las heridas sufridas por la
sociedad chilena están abiertas y es que parece confirmar el
adagio de que nada se ha terminado mas que cuando está bien
terminado.
Ciertamente la situación chilena no es diferente de lo que
ocurrió en otros países latino americanos hace treinta
años en materia de violaciones de derechos humanos por parte
de las dictaduras militares que asolaron la región en los años
setenta y ochenta.
En relación a ello valga señalar que esta semana se
conmemoraba el golpe de estado llamado constitucional de Bordaberry
en Uruguay al que siguió el de Chile y posteriormente el de
Argentina como cierre dramático de una nueva intentona fallida
del peronismo la muerte de Perón en 1972. La extradición
reciente del torturador Cavallo desde Mexico a España para
ser juzgado por el Juez Blatazar Garzón muestra que Argentina
también sufre de una deuda pendiente. Una situación
creada entre otras por la anuencia del presidente Carlos Saúl
Menem que desdibujó la relativa justicia que había desarrollado
Alfonsín con la utilización de la ley de obediencia
debida. Heridas dramáticas por los más de 30 mil detenidos
desaparecidos y que la lucha infatigable de las Madres de la Plaza
de Mayo han impedido que sea relegada al olvido.
También en otros países latinoamericanos existieron
medidas de impunidad o leyes de amnistía que aseguraron que
hasta algunos dictadores puedan todavía jugar roles políticos
importantes como en Guatemala o que un antiguo dictador como Hugo
Banzer pueda ser presidente elgido en Bolivia.
En ese marco entonces el reciente destape del tema de la impunidad
de los culpables de violaciones de derechos humanos en Chile no debe
provocar sorpresa. Sin embargo se trata de una urgente medida de atención
para los diferentes sectores de la sociedad chilena sobre la importancia
de aprovechar la coyuntura para hacer avanzar la causa de la justicia
y no como lo buscan algunos sectores castrenses de aprovechar para
imponer una ley de punto final que no esclarece los acontecimientos
y las responsabilidades..
En efecto, el tema de los derechos humanos saltó a la palestra
hace unas semanas cuando el partido heredero de Pinochet, la Unión
Demócrata Independiente (UDI), en una maniobra tendiente a
imponer una ley de punto final propuso pagarle a los familiares de
las víctimas de desaparecimiento forzoso a cambio de que se
cierren los casos de detenidos desaparecidos. Y es que en Chile, el
país de la apariencia de legalidad, la situación de
los detenidos desaparecidos no ha podido ser cerrada porque los abogados
de derechos humanos consiguieron establecer la figura legal de que
en las desapariciones forzadas de presos políticos se trata
de un secuestro permanente que mientras no se sepa que es lo que ocurrió
con los cuerpos sigue cometiéndose y por lo tanto no cae bajo
la ley de amnistía de Pinochet en 1978 que ha sido aplicada
y liberado de culpas a los culpables de las mayores violaciones de
derechos humanos cuando existen los restos mortales de las víctimas.
La desaparición de más de mil detenidos políticos
de los que sólo se ha encontrado un centenar de cadáveres
constituye entonces un elemento emblematico que pende como espada
de Dámocles sobre los militares. Por ello el actual comandante
en jefe del ejército se planteó el objetivo de terminar
con esa situación buscando una salida relativa.
La propuesta de la derechista Unión Demócrata Independiente
fue rechazada por familiares de las víctima y organizaciones
de defensa de los derechos humanos., sin embargo detuvo la tendencia
del gobierno a ser controlada por la derecha luego de los escándalos
de corrupción por los sobresueldos y otras figuras del mismo
tipo
Al mismo tiempo, en los últimos días han surgido las
revelaciones que confirman que los militares procedieron luego de
que se descubrieran los restos de unos 15 campesinos desparecidos
en la mina de Lonquén y que la novelista Isabel Allende relato
en su libro de Amor y de Sombras, que las fuerzas armadas decidieron
proceder a la exhumación de los cadáveres de desaparecidos
para botar sus restos al mar. Ello para evitar que se les pudieran
encontrar
Las revelaciones muestran que la macabra operación fue realizada
por ordenes de la comandancia en jefe y con la rigurosidad de una
operación militar. En ello los militares seguían las
nuevas tendencias represivas adoptadas por los militares en otras
dictaduras del Cono Sur que hicieron de la desaparición forzada
de presos políticos una estrategia represiva y de terrorismo
de estado.
En los últimos días además de las declaraciones
abiertas de un suboficial que participó en el fusilamiento
entierro, exhumación y botada al mar de una docena de detenidos
desaparecidos en la Moneda., el palacio presidencial de Salvador Allende,
el 11 de septiembre del 73, se ha podido comprobar que la Iglesia
católica contaba con información que nunca dio a conocer
y que podría haber clarificado con anterioridad el destino
de los desaparecidos y que el uso de arrojarlos al mar para que no
quedaran restos fue una práctica constante. Una situación
muy compleja entonces.
El jueves 8 ex-generales de Pinochet reconocieron por primera vez
las exhumaciones de cadáveres y que estos fueran botados al
mar y señalaron que no se condicen con el recto proceder de
la conducta de un militar. Sin embargo reconocen sólo que se
trata de desaciertos y entregan el apoyo al intento de limpiar la
institución militar bajo la promesa que no deben volver a repetirse.
El apoyo al comandante en jefe del ejército Emilio Cheire por
parte de estos generales entre los que se encuentra Washington Carrasco
que fue jefe de plaza en Concepción cuando fueron muertos los
líderes del carbón , Santiago Sinclair que fue ministro
de la presidente para el periodo de las protestas del 83 al 85 busca
aumentar la presión sobre el gobierno de Ricardo lagos de si
el ejército da el paso, se debiera entonces buscar la figura
jurídica que permita cerrar los casos de detenidos desaparecidos.
La casi totalidad de los ex-generales firmantes están en la
lista del juez Baltazar Garzón pro crímenes de guerra
durante el gobierno militar
A la luz de estos recientes acontecimientos el gobierno del presidente
Ricardo Lagos de la coalición socialista democristiana está
confrontado a un dilema ético de gran importancia porque son
los cimientos mismos del Estado de derecho democrático luego
del retorno al gobierno civil y sobre la base del cual ha gobernado
la coalición en los últimos trece años los que
están en juego.
En efecto, por no señalar más que lo que ya es conocido,
luego de la farsa creada para salvar a Pinochet pese a que la solidaridad
internacional le condenara y que la justicia chilena permitiera que
se salvara gracias a la figura legal de la demencia parcial. Luego
de ello y que Pinochet se ganó la tranquilidad al quedarse
en silencio en materia política y abandonó el cargo
de senador vitalicio a cambio de mantener la renta millonaria. En
ese marco debe reconocerse que la Concertación de partidos
por la democracia realizó algunos avances en estos últimos
trece como el reconocimiento oficial del caracter terrorista de la
dictadura con la Comisión para la Verdad y la Reconciliación
que fue utilizada como modelo en Sudáfrica por ejemplo, luego
de que lanzo una ley de reparaciones para las victimas vivas y un
nivel de ayuda mínimo para los familiares de los desaparecidos.
Lo cierto es que después en aras de la justicia en la medida
de lo posible, solo tolero una serie de otros avances que se deben
principalmente, como en otros lugares del continente a los familiares
de las victimas, las organizaciones de defensa de los derechos humanos
y a los abogados.
Luego que el gobierno se planteara hacer justicia solo en la medida
de lo posible con algunos casos claves y dejara de lado las victimas
de la tortura por ejemplo colocando los resistentes culpables de los
llamados delitos de sangre a nivel de delincuentes y no de presos
políticos, lo cierto es que la historia de la deuda de justicia
en Chile ha estado llena de recovecos.
Treinta años más tarde, la herida aún no se ha
cerrado y el gobierno chileno actual cometería un grave error
de juicio de confundir la relativa tranquilidad ciudadana con una
aceptación de una situación intolerable. A treinta años
de la dictadura militar de 16 años, el estado chileno todavía
mantiene una deuda de justicia que hipoteca su valor ético
y no es ajena la dificultad creciente que encuentran los gobernantes
en evitar que la corrupción se enseñoree de su gestión.
Ciertamente, la situación actual puede terminar en garantizar
la impunidad de los militares y el cierre de los casos al saberse
el destino de los cuerpos, que fueron arrojados al mar lo que permitiría
aplicar la ley de amnistía. Ciertamente también, puede
permitir que los cinco jueces de dedicación exclusiva sigan
funcionando como lo estimó el pleno de la Corte de Apelaciones
de Santiago y que la designación del nuevo ministro en visita
magistrado Sergio Muñoz pueda efectivamente aclarar la situación
y permitir identificar todos los culpables en 20 nuevos casos de derechos
humanos.
También puede paradojalmente facilitar el cierre del tema e
imponer una ley de punto final como se ha intentado en el pasado en
los gobiernos de la concertación de partidos por la democracia
en diversas oportunidades tanto bajo Aylwin como de Eduardo Frei.
La vigilancia de la comunidad internacional puede evitar ese desenlace.
Lo cierto es que aunque estos temas aparezcan como algo del pasado
lo cierto es que tiene actualidad porque los actores principales de
la escena política basan sus actitudes bajo el trasfondo de
sus interpretaciones de los años de dictadura militar. En el
caso de la derecha política fueron costos necesarios de una
causa justa. En el caso del centro político fueron condenables
sin embargo la realpolitik obliga a considerar que la única
salida es la del desarrollo de un nuevo consenso y que el aspirar
al socialismo con empanadas y vino tinto fue pecar de ingenuos y optimistas.
En esta media, la actualidad del 11 de septiembre adquiere plena vigencia
no solo en el caso chileno sino de los pueblos latinoamericanos cuando
todos los países de América latina viven democracias
representativas restringidas.
Marcelo Solervicens
Las
opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad
de su autor |
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