 |
 |
Temas del Domingo 06 de Junio, 2004
1.- LAS ELECCIONES FEDERALES EN CANADÁ.;
2.- EL REFERENDO REVOCATORIO CONTRA CHÁVEZ EN VENEZUELA.
LAS
ELECCIONES FEDERALES EN CANADÁ.
La campaña electoral ha transformado las elecciones
federales del 28 de junio, en Canadá, en las primeras de carácter
verdaderamente competitivas en casi dos décadas. Ellas pueden
ser definidas por los debates de los jefes de partidos el 14 y 15 de
junio próximo. Ellas son interesantes porque pueden diseñar
un nuevo panorama político.
Las encuestas indican que si ellas se realizaran en este momento podría
haber un gobierno minoritario liberal o conservador. Todo un viraje
en sólo tres semanas cuando los liberales estaban seguros de
ganar. En efecto, el mal tratamiento del escándalo de las llamadas
comanditas, afectó catastróficamente al nuevo primer ministro
Paul Martin, que decidió de todos modos arriesgarse a convocar
elecciones anticipadas. Como se recordará ese escándalo
estalló por las acusaciones de la Contralor general que denunció
el desvío injustificado de unos cien millones hacia agencias
de publicidad cercanas al Partido Liberal y manejos turbios de es programa,
durante un periodo de cinco años. Ese proyecto de comanditas
buscaba cimentar la unidad nacional instalando banderas de Canadá
en todos los eventos culturales o sociales, sobre todo en la provincia
de Québec. Aunque en el Canadá Inglés el escándalo
ha perdido vigencia, no ocurre lo mismo en Québec. En la provincia
francófona, blanco del programa que buscaba evitar la separación,
fue percibido como una ofensa a la inteligencia de los quebequenses.
El escándalo permitió otorgar una inesperada legitimidad
al trabajo de denuncia realizado por el Bloque quebequense durante todos
estos años. El partido de Gilles Duceppe aparece así como
un útil insospechadamente eficaz en la defensa de los intereses
de Québec en la federación canadiense. El Bloque quebequense
volvió a niveles de popularidad semejantes a los de su creación
luego del fracaso del Acuerdo del Lago Meach. Lo cierto es que eso hace
aparecer como nunca, la diferencia entre Québec y el Canadá
Inglés. En Québec la pelea se da entre liberales y bloquistas,
mientras que en el resto de Canadá la pelea principal es entre
liberales y conservadores. En el Canadá Inglés el Nuevo
Partido Democrático aparece como la posible balanza del poder.
Hasta los anuncios televisivos de los partidos federalistas son distintos
en Québec, no sólo por la necesidad de traducirlos sino
porque el contexto es distinto. Los liberales insisten en que un voto
por el bloque quebequense es un voto por los conservadores, en lugar
de insistir en las bondades de su programa. Los liberales provinciales
aparecen mas cercanos a los conservadores que a sus contrapartes liberales
federales. No por nada Jean Charest fue el líder de los conservadores
federales y las políticas que aplica en Québec tienen
mayor filiación con las de Harper que con las que propone Paúl
Martin.
Es importante destacar sin embargo que la campaña electoral no
tiene como telón de fondo el eterno debate constitucional sobre
el lugar de Québec en la federación canadiense. Pese a
que se esperaba que Paul Martín fuera más abierto a las
aspiraciones provinciales como lo indicaba que eligiera como lugarteniente
a Jean Lapierre, un ex miembro del bloque quebequense. Lo cierto es
que su campaña no se diferencia en su actitud hacia Québec
de la que tenía Jean Chrétien. Tampoco reconoce el llamado
desequilibrio fiscal entre el poder de gasto federal y la falta de dinero
en las provincias. Vale decir que por la política centralizadora
de Ottawa, el gobierno federal realiza excedentes enormes desde hace
seis años, mientras que las provincias viven situaciones financieras
difíciles por el aumento de los costos en los programas de salud,
de educación y de vivienda. Paul Martin no ha querido reconocer
aún la existencia de un desequilibrio fiscal como lo exige incluso
el gobierno de Jean Charest. Su programa insiste en el mismo tipo de
federalismo centralizador de Jean Chrétien.
El programa electoral de Paul martín propone los gastos en la
salud, otorgar una exención del impuesto a la compraventa federal
a las municipalidades, y extender el programa de guarderías a
7 dólares que existe en Québec al resto de Canadá.
El problema es precisamente que estos son dominios de jurisdicción
provincial con lo que confirma la existencia del desequilibrio fiscal.
Su programa condiciona la transferencia de dineros a la imposición
de normas nacionales, con la excepción de las guarderías.
Por su parte el líder del nuevo partido conservador, Stephen
Harper trata de buscar apoyo en Québec donde tiene apenas 13%
de apoyo, cultivando la ambigüedad. En efecto, el nuevo partido
conservador aparece más como la continuidad del partido de la
Reforma y de la Alianza democrática, en lugar que del antiguo
partido conservador progresista que tenía gran popularidad en
Québec bajo el gobierno de Brian Mulroney. Hasta el antiguo jefe
de los conservadores progresistas, Joe Clark está en campaña
contra el nuevo partido conservador por considerarlo demasiado derechista.
Harper aprobó la llamada ley de la claridad referendaria, que
enterró según los federalistas las posibilidades de separación
de Québec. Es sólo cultivando la ambigüedad que intenta
presentarse como oposición federalista al centralismo de los
liberales.
El líder del NPD, Jack Layton, también cultiva la ambigüedad
en Québec al plantear que su partido reconoce el derecho de Québec
a su soberanía, pese a que su partido aprobó la ley de
la claridad referendaria.
Lo cierto es que es muy difícil que tanto los conservadores como
el NDP, puedan ganar diputaciones en Québec, a lo más
uno o dos diputados según algunos analistas. La pelea en la provincia
es entre bloquistas y liberales.
La campaña electoral ha permitido que se discutan los programas
de los partidos, sobre la visión que tiene de Canadá.
Una novedad en políticas canadiense, que está dominada
generalmente por las imágenes de los líderes. Está
claro que los bloquistas no pueden plantear un verdadero programa de
gobierno porque no pueden nunca alcanzar el poder, al existir solamente
en la provincia de Québec. Sin embargo sus propuestas, basadas
en la defensa de los intereses de Québec y ciertos proyectos
progresistas de carácter socialdemócrata les harán
jugar un rol importante de balanza de poder en el caso de un gobierno
minoritario liberal o conservador. Gilles Duceppe, mantiene un perfil
bajo para evitar precisamente cometer errores como en anteriores campañas.
El programa de los liberales aparece bajo el signo de la continuidad
con las políticas del gobierno de Jean Chrétien. Gracias
a los excedentes fiscales previstos se plantea invertir en gastos sociales
en la salud, en la educación en la vivienda y, nuevamente el
programa de creación de 250 mil espacios de guarderías
inspirados del modelo quebequense. Esta última fue una propuesta
del primer gobierno liberal de Jean Chrétien en 1993 y aparece
como demagogia. Paul Martin que fue el ministro de finanzas de Jean
Chrétien plantea seguir con el pago de la deuda externa. En política
exterior los liberales hablan de seguir con la política de diferenciación
respecto de estados Unidos en el discurso público. Los críticos
apuntan al alineamiento de los liberales con Washington en materia de
seguridad y defensa militar porque aceptan participar en el proyecto
de escudo anticohetes de la administración Bush. También
se planteaumentar le presupuesto militar. En suma se trata de un programa
de continuidad que aprovecha el buen desempeño reciente de la
economía canadiense.
Por su parte, los conservadores, han ocultado su agenda de conservadurismo
social que había hecho fracasar la campaña de Stockwell
Day. Sin embargo está claro que el nuevo partido conservador
sigue inscribiéndose en filiación con la extrema derecha
norteamericana en su rechazo del aborto, en el restablecer la pena de
muerte; en su oposición al matrimonio de parejas del mismo sexo.
Aunque Harper insiste que no tocará estos temas, aceptará
que hayan proyectos individuales de sus diputados con voto libre en
el Parlamento, lo que equivale a lo mismo. Harper es considerado por
los analistas como el ideólogo de la derecha fundamentalista
canadiense. No en balde su primer anuncio programático de importancia
de su campaña fue el aumento de los gastos militares y de seguridad
y el claro alineamiento con Washington en la guerra de Irak. Pese a
proponer aumentos en los gastos de salud, está claro que los
conservadores se plantean una agenda económica neoliberal que
busca reducir el rol del estado bajar los impuestos e impulsar las privatizaciones.
Eso se ve en otro anuncio importante hecho ante la Cámara de
Comercio en Ontario. Tal como lo hizo Charest, y antes de él
Harris y Klein, Harper propuso reducir los subsidios para desarrollar
sectores económicos estratégicos, prefiriendo bajar los
impuestos directos a las empresas para que estas se rigieran por las
leyes del mercado. También propuso bajar los impuestos de la
llamada clase media.
No hay dudas que el programa más interesante desde el punto de
vista social es el del Nuevo Partido Democrático . Jack Layton
insiste en que la lucha contra el déficit fiscal produjo un déficit
social que debe resolverse primero, antes de ocuparse de pagar la deuda
a los bancos. No en balde acusó a Martin de su responsabilidad
en la muerte de los sin techo en Toronto al eliminar los subsidios para
habitaciones de precios módicos. Su programa plantea subir a
15 mil dólares de ingresos los contribuyentes que no pagan impuestos.
Por otro lado busca hacer pagar a los ricos, restableciendo el impuesto
al capital eliminado por los liberales y aumentando los impuestos para
quienes ganan por encima de 125 o 250 mil dólares al año.
Plantea también aumentar los gastos en salud, en educación
y vivienda y una política internacional no alineada. El problema
es que el NDP le sirve como conciencia crítica al partido liberal
que va a buscar algunas de sus propuestas más interesantes para
presentarlas al electorado. Es indudable sin embargo que la brillante
campaña de Jack Layton aumentará el número de diputados
del NPD y que ubicará ese partido como balanza del poder en el
Canadá Inglés.
Se trata de una de las campañas más interesantes de los
últimos años. Las consecuencias que se van diseñando
pueden variar el panorama político en los últimos años.
El pánico que cunde en los rangos liberales y las posibilidades
de victoria de los conservadores buscarán polarizar la votación.
Por ello, el debate de los candidatos del 14 y 15 de junio será
un momento fuerte de la campaña. Sin embargo está claro
que será muy difícil reducir la complejidad estructural
de la representatividad regional de los partidos canadienses. Es la
prueba más fehaciente de la existencia de una federación
y no de una República unitaria con la que sueñan los liberales.
Todo indica sin embargo que los años del centralismo tocan a
su fin precisamente por la fuerza de las regiones. Una situación
que debe seguirse de cerca.
EL
REFERENDO REVOCATORIO CONTRA CHÁVEZ EN VENEZUELA.
La noticia latinoamericana que retiene la atención
esta semana es la luz verde dada por el Consejo Nacional Electoral al
referendo revocatorio contra el presidente Hugo Rafael Chávez
Frías de Venezuela. Se inicia un nuevo periodo de incertidumbre
en la Patria Bolivariana. Sin embargo, si la tendencia se mantiene,
el referendo debiera confirmar la presidencia de Chávez y una
nueva derrota de las fuerzas opositoras de la oligarquía apoyada
por Washington en el campo de la Constitución bolivariana. Luego
de varios intentos sediciosos la oposición derechista y Washington
no ha conseguido variar la relación de fuerzas y desestabilizar
el gobierno de Chávez como lo lograran con otros procesos latinoamericanos
nacional-populistas o revolucionarios de las últimas décadas
ya fuera en Granada, en Panamá o en Nicaragua. La incertidumbre
se instala, porque como señaló Chávez ahora
comienza el juego.
Fue el Jueves que el Consejo Nacional Electoral, una instancia formada
por 5 directores, anunció que la oposición había
conseguido, gracias a un procesos de revisión de firmas, superar
la barrera de las más de dos millones cuatrocientas mil firmas
necesarias para el referendo revocatorio presidencial. Como se recordará,
la Constitución bolivariana, dictada por el propio Chávez
en 1999, permite el llamado a un referendo revocatorio de los elegidos,
después de la mitad de su mandato. Para que ello funcione, se
requiere que lo pidan con sus rúbricas, el 20% de los electores
legalmente inscritos en el Padrón electoral.
Para que la oposición gane el referendo y Chávez sea revocado,
los opositores de Chávez deben obtener por lo menos la misma
cantidad de votos absolutos que obtuviera el Presidente venezolano en
2000, vale decir, 3,7 millones de votos; que en ese momento representaban
el 59% de los electores. Para que el voto sea válido, debe votar
por lo menos el 35% de los electores inscritos.
La fecha que se ha dado como la más probable para el referendo
es la del 8 de agosto. Sin embargo esta podría atrasarse según
los observadores. Esto abre una nueva área de debate porque según
la constitución, si el referendo revocatorio se realiza después
del 19 de Agosto -- vale decir menos de dos años antes del término
de su mandato -- es el Vicepresidente quien asume la presidencia y no
se convocan elecciones presidenciales, terminando el gobierno actual
el mandato normal de Chávez hasta 2006. Ello se traduciría
en una victoria pírrica de la oposición.
Como último dato, debe señalarse que no sólo se
planteaba la revocación de Chávez. Habían unas
docenas de diputados cuestionados, tanto del gobierno como de la oposición.
Sin embargo sólo quedaron para pasar a referendo 9 diputados
de la oposición que pueden perder sus escaños si son votados
en condiciones semejantes de lo que se exige en el caso de la presidencia.
Ello no variará la relación de fuerzas en Parlamento donde
el Gobierno de Chávez cuenta con 85 de los 165 escaños,
mientras que la oposición dividida cuenta con sólo 80.
En el mejor de los casos, el gobierno no obtendría los dos tercios
necesarios para variar la constitución o leyes que requieren
quórum calificado.
Como se recordará, el referendo revocatorio fue la opción
adoptada finalmente por la oposición al presidente Venezolano
gracias a la mediación del Secretario general de OEA, Cesar Gaviria
y del Centro Carter para la Paz en Mayo de 2003. Estas instituciones
han vigilado y dado legitimidad al proceso de referendo revocatorio.
En los últimos meses se agregó también el grupo
ad-hoc formado por iniciativa del Gobierno del presidente brasileño
Lula, y que cuenta con representantes de Chile, España, México,
Portugal y Estados Unidos. La adopción de una vía legal
por la oposición sigue a los intentos infructuosos de la oposición,
apoyada por Washington, que intentó un golpe de Estado fallido
en abril de 2002 y un lock-out patronal para derrocar a Chávez,
entre diciembre de 2002 y Febrero de 2003, que paró la producción
de petróleo.
Las dificultades de la oposición derechista vienen del peso popular
del movimiento bolivariano dirigido por Hugo Chávez. Este se
inscribe en la bancarrota de los partidos tradicionales venezolanos,
bajo el peso de la corrupción y el desprestigio del usufructúo
del poder por más de cincuenta años. Un fenómeno
de descalabro de la clase política tradicional semejante a lo
ocurrido en otros países latinoamericanos. La popularidad del
gobierno de Chavez proviene, entre otras cosas, por la carga simbólica
de la propuesta bolivariana que favorece el desarrollo de un movimiento
nacionalista de carácter antiimperialista que se nutre del apoyo
popular de la inmensa mayoría de pobres venezolanos. Un movimiento
que cuenta, además con el apoyo del ejército, algo cuya
ausencia fue fatal en otras experiencias nacional-populistas semejantes
en el continente.
Sin embargo Chávez no tiene una propuesta socialista. Su línea
económica inicial, se caracterizó por la ambigüedad,
provocando en sus primeros años de gobierno, la decepción
en algunos sectores sociales por promesas de programas sociales incumplidos.
Sin embargo, está claro que desde febrero de 2003 y gracias a
la explosión reciente de los precios del petróleo el gobierno
de Chávez ha invertido masivamente en programas sociales y realiza
avances importantes en implementar la reforma agraria. Al punto que
la Organización de las Naciones Unidas para el desarrollo industrial
reconoce que en Venezuela es el único país en que bajó
la miseria absoluta en 2003. Los programas sociales, de alfabetización,
de atención clínica en sectores populares; de construcción
de viviendas, de subsidios para productos de consumo básico,
son todos elementos que explican la popularidad del Presidente Chávez
en sectores populares. Ello a pesar del control masivo de los medios
de comunicación por parte de los sectores patronales de oposición.
Este año los beneficios de los Petróleos Venezolanos,
permitirá destinar 1,7 mil millones a diversos programas sociales.
Hasta el New York Times reconoce que las últimas encuestas, como
la de la casa de encuestas de Alfredo Séller / Associates, indican
que Chávez ganaría el referendo revocatorio.
Otro aspecto importante es que la oposición no constituye un
bloque homogéneo. Lo único que la une es tratar de revocar
a Chávez, y se desconoce cuales serían sus proyectos sociales
alternativos para el país, como no sea recuperar la prebendas
de la oligarquía. La corta experiencia del frustrado golpe de
estado en abril de 2002, mostró que el retorno de la oposición
derechista al poder se traduciría en drásticas medidas
contra los sectores populares.
Por ello, aunque el anuncio del referendo revocatorio contra Chávez
sea considerado por algunos como una victoria de la oposición,
es una salida novedosa en el caso y en el contexto Venezolano. Una salida
política. Las maniobras de desestabilización han fracasado
por el momento y el gobierno cuenta con un margen de maniobra económico
gracias al petróleo con el que no contaba la revolución
Sandinista que fuera derrotada en la contienda electoral por la desestabilización
económica, política y militar de los contras,
fomentada por el pentágono y la Casa Blanca, en abiertta violación
del derecho internacional como lo reveló, entre otros, el llamado
escándalo Iran-Contras.
La aceptación del referendo revocatorio por parte del Presidente
Hugo Chávez es un paso importante que, en lugar de dificultar
la revolución bolivariana, puede asentar más solidamente
su legitimidad, como una alternativa propiamente latinoamericana y favorecer
el desarrollo de experiencias alternativas frente al neoliberalismo
en la región y a los dictados de Washington.
Marcelo
Solervicens Desea
escribir al autor ?
Las opiniones expresadas en este artículo,
son de exclusiva responsabilidad de su autor
|
|
  |