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por MARCELO SOLERVICENS |
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1.- La Cumbre de la Alianza para la seguridad y la prosperidad de América del Norte en Montebello, Canadá del 19 al 21 de Agosto. |
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En la ciudad de Montebello, se reunirán del 19 al 21 de Agosto el primer ministro de Canadá Stephan Harper, con los presidentes de Estados Unidos Georges Bush y de México Felipe Calderon en una nueva cumbre de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte, (ASPAN), el Security Partnership for Prosperity (SPP) o el Partenariat pour la sécurité et la prospérité (PSP), como se le conoce en Inglés y en Francés. Se trata de una reunión que no ha cautivado la opinión pública, como ocurriera con los debates sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) o con la Cumbre de las Américas, cuando se realizó en Québec. Ello no sólo porque la Cumbre se realiza en medio del verano, sino porque los gobiernos han insistido en considerar el ASPAN como una cuestión de orden técnico que concierne los funcionarios o las empresas, o presentarla como un proceso ineluctable y necesario para la seguridad y la prosperidad de los canadienses, estadounidenses y mexicanos en un mundo cada vez más complejo e inseguro. Sólo las organizaciones sindicales y sociales y los altermundialistas han planteado posiciones críticas por el proceso de integración con profundidad de América del Norte, que es una nueva etapa que va más allá del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Lamentablemente, las críticas de organizaciones de la sociedad civil no han llegado al gran público y se espera que la reunión de Montebello permitirá reactivar la opinión pública canadiense respecto de un proceso que tiene consecuencias sobre la vida cotidiana de los ciudadanos y de carácter estratégico para los países importantes. Veamos algunos antecedentes. La Alianza para la seguridad y la prosperidad de América del Norte es una iniciativa paralela al Tratado de libre comercio de América del Norte concebida el 23 de Marzo de 2005 en Waco (Texas) en la cumbre del presidente de Estados Unidos Georges Bush, del presidente de México en la época,Vicente Fox y el primer ministro de Canadá de entonces Paul Martín. El objetivo de la alianza es de hacer avanzar la agenda de seguridad de América del Norte en el contexto de la respuesta de Washington a los atentados suicidas del 11 de septiembre de 2001 y; de temas económicos entre los tres países soslayando los parlamentos, para no tener que recurrir a nuevos tratados o cambiar las leyes de cada país, imponiendo un proceso de harmonización de la reglamentación en los tres países, que se espera implantar en 2007. La estandarización de América del Norte se establece, según los observadores, en torno a los imperativos económicos de Estados Unidos y de la agenda de las empresas transnacionales en la región. El sitio oficial del gobierno de Canadá justifica el ASPAN por la competencia creciente que sufren los ciudadanos y las compañías de América del Norte por la creciente potencia económica de países como la China y por la inestabilidad en diversas regiones del mundo. En esa perspectiva la ASPAN permite que los “tres amigos” refuercen la prosperidad y la seguridad de la región respetando la soberanía nacional, el patrimonio local, la cultura las leyes y reglamentos de cada país. Se persigue una mejor coordinación en áreas de seguridad nacional, del transporte, del medio ambiente y de la salud pública. Concretamente se persigue una circulación más fluida y segura de los bienes, las personas y los servicios a través de las fronteras, la creación de mejores empleos, la protección del medio ambiente, coordinando esfuerzos para luchar contra enfermedades infecciosas y garantizar el aprovisionamiento seguro de alimentos y de energía. Los sitios de México y Estados Unidos son más explícitos en otras áreas pero la información no es detallada. Por ejemplo en el sitio de Estados Unidos se indica que se trata de proteger América del norte contra amenazas externas, además de prevenir y responder a amenazas dentro de América del Norte y asegurar la circulación fluida del transito de bajo riesgo a través de las fronteras. Se persigue que la ASPAN sea un marco de coordinación para asegurar que América del norte sea la región más segura y la mejor para vivir y hacer negocios del mundo, cerrando al mismo tiempo las puertas al terrorismo y abriéndolas al comercio. Se insiste en que se trata de un proceso separado de la normativa de las relaciones comerciales y económicas adoptadas con el TLCAN. Se reconoce así que la ASPAN establece un marco de relaciones entre los Estados que es ajeno al debate de los ciudadanos y los electores de los tres países. El proceso de profundización de la integración norteamericana favorecido por la Alianza para la seguridad y la prosperidad de América del Norte ha adoptado una forma semejante al de otros procesos de profundización de relaciones internacionales en la era de la globalización, vale decir, a través de cumbres de jefes de estado. La novedad sin embargo es que la ASPAN incorpora de manera institucional al proceso, a las empresas más importantes de los tres países. Vale decir que se otorga un rol privilegiado en el proceso de toma de decisiones a instancias empresariales, dejando de lado otros sectores de la sociedad como las organizaciones de la sociedad civil. Nos encontramos así con una instancia que sirve de lobby permanente de empresas que defiende los intereses de las corporaciones transnacionales frente a los gobiernos desde una posición privilegiada, en desmedro de los intereses de los ciudadanos de los tres países. En efecto, fue en la cumbre de Cancún en 2006 que se anunció la creación del Consejo de la Competitividad de América del Norte como instancia asesora de la ASPAN. Esta instancia está formada por las empresas más importantes de los tres países y tienen un rol consultivo privilegiado porque puede hacer recomendaciones en áreas específicas a los jefes de Estado o Gobierno de los tres países. El Consejo de la competitividad de Norteamérica esta formado por 30 jefes de empresas (diez de cada país) nominadas por las asociaciones de empresarios. No se conoce el nombre de los miembros de Estados Unidos pero se sabe que entre las empresas están Chevron, Ford, Lockheed Martín et Wal-Mart, vale decir empresas transnacionales con pésimos record de responsabilidad social empresarial. Los trabajos de este Consejo están cerrados al público y a los periodistas. Como elemento de prueba de la influencia de las empresas en la creación de la ASPAN, puede destacarse que en el caso de Canadá el Consejo canadiense de Jefes de Empresas proponía ya desde Enero de 2003, la necesidad de establecer una frontera inteligente. En 2004 el Consejo canadiense de empresas insistía en la necesidad profundizar en la ligazón entre la seguridad económica y la seguridad de América del Norte. La ASPAN funciona además como una instancia de coordinación permanente de funcionarios de los tres países en diversas áreas con 10 comités permanentes para revisar cuestiones económicas de seguridad y de circulación fronteriza analizando la reglamentación para fijar nuevos estándares. Entre otros comités debe destacarse el Grupo permanente sobre la reglamentación; el grupo de trabajo sobre la energía (NAEWG en inglés); El Consejo de la alianza automóvil, de América del Norte (CPAAN); Comité norteamericano del comercio del Acero (CNACA); la Cooperación trilateral sobre la salud. Estos son sólo algunos elementos que apuntan a la gran importancia del proceso de la ASPAN, donde se definen los marcos para la profundización de la integración de América del Norte, bajo la hegemonía de Estados Unidos sobre México y Canadá. Los problemas de la Alianza para la ASPAN La reunión cumbre de los presidentes de Estados Unidos y México y el primer ministro de Canadá plantea una serie de interrogantes. La falta de transparencia. En la Cumbre de Waco Texas el 20 de Marzo de 2005, en la Cumbre de Cancún en Marzo de 2006, en la de Banff, Canadá el 12 de Septiembre de 2006, y en la de Ottawa el 27 de Febrero de 2007 no se dio a conocer el tenor de las conversaciones. En general las reuniones en la cumbre de la ASPAN terminan con una Conferencia de prensa breve y sin que se anuncien recomendaciones, acuerdos o materias de trabajo. Tampoco se revelan los resultados de los grupos de trabajo de la ASPAN o se invita a las organizaciones de la sociedad civil como ocurre en otros eventos. Es indudable que la ASPAN es una iniciativa de importancia estratégica que se está implementando a espaldas de las instancias parlamentarias de los tres países y al margen de las instancias creadas por el TLCAN, Se trata de un proceso que profundiza la integración subordinada de México y Canadá a los intereses de Estados Unidos que domina los otras dos países tanto por el número de habitantes como por el peso de su economía. La inequidad y la asimetría, inscribe así, de manera estructural en el proceso de harmonización, las relaciones de fuerza favorables a Estados Unidos. Ello hace que no entren en las negociaciones temas esenciales para México como es el de la libre movilidad de las personas, como ocurre con el proceso de integración en la comunidad europea. Este proceso de integración en profundidad se realiza a espaldas de los parlamentos de los tres países a pesar que establece acuerdos que tienen impactos de largo plazo y otorga una importancia desmedida al Consejo de Competitividad de América del Norte en el que no participan representantes de los gobiernos. Se trata de un déficit democrático inaceptable. La integración en profundidad de América del Norte está, como señalan los detractores, avanza en el anonimato, se intenta no rendir cuentas, se busca evitar el debate público y entregar el mínimo de información a la sociedad civil. Una regionalización subordinada. A pesar del discurso sobre “las tres naciones unidas en una causa común”, está claro que la ASPAN profundiza el proceso de integración económica regional bajo el control de Estados unidos iniciado por el TLCAN. La disparidad entre las tres economías hace que tanto México como Canadá se preocupan principalmente de avanzar sus relaciones con Washington, pero no entre los dos países. Bajo el rubro de la competitividad la lógica regional es favorecer bajo la hegemonía des las empresas e intereses estadounidenses una política comercial frente a China o la comunidad económica europea. Los cambios en la normativa persiguen facilitar la inversión, y homogenizar las políticas sobre la propiedad intelectual de las empresas en los tres países, aunque ello afectará mucho a la fuerza laboral mexicana que vive de la piratería la que beneficia a individuos de bajos recursos, según los observadores. También, acelera el proceso de concentración de la propiedad en el marco de las fusiones de empresas que caracteriza la globalización, haciendo que las compañías canadienses sean compradas por transnacionales estadounidenses. Una denuncia que es argumentada por los medios empresariales nacionalistas canadienses que se pagaron una página en los periódicos. Otro ejemplo de la prioridad asumida por los intereses estadounidenses es que la ASPAN favorece, en el caso de México, la privatización de PEMEX por considerarla con baja productividad; es parte del objetivo de mantener a toda costa el aprovisionamiento de energía para Estados Unidos y La Obsesión por la Seguridad. La Alianza por la Seguridad y la Prosperidad en América del Norte, se inscribe en el contexto de obsesión por la seguridad post Septiembre de 2001. En esa medida es una instancia que favorece la alineación de la política exterior canadiense y mexicana en torno a la política exterior de Washington y sus objetivos internos de seguridad nacional. No sólo se formula el concepto de la frontera inteligente, se plantean iniciativas para asegurar la circulación de bienes y de capitales, y la integración de la seguridad bajo control estadounidense. Ese contexto lleva a reforzar las fuerzas armadas, porque la ASPAN propone la modernización de las fuerzas militares y policiales, compra de armas de EEUU y la capacitación impartida por agencias estadounidenses. En 2005 bajo el ex primer ministro Paúl Martín, se aumentó en 12,5 mil millones sobre 5 años los gastos militares y el gobierno del primer ministro Stephen Harper continúa la misma dinámica. Debe recordarse también que la nueva política exterior canadiense liga específicamente los temas de la seguridad y de la intervención militar a los de la acción humanitaria o de paz tradicionales; lo que se ve claramente en la intervención canadiense en Afganistán. En el caso de México, este país se ha distanciado de su diplomacia tradicional de neutralidad y favorece también la política beligerante de Washington. La DEA (agencia antidrogas estadounidense) y el FBI participan activamente en la capacitación del ejército, la policía y las fuerzas de Investigaciones, con el fin de armonizar los tres niveles de gobierno. También se proponen planes para fortalecer la frontera Sur de México. Algunos impactos preocupantes Es necesario destacar algunos impactos del proceso de profundización de la integración regional, que afectarán las vidas de los ciudadanos en la región. Se trata por ejemplo del establecimiento de normas comunes para la producción de alimentos, cuyo objetivo según los detractores es de eliminar los irritantes a las actividades comerciales intraregionales. Por ejemplo, las normas canadienses en materia de pesticidas son más elevadas que en Estados Unidos y ello es percibido como obstáculo al comercio por los empresarios. Se trata de los intentos de implantar una fuerza de trabajo flexible, incluyendo los trabajadores inmigrantes a bajos salarios como mano de obra extranjera en Estados Unidos. Pero esas políticas no favorecen la movilidad laboral en la región o políticas de inmigración particulares. La Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte no le sirve al gobierno mexicano para conseguir una política de inmigración más favorable. Los observadores consideran, a partir de la documentación, que la ASPAN persigue favorecer la privatización y la desregulación de la infraestructura y de los recursos naturales. Ello incluye favorecer proyectos públicos con el sector privado y las privatizaciones en los proyectos públicos importantes. En relación a esto valga destacar que con respectos a los recursos de agua dulce de Canadá, el Consejo de los canadienses reveló que se planean exportaciones de agua a granel bajo el proyecto de la ASPAN para 2025. La Alianza por la seguridad y la Prosperidad de América del Norte constituye un plan para profundizar la de México y Canadá bajo hegemonía estadounidense. La inequidad y asimetría entre las economías hace que en los nuevos campos en que se realiza la profundización como son las políticas de seguridad y política exterior y las políticas medioambientales o sociales. Para aumentar la vigilancia ciudadana Es en ese marco que las organizaciones sociales de los tres países han planteado movilizaciones y denuncias para la cumbre de la ASPAN, del 19 al 21 de Agosto en Montebello del Presidente Bush de estados Unidos, Felipe Calderón de México y el primer ministro Stephen Harper de Canadá. Se plantean movilizaciones para que los gobiernos sean imputables frente a los ciudadanos de los tres países, reivindicando que se hagan públicos los debates y que el proceso de integración incorpore también las voces de la sociedad civil y los intereses de todos los ciudadanos y no solamente los llamados ciudadanos corporativos. Se denuncia la ASPAN como un acuerdo internacional de nueva generación que marca la entrada del modelo neoliberal en una nueva etapa, porque integra la noción de seguridad a la lógica comercial y económica como lo planteaba la lógica liberal en el siglo XIX. Se le denuncia también porque institucionaliza el poder de las empresas y del sector privado en la definición de las políticas públicas en desmedro del debate pública y la participación ciudadana. La ASPAN busca armonizar las políticas públicas internas e internacionales de los tres países para favorecer los intereses de las transnacionales regionales bajo hegemonía estadounidense. Bajo el pretexto de mejorar la seguridad se busca integrar bajo el modelo estadounidense los mercados norteamericanos de la energía, del trato a los inmigrantes, los refugiados o los turistas extranjeros y la creación de políticas comunes de seguridad. Con ello se fuerza la alineación de Canadá y México con la política exterior de Washington. Las propuestas de la Sociedad Civil Los organismos de la sociedad civil denuncian las amenazas de la ASPAN y de la profundización de la integración subordinada de Canadá y de México con los intereses de Estados Unidos y las políticas de Washington. Es una iniciativa de integración con profundidad que va más allá del Tratado de libre comercio de América del Norte porque además de las cuestiones económicas, busca armonizar estándares e incluir aspectos de seguridad y militares sin que se haga un debate público y abierto en los tres países. Es muy peligroso que un proceso tan importante como este, se desarrolle al margen de las instituciones democráticamente elegidas, que se privilegie el diálogo informal con los empresarios que se transforman en poderoso lobby lejos del parlamento y del poder legislativo. Es necesario entonces que se incorporen los órganos legislativos en materia de negociación, seguimiento y ratificación de los acuerdos comerciales y de inversión. En lugar de profundizar el control de la integración económica por parte de las transnacionales con un acuerdo de nueva generación, se requiere renegociar aspectos del TLCAN para reconocer las asimetrías. Se requiere también el capítulo XI del TLCAN, que otorga el trato nacional a las empresas y disminuye la soberanía de los estados. Se requiere incorporar de manera justa el tema de la movilidad de la mano de obra reconociendo los derechos de los trabajadores migrantes mexicanos en Estados Unidos y en Canadá. Es ineludible incorporar el tema migratorio en el marco del TLCAN. En particular en la relación entre México y Estados Unidos, con el objeto de garantizar la tolerancia hacia la diversidad y la aplicación plena de los convenios internacionales sobre migrantes, poniendo término al clima de violencia, racismo y xenofobia existente en la frontera. La cumbre de los presidentes de Estados Unidos y México, con el primer ministro de Canadá es un evento importante al que permanecen ajenos los ciudadanos canadienses. Las movilizaciones de las organizaciones sociales pueden efectivamente reavivar la preocupación ciudadana, porque la Alianza para la seguridad y la prosperidad de América del Norte, en su forma actual no responde a los intereses de desarrollo sustentable de Canadá. Una situación que debe seguirse de cerca. transición. Marcelo Solervicens es Cientista Político de la Universidad de Montreal y colabora con TuGuíaLatina.com desde su fundación en Febrero 2002. Las opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad del autor |