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Temas
del Domingo 04 de Enero, 2004
1.- REFLEXIONES SOBRE LA SITUACIÓN INTERNACIONAL A COMIENZOS DEL
2004.
2.- ELEMENTOS PARA UN BALANCE DE LAS TENDENCIAS LATINO AMERICANAS.
REFLEXIONES
SOBRE LA SITUACIÓN INTERNACIONAL A COMIENZOS DEL 2004.
El año 2003 se nos apareció bajo el signo de la guerra
de Estados Unidos contra Irak y de la imposición en la agenda
mundial por Washington de la obsesión por la seguridad como
elemento más activo de la llamada guerra contra el terrorismo.
El año 2004 seguirá dominado por la guerra en Irak,
por la llamada guerra contra el terrorismo y por las elecciones presidenciales
en estados Unidos en noviembre de 2004, con trasfondo internacional
de surgimiento de poderes concurrentes a la hegemonía estadounidense.
La guerra contra Irak, justificada inicialmente por las pretendidas
armas de destrucción masiva en poder de Saddam Hussein, se
reveló finalmente como parte de una estrategia compleja de
control de la región por parte de Washington. No sólo
se trata del control de petróleo, cuya producción ha
sido distribuida entre las compañías petroleras estadounidenses
que gozan también de los contratos de la reconstrucción.
Se trata también de objetivos de control geopolítico
frente a las veleidades del Reino de Arabia Saudita. Se trata de establecer
gracias a esas operaciones la hegemonía estadounidense en el
mundo de la posguerra fría.
Sin embargo, esa estrategia ha tenido resultados ambivalentes. En
primer lugar, existe consenso en señalar que la opinión
pública mundial considera que los líderes de la llamada
coalición, Georges Bush, Tony Blair, y sus aliados menores
como José Maria Aznar o Berlusconni, manipularon la información.
Que la amenaza inminente representada por las armas de destrucción
masivas en Irak, no era tal. Tampoco que existía un nexo directo
entre Saddam Hussein y Al Qaeda que vincularía las operaciones
en Irak en la guerra contra el terrorismo.
Por otro lado, aunque la humillante captura de Saddam Hussein permitió
terminar el año bajo una imagen de victoria simbólica
para la Casa Blanca, lo cierto es que los atentados contra las tropas
de la llamada coalición y sus aliados iraquíes en la
policía y en el llamado gobierno de coalición han provocado
centenares de muertos y la situación iraquí está
lejos de haberse pacificado. Está claro que Saddam no dirigía
la resistencia que es más bien un fenómeno más
amplio y permanente.
La obsesión por la seguridad en Estados Unidos mantiene un
clima de tensión por las medidas que rodearon las celebraciones
de fines de año. Eso permite limitar las libertades civiles.
Las anulaciones de vuelos provenientes de Francia, de Inglaterra y
de México en los últimos días comienza a afectar
seriamente las relaciones entre países y las disposiciones
del comercio aéreo. En ese marco, es como si los Estados Unidos
volvieron a la guerra fría de comienzos de los sesenta. Sin
embargo, la naturaleza misma de la amenaza terrorista y el hecho de
que quien se sindica como responsable de los atentados suicidas del
11 de septiembre de 2001 todavía no ha sido capturado puede
llevar a un agotamiento del público. Aunque la guerra contra
el terrorismo hace ganar votos a Bush, esa misma guerra puede costarle
caro si no puede mostrar éxitos constantes antes de las elecciones
de noviembre.
En el trasfondo de la guerra contra el terrorismo y la ocupación
de Irak, el contexto internacional aparece movido principalmente por
conflictos de naturaleza local de los que el conflicto Israel-Palestina
aparece como el más evidente, tanto por su empantanamiento
como porque allí no operan los principios de intervención
humanitaria que se aplicaron en otras latitudes y las fuerzas ocupantes
israelíes pueden actuar libremente. A este conflicto se agregan
otros conflictos locales en África, en las ex repúblicas
soviéticas, donde la mano dura de Poutin, aliado de Washington
pasa bajo silencio. Esta situación general de conflictos locales
hace que los analistas político-militares consideren que la
situación mundial es paradojalment una de las más tranquilas
en décadas.
Por otro lado, uno de los efectos más evidentes de la instalación
de una política de obsesión por la seguridad en Estados
Unidos y en general en los países desarrollados, es que el
movimiento social mundial de la sociedad civil ha perdido velocidad.
Ello tanto porque las medidas de seguridad se traducen en una política
de represión más agresiva y un ambiente de pérdida
de libertades civiles, como por la brusca variación de la agenda
política internacional de temas estructurales como los del
medio ambiente a temas de naturaleza política. Los desafíos
para los movimientos sociales son precisamente de poder adaptarse
a la nueva situación exigiendo el respeto de las libertades
civiles que ahora aparecen cuestionadas en aras a la llamada guerra
contra el terrorismo que tienden a transformar los países en
estados policíacos.
Esta claro que los temas político-militares han desplazado
la preocupación por los temas económicos, sociales y
culturales de los últimos años. Sin embargo, la globalización
o mundialización sigue su curso pero se empantana precisamente
por las medidas de seguridad que obstaculizan la libertad de movimientos.
Se asiste más bien a un retorno en importancia de los Estados
Nacionales o de las coaliciones de países. A ese nivel debe
destacarse la expansión de la Unión Europea que aumentará
en 10 nuevos miembros en 2004. La Unión Europea se constituye
en un polo de desarrollo importante y un actor económico y
político que puede disputar liderazgos a Estados Unidos, como
ocurrió con la posición francesa en el Consejo de Seguridad
de la ONU respecto a Irak. En ese mismo marco de revalorización
de los estados Nacionales debe anotarse la derrota de los planes de
los paîses del Norte de imponer a los países del Sur
las llamadas preguntas de Singapur en la Organización Mundial
de Comercio en Cancún. En efecto, frente a los intentos de
incorporar a los temas de comercio internacional los referidos a las
inversiones, al derecho de propiedad intelectual y a las compras estatales,
los países del Sur opusieron el veto cuando los países
desarrollados no aceptaron revisar las subvenciones a la agricultura
de más de 300 mil millones que desvirtúa las reglas
del comercio justo.
En el campo de la emergencia de nuevos actores, durante el año
2003 se consolidó el impacto sobre la economía mundial
por parte de la República Popular China. Con tazas de crecimiento
anuales de más del 8%, luego de su ingreso a la Organización
Mundial de Comercio la Repûblica Popular China se ha transformado
en un actor económico de nivel mundial por su poder de atracción
a las inversiones y de industrias maquiladoras. En el caso de México,
centenares de miles de empleos se han perdido por el traslado de industrias
buscando las ventajas comparativas de los bajos salarios
en China.
También debe destacarse la emergencia de India como otro gigante
de la globalización, por el outsourcing de empresas de punta
y de servicios como los centros de llamadas.
En 2003, la economía mundial recuperó su dinamismo y
la Organización de Cooperación y Desarrollo económico,
OCDE, prevé que la reactivación económica continuará
en 2004. Los Estados Unidos, recurrieron a una estrategia monetaria
de debilitamiento del dólar con bajas tazas de interés
para mejorar la competividad de su economía y reactivar sus
exportaciones para compensar el déficit de su balanza de pagos.
Cuando se es la principal economía del planeta, no se aplican
las recetas del FMI o del Banco Mundial. Se espera que el próximo
año sea nuevamente positivo en el campo económico.
En suma, las perspectivas para 2004 anuncian la continuidad de los
alineamientos de fuerzas a nivel internacional, de los cuales las
elecciones en Estados Unidos, por tratarse de la potencia imperial
contemporánea, pueden ser un momento importante.
ELEMENTOS
PARA UN BALANCE DE LAS TENDENCIAS LATINO AMERICANAS.
Luego de años en que los analistas pensaron abandonar los
análisis de América latina como una región, debemos
constatar que en 2003, la región comenzó a experimentar
tendencias comunes que revelan el reinicio de un nuevo ciclo de su
historia que recuerda experiencias pasadas. No es necesario recordar
la relativa simultaneidad en el acceso de esos países a la
independencia política. Basta recordar que en los años
sesenta y setenta, la tendencia común de la región fueron
las dictaduras militares impuestas para combatir el comunismo y aplastar
las masas populares movilizadas frente al fracaso del llamado capitalismo
dependiente. Esas dictaduras se instalaron contra experiencias populistas
que intentaron distintas experiencias de desarrollo nacional tratando
de reconfigurar las relaciones con la economía mundial.
En 2003 se consolidó la tendencia favorable a la expresión
de alternativas frente al fracaso de los proyectos neoliberales en
la región. Esto se tradujo una cierta autonomía regional
frente a Estados Unidos en el marco de las negociaciones del Acuerdo
de Libre Comercio de las Américas, ALCA. El proyecto fundacional
del presidente Bush padre en 1994 quedó reducido este año
en Miami a un ALCA Light sin mayores perspectivas. Dentro de un par
de semanas, los presidentes de los 34 países se reunirán
en una nueva Cumbre de las Américas en Monterrey, deben ver
si puede salvar algo de esa iniciativa neo-colonial.. Las perspectivas
de un acuerdo multilateral no son positivas. Frente a las dificultades
en imponer un acuerdo multilateral, Washington prefiere ahora el enfoque
bilateral utilizado en las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio
con Chile. Ello le permite imponer sus condiciones, como intenta hacerlo
ahora con los países de América Central y otros países
de la región y del mundo. Cuba sigue excluido de estas cumbres
sobreviviendo al boicot y sin romper completamente el aislamiento
impuesto por Washington
Ciertamente, persisten algunas experiencias neoliberales radicales
como la Chilena, considerada exitosa por las Instituciones Internacionales.
En el nuevo contexto Chile vive un creciente aislamiento, pese a que
ha formado frente común en Cancún por ejemplo. En broma
algunos analistas señalan que el gobierno chileno es el mejor
alumno de la clase, pero es el peor compañero de barrio, luego
de haber firmado el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos que
se opone a la tendencia general de países importantes de la
región. Los planes para transformar a Chile en país
porta-aviones para que las multinacionales accedan a la región
aparece cuestionado. Pese a que la experiencia neoliberal en Chile
impone una de las distribuciones más regresivas de ingresos,
es una de las democracias representativas más estables de la
región. Ello por el consenso relativo de la clase política
de derecha e izquierda y por la exclusión por anticuados de
los proyectos progresistas. Luego de que 2003 comenzara con los escándalos
gubernamentales de los sobresueldos y otros casos de corrupción,
el año termina con el reforzamiento de la coalición
gobernante, luego de que el escándalo de pedófilos afectó
a la derecha política. Además, la economía comienza
a presentar signos de reactivación, no del nivel del 7% como
hasta 1997, pero que anuncian el fin de la recesión instalada
desde 1998. Las elecciones municipales de diciembre de 2004 y las
presidenciales y parlamentarias de diciembre de 2005 mostrarán
la estabilidad de lo que se consolida como una nueva experiencia de
coalición de gobierno estable como la conocida en otros países
latinoamericanos.
Según la Comisión económica para América
latina, CEPAL, la región tendrá una situación
económica más favorable en 2004, gracias a la reactivación
de la economía mundial. Sin embargo, la segmentación
social y el desvío de las inversiones internacionales hacia
la República Popular China hacen que la recuperación
será relativa.
En enero de 2004 se conmemoran los 10 años de inicio del Acuerdo
de libre comercio de América del Norte y de la lucha de resistencia
del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. La rebelión
zapatista contribuyó a la derrota de la llamada dictadura perfecta
del Partido de la Revolución institucional. El gobierno del
presidente Fox, perdió su popularidad porque no ha podido realizar
sus promesas en el contexto de la guerra contra el terrorismo y la
obsesión por la seguridad de Washington. En ese contexto, quien
parece capitalizar no son los zapatistas sino el nuevo líder
del PDR Lopez Obrador puede llevar a una transformación del
panorama mexicano.
Durante estos diez años, la rebelión zapatista de 2004
contribuyó a reforzar la oposición social al neoliberalismo.
La propuesta de un ALCA Light en Octubre en Miami, fue una victoria
de los opositores de las políticas neoliberales y del comercio
internacional por encima de intereses sociales y de soberanía
nacional. Sin embargo la confrontación se desplazará
a los espacios nacionales por la estrategia de negociaciones bilaterales
adoptada por Washington. El espacio nacional vuelve a adquirir importancia.
El creciente consenso sobre el fracaso de las políticas neoliberales
reforzó en el año 2003 favoreció la búsqueda
de alternativas propiamente latinoamericanas tanto por las elites
políticas como por los movimientos sociales. Las movilizaciones
sociales no necesariamente encuentran representaciones políticas
concordantes como en el caso boliviano cuando las masas indígenas
y populares bolivianas expulsaron del gobierno al presidente neoliberal
Gonzalo Sánchez de Losada. El nuevo presidente Carlos Mesa,
no ha dado a conocer aún cuales son sus propuestas con respeto
de la dignidad nacional de la explotación del gas natural de
su subsuelo. También significa nuevos alineamientos como es
que Bolivia recibe el apoyo de otros gobiernos de la región
en su cruzada por recuperar una salida al mar arrebatada por Chile
desde fines del siglo XIX.
El nuevo dinamismo político regional se debe principalmente
al Gobierno de Ignacio Lula Da Silva en Brasil. Este país se
ha transformado en un nuevo eje de las alternativas políticas
latino americanas frente a Washington, otorgando niveles de autonomía
a la región tanto en negociaciones con los Europeos como en
Cancún para la reunión de la OMC, o en Miami para la
cumbre ministerial del ALCA. Lula ha reforzado el MERCOSUR, abandonado
por presidentes anteriores. Se plantea su extensión a otros
países; e incluso una fusión con la Comunidad Andina
de naciones. En el campo interno, sin embargo, pese a su popularidad
en las encuestas, Lula ha decepcionado sus partidarios. Algunos fundadores
del Partido de los Trabajadores lo han abandonado porque está
más cerca de los sectores patronales y de las recetas del Fondo
Monetario Internacional que de los sectores populares que constituyen
su base de apoyo tradicional. A pesar de ello, algunas de las medidas
adoptadas corresponden a un proyecto desarrollista distinto del neoliberalismo
de los años noventa.
En la misma tendencia se inscribe la elección de Kirshner en
Argentina, quien en algunos meses recuperó en parte el prestigio
de la clase política argentina. Pese a inscribirse moderadamente
en política económica, y renegociar acuerdos con el
FMI, ha adoptado medidas de dignidad nacional y populistas que permiten
que ese país salga del impasse a que le llevaron las políticas
neoliberales del gobierno de Ménem y de De la Rúa. La
experiencia de movilización social de las organizaciones sociales,
aunque pierdan importancia, son una garantía que favorece la
búsqueda de nuevas soluciones y no el retorno a las viejas
políticas neoliberales. En el desarrollo de esa tendencia está
la posibilidad cierta de la elección este año del candidato
presidencial del Frente Amplio en Uruguay, lo que podría romper
con la tradicional dominación y alternancia en el poder de
los Blancos y Colorados. La victoria del referendo que rechazó
la privatización de riquezas nacionales fue la antesala del
probable rechazo electoral de las políticas neoliberales y
de búsqueda de nuevas alternativas en el Cono Sur.
Por su parte, las maniobras continuas de la oposición patronal
y del Lobby petrolero en Washington, contra el gobierno de Chavez
han fragilizado la experiencia bolivariana en Venezuela. La crisis
de los partidos políticos tradicionales da respiro a Chavez.
Los efectos de la desestabilización de su gobierno han creado
una creciente crisis económica. La aceptación o el rechazo
de la realización del referendo revocatorio exigido por la
oposición definirá la situación venezolana y
la suerte de otro de los países que muestran la tendencia autonomista
en América Latina.
Los otros países andinos también viven situaciones complejas.
En Perú el presidente Toledo decepcionó a todos y su
impopularidad limita su libertad de acción. Ecuador, vive a
la hora del Plan Colombia, como lo demuestra su participación
en la detención en ese país de uno de los líderes
guerrilleros que representaba a las FARC en las conversaciones con
el gobierno anterior. Mientras tanto en Colombia, el gobierno de Alvaro
Uribe, muestra su incapacidad de derrotar militarmente a la guerrilla
y el país sigue hundiéndose en la crisis económica.
En América Central, la derrota del ex-dictador Efraín
Rios Montt, fue una buena noticia aunque siga siendo un personaje
clave de la vida política del país. La elección
del candidato conservador Oscar Berger el 28 de diciembre con 54%
de los votos aseguró que esa experiencia fue dejada atrás.
El nuevo presidente era el candidato de la banca y la industria ligada
al Plan Puebla Panamá. Todo indica una relación de continuidad
que marca la característica principal de esa región
gobernada por dirigentes neoliberales.
2004 encuentra América Latina en una encrucijada. Pese a que
las experiencias neoliberales han fracasado, es una región
que todavía busca un esquema de desarrollo que permitirá
mejorar las condiciones de vida de la población.
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