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Tema
del Domingo 1 de Septiembre, 2002
La cumbre de la Tierra en Johannesburgo.
Desde el 26 de Agosto al 4 de septiembre se realiza en Johannesburgo, en Sud-Africa, la Segunda Cumbre Mundial de la Tierra, conocido también como Tierra + 10. Aunque no se esperan resultados concretos, es una reunión de gran importancia para el análisis de los desafÌos que se le plantean a la humanidad en este comienzo de milenio y sobre el estado de las relaciones de fuerzas a nivel mundial y el rol protagÛnico que van adquiriendo las compaÒÌas multinacionales, pese a ser unas de las principales responsables de la destrucciÛn del medio ambiente. Se trata adem·s de una ocasiÛn para comprender la importancia adquirida por las preocupaciones medio ambientales que hacen que cualquier proyecto que pretenda mejorar las condiciones de vida deba tambiÈn considerar sus efectos sobre el medio ambiente. Por otro lado, las preocupaciones medio-ambientales constituyen uno de los pocos temas globales que contradicen las acciones de las multinacionales y la lÛgica de desarrollo neoliberal, en esa medida, se encuentra a la base de los movimientos sociales por otra mundializaciÛn. En primer lugar veremos en que consiste la Cumbre Mundial de la Tierra y cuales son los desafÌos planteados y en segundo lugar propondremos algunas reflexiones para animar el debate sobre el tema del desarrollo sostenible, de los actores y sus perspectivas.
En primer lugar es necesario clarificar que la Segunda Cumbre de la Tierra, sigue a la realizada en Brasil en 2002. Por ello se la conoce como Tierra í10. En ese encuentro fue la primera vez que se aceptaron las Organizaciones populares y no-gubernamentales en general, adem·s de los representantes de las empresas transnacionales, en la mesa de negociaciones. En ese encuentro se fijÛ un ambicioso plan para reducir entre otros efectos de la producciÛn salvaje, los gases con efecto de invernadero y mantener la diversidad del planeta. Veinte aÒos antes, esa reuniÛn mundial no hubiese podido realizarse. Es producto de debates iniciados en los aÒos sesenta en los llamados decenios dedicados al desarrollo de los paÌses del llamado tercer mundo. AllÌ surgiÛ la convicciÛn que el planeta no tiene recursos inagotables, que la utopÌa era pensar que podrÌa seguirse explotando y contaminando sin problemas. Este planteamiento se inscribe igualmente en la crÌtica de las concepciones como las de la alianza para el progreso del gobierno de Kennedy en los aÒos sesenta que planteaban que los paÌses del tercer mundo, o en ìVÌas de desarrolloî debÌan pasar por las mismas etapas de desarrollo que en los paÌses del primer mundo. Lo cierto es que si en todos los paÌses del mundo se desarrollaban revoluciones industriales como las de Europa o Estados Unidos el planeta serÌa irrespirable. En esa medida surgiÛ una cierta visiÛn global que reemplazÛ en parte la ausencia de proyectos polÌticos globales con el desplome de las experiencias socialistas en el este europeo, que algunos sectores critican por estar orientado por un productivismo real que destruÌa el medio ambiente tanto como en los paÌses del Oeste.
Es en la primera Cumbre que la categorÌa Desarrollo sostenible o sustentable, acuÒado en el Informe Bruntland en 1987 adquiriÛ tÌtulos de nobleza. Ciertamente el tÈrmino sustentable o sostenible es un anglicismo que es difÌcil entender en espaÒol. Este tÈrmino es definido por la OrganizaciÛn de las Naciones Unidas como el desarrollo que permite asegurar una respuesta a las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones en responder a sus futuras necesidadesî. Un tÈrmino bastante vago porque significa buscar un equilibrio entre diversas variables, sin tocar los problemas estructurales existentes en la organizaciÛn mundial.
Por un lado un equilibrio entre el crecimiento econÛmico y la equidad, para que no queden atr·s ning™n paÌs o comunidad. Sin embargo, un quinto de la poblaciÛn sobrevive con menos de un dÛlar diario.
Por otro lado, se trata de buscar un equilibrio entre conservar la herencia medio ambiental y los recursos naturales para las futuras generaciones con la conservaciÛn de habitats naturales y la bio-diversidad , mediante la reducciÛn de la contaminaciÛn el uso de recursos naturales. Lo cierto es que seg™n estudios de las propias Naciones Unidas , en 1996, 25% de las (4,630) especies de mamÌferos y 11% de las (9,675) especies de p·jaros se encuentran con riesgo de extinciÛn. A ello es necesario agregar otros aspectos sobre los cuales existe a™n controversia como es el de los cambios clim·ticos provocados por el llamado efecto invernadero producto de la utilizaciÛn de energÌas fÛsiles. Un fenÛmeno que sin embargo causa cada vez m·s mayor consenso en estar ligado al calentamiento del planeta.
Finalmente, se trata de asegurar el desarrollo social, vale decir asegurar el bienestar de las necesidades b·sicas, trabajo, alimentos, educaciÛn, salud, energÌa, agua y salubridad, asÌ como asegurar la diversidad cultural y el respeto de los derechos de los trabajadores y de las comunidades indÌgenas y otras permitiendo que los miembros de la sociedad puedan participar en la definiciÛn de sus destinos. Lo cierto es que el balance de la OrganizaciÛn de las Naciones Unidas muestra que en los ™ltimos cincuenta aÒos la poblaciÛn de la tierra aumento a seis mil millones un 140%. En 2050 se calcula que la poblaciÛn mundial ser· de 9 mil millones. Casi 25%, 1.1 mil millones no tienen acceso a agua potable lo que se traduce en m™ltiples enfermedades. Por otro lado, la mortalidad infantil es 10 veces mayor en los paÌses del sur del planeta que en los paÌses del Norte. A ello, debemos agregar los desastrosos efectos de la aplicaciÛn de las polÌticas neoliberales de reducciÛn del rol del estado.
La Cumbre de la Tierra es organizada por la OrganizaciÛn de las Naciones Unidas para el medio ambiente. En ella participan delegaciones gubernamentales de los 189 paÌses miembros, adem·s de los representantes de las transnacionales y de las organizaciones no-gubernamentales. Se espera la participaciÛn de unos 100 jefes de Estado o gobierno. Entre ellos del primer ministro de Canad· Jean ChrÈtien del que se espera que anuncie que este paÌs va finalmente ratificar el protocolo de Kioto que propone la reducciÛn de los gases con efecto invernadero a los niveles de 1990. Sin embargo, el presidente de los Estados Unidos no participar· en la Cumbre. Como se recordar·, el presidente estadounidense Georges Walter Bush, decidiÛ repudiar la firma del acuerdo de Kioto prometida por su padre.
En ese marco, los medios de comunicaciÛn plantean la existencia de un bloque formado por JapÛn, Estados Unidos, Canad· y Nueva Zelandia. Un bloque que podrÌa caricaturizarse como dirigida por los intereses geoestratÈgicos de Washington dando mayor libertad para el desarrollo del comercio como extensiÛn de la polÌtica interna de Estados unidos a nivel internacional.
Por otro lado, est· el bloque de los Europeos que se plantean la ratificaciÛn de Kioto y tambiÈn la extensiÛn de sus intereses a nivel mundial, planteando mayores normas de control en relaciÛn a los recursos naturales, por la importancia de la pequeÒa producciÛn dentro de la Comunidad Europea.
Adem·s est·n las agrupaciones de paÌses del Sur del planeta que buscan mantener la libertad de explotaciÛn de recursos naturales con que gozaron los paÌses del sur del planeta y que se traduce en el debate sobre el acceso a los mercados de los paÌses desarrollados.
Por otro lado, esta parece ser la Cumbre en la que las empresas transnacionales han desarrollado una participaciÛn m·s activa, buscando entonces mostrar que su lÛgica permite traducir en planes de acciÛn realizables los grandes objetivos generales planteados. Valga seÒalar la existencia de una serie de grandes empresas transnacionales que tien una cifra de negocios que es superior al Producto Interno Bruto de varios paÌses del planeta. Valga seÒalar en ese respecto que en la disputa que opone actualmente Exon con el gobierno de Chile por que Exon quiere vender la Disputada de las Condes sin pagar impuesto a la venta, y sin haber pagado durante 24 aÒos un sÛlo peso de impuestos, juega mucho que Exon tiene una cifra de negocios cuatro veces mayor que el PIB de Chile de 70 mil millones de dÛlares.
Finalmente, est·n las organizaciones no gubernamentales y de otros tipos como sindicatos que muestran una alianza que se forjÛ en Seattle entre los ecologistas y medio ambientalistas con los movimientos contra el neoliberalismo y sus consecuencias. Una problem·tica que no siempre puede verse integrada. Ello porque los movimientos ecologistas m·s radicales colocan la naturaleza o los animales por encima de los seres humanos. Por otro lado, los crÌticos del neoliberalismo tienen como objetivo central el de poder satisfacer las necesidades b·sicas de los seres humanos de manera sustentable.
DespuÈs de la pausa veremos los debates y las perspectivas planteadas por la Cumbre de la Tierra en Johannesburgo.
Reflexiones sobre los debates y las perspectivas de la Cumbre
Seg™n Kofi Anan, el secretario general de la ONU, los objetivos de la Cumbre son de mejorar las condiciones de vida de los seres humanos protegiendo al mismo tiempo el medio ambiente. Para ello plantea responder a desafÌos en cinco ·reas principales.
En primer lugar Kofi Anan, plantea el desafÌo del agua. M·s de mil millones de personas no tiene acceso a ese bien primario de la humanidad. Seg™n estudios de la ONU dos tercios de la poblaciÛn mundial vivir·n en paÌses que vivir·n penurias de agua. Las soluciones planteadas por la ONU son de favorecer un consumo racional y esfuerzos en depurarla y distribuirla. Para algunos, el agua ser· el oro del siglo 21, como el petrÛleo fue el oro negro del siglo 20. Lo cierto es que el proceso que se vive en los ™ltimos aÒos, no es de enfrentar de manera sostenible lo que Pettrela llama el bien com™n de la humanidad. Al contrario, las organizaciones financieras internacionales como el Banco Mundial y el Fondo monetario internacional propician la privatizaciÛn del agua como mecanismo de expansiÛn econÛmica. Muchas multinacionales han penetrado en los paÌses del tercer mundo gracias a las privatizaciones. Las movilizaciones soicales en Per™ y en Bolivia detuvieron en parte ese desarrollo. Lo cierto es qe la transformaciÛn del agua en mercancÌa se ha transformado en una tendencia que efectivamente determina un acceso determinado por la capacidad de compra. Es como se presentaba en algunas pelÌculas de ciencia ficciÛn que causaban decisiÛn. En el camino de la mundializaciÛn neoliberal hasta el aire va a transformarse en mercancÌa extendiÈndose lo que ahora ocurre con los sistemas de aire acondicionado en los edificios. En esa perspectiva, los debates sobre este aspecto en la Cumbre son preocupantes. Las multinacionales han conseguido permeabilizar la ONU y los paises desarrollados en la presentaciÛn de propuestas en las que estar·n asociadas las multinacionales bajo la forma de planes de acciÛn concretos como los que proponÌa la nueva iniciativa para ¡frica. En el caso de AmÈrica Latina la situaciÛn de privatizaciones ser· favorecida porque se transformar· en el objetivo de instancias regionales como el Banco Interamericano de desarrollo. En este campo, las organizaciones noígubernamentales aparecen con capacidades reducidas si no se unifican a las movilizaciones que en los diferentes paÌses se dan para detener el proceso de privatizaciones.
El segundo sector es el de la energÌa. En ese marco que es el m·s debatido est· la problem·tica de la ratificaciÛn del acuerdo de Kioto. Como se sabe. Los Estados Unidos repudiaron el acuerdo, que sin embargo podrÌa ser ratificado de todas maneras. Lo problem·tico del debate sin embargo y que es denunciado por numerosos grupos ecologistas es que tras el debate de limitaciÛn de la producciÛn de gases con efecto invernadero, est· el debate sobre la transeferencia de contaminantes. En efecto el gran debate lanzado entre otros por Canad· es el de seÒalar que los paÌses pueden compensar la contaminaciÛn que producen a nivel atmosfÈrico por el hecho de que cuentan con gran cantidad de ·rboles y que propician la renovaciÛn de ese recurso que permite limpiar la atmÛsfera. Adem·s, y lo que es peor, otros se plantean que la limpieza del aire y de los desastrosos efectos de la producciÛn de energÌa pueden crear una nueva industria de limpieza o de descontaminaciÛn que permitirÌa mantener el car·cter sustentable del neoliberalismo. Ello com9o si el planeta fuera una simple f·brica o un lugar donde la contaminaciÛn pudiera lanzarse al espacio. En este campo se espera que la declaraciÛn final de la cumbre se traduzca por una peticiÛn de ratificaciÛn del acuerdo de Kioto por parte de los paÌses que no lo hayan hecho. En suma, el problema quedar· abierto. El peso de estados Unidos como el principal contaminador del planeta hace que sea difÌcil que puedan obtenerse avances en este campo.
Por otro lado, est· el debate sobre la prodctividad de la agricultura para sustentar el aumento de la poblaciÛn del planeta. El problema es el del agotamiento de los suelos producto de la explotaciÛn intensiva, la desertificaciÛn y el uso de monocultivos y pesticidas y la introducciÛn de productos genÈticamente modificados seg™n criterios de rentabilidad y no en funciÛn de mejorar la calidad de los productos. En este campo, como en otros, los grupos medio ambientales, han denunciado que la Cumbre ha sido transformada en una especie de foro de debate de los temas de la OrganizaciÛn mundial de comercio. El poderoso lobby de las firmas multinacionales y sus proyectos que permiten la venta de productos agrÌcolas en paÌses pobres, se contradice con el cierre de los paÌses desarrollados a los paÌses del tercer mundo. La especializaciÛn comercial constituye uno de los factores principales del agotamiento de los suelos y el desarrollo de hambrunas que hacen no sustentable el proyecto de desarrollo neoliberal. En este marco, de responder a las necesidades b·sicas a nivel de salud de la educaciÛn y de otros aspectos del desarrollo sostenible, puede verse el fracaso de la Cumbre en la medida en que la necesidad de tocar de manera global los problemas del desarrollo contrasta con el hecho de que son otras organizaciones las que tocan esos temas y que en materia de comercio internacional, la OrganizaciÛn mundial de Comercio que no es una organizaciÛn del sistema de la naciones unidas est· copada precisamente por un enfoque cortoplacista que busca asegurar el crecimiento econÛmico sin preocuparse de la equidad o de mantener los recursos naturales. Es necesario destacar en ese campo por ejemplo los efectos desastrosos de las producciones que tienen mayor desarrollo como el de la utilizaciÛn del mar ara la producciÛn intensiva de salmones o la tendencia al aumento cada vez m·s creciente de la pesca en altamar que se traduce en el agotamiento de decenas de peces que nadie pensÛ que podrÌa ocurrir hace algunos decenios.
El tercer tema en debate se refiere al de la biodiversidad que se ha reducido en los ™ltimos decenios poniendo en peligro el capital de la humanidad. En este campo, ciertamente el debate parece limitado por la capacidad de mantener reservas ecolÛgicas frente a las exigencias del comercio internacional como ocurre en el caso de Brasil que tiene las mayores reservas de bosques del planeta.
El cuarto tema propuesto por Kofi Anan es el de la salud de la poblaciÛn mundial, con respecto al cual, evidentemente la cumbra no podr· avanzar en ning™n sentido.
El informe de 2002 de Programa de las Naciones unidas para el medio ambiente, estima que se han realizado progresos a nivel de la calidad del aire y de los rÌos en zonas como las de AmÈrica del Norte y en Europa. Pero, que de manera general, se constata una degradaciÛn del medio ambiente en el mundo, en particular en las amplias zonas de los paÌses en desarrollo.
En efecto, como seÒal·bamos al comienzo el problema central de enfrentar la problem·tica del medio ambiente y del desarrollo sustentable es hacerlo sin considerar las causas estructurales que se encuentran a la base de las consecuencias de la situaciÛn actual. Es ingenuo tratar sÛlo a nivel de consecuencias, un problema global como el del medio ambiente planetario, afectado a nivel global por las consecuencias de cinco siglos de desarrollo del comercio y de la industria salvajes sin otro objetivo que el lucro. Sobre todo cuando se propicia precisamente un modelo de desarrollo neoliberal que no hace sino profundizar esa misma perspectiva. Toda la literatura de la teorÌa de la dependencia, del desarrollo desigual y otros an·lisis que no han sido desmentidos est·n allÌ para probarlo.
Ciertamente, ello no puede llevar al inmovilismo, pero puede por lo menos determinar pasos en la buena direcciÛn como se dice generalmente en QuÈbec. Lo cierto es que en el campo mundial actual, la destrucciÛn del medio ambiente es un epifenÛmeno de la expansiÛn capitalista a nivel mundial. Una consecuencia lateral, un efecto no deseado podrÌa decirse incluso. Lo cierto es que es un efecto evidente.
El problema entonces de la Cumbre de Johannesburgo es que est· otorgando precisamente al lobo que dicte los mecanismos para cuidar el gallinero. Se busca a travÈs de asociaciones con las multinacionales o el llamado sector privado que se desarrollen mecanismo que permitan asegurar el esarrollo sustentable. Con ello se aumenta paradojalmente la fuerza de las transnacionales que ahora como lo hace Shell con su divisiÛn de desarrollo sustentable se presentan como ecologicamente responsables.
Por su parte, los gobiernos aparecen tanto en el norte como en el sur capitulando frente a la empresa privada, sin asumir el rol que le entregaron los ciudadanos que exigen cada vez con m·s fuerza que se resuelvan los problemas del medio ambiente. El debate en QuÈbec sobre la industria porcina es un buen ejemplo de ello. El aire del campo quebequense se hace irrespirable producto de que los productores de puercos, cada vez m·s numerosos no tiene mejor idea que la de expandir en el campo los excrementos para deshacerse de ellos. Otro ejemplo, m·s dram·tico fue el de la enfermedad de las vacas locas originada por la utilizaciÛn de carnes animales para el alimento del ganado. Por ese lado, tampoco la Cumbre de Johannesburgo ofrece muchas posibilidades.
Finalmente, a nivel del movimiento ecologista y el de acciones contra el globalizaciÛn neoliberal, la alianza se mantiene pero para poder expandir su desarrollo m·s all· de un movimiento de contestaciÛn callejero, se necesita poder plantearse formas de estructuraciÛn y de desarrollo polÌtico que est·n ausentes del debate que facilita las acciones individuales de ONG o de grupos que pueden ser recuperados f·cilmente en acciones concretas.
En este marco, cuando se inicia la recta final de Cumbre de Johannesburgo es difÌcil ser optimista. Estamos acstumbrados a ver foros mundiales que no arreglan nada. El problema de la Cumbre de Johannesburgo es que las transnacionales han penetrado uno de los sectorers que se pensaba resguardado de la lÛgica neoliberal, por la vÌa de las acciones concretas. Una situaciÛn que debe seguirse de cerca.
Marcelo Solervicens
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