![]() |
Comentario del Domingo |
||
| Por MARCELO SOLERVICENS |
|||
1.- EL BALANCE DE 2005 EN AMÉRICA LATINA: LA APERTURA DE UN NUEVO CICLO DE PROYECTOS PROGESISTAS.
|
||
El balance de América latina en 2005 y las perspectivas para 2006, están marcados por el inicio de un nuevo ciclo de proyectos progresistas que se dirigen a confrontar la pobreza y las tradicionales desigualdades en que viven los más de 400 millones de habitantes que viven al sur del Río Bravo,. La frontera de América latina con Estados Unidos contará con su propia cortina de hierro, para separar el primer del tercer mundo, porque el Congreso estadounidense adoptó una ley contra la inmigración clandestina latinoamericana que comprende la construcción de un muro de casi 2000 kilómetros, para proteger el imperio del flujo de inmigrantes y condenados de la tierra. Los hechos que marcan 2005 fueron la elección de José Tabare Vasquez en Uruguay y la reciente elección de Evo Morales a la presidencia en Bolivia. También el buen desempeño económico de la región que creció en más del 4%, pero que se acompaña de niveles inaceptables de pobreza y de desigualdad en la distribución del ingreso, probando el fracaso del neoliberalismo en tanto proyecto que mejore las condiciones de vida de la población. El primer elemento que permite caracterizar el inicio de un ciclo progresista en América latina es de orden estructural. Si se analiza la inscripción de América latina en el sistema mundial, se debe constatar que los niveles de apertura de las economías latinoamericanas a la economía mundial en términos comerciales y de inversiones nunca han sido tan alto. A pesar de ello, se ve un movimiento cada vez más generalizado de crítica al neoliberalismo y a las recetas del consenso de Washington y se asiste a crecientes intentos, empujados por las movilizaciones sociales de nuevas alternativas que incluyan la distribución de ingresos y el combate a la pobreza. También se asiste a nuevos intentos de negociar la presencia de los países latinoamericanos en el sistema económico mundial. El segundo aspecto es que este proceso de inscripción de América Latina en la economía mundial, se da en un contexto novedoso de liberalización relativa respecto de la influencia económica tradicional de estados Unidos. Un proceso que recuerda un ciclo semejante en los años 1930. Se trata de una tendencia que depende del creciente peso económico internacional adquirido por la Comunidad Europea, la que ha establecido relaciones privilegiadas con algunos países latinoamericanos en el ámbito comercial, en el de inversiones y de las relaciones políticas. Un interés que contrasta con la relativa indiferencia de los medios comerciales estadounidenses respecto de su patio trasero, más preocupada por extender su dominación a escala mundial en el marco de la llamada guerra contra el terrorismo y consideraciones geopolíticas. Ciertamente el fracaso del proyecto de Acuerdo de Libre Comercio de las Américas ha sido reemplazado por acuerdos bilaterales con países como Chile y negociaciones con otros, como en América Central. Sin embargo, está claro que las tendencias opuestas a los designios de Washington tiene muchos adeptos en América latina, especialmente en las masas populares. El tercer elemento que sustenta la existencia de un nuevo ciclo progresista en América latina, es que existe conciencia que el modelo neoliberal ha fracasado. En efecto, pese a que América latina ha crecido este año en más del 4%, que ha reducido su deuda externa en relación con el producto interno bruto, los niveles de pobreza alcanzan niveles abismantes como en Haití y en Bolivia, o en el caso de países donde ha habido crecimiento económico como en Brasil y Chile las desigualdades son enormes. Esta situación es reconocida por todos los observadores internacionales y por las instancias multilaterales como la CEPAL e incluso por el Banco Mundial. La globalización neoliberal ha permitido la concentración de la riqueza en pocas manos y asegurado el poder de las compañías transnacionales sobre las economías latinoamericanas. Por ello es que existe conciencia que la situación latinoamericana en 2005 se caracteriza por la exclusión generalizada de amplios sectores populares de los beneficios de la globalización. Frente a la concentración de la riqueza, han aumentado la delincuencia, la violencia urbana y la inestabilidad social en reacción a la exclusión. También crece la conciencia sobre otro efecto negativo de la globalización neoliberal, el de la destrucción del medio ambiente. Se levanta también la oposición a la privatización de los recursos naturales como en Bolivia y sobre el carácter de bien público del agua, que según las transnacionales será el oro del siglo 21. También existe conciencia que el Estado ha perdido su rol distribuidor de la riqueza y que con ello las posibilidades de explosiones sociales como las que han forzado la renuncia de presidentes en diversos países latinoamericanos en los últimos años continuarán. Pero el indicador más importante del inicio de un verdadero ciclo progresista en América latina en 2005, está dado por el paso de las resistencias locales puntuales frente a las políticas gubernamentales neoliberales y frente a los efectos de la globalización, a la elección de gobiernos cada vez más progresistas que se apartan de las recetas neoliberales o del llamado Consenso de Washington que gobernó por más de veinte años de políticas económicas en América latina. Es un proceso de búsqueda de nuevos proyectos que sigue al desplome de las clases políticas tradicionales conservadoras en diversos países y la búsqueda de nuevas representaciones políticas como el frente Amplio en Uruguay o del MAS en Bolivia o la experiencia bolivariana en Venezuela. Se asiste al resurgimiento de la izquierda latinoamericana, distante de dogmatismos preestablecidos, de naturaleza populista y fuertemente nacionalista y partidaria de buscar nuevos caminos para mejorar las condiciones de vida de los excluidos en sus países. Lo que domina es la ausencia de parámetros definidos. En efecto, a las movilizaciones de resistencia a la globalización neoliberal y sus efectos desastrosos en Argentina, en Bolivia entre otros países, han surgido nuevos gobiernos que hacen que el tablero político latinoamericano esté virando a un nuevo ciclo de experiencias de democracias populares nacionalistas que buscan nuevos derroteros para enfrentar los problemas de exclusión, de desigualdad y de negociación en mejores condiciones la inserción los países en la economía mundial. La elección a la presidencia de Bolivia, en la primera vuelta del dirigente del Movimiento al Socialismo, MAS, el líder indígena y cocalero, heredero de los movimientos mineros y del movimiento indigenista boliviano, Evo Morales, es el evento más importante del año en América latina. Ello aumenta el número de los gobiernos latinoamericanistas en la región. Ello se agrega a la victoria presidencial en Abril de Tabare-Vasquez en Uruguay, creando un sólido bloque de gobiernos más o menos nacionalistas y populistas en el Cono sur con Brasil, Uruguay y Argentina. América latina cuenta además con el gobierno de Chávez en Venezuela que con su revolución Bolivariana y su propuesta populista favorecida por los beneficios del oro negro puesto al servicio de las masas populares venezolanas y de los latinoamericanos crea un polo económico que permite cuestionar el poderío estadounidense y plantear la actualidad de una alianza latinoamericana para negociar la inserción de la región a la economía mundial en mejores condiciones. El gobierno de Chile podría también entrar en una nueva fase con el fin efectivo del pinochetismo, lo que abre las posibilidades de enfrentar de manera verdadera los desafíos sociales que plantean los efectos de la globalización neoliberal en ese país. La elección de la primera mujer presidente el 15 de Enero próximo con Michelle Bachelet, puede variar el rol de mejor ejemplo de neoliberalismo que juega ahora Chile en el concierto latinoamericano. El eje de los seis países sudamericanos puede ser reforzado en 2006 con la elección de Manuel López Obrador en México en 2006. A ello puede agregarse la probable nueva victoria del partido de los trabajadores en Brasil a pesar del escándalo de la compra de votos en el parlamento. Otro efecto del surgimiento de experiencias nacionalistas progresistas en América Latina es el fin del aislamiento de la Revolución Cubana. En América central la situación es más compleja y aunque es aún posible una victoria de los sandinistas en Nicaragua. En los otros países dominan los sectores más conservadores que han entrado en el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, pese a las resistencias de sus poblaciones. Washington decidió postergar el inicio del acuerdo de libre comercio con América Central porque los gobiernos no han pasado aún las leyes de propiedad intelectual que favorecerán las transnacionales. Los gobiernos conservadores persisten en Colombia donde se espera la reelección del actual presidente Uribe, mientras tanto en Ecuador, Perú y Paraguay, las masas populares se movilizan y pueden derrocar nuevamente los gobiernos impopulares si intentan seguir implementando las políticas neoliberales. Esta claro para los analistas que el proceso latinoamericano se ve favorecido porque la tradicional potencia tutelar está más preocupado por lo que ocurre en otros lugares del mundo antes que en su patio trasero. En este marco, recomienza la discusión sobre las perspectivas y los contenidos de las alternativas latinoamericanas y se ha provocado el repunte de la nueva izquierda latinoamericana en torno al Foro social que se realiza en Caracás en Enero de 2006. Ciertamente los gobiernos progresistas que se han instalado en el continente corresponden a los inicios de un ciclo histórico progresista favorable a la búsqueda de nuevas alternativas que incluyen el fin del aislamiento de la revolución cubana y replantear proyectos socialistas. El tiempo dirá si lo que se ha vivido este año en América latina sigue consolidándose y si Washington extenderá su interés geopolítico por la región ampliando su política de desestabilización de la revolución bolivariana y frente al gobierno de Evo Morales.La política canadiense y quebequense estuvieron bastante movidas en 2005. El año 2006 se anuncia aún más movido porque el Canadá debe definirse aún mas claramente en política interior y exterior y no se sabe aún a ciencia cierta si los liberales o los conservadores formarán el próximo gobierno en las elecciones del 23 de enero porque las encuestas muestran un empate, gobierno que será seguramente de carácter minoritario, nuevamente. En Québec, se trata del último año pre-electoral para los liberales de Jean Charest quienes terminan el año con nuevos record de impopularidad de 70 %, según las encuestas y hasta el 80 % en algunas circunscripciones francófonas. Luego de un nuevo año horrible para Charest, que comenzó con la marcha atrás de dar subvenciones a los colegios judíos y terminó con una ley especial que impuso un acuerdo a los 500 mil funcionarios provinciales y usó el mecanismo expeditivo para aprobar la ley que abre las puertas a la privatización y las cadenas de guarderías, pasando por el desmembramiento del proyecto de una Isla una Municipalidad en Montreal, que no satisface a ninguno de los dos campos. Tampoco tuvo buen desempeño el gobierno Charest frente a la popular huelga de los estudiantes contra el aumento de la escolaridad. En suma, un año difícil. Jean Charest reconoció que el año 2005 fue difícil pero que está seguro de ganar popularidad durante 2006 y comenzar a preparar las elecciones en 2007. 2006, tampoco se presenta auspicioso para los liberales de Jean Charest, porque los debates que se prevén, en torno a su proyecto de privatización del agua, que pasó de chanfle, gracias al procedimiento mordaza en la asamblea nacional, que despierta mayor preocupación que con la Central energética de Suroit. Tampoco pasará fácilmente el proyecto de privatización parcial del sistema de salud usando la adaptación al juicio de la corte suprema en el caso Chaoulí para imponerlo, será fácil, porque aunque el ministro Couillard niega que la extensión del sistema de seguro de salud a la empresa privada sea equivalente a la privatización lo cierto es que es un paso en esa dirección. Los analistas consideran que Charest cuenta con la debilidad del reciente electo jefe del partido quebequense por ser homosexual y por haber reconocido que consumió cocaína y parece menos radical que los soberanistas puros y duros, para mejorar su imagen, lo cierto es que ello es desconocer que su baja popularidad se la ha construido el mismo y no ha sido gracias al partido quebequense que ha estado centrado en su proceso interno. La formación de un nuevo partido de izquierda producto de la fusión de la Unión de Fuerzas Progresistas y Opción Ciudadana, puede ser un nuevo elemento que considerar en la política quebequense en 2006. Por su parte, el principal hecho que marcó el panorama político canadiense de 2005 está dado por la actual campaña para las elecciones federales para el 23 de Enero próximo. Los conservadores, bloquistas y el Nuevo partido Democrático (NPD) consiguieron finalmente desbancar el gobierno federal minoritario elegido hace 18 meses. Todo indica sin embargo, que como ocurre a menudo en política canadiense no habrán cambios dramáticos, pero si importantes. Las encuestas indican que el 23 de Enero, de no mediar hechos de último minuto, el nuevo gobierno ministerial federal, será nuevamente minoritario, conservador o liberal, una obligación creada por la distribución geográfica del voto. La victoria de un gobierno conservador minoritario puede provocar cambios importantes en la política interna y exterior de Canadá. Los resultados de la elección se determinarán en Ontario, que elige un tercio de los diputados de la Cámara de los comunes. Por su parte, Québec seguirá bajo control del Bloque Quebequense de Gilles Duceppe, porque los liberales están desprestigiados y ni los conservadores ni los enepedeistas tienen posibilidades de elegir diputados. En esa medida, la política canadiense durante el año 2005 aparece como una larga preparación de la actual campaña electoral. Como se recordará, el año 2005, comenzó en medio de las especulaciones sobre la duración del gobierno liberal minoritario de Paul Martín y sus promesas de que una comisión aclararía las responsabilidades y propondría soluciones para no repetir el escándalo llamado de las “comanditas” que buscaba mejorar mediante auspicios millonarios de eventos, la imagen del Canadá para combatir el separatismo. Nadie esperaba que la comisión dirigida por el Juez Gomery, fuese tan popular y se transformara en el hecho más importante del año. Todos recuerdan las negativas, las fallas de memoria y las declaraciones de los testigos. El Juez Gomery ha sido nominado como el hombre del año por la prensa canadiense. El primer informe del Juez Gomery, publicado en Noviembre, confirmó las culpas no sólo del puñado de agencias de publicidad amigas de los liberales que beneficiaron de las bondades del programa federal, sino que también del ministro Gagliano, de altos funcionarios federales y de organizadores del partido liberal en Québec. Los fondos sirvieron para financiar ilegalmente las campañas electorales del partido liberal federal en la Belle Province. Aunque todavía no se conoce el nombre de los diputados liberales que beneficiaron de los billetes en abultados sobres que distribuyó el organizador Marc Iván Cóté, las encuestas muestran que los electores francófonos se disponen ha sancionar negativamente a los candidatos liberales por el escándalo. El informe exoneró de culpas al actual primer ministro de Canadá Paul Martín, pese a que este ocupó durante el periodo incriminado, el cargo de ministro de finanzas, pero acusó de responsabilidad política al primer ministro de entonces Jean Chrétien, quién ha interpuesto una querella para limpiar su nombre. Lo cierto es que el llamado escándalo de las comanditas, reforzó las posiciones de los soberanistas en Québec, pese a que Paul Martín quiera presentarse como el único que puede defender la unidad nacional en Québec. Por ello, Paul Martín nominó en Michaele Jean, una mujer quebequense, de origen haitiano, representante de las llamadas comunidades visibles como gobernadora general y representante de la Reina de Inglaterra en Canadá. Pese a la polémica sobre la conversión federalista de una periodista que era considerada simpatizante de los soberanistas serán las elecciones del 23 de Enero, las que mostrarán si esa decisión tuvo efectos electorales positivos entre las llamadas comunidades culturales. En el camino a las elecciones anticipadas se inscribe la zaga primaveral que intento desbancar el gobierno minoritario con el voto por el presupuesto, abortado por la tránsfuga conservadora, Belinda Stronack, quien se pasó al partido liberal permitiendo así que Paul martín sobreviviera a una moción de censura presentada por bloquistas y conservadores. El NPD de Jack Leyton condicionó en esa oportunidad su apoyo, a que los liberales gastaran más de 4.6 mil millones de dólares en programas sociales. Con ello impusieron su agenda, pero ahora con la campaña electoral iniciada desde fines de Noviembre, los liberales pueden esgrimir su sensibilidad de izquierda y obtener el apoyo de aliados naturales del NDP como los sindicatos de Ontario, que esperan que los liberales derroten los conservadores de un Stephen Harper que escondió su extremismo de derecha y se presenta como un candidato centrista y moderado y ha hecho una campaña sin fallas. Más allá del escándalo de las llamadas comanditas el gobierno minoritario de Paul Martín adoptó este año algunas medidas populares. Por un lado rechazó la participación de Canadá en el paraguas anti-cohetes propuesto por la administración Bush y, en general ha mantenido una posición relativamente independiente también respecto de Irak, que es popular con el electorado canadiense. Paul Martín ha elevado la voz frente a la persistencia del conflicto sobre la madera de construcción, luego de que la posición de Canadá recibiera una sanción positiva de la Organización Mundial de Comercio. (OMC) También fue positiva la participación de Canadá en la Conferencia Ministerial de Montréal que contribuyó a salvar los mecanismos de aplicación del acuerdo de Kyoto para contrarrestar el calentamiento del planeta y dejar las puertas abiertas para un nuevo tratado que profundice Kyoto. Debe recordarse que este año el parlamento federal adoptó finalmente la legislación que permite el matrimonio de personas del mismo sexo. Lo que se inscribe en línea directa con la Carta de derechos y libertades que hace las veces de constitución en Canadá y que también es una decisión popular. También Paul Martín ha propuesto algunas políticas sociales, que aunque sean de jurisdicción provincial, son populares en el Canadá Inglés, como la de proponer un sistema de centros parvularios a escala nacional siguiendo el modelo quebequense. Lo cierto es que el gobierno federal de Paul Martín se inscribió en una óptica centralizadora como la de Jean Chrétien. Es una posición popular en el Canadá Inglés, porque busca asegurar servicios semejantes a los usuarios en todo el país, pero que es fuente de querella con el gobierno de Québec, porque embiste las jurisdicciones provinciales, el que con otros gobiernos provinciales exige resolver el llamado desequilibrio fiscal, formulado simplistamente en que las necesidades están en las provincias y el dinero está en Ottawa. Esta situación se refleja en el hecho de que en Canadá la economía va bien. Con niveles de crecimiento del más del 3 % anual, sin déficit federal, con baja inflación del orden del 2 %, con tazas de cesantía del orden del 7 %, los liberales intentan mostrar esto como balance de positivo de su gestión. Lo cierto es que tras esa imagen, están los déficit provinciales y el deterioro de los programas sociales, al aumento de los itinerantes, a la pobreza de los niños en familias monoparentales, al deterioro de la calidad de vida en los centros urbanos, a las dificultades de integración de los inmigrantes que causan la exclusión que, según los propios liberales, incrementa la violencia de bandas de jóvenes y peligra crear situaciones semejantes a las que se viven en Francia con balaceras y muertes inocentes por balas perdidas como la que mató a una muchacha inocente de 15 años en Toronto hace unos días. Todos estos elementos hacen que Canadá haya perdido su primer lugar como él más mejor del mundo como le gustaba decir a Jean Chrétien.Las opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad de su autor |